Dirigir a Aporrea

martes, 24 de julio de 2007

El sentimiento duro de la derrota

Todavía retumba en mi oído adolorido la vociferación de una "doña" escualida en una de las concentraciones estudiantiles: "Yo sí mando a mis hijos como carne de cañón. ¿Y qué?" Se diría que quiso decir: "Si nosotros los padres no pudimos en el 2.002, podrán nuestros hijos ahora. ¡La patria ha como de lugar!"

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