Dirigir a Aporrea

viernes, 30 de enero de 2026

La infame historia de la falsa independencia de Venezuela

Esa situación de impotencia que vive el país, de imposición extranjera, históricamente no es nueva. Pero, ¿qué hacer? Muchos la padecen como la terrible novedad, oscilantes entre la tentación de patear la mesa política y la incómoda disciplina de seguir acatando tanta insolencia gringa: reforma de leyes petroleras "chavista", retornos de embajadas, retención de ventas petroleras, bloqueo de relaciones con China, Rusia, Cuba e Irán, etc.
Claro, nadie puede aseverar que Donald Trump instruya telefónicamente a la presidente encargada, Delcy Rodríguez, para que haga esto o aquello; pero el asunto es que en el norte se celebra espectacularmente cada paso político dado por la mandataria como una orden cumplida, correlacionando los hechos suscitados con la voz regente del magnate, regularmente burlesca.
Por ejemplo, veinte transnacionales petroleras se reúnen con el presidente estadounidense para pesquisar inversión en Venezuela y, poco después, se reforma la legislación de hidrocarburos para dar más cabida y contento a dichas empresas, una de ellas la ExxonMobil, de malograda trayectoria en el país. Trump vocifera que repondrá la embajada y la presidente encargada anuncia luego que se reabriría para, "cara a cara", "reiterar la denuncia contra la agresión" del 3E.
Y así con otros ítems, unos más inverosímiles que otros. Trump dijo, por ejemplo, que administraría el dinero de la venta petrolera y, de facto, ha comercializado unos cuantos millones de barriles, depositando $300 millones en el Banco Central de Venezuela. La propuesta de que el país rompa con sus aliados de las últimas décadas luce cuesta arriba. Pero son hechos en curso.
Lo cierto de la situación es que se trata de un trago amargo para un montón, entre fanáticos, ideólogos, pensadores, nacionalistas, gente en la calle…
El caso más emblemático de condicionamiento al país desde afuera fue el bloqueo naval de 1902-3: Reino Unido, Italia y Alemania obligan a Venezuela a destinar el 30% de su ingreso aduanero para pagar su deuda con ellos. Un poco antes, en 1895, por extraordinario que parezca, Venezuela invocó la Doctrina Monroe para aupar a los Estados Unidos a bloquear a Gran Bretaña en su avance sobre el Esequibo, lo cual dio paso al Laudo Arbitral de París (1899) en el que, de todas maneras, el país fue abusado.
Finalmente, a principios del siglo XX, los Estados Unidos y el Reino Unido pusieron a Juan Vicente Gómez a redactar leyes favorables a sus compañías petroleras, como la Shell y la Standard Oil, a cambio de reconocimiento y estabilidad política. El parecido con lo presente es extraordinario: si no hay petróleo fácil, no hay reconocimiento imperial, no hay plan de gobierno "Delcy" que valga para la paz y el poder político, y si hay, por montón, amenaza militar.

jueves, 29 de enero de 2026

En la piel de Delcy: concesión o guerra

Venezuela está en paz, es cierto, en tanto "paz" es ausencia de esa guerra convencional que utiliza la pólvora. Después de la traumática incursión estadounidense para derrocar al presidente Nicolás Maduro, la estructura de gobierno (como el mismo país) quedó catatónica, prácticamente bipolar.
Es una situación compleja, amplia, que se expande más allá de las cabezas de gobierno. Donald Trump amenazó con asesinar a la dirigencia sucesora una vez capturado Maduro, según confesó la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. De manera que, como dice el dicho, la vida debía seguir y, bajo tal chantaje, dirigencia y país debían de avizorar una opción de supervivencia, necesariamente concediendo.
Así, puede decirse que el plan de gobierno de Delcy se mantiene: estabilidad política, conservación del poder y rescate presidencial. Fue un acuerdo intrapartido, insinuado al país, una especie de guiño de ojo ante el avasallante uso de la fuerza imperialista. Propuesta circunstancial orientada a ganar tiempo ante la presión de un psicótico que, lo más seguro, sea expulsado del poder este mismo año. Ello, por supuesto, daría la razón a la presidenta encargada para luego, retroactivamente, enmendar.
Sin embargo, semejantes concesiones (la humillación de Trump al presumir mando en Venezuela, la ley de hidrocarburos, la embajada gringa de regreso, la retención de las ganancias petroleras, el bloqueo de relaciones con Cuba, China, Rusia e Irán) constituyen un duro golpe de vergüenza para el radical ideológico que no tiene el cañón contra el cuello, pero al que igualmente no le importa.
Estos, en su fuero interior, ya tienen la situación arreglada: rebelarse, ir a la guerra contra el invasor. Es de un tenor inconcebible que el New York Times, el diario El Tiempo (de Bogotá) y hasta un diputado en la Asamblea Nacional (Antonio Ecarri) proclamen que el Estado nacionalista diseñado por Hugo Chávez fue un error.
Por ello, eso de la paz es una situación contenida, tensa, la calma chicha. El capullo de esta flor que está pariendo Venezuela, ambiguo, bipolar, no se desenlaza todavía. Está en trance. La paz que se ha sostenido en el país se debe, en gran medida, al accionar del PSUV con su ramificación intracelular en el país.
Lo peor, lo más dramático que puede ocurrir en estos momentos es una división en el partido de gobierno, necesariamente vista como expresión de esa bipolaridad dicha. Es decir, la fractura: los reformistas extranjerizantes (gobierno/oposición) y los guardas ideológicos de la nación (chavismo bolivariano).
Sería el inicio real de la guerra en Venezuela, externa e interna, civil y militar.


Libre de virus.www.avg.com

martes, 27 de enero de 2026

El precario futuro de la Venezuela petrolera y libre según el derecho internacional

Venezuela es un país de gestas, fundamentalmente bolivariano. Su gente, por más que ignore su historia, sabe de su forma republicana, revolucionaria, vencedora de un viejo imperio español. Ser independiente o libertario es, prácticamente, un rasgo de personalidad del venezolano.
Pero también es petrolero. Si el país tiene una edad de 214 años como república, la mitad de esa historia está engrasada con la actividad petrolera. El 14 de diciembre de 1922 reventó un pozo petrolero en Cabimas, Zulia, alzando su chorro a 50 metros de altura, inundando con un millón de barriles el área del caserío de La Rosa. El hecho fue como una bandera que metió a Venezuela en el paquete de la producción petrolera mundial.
Sin embargo, ambos rasgos de lo nacional parecen ser inconciliables. Y no porque exista algún deseo contranatural en el país, sino por las apetencias energéticas de otros países poderosos, como los Estados Unidos. Para tales, la forma republicana de un país minado de hidrocarburos podría ser simplemente un impedimento para acceder a los recursos.
En consecuencia, en virtud del poder militar, tales países proponen, subrepticia o expresamente, la abolición de tal formato, recomendando el coloniaje o protectorado. Un territorio densamente rico no puede tener impunemente leyes republicanas que impidan a los poderosos la extracción del oro, negro o blanco. Venezuela y Groenlandia en la actualidad ilustran grandemente el asunto.
Tales territorios (no se hable de países si son aplastados por otros), si aspiran a una autonomía o libertad, deben comprender la ilustración histórica del pillaje del fuerte contra el débil. Y deben, en consecuencia, armarse para defender su humanidad, sea guerreando o disuadiendo. No existe una isla de la fantasía en el mundo donde mane el oro y solo sea protegida por el derecho internacional. Es utopía, tanto más cuanto el susodicho derecho está maltrecho ahora. Por supuesto, el territorio puede, también, decidir dejarse asimilar y acabar de una vez con el dolor de cabeza de una existencia libertaria.
El uso de la fuerza es un lenguaje entre hombres. Si quieres imponer, ser temido o libre, debes recurrir a ella. Es ley natural. Lo comprendieron hace siglos los antiguos griegos: solo es posible la justicia entre iguales en poder. Lo demás es debilidad y esclavitud. «Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben» (Tucídides). Quien no tiene poder no tiene derecho ni a la justicia ni a la moralidad, sino ser lo que es: un débil en sujeción. Así se lo hicieron comprender los griegos a los melios en 416 a.C. cuando se negaron a apoyarlos en la guerra, aduciendo neutralidad: ejecutaron a los hombres y esclavizaron a las mujeres y niños.


Libre de virus.www.avg.com

domingo, 25 de enero de 2026

Aparte de Groenlandia, ahora vienen por Cuba y Canadá... Y la ONU disfuncional...

Como ya no hay derecho internacional que ampare a nadie, ni mucho menos ONU que valga, parece de expresa lógica señalar que los próximos a "neocolonizar" por Donald Trump son Cuba y Canadá. Si alguien no está de acuerdo con semejante divagación, debe preparar su defensa para Gaza, Venezuela y la probable Groenlandia, que padecen deshuesamiento a la vista impávida del mundo.
Respecto a estos países, ¿alguien ha hecho algo más allá de algún quejido? Ni la misma ONU lo ha hecho con el rigor que los casos ameritan. Su funcionamiento se estira en un puro pedir permiso a los poderosos hasta para pronunciarse; no se hable ya de hacer algo. La ONU tiene amo doctrinario y no es precisamente esa teoría hermosa de la ley internacional. Envía cascos azules cuando dos o tres quieren profanar el color hermoso del cielo.
El silencio ante la pregunta es la confirmación de un miserable declive. ¿Por qué? Porque la ONU es una organización creada por poderosos para regir a débiles e, idealmente, explotarlos. Quien no concuerde debe, nuevamente, preparar su razonamiento para defender el arbitrio de Irak, Libia, Siria, Gaza y Venezuela.
No de otro modo se puede comprender que un país robe lo que necesite de otros y lo haga, precisamente, a través de la organización de marras, como hicieron los Estados Unidos en Irak en 2003 y en Libia en 2011 (allí roban petróleo hasta hoy). Esos únicos hechos son suficientes para darla por muerta. Pero, atención, la ONU tiene otra modalidad de funcionamiento y es cuando sus dueños deciden tomar lo que quieren sin ella y la muy viva se hace la muerta. Tal es la situación de Venezuela: se le secuestra a su presidente y, peor aun, se le tima su petróleo.
El pisoteo descarado del derecho internacional es paso necesario para socavar a la ONU de una vez por todas, la organización "réferi" del planeta. Quizás por eso Trump la burla de lo lindo y ya presentó su desmantelamiento en Davos 2026 con su Consejo de Paz paralelo.
Dado el momento de quiebre que vive el mundo, cuando se ha retomado la política del cañón y hasta piratas han resurgido en los mares, es fácil hacer predicciones basadas en las apetencias del fuerte y en los temores del débil. Como dijo Tucídides en su Historia de la guerra del Peloponeso: «Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben». Así, pues, Estados Unidos necesita Groenlandia para su seguridad nacional, además de sus minas, oro, uranio; y del petróleo de Venezuela, por si fuera poco. ¿Quién dijo ONU?
Según prensa propia, Canadá se prepara para un ataque estadounidense y Cuba es una deuda vieja que los gringos creen que se les debe desde que le ganó las colonias a España en 1898. México se respeta un poco, por ahora, porque bastante ha sido esquilmado (¡50% del territorio original!).





Libre de virus.www.avg.com

viernes, 23 de enero de 2026

El psiquismo averiado del venezolano después del 3E

En Venezuela continúa la consternación. No se recupera del golpe al orgullo con la incursión de Donald Trump y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa. El país se preciaba de preparado para su defensa, ostentando armamento avanzado apertrechado por sus socios rusos y chinos.
Pero esa narrativa se descalabró. El gringo vino y venció, y el aliado no funcionó. La tesis de que Venezuela se había convertido en un país poderoso por resistir veinte años de sanciones económicas y tejer estratégicas alianzas se izó como una leyenda de invencibilidad.
En las frecuentes tertulias políticas era inevitable argüir que el ruso y el chino vendrían, no dejando perder a Venezuela en manos de la codicia imperial. Se respiraba una autoestima cargada de optimismo y valentía, salpicada con los retazos históricos de los libertadores derrotando al imperio español. Venezuela era el eje de una mitología de poder y riqueza que revestía de victoria a quien condujera con ella.
Pero como golpe de machetazo, la psique nacional quedó zanjada. El mundo se quedó impávido ante el hachazo. El venezolano orgulloso de su integridad, mayoritariamente afecto a la corriente chavista gubernamental, ha tenido que reparar su entuerto. La otra corriente, la antinacional, la que no se avergüenza de denostar lo propio y amar lo extraño, domina ahora la tertulia con dolorosos ataques a las fuerzas armadas y al sistema político imperante.
La arremetida es concreta como difusa la defensa argumental. "Se acabó el chavismo", lamentan los unos; "Trump ahora gobierna Venezuela", asestan los otros. "Perdimos el petróleo", "No hay patria", "Somos una colonia". Y ambos contertulios padecen la desgracia de sentir un Estado disfuncional porque, para unos, el golpe a Maduro parece irreparable y, para otros, Trump le falló a Venezuela al no imponer a María Corina Machado.
El sinsabor es mayor en las filas más intelectuales y radicales de la línea de gobierno. Con vehemencia intentan explicar lo inexplicable sobre un contexto mundial en desbandada que sofoca un poco la impotencia. La figura de Delcy Rodríguez, presidente encargada, es objeto de militante apoyo por unos, sabiendo que realiza un trabajo de bisagra política, completamente necesario para mantener la paz y estabilidad nacionales.
Sin embargo, otros no digieren que el petróleo fluya a Gringolandia, la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas y la reforma a la Ley de Hidrocarburos para dar más metraje al extranjero. No toleran la constante alabanza que hace el "hombre naranja" a la dama bolivariana, levantando suspicacias.

La ONU, inútil organización, ya fue desmontada en Davos 2026

Al Foro Económico Mundial de Davos no asiste cualquiera. Harto conocido es que se trata de una reunión de la "élite global", conformada por las personas más poderosas del mundo, entre políticos, empresarios, académicos y gente influyente. Presuntamente, hay que pagar cuotas de membresías que oscilan entre 50 mil y 500 mil dólares anuales.
Dado su poder, no es de extrañar que asuman que su misión sea hacer avanzar el mundo mediante alianzas y la compartición de ideas. De modo que tampoco es de extrañar que se le acuse de mantener en "cautiverio" a las grandes instituciones globales y democráticas.
Así, siendo un evento que congrega a la plutocracia global, no es descabellado afirmar que dicho foro constituya una instancia para determinar la dirección de los asuntos mundiales. De hecho, como los hashtags de las redes sociales, allí se generan tendencias en materia económica, tecnológica, empresarial y cooperativa que luego los estados adoptan en su línea política y comercial.
En el foro no se toman decisiones con votos ni nada parecido, pero posee el don poderoso del susurro que manda y que los poderosos del mundo acatan como una clave para sincronizar sus intereses.
Allí llevó Donald Trump la propuesta de desmantelamiento de la ONU a través del relato de sus aventuras. Por supuesto, de modo subliminal, si es que cabe imaginar esa astucia en temperamento tan incontenido. Narrar la "gracia" con que agredió a Venezuela utilizando un sofisticado armamento, secuestrando a su presidente; y exponer la necesidad que tiene su país de tomar Groenlandia para protegerse de algunos fantasmas constituye la propuesta de muerte del derecho internacional, paso previo a la crucifixión del ente regulador mundial.
El golpe de gracia formal contra la ONU es la presentación de la Junta de Paz para "remediar" los problemas de la Franja de Gaza, además de cualquier otro que se presente en el mundo. Tal junta ya cuenta con la suscripción de veinte países y se perfila como la extremaunción de la ONU, dado que la socava como árbitro moderador de conflictos internacionales. Como el Foro de Davos, esta junta pide a sus suscriptores $1000 millones, pero tendrá la diferencia de que sus cófrades podrán votar destinos, lo más seguro contra países dueños de riquezas y militarmente vulnerables.
Como dijo el primer ministro canadiense en el mismo foro: el orden mundial llegó a su fin con el tema Groenlandia y comienza "una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no está sujeta a ninguna restricción". Se privatiza, pues, el derecho internacional y se convierte en hecho la afirmación de Trump de que su límite es su propia moralidad personal.


Libre de virus.www.avg.com

jueves, 22 de enero de 2026

Tripolaridad: el pacto de poder de Rusia que condenó a Venezuela

Hay un misterio en curso. Los rusos parecen reacomodarse a la acción de desmantelamiento geopolítico que ejecuta Donald Trump. Están impávidos, concentrados en su Ucrania, origen de su progenie, mientras mucho de su entorno aliado parece despedazarse a manos de su arquetípico rival.
El misterio estriba en un repentino cambio de narrativa. De pronto empezaron a dejarse hacer a título de estar ocupados con su guerra. El hecho contrasta enormemente con anteriores posiciones de amenazas contra sus adversarios, de exterminio nuclear, inclusive. Por ejemplo, es célebre la declaración de Dimitri Medvédev en 2024 sobre la desaparición de Gran Bretaña por efecto de sus misiles hipersónicos.
A finales de ese año, por cierto, perdieron a Siria, sin mucho arriesgo. Simplemente se retiraron. Allí se empoderaron antiguos terroristas, reivindicados por los Estados Unidos (Trump entonces ya era el presidente electo). En 2026, perdieron geopolítica en Venezuela, donde quedó al descubierto el descuido del arsenal defensivo a su cargo: allí Trump secuestra al presidente y neocoloniza el país. Poco después, se dejan incautar por los mismos gringos un barco petrolero con su bandera, el Bella 1, vinculado a Venezuela.
Y hace apenas unos días casi pierden a su aliado ejemplar en el Medio Oriente, Irán, ante los mismos desestabilizantes Estados Unidos. En el caso del Bella 1, enviaron un buque de guerra, pero se mantuvieron estáticos ante los otros hechos.
El misterio es ese claro abandono geopolítico en áreas de reciente defensa, en evidente concesión a los Estados Unidos. O bien se encuentran cerca de ganar la guerra en Ucrania y evitan distracciones; o, simplemente, acordaron un arreglo de poder con sus eternos rivales, sumando a China a la ecuación.
Los rusos sueñan con la toma de Groenlandia por Trump porque, en efecto, desmoronaría a la OTAN: sus integrantes tendrían que enfrentarse. Ello repercutiría en su seguridad nacional, debilitando ipso facto a sus jurados enemigos europeos: Francia, Alemania y Gran Bretaña.
Y son ambiguos con el novedoso Consejo de Paz propuesto por Trump, el mismo que Emmanuel Macron rechazó porque socavaría el marco protagónico de la ONU en la resolución de conflictos mundiales. Ya ofrecieron los $1000 millones de membresía solicitados por Trump y sugirieron que Estados Unidos podía comprar Groenlandia.
Los rusos, en fin, parecen precipitar el fin de una era y empezar a remachar el surgimiento de la tripolaridad de poder que se sospecha pactaron con los Estados Unidos en agosto de 2025 en Anchorage, Alaska: Europa para ellos, Suramérica para los americanos y Medio Oriente y Oceanía para los chinos.



Libre de virus.www.avg.com

domingo, 18 de enero de 2026

Mensaje de Venezuela a Rusia por el tema de Groenlandia: ¡así se defiende a un aliado!

Envalentonado Donald Trump por su ataque a Venezuela y el secuestro militar de su presidente, la emprende contra Groenlandia. Es tierra danesa, tan ilegítima de apropiación como el petróleo venezolano. Pero no hay ley internacional para Trump, como declaró en una entrevista. Su límite es su propia moralidad.
Antes ya había amenazado a México y Canadá. Sin embargo, no concretó armas contra ellos. Se encontraba sumido en plena guerra comercial contra China y Rusia, lo cual, en tanto magnate de empresas, es su fuerte.
Eso conduce a pensar que Trump busca, primordialmente, la ventaja económica y comercial, manejando a su país como si se tratara de una de sus empresas. El hecho de presidir una potencia militar conjuga el sueño de todo capitalista: obligar al comercio favorable mediante las armas.  
México es una frontera molesta, pero ya no tiene petróleo; Canadá tiene petróleo, pero es un país de "primer mundo" que compensa con retribuciones cualquier apetencia del ogro.
Llevado por su perspectiva monetarista, Trump retiró a su país de organizaciones en donde, a su criterio, perdía dinero y sostenía a otros. No le gusta la OTAN porque, a su decir, gasta más que los demás. De los europeos se queja porque son viejos aprovechados. En Ucrania se esfuerza por quedarse con las minas y tierras raras como pago por su armamento.
Si el objetivo rezuma riqueza, no vacila en utilizar la guerra, como buen capitalista. Venezuela es prueba de ello. Irán lo mismo: tiene petróleo, valor geopolítico y ya lo ha atacado, y lo seguirá haciendo. Lógicamente, se contiene contra países armados como China, Rusia y Corea del Norte, donde el negociante perdería capitales.
Teniendo argumentaciones fáciles contra México (narcotráfico, migración), no lo invade porque lo considera un país mermado, ya esquilmado desde antiguo.
¿Qué tiene Groenlandia? Es como Venezuela: una potencia en hidrocarburos, en tierras raras para el desarrollo de altas tecnologías, uranio y oro. ¡Irá por ella!
Sin embargo, apenas enserió el amago contra la isla, ocurrió lo que no con Venezuela. Hasta sus "aliados" europeos se le opusieron para defender a Dinamarca: Alemania, Reino Unido, Francia, Países Bajos, Noruega, Suecia y Finlandia. ¡Los alemanes hasta enviaron tropas!
¡Cuán grande habría sido el emplazamiento de tropas aliadas en Venezuela y que esta se hubiera preocupado más por armarse que por el derecho internacional!


Libre de virus.www.avg.com

Radicalización política: dogmas tabúes después del 3E

Expresar que Rusia no se vio como aliada durante y después de los ataques estadounidenses a Venezuela no es ser enemigo de la patria bolivariana. Tampoco lo es llamar la atención sobre el hecho de que los soldados no estaban sobre las armas la madrugada del 3 de enero.
De haberlo estado, más Igla-S habrían disparado entonces, dado que son armas portátiles e independientes de un radar o electricidad externa malogrados, y están concebidas precisamente para derribar lo que invadió esa noche a Venezuela: montones de aeronaves.
Mucho menos es contrario a los intereses patrios resaltar que la figura de Delcy Rodríguez la maniobraron los gringos dentro de su ajedrez para intentar regir a Venezuela sin Nicolás Maduro, lo cual no significa que la presidente encargada se haya prestado para ello ni sea miembro de la CIA.
Las fuerzas militares estadounidenses son libres de imaginar lo que deseen para agredir a un país. Adoptaron el plan de la CIA de no destruir la estructura del gobierno existente en Venezuela para no cometer los errores perpetrados en Irak en 2003, cuando desmantelaron el ejército de ese país y crearon una insurgencia. María Corina Machado les denotó destrucción y guerra civil; Delcy, conservación y continuidad a reconducir a su favor. Su ideal piratesco es sacar petróleo barato sin la carga de combatir a un enemigo local o reconstruir una estructura asolada por la guerra.
Pero otra cosa es que se les cumpla su "sueño venezolano". Delcy es la presidenta encargada del país, sucesora legítima, comprometida con hacer respetar la soberanía y conservar el poder político. No hay militares gringos pisoteando el suelo patrio ni mandando a los venezolanos, mucho menos adueñándose de campos petroleros. Tal sería el colmo para no tolerar. Lo demás es arte político: conservación del poder.
Otro tema que endurece el trabajo de la razón es el secuestro del presidente. Es un hecho lamentable, pero debe prevalecer el aforismo de que un hombre no es el país para declararse en derrota. La revolución en Venezuela es un pueblo, millones.
Lo que sí es útil y patrio en hora de conmoción bélica es evitar la ceguera y el fanatismo. Explicarse la verdad, conocer al enemigo, obrar políticamente, rescatar, sobrevivir para contraatacar y enmendar agravios ha de ser tarea revolucionaria.


Libre de virus.www.avg.com

viernes, 16 de enero de 2026

Fue la CIA quien postuló a Delcy por encima de María Corina

El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió con la presidente encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Fue el jueves. Conversaron un par de horas. Un funcionario anónimo contó al The New York Times en los Estados Unidos que hablaron de inteligencia, estabilidad económica y de la necesidad de que Venezuela deje de ser «refugio seguro para los adversarios de los Estados Unidos, especialmente los narcotraficantes» (Nytimes.com, www.nytimes.com/es/2026/01/16/espanol/estados-unidos/cia-delcy-rodriguez-venezuela.html. Accessed 17 Jan. 2026).
La visita no podía ser más siniestra. Venezuela acaba de ser bombardeada por los Estados Unidos, hecho que derivó en el secuestro militar de su presidente y en la muerte de 47 soldados venezolanos y 32 cubanos, estos últimos con tiros de gracia. Materialmente, hubo destrucción de lanzaderas Buk-M2, almacenes, un hospital y centros de comunicaciones militares (Cerro El Volcán, Observatorio Cagigal, Fuerte Tiuna, etc.).
En términos geopolíticos, pende sobre el país la amenaza de un segundo ataque (según Donald Trump) para tomar los espacios de producción petrolera, con lesión cuantitativa de la soberanía.
De manera que el encuentro no deja de ser una imposición propia del chantaje, pero que el aparato estatal debe digerir en nombre del plan de gobierno: (1) mantener la paz, (2) rescatar a la pareja presidencial y (3) preservar el poder político.
Moralmente, el roce constituye una monstruosidad. El emisario estadounidense, por más que la inteligencia política lo maquille, es un enemigo de la patria bolivariana. Debe haber "estómago" para estrechar su mano, así como le habrá costado al emperador Hirohito en 1945 estrechar la mano homicida de su vencedor MacArthur.
En la cabeza del funcionario saltan las claves de la «Operación Determinación Absoluta», delineada fundamentalmente por la CIA. Fue esta agencia la punta de lanza contra Venezuela y la que, finalmente, después de su acción encubierta (infiltración, ciberataques), sembró en Trump el rechazo a María Machado, la preservación de la cabeza institucional de Delcy para evitar el caos y un trato diferencial al país respecto al de Irak de 2003.
Como espejo, la CIA consideró erróneo el desmantelamiento del gobierno iraquí y de su ejército, además de la creación de una insurgencia. De hecho, en caos, el Irak actual no fluye petroleramente.
Con la opinión de Richard Grenell, la CIA perló el retrato de Delcy: su disposición al trabajo conjunto conjuraría el caos improductivo que representa Machado.  La soberbia trumpista ideó que fuese el «padre» intelectual quien abordara a su «criatura».


Libre de virus.www.avg.com

jueves, 15 de enero de 2026

Venezuela fue canjeada por Ucrania en el reparto multipolar de Alaska 2025.

Hecha la contrición por el inesperado rebasamiento del ejército ante el secuestro presidencial del 3 de enero, es propicio revisar las alianzas geopolíticas de Venezuela.
Es importante sentar el fallo en la defensa, centrada primordialmente en el poderío de los equipos antiaéreos rusos (S-300 y Buk-M2) y en los radares chinos. Los primeros fueron sorprendidos desconectados de los radares, inoperativos los Buk-M2, no desplegados y hasta con sus componentes almacenados; los segundos, neutralizados.
De acuerdo con expertos, la incidencia de los cazas "invisibles" F-35 y F-22 fue determinante en la ceguera de los radares, creando un corredor de acceso desde La Guaira hasta Fuerte Tiuna. Simultáneamente, el corte eléctrico en Caracas mediante ciberataques y voladuras de centros de comunicación militar (Cerro El Volcán, La Carlota, Armada en La Guaira, aeropuerto de Higuerote y el Observatorio Cagigal) dejó sin palabras a los centros de mando.
Lógicamente, en la narrativa renguea el factor humano, en extremo sorprendido por la rapidez de la «Operación Determinación Absoluta». El ejército venezolano evidenció la carencia de un plan B comunicacional y el encubrimiento de la inoperatividad del sistema defensivo antiaéreo, probablemente desde hace tiempo. Además, el hecho de que un solitario efectivo disparara un Igla-S (autónomo de radares y de electricidad externa) refleja que la soldadesca no estaba sobre las armas durante esa madrugada.
En este punto, háblese del aliado, especialmente del ruso, dado que el fundamento defensivo es de su hechura y, en parte, responsabilidad. Si el interés ruso consistía en contrarrestar geopolíticamente a los Estados Unidos, su esfuerzo languideció. En momentos de concentración militar enemiga en el Caribe, un fiasco disfuncional como el visto debió ser prevenido por los asesores, con minucia logística y de mantenimiento.
Nicolás Maduro solicitó misiles y drones a Rusia y China desde el inicio de la «Operación Lanza del Sur». Nunca llegaron, no obstante la firma de acuerdos estratégicos. Embebido su esfuerzo en Ucrania, Moscú desestimó a Caracas y se habla de que en la primera presidencia de Trump ofreció canjearla por Kiev (Fiona Hill, Congreso de EE. UU., 2019).
Más grave aun es la afirmación de Andrei Martyanov, especialista vinculado al ejército ruso: en Alaska, 2025, Putin y Trump definieron la tripolaridad (multipolaridad): Europa para Rusia, Suramérica para Estados Unidos y Asia y Oceanía para China.


Libre de virus.www.avg.com

miércoles, 14 de enero de 2026

La dura reflexión militar después del 3E: se requiere de tácticas para soñar la estrategia.

Normalmente, se busca el talón de Aquiles para atacar a un contrario. Un hueco, una fisura, un descuido… Pero atacarlo por donde precisamente se cree más fuerte o invulnerable ha de ser una máxima de gran encomio en el arte militar. Es la definición de la sorpresa en grado sumo.
Así ocurrió con Venezuela. Los avanzados sistemas de defensa antiaérea rusos le inspiraron esa confianza fatal la madrugada del sábado 3 de enero. Los S-300 y los Buk-M2 los compró Hugo Chávez en 2009 y posicionó a Venezuela como un espacio aéreo prácticamente invulnerable en el continente.
Los S-300 son unos de los sistemas antiaéreos más avanzados del mundo, con un alcance de 200 km. Su acompañante defensivo en Venezuela, los Buk-M2, orugas móviles con un alcance de 40 km, venían a configurar la segunda barrera de defensa. La tercera barrera recaía sobre los Igla-S, unos misiles antiaéreos portátiles con un alcance de 6 km, presuntamente en cantidad de 5 mil.
Pero todo ello, desastrosamente, estuvo apagado esa madrugada, desconectado de los radares. Así lo evidenciaron las fuerzas estadounidenses cuando penetraron con impunidad al territorio presuntamente con más de un centenar de aeronaves para extraer al presidente Nicolás Maduro y a su esposa.
Se sabe que hubo un corte eléctrico y de INTERNET a la 1:55 am y que puntos neurálgicos para la comunicación militar fueron bombardeados, siendo emblemáticas las antenas del Cerro El Volcán, en El Hatillo (además del Observatorio Cagigal, el aeropuerto de Higuerote, la Base Aérea La Carlota y la Academia de la Armada Bolivariana en La Guaira).
Ello podría explicar en parte la ceguera del sistema defensivo venezolano en hora tan funesta, pero de ningún modo justifica que las temidas armas defensivas no estuviesen desplegadas, tanto menos cuanto se podía considerar inminente un ataque gringo. Los lanzadores Buk-M2, destruidos con especificidad por los agresores en La Guaira, Catia La Mar, La Carlota e Higuerote, dieron fe de que sus componentes estaban hasta almacenados, en nada operativos.
La acritud conclusiva estriba en que el ejército no estuvo tácticamente preparado para la contienda, con radares de detección desactivados y carente de un plan B. La sorpresa enemiga ante defensa tan desguarnecida apunta a dos tristezas develadas: equipos militares inoperativos y abandono aliado.

lunes, 12 de enero de 2026

El plan de Delcy entre chantajes y embajadas

Hay lógicas aplastantes. Fidel Castro dijo una con relación a las embajadas de los Estados Unidos: «¿Saben por qué en los Estados Unidos no hay golpes de Estado? Porque allí no hay embajada de los Estados Unidos.»
Otra fue la pronunciada en 1939 por Franklin D. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos, con respecto a Anastasio Somoza, dictador nicaragüense, pero anticomunista y aliado: «Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta».
La otra la pronuncia el populacho hoy en las calles de Venezuela cuando ya se ha enterado de que los gringos vuelven a su embajada en Caracas: «Si estando afuera ya decían que el petróleo y Venezuela son suyos, ¿qué no harán estando adentro?»
Hay claridad respecto al riesgo de consentir que un enemigo se aposente en el interior de la casa. Es lógica que ya ni aplastante parece, sino natural.  Las embajadas son para los Estados Unidos como armas para concretar ese viejo "destino manifiesto" que Dios les encomendó expandir por el mundo junto a su pletórica civilización.
A Hugo Chávez le costó gran esfuerzo expulsarlos del país desde que los pilló en 2006 conspirando y espiando para derrocarlo. Los infiltró con inteligencia venezolana para tomar la decisión después de despedir al agregado militar John Correa.
Después de varios pulsos con situaciones que procedían de la embajada o misión diplomática, Chávez concluyó, proféticamente, que dicha estructura del derecho internacional equivalía a un «Pentágono en Venezuela» para generar narrativas que condujeran a ¡una intervención militar similar a la de Panamá en 1989 y a una final desestabilización para retomar el control del petróleo!
Tal eventualidad ocurrió el 3 de enero en Venezuela, el mismo día que capturaron a Manuel Noriega para condenarlo a 40 años de cárcel por tráfico de drogas: ¡secuestraron a Nicolás Maduro y a su esposa!
Delcy Rodríguez, la presidente encargada, asume una situación peliaguda. Por un lado, debe torear de los estadounidenses el chantaje militar y las apetencias contra la soberanía; por el otro, lidiar contra la indignación de la radicalidad política revolucionaria.
Guiñando un ojo por la incomodidad diplomática de tener que "ajustarse" a chantajes, propuso su plan: (1) mantener la paz del país, (2) rescatar a los rehenes y (3) preservar el poder político.


Libre de virus.www.avg.com

domingo, 11 de enero de 2026

No se recomienda una embajada gringa.

Para algunos, el expansionismo que perfiló a los Estados Unidos como imperio empezó entre 1845 y 1846 con los despojos territoriales que hicieran a México; para otros, con su victoria ante España en 1898, cuando tomaron Filipinas y las islas Puerto Rico y Guam.
Para comentar uno de estos momentos, la toma de Texas y California, por ejemplo, dígase que la iniciaron los colonos angloamericanos. Arribaron como inmigrantes, se establecieron como colonos y a los pocos años empezaron a conspirar contra el país propietario, apoyados por personeros del anexionismo estadounidense.
Privaba entonces la doctrina del "Destino manifiesto" de los Estados Unidos, esa idea divina que los hacía dueños potenciales de todo espacio entre el Atlántico y el Pacífico en nombre de la democracia, el protestantismo y la futura cultura hollywoodense.
Los colonos entraron a la calladita, apoyados por exploradores militares anexionistas. Después se rebelaron y crearon su Bandera del Oso. Finalmente, se unieron a las tropas navales y terrestres gringas. El resto es historia: México perdió California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Wyoming y parte de Colorado.
Esos mismos genes colonizadores, que en su tiempo Simón Bolívar previó y posteriormente Fidel Castro y Hugo Chávez denunciaron como "armas" encapsuladas en sus nuevos formatos de guerra (las embajadas gringas), es tema que causa conmoción en Venezuela hoy.
Después de secuestrarle a su presidente, los Estados Unidos se esfuerzan por imponérsela a Venezuela mediante chantaje militar. De un lado, la presidente encargada, Delcy Rodríguez, habló de un «proceso exploratorio de carácter diplomático»; del otro, se indica que será Donald Trump quien dé la "luz verde" para la reapertura.
En cualquier caso, los «genes» ya llegaron el viernes 9 de enero para evaluar las condiciones de reinstalación. Dígase, en fin, que el tal expansionismo del "Destino Manifiesto" ya colea en Caracas.
Castro llegó a decir: «¿Saben por qué en los Estados Unidos no hay golpes de Estado? Porque allí no hay embajada de los Estados Unidos». A Chávez le costó un mundo cerrarla. En 2006 detectó que la embajada conspiraba; en 2008, corrió al embajador Patrick Duddy con la famosa frase "Váyanse al carajo, gringos de mierda"; en 2010, le negó la entrada a Larry Palmer.
Las denominó "Pentágono en Venezuela", listas para golpear y robarse el petróleo.

sábado, 10 de enero de 2026

Sin “Cártel de los Soles” y el derecho internacional pisoteado, Maduro es libre.

La tesis de que Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, pueda ser liberado en tierra gringa, bajo la misma legislación de su captor, tiene asidero al menos en una lógica bastante robusta, para no presumir honduras jurídicas.
A apenas un día de ser presentado ante un juez federal en Nueva York (5-01-2026), la justicia estadounidense anuncia que, para efectos legales contra el acusado, no hay lugar para la referencia "Cártel de los Soles". Esto, por supuesto, quita grandilocuencia a las imputaciones de narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína hacia los Estados Unidos.
Se debilita así la narrativa espectacular de rebajar una dignidad presidencial a niveles criminales como los de un Pablo Escobar Gaviria o de "El Chapo" Guzmán, por ejemplo, capos de cárteles de la droga. Si no existe en la acusación la figura del cártel de marras, no puede Maduro ser jefe de nada por el estilo, con la capacidad consustancial para inundar ningún país de cocaína.
Ello desmonta el discurso acusador de Trump para incursionar contra Venezuela y secuestrar militarmente a su presidente. Como ocurrió con la especie fantasiosa de las "armas de destrucción masiva" de Irak, este gran embuste del "cártel" viene a embarrar, incluso más, la tan cuestionada reputación política gringa.
Trump malogra a los Estados Unidos. Los empuja por los derroteros alucinantes de la incertidumbre hacia una pronosticada extinción, según teóricos geopolíticos contemporáneos. La ficción resalta groseramente. La prueba está en que ya el "hombre naranja" no habla de narcotráfico respecto a Venezuela, sino de petróleo, delirantemente.
El otro aspecto es el derecho internacional, de antemano desbordado por Trump, actualmente empeñado en apoderarse de Groenlandia. Con Venezuela, fue vejado a todas luces: el uso de la fuerza contra otro Estado debe aprobarlo el Consejo de Seguridad de la ONU, debe ser conducta reactiva ante el ataque de otro país o debe ser consentido por el mismo país atacado.
¡Ninguna de estas premisas se cumplió! Sólo queda el detalle de saber si en esta farsa la justicia estadounidense primará la tradición de imponer el derecho doméstico sobre el internacional. Su Constitución dice que los tratados internacionales son la norma suprema de la nación.
Maduro en los Estados Unidos es una bomba política que atrae la atención sobre una locuaz y senil gobernanza.


Libre de virus.www.avg.com

miércoles, 7 de enero de 2026

Maduro es liberado y Trump se ahoga en el fango de su historia

Que Nicolás Maduro recobre su libertad y, consiguientemente, Donald Trump precipite el fin de su mandato es una probabilidad bastante verosímil.
La hipótesis se sustenta, por un lado, en que el "secuestro militar" del presidente de Venezuela, como acuña su abogado Barry Pollack, constituye una escandalosa ilegalidad; y, por el otro, en que la situación del presidente estadounidense encarna una precariedad política.
Bastante se ha dicho que Trump hizo con Venezuela lo que otros hicieron con Vietnam, Irak o Libia en su tiempo: desviar la atención pública de situaciones volcadas en su contra. Y al don lo esperan los archivos Epstein con su impúdico cargamento de lascivia. Además, el mismo presidente ha expresado en el seno de su partido el temor de que en 2026 los demócratas concreten en su contra el tan mencionado impeachment. Desde su llegada a la presidencia, Donald Trump se ha modelado una imagen tan locuaz como incómoda a punta de mandarriazos sobre temas como la inmigración, el irrespeto a otros países, sanciones, piratería, bombardeos, etc.
Atacar a un país pacifista y atiborrado de petróleo como Venezuela le sirvió de maravillas al propósito distractor, primero, porque nadie creyó que se atrevería y, luego, porque su apetencia petrolera lucía descaradamente grosera. Sin embargo, el capítulo Venezuela es un colmo que amenaza con revertírsele y precipitar su más aterradora pesadilla. Como Israel con Gaza, Estados Unidos se coronó con Venezuela como burlador flagrante del derecho internacional. Tal especie, en un momento de recapacitación geopolítica, puede cobrárselo el sistema de justicia de su país, cuanto más si el hombre naranja lo ha vejado numerosas veces.
Con respecto a Maduro, el día aclaró con la justicia estadounidense afirmando que no existe el "Cártel de los Soles". Ello socava la argumentación de que el presidente de Venezuela era su jefe y pulveriza las razones de Estado para su extracción. El precedente de indultar al narcotraficante hondureño Juan Orlando Hernández le juega autogol al gringo y apoya un montón al venezolano.
Para rematar, ninguna de las tres condiciones del derecho internacional se cumplió para facultar el ataque a otro Estado: (1) el Consejo de Seguridad de la ONU autoriza los ataques, (2) Venezuela ataca primero y Estados Unidos se defiende, y (3) el Estado venezolano consiente el ataque.


Libre de virus.www.avg.com

martes, 6 de enero de 2026

Sobre la desesperación imperial y la liberación de Nicolás Maduro

No obstante haber ejecutado una operación militar "exitosa" contra Venezuela, la situación política del presidente de los Estados Unidos es bastante precaria. Lo es, asimismo, la de su país en cuanto potencia imperial.
El hecho de haber capturado al presidente del país más rico del planeta en materia energética no desdice de la situación propia decadente. Por el contrario, la acentúa, evidenciando desespero. Secuestrar al líder de un movimiento revolucionario, sobremanera de izquierda, no le asegura necesariamente el control de los recursos del país agraviado. Al final del día, Venezuela tiene una presidente sucesiva y, lo que es peor, está preparada contra nuevos ataques.
Dígase, en fin, que emperador e imperio continúan en bancarrota, huyendo hacia el frente, acometiendo actos de barbarie antes de la estrepitosa caída. Nerón, emperador romano, se fue de gira en 67 d.C. por Grecia para participar en los Juegos Olímpicos y distraer la atención de la espantosa quiebra financiera imperial. "Ganó" todas las competencias, incluso caído del carro de combate, el rostro contra el suelo. Lo asesinaron al año siguiente.
Ciento veinte años después, en medio de su fracaso administrativo, el emperador Cómodo desvió la atención de la población participando él mismo como gladiador en el Coliseo romano. No hubo leones o gladiadores que no derrotara, habiendo previamente descolmillado a aquellos y desafilado las espadas de estos.
En ambos casos, como en tantos otros ejemplos históricos, la idea consiste en ofrecer "pan y circo" a modo de estrategia para despistar al mundo de la incontenible desgracia. Lo ha hecho Estados Unidos con sus guerras. Dado el temperamento trumpista, ha faltado nomás que el octogenario se grabara a sí mismo participando en las operaciones encubiertas para dar fe de su poderío.
Más allá de la bruma escandalosa con Venezuela, los archivos Epstein continúan allí esperando por Trump y el imperio sigue teniendo la deuda más onerosa del planeta ($37 billones). No hay victoria "Venezuela" para pagar ninguna de esas cuentas. No disponen, en realidad, de petróleo venezolano. El imperio continúa achacoso.
Dado el agravio que ha hecho Trump al sistema de justicia de su país y a los cuantiosos enemigos que ha cultivado, es muy probable que dicho sistema se resarza declarando inocente a Nicolás Maduro. El emperador caería más rápidamente y el porvenir del imperio seguiría siendo incierto de cara a su año electoral, 2028.

domingo, 4 de enero de 2026

¿Cuánto vale un presidente?

No hay otra explicación para tan grande negligencia. Fue una traición. No hay pruebas a la mano para aseverarlo más que la humana razón. Una vez más, desde tiempos inmemoriales, el don dinero hizo su trabajo.
Vendieron al presidente de Venezuela por una recompensa. ¡50 millones de dólares! Lo vigilaron detalladamente. Y ese vigilante no podía ser un extraño, sino un afín, como se corresponde con el histórico perfil de toda traición.
No traiciona un desconocido ni un marciano. Traiciona quien se basa en una proximidad, una licencia, una confianza, un afecto. Ergo, un trabajador, un amigo, un hermano. El espíritu militante revolucionario hermana y, muchas veces, te depara entre filas engañosos padres o hijos. Traicionó allí quien pudo testimoniar los pasos presidenciales. Un conocido y a la vez conocedor, pues. ¿Quién?
Un país armado como el que más en América Latina, esperando un ataque, se deja quitar un presidente. No hay sentido en ello. Toda una fuerza armada en alerta, con dispositivos tecnológicos para la defensa, es vapuleada en menos de una hora por unas cuantas explosiones. Cien muertos, entre civiles y militares. El país fue burlado por unos helicópteros que dispararon misiles y no pudieron ser derribados. ¿Qué hubo de los radares chinos y de los misiles portátiles rusos Igla-S? Los drones gringos tenían ya kilometraje acechando. ¿Cómo se explica, en fin, semejante irracionalidad?
Por fuerza, pues, se tiene que hablar de traición. Es la única explicación para descansar la mente de otras posibles divagaciones, desaforadas o estratégicas. Pero la traición no desestima la negligencia, que la hubo a mares. Es parte de ella. No puede un presidente bajar la guardia precisamente el día en que atraparon a Manuel Antonio Noriega, de Panamá.
No había licencia para comer hallacas como lo hace todo el mundo, para dormir dos veces continuas en el mismo sitio (como no hacía Fidel Castro), para relajarse con el viento del Año Nuevo caraqueño, para confiar en el aire respirable del entorno… No cuando se es el presidente del país más rico del planeta. No cuando la responsabilidad con el destino de ese país pesa millones de barriles sobre los hombros.
¿Qué pasó allí con la inteligencia?


Libre de virus.www.avg.com