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domingo, 22 de febrero de 2026

El virreinato de Venezuela y su real gobernanza

De acuerdo con Donald Trump, no es Delcy Rodríguez la verdadera gobernante de Venezuela, sino Marco Rubio. Delcy sería la presidente encargada de un régimen ilegítimo. Esto lo ha repetido como fórmula mágica Rubio cada vez que se le antoja amenazar al país con un ataque si no se hace lo que la administración Trump indique. Dizque Nicolás Maduro no ganó las elecciones. Sin embargo, después de su derrocamiento, se tolera a la encargada para no sumir al país en un caos y ponerlo a producir petróleo.
El plan de conquista lo sugirió la CIA. Aprendió que, con un calco de lo ocurrido en Irak, Venezuela no fluiría en oro negro. Sin liderazgo político, sin fuerzas armadas y con una oposición terrorista incoada, el país bolivariano generaría más gastos que oportunidades de negocio. De hecho, John Ratcliffe, el director de la CIA, ya visitó a Caracas para reclamar su autoría —se dirá— en la nueva criatura política engendrada, cual si se tratara de otro insólito Frankenstein de la historia.
El 7 de enero de 2026, cuatro días después del secuestro de Maduro, Rubio asumió su gobernanza y presentó su plan de gobierno: «Estabilización, recuperación y transición». Así lo había ya dispuesto poco antes Trump: Rubio «gobernará» Venezuela hasta completar «una transición segura, apropiada y juiciosa».
Pero, en teoría, Rubio ya es presidente también de Cuba, como lo propuso el jefe. Falta nomás esperar el efecto del bloque caribeño y la caída de Miguel Díaz-Canel. Cuba podría prestársele mejor al hombre por su tierra ancestral.
Lo cierto en todo este panorama de legitimidades y golpismos, claro para los gringos y torcido para los venezolanos, es que el plan de Rubio se ejecuta con coherencia. Él funge como virrey, Delcy como la capitana general y Venezuela como el virreinato conquistado. Colonia, de facto, se le administran sus ingresos petroleros. De existir alguna pizca de duda, como se dijo, el virrey no vacilaría en recurrir al derrocamiento de la "ilegítima".
No hay fisuras en el esquema. Laura Dogu, la encargada de negocios de Trump, no vacila tampoco en dar fe a cada rato de que se transita la fase política de la "estabilización". Por ello, su última tarea consiste en "fortalecer" el sistema de salud del país. Ha traído ya más de 70 toneladas de productos médicos.
Sin duda, una manera genial de endeudar al país mediante la fachada de una ayuda humanitaria —que nadie pidió—, pero que imponen. Venezuela debe pagar los insumos, han dicho.
Finalmente, para continuar con su potestad de seguir imponiendo sanciones y restricciones económicas sobre el virreinato, Trump acaba de renovar por un año el decreto de Barack Obama que declara a Venezuela como "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional de los Estados Unidos.


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viernes, 20 de febrero de 2026

El FMI y el regreso de los fantasmas a Venezuela. Trump de visita

Ahora que Donald Trump manda en Venezuela, como él dice, los fantasmas de la opresión preparan sus maletas para regresar al país. No se trata nada más de que gringos vengan, como antes, a radiografiar el país para proponer luego que es suyo, so pena de desestabilización. ¡No, qué va! Ahora ha empezado a hablar el FMI, más allá de esas visitas de funcionarios estadounidenses (jefe de la CIA, secretario de Energía, jefe del Comando Sur, etc.).
Dijo que, prácticamente, Venezuela necesita financiamiento porque este año la inflación bordeará el 700%, el PIB decrecerá en un 3% y, lo más grave, explotará una crisis humanitaria porque la asistencia externa está dificultada por el aislamiento financiero del país. Ni más ni menos, pues, el razonamiento de un pequeño y salvador préstamo.
Había estado calladito el susodicho sistema financiero. Hugo Chávez lo había corrido del país, en aquellos tiempos cuando refutó su modo tendencioso de medir niveles de prosperidad. No debía privar la narrativa de los indicadores macroeconómicos —decía— por encima del desarrollo humano y la igualdad. Y centró Chávez, de hecho, su enfoque social en las personas (por la vía de las Misiones Bolivarianas) en lugar de los fríos números que suele atender el FMI.
Este "veneno mortal" que es el FMI (para citar a Chávez) presentó hasta el último momento a la Argentina de 2001-2 como el país modelo a seguir para optar al progreso y a los préstamos de la entidad crediticia. Hasta que en ese mismo año, vergonzosamente, estalló la peor quiebra financiera del mundo: los gauchos, el país mimado de los entes crediticios, caían…
Pero los tiempos han retrocedido de golpe, como se dijo, y los fantasmas vuelven. Ahora que se dice presidente de Venezuela y la ha orientado hacia su mapa de gabinete, Trump ha empezado a enviar a cuanto bicho capitalista pueda dar una vuelta de tuerca y contribuya a dejar anclado al país en el patio de los tiempos. Ha ofrecido, incluso, venir él mismo a colocar una piedra refundacional en la patria de Simón Bolívar. Puede especularse que Caracas se prepare para recibirlo y que, probablemente, sea Gustavo Petro el portavoz de la eventualidad, listo para comunicársela a Delcy Rodríguez en la próxima reunión de estos presidentes en Colombia.
Mientras tanto, seguirán desfilando funcionarios yanquis sobre la geografía de Venezuela. Téngase en cuenta que "turistas" como estos en tiempo pasado se cogieron virtualmente la Amazonía, escribiendo en los textos escolares de sus muchachos que les pertenecía y que, por los momentos, era manejada por una sarta de indios tercermundistas.
 


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