Dirigir a otros nichos

PUEDES CONSULTARME EN ESTOS NICHOS SEGÚN CONVENIENCIA

lunes, 27 de abril de 2026

El regreso de la meritocracia petrolera

Chevron ya alzó la voz. Es la petrolera perseverante, la que, no obstante las sanciones, ha estado operando en Venezuela. Pidió el regreso de los “trabajadores calificados que emigraron durante la crisis”. [1] Su CEO opina que se han dado pasos positivos, pero que un repunte rápido en la recuperación industrial estriba en esta mano de obra.
En un contexto donde el país ha sido abrumado por exigencias del gobierno de los Estados Unidos, no parece fuera de lugar que la petrolera presentase la suya. La generalidad de los petitorios apunta a moldear el país a la inversión estadounidense y revertir, en lo posible, el modelo político que la alejó. No extrañaría, pues, que la petición de Chevron se refiera a la vieja meritocracia de PDVSA. No se da el detalle. En política no es necesario.
El 3 de enero de 2026 fue una fecha mágica para los intereses económicos de los Estados Unidos. Maravillosa, en palabras de Donald Trump, como acuña cada vez que se refiere a la presidente encargada. Invirtieron $10 millones diarios con el estacionamiento de sus buques de guerra sobre el Caribe durante unas semanas para obtener el tutelaje del mayor reservorio de petróleo del planeta. Si el país bolivariano llegase a extraer 5 millones de barriles diarios, su petróleo se acabaría en 180 años. Al ritmo presente, 1 millón diario, se agotaría en el año 3.000.[2]
Ahora están cobrando. Han regresado al país. Restablecieron su embajada. Lo visitan puntualmente cada vez que la OFAC[3] emite una licencia en sincronía con una reforma legislativa de la denominada “apertura”. Por doquiera que se establecen, surge una exigencia, que es como hablar de mandato. Petróleo, oro, turismo, tierras raras, relaciones internacionales...
Trump habla de beneficios y coordina, prohibiendo incluso a líderes opositores regresar al país. Marco Rubio amenaza a cada rato con elecciones de no seguirse la ruta trazada después de la invasión. John Barrett, el flamante encargado de negocios, recita el plan: primero, estabilización institucional; recuperación petrolera, después; y, finalmente, transición política. Chevron, pues, plantea lo suyo.
El regreso de la meritocracia vendría a confirmar esa preocupación no confesable de desmontar del país lo emparentado con Hugo Chávez, el líder refundador de la Venezuela política actual. El criterio que manejó sobre no tener a los gringos dentro del país en una embajada ha sido repelido; sus relaciones internacionales y alianzas estratégicas, desdibujadas; su visión de mundo socialista, como su vida misma, aniquilada.
El regreso de ese sistema de castas gerencial constituiría un hito demoledor en esa dirección. El país se sobrecoge con lo por venir. Después de los baches nacionalistas relacionados con el oro y el petróleo, restan todavía tópicos sensibles a lo histórico-ideológico. Por ejemplo, el Esequibo y sus riquezas. No se sabe qué puedan ordenar el empresario Trump y su OFAC al respecto.
 


[1] Ledezma, L. A. (2026, April 27). CEO de Chevron revela lo que le falta a Venezuela para reactivar «plenamente» su industria petrolera. Retrieved April 27, 2026, from Caraota Digital website: https://caraotadigital.net/eeuu/ceo-de-chevron-revela-lo-que-le-falta-a-venezuela-para-reactivar-plenamente-su-industria-petrolera/
 
[2] Bloomberg, L. (2026, March 26). Mapa mundial del petróleo 2026: los países con más reservas en la actualidad. Bloomberg Línea. https://www.bloomberglinea.com/economia/mapa-mundial-del-petroleo-2026-los-paises-con-mas-reservas-en-la-actualidad/
 
[3] Office of Foreign Assets Control. Es la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE. UU., encargada de administrar y ejecutar sanciones económicas y comerciales basadas en la política exterior y de seguridad nacional ((Office of Foreign Assets Control) es la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de EE. UU., encargada de administrar y ejecutar sanciones económicas y comerciales basadas en la política exterior y de seguridad nacional, según https://ofac.treasury.gov/

La conciencia nauseabunda del venezolano después del 3 de enero de 2026

Un montón de venezolanos miran a un lado, como si no hubiera ocurrido nada de vergüenza. El 3 de enero de 2026 fue una consagración de algo, y no de la primavera, precisamente. Es una mancha floreciente.
Pero todo el mundo debe comer, incluso los ascetas. Debe caminar, trabajar, estudiar, comprar... Se diluye un poquito la indignidad en el diario trajinar. Así pesa menos la realidad, como una espalda que huye, ligera en el viento.
Mirar a un lado es como no querer recordar la desnudez del día anterior, ultrajada en medio de la violación bacanal. Se sabe, se sintió carnalmente lo que ocurrió, pero la psique humana es cobarde y cubre el alma con su manto de olvido, para proteger con evasión, como diría el psicoanalista. Entre lo oscuro habita el coco.
Jean-Baptiste Grenouille, el hombre de El perfume, de Patrick Süskind, no emitía olor alguno y poseía un descomunal olfato. Un engendro natural, asesino serial. Con la inocencia de 25 vírgenes, crea su obra maestra. El perfume. Una fragancia que enloquece, transporta, desata. Con una gota desencajó a París en un día de glorias libertarias y orgías. Fragancia irresistiblemente animal e impúdica.
Al día siguiente era la vergüenza aquello de lo que no se quería hablar. La mujer del vecino había sido de todos, y la propia, del vecino. Por fortuna, la vida es una rutina que hay que atender, y la conciencia se soterra en la inexistencia.
Pero, hete aquí que el venezolano no enloqueció con una fragancia. Ni de cerca. Vibró con una podredumbre, proveniente del mar, cielo y tierra. Tan intensamente se abatía en el viento, que era mejor olvidar. «Algo huele mal en Caracas», era lo que todos se murmuraban, sin querer entrar en detalles. La enfermedad del olvido, nada macondiana, aconsejada por la inconsciencia.
Nadie entra a la capital de un país armado, menos si está en plan de guerra, y captura al comandante en jefe en el mismo ombligo de sus fuerzas armadas, sin sufrir siquiera una raspadura. Ni siquiera una coalición galáctica.
Por eso el hedor es tan intenso desde los cuarteles, donde el alma se descompuso debajo del uniforme, apagando la luz. Lo dice la lógica del viento. La oscuridad ayuda a solapar emanaciones propias, esas que disparan balas de vergüenza.
Pero el militar no dispara tufos del todo si no se lo ordenan. Y aunque un soldado tiene autonomía para desobedecer una orden inmoral, la política arregla esos detalles con gran fetidez. De manera que, entre la política encargada en ese momento y los uniformados, se acuerda desbordar el cauce del río Guaire sobre la población venezolana. Un Guri mefítico.
Y por allí se anda sobre el país, renegando de la miasma, disimulando normalidad.


Libre de virus.www.avg.com