Dirigir a otros nichos

PUEDES CONSULTARME EN ESTOS NICHOS SEGÚN CONVENIENCIA

domingo, 15 de marzo de 2026

Desastre y desespero de Trump con su espejismo de Venezuela en Irán

Probablemente, tenga Venezuela peso en la alocada decisión de Donald Trump de atacar Irán. Se da por descontado que los israelíes, durante décadas, han influido en la toma de decisiones de los mandatarios estadounidenses, no siendo excepción Benjamín Netanyahu ahora respecto de Trump. Pero, aparte de este efecto, ha de haber incidido con fuerza el envalentonamiento derivado del fácil descabezamiento del gobierno bolivariano, por un lado, y la confianza de disponer del petróleo venezolano para momentos de crisis, por el otro.
Los hechos están sobre un primer plano, en evidencia. A pesar de proclamar a cada rato Trump que arrasó con la capacidad militar de los iraníes, hundiendo su armada y capando la capacidad misilística, los Estados Unidos se encuentran impotentes ante el cierre del estrecho de Ormuz, lugar de tránsito del 25% de la corriente energética del planeta.
Dicha impotencia, que se evidencia cuando piden ayuda hasta a China para que envíe buques de guerra al estrecho, deja en entredicho la retórica de destrucción de los Estados Unidos. Si ya no hay capacidad militar en Irán, ¿por qué, entonces, no pueden restablecer el tráfico en el sector?
Sí, así es, los Estados Unidos piden que otros lleven buques al área para obligar a Irán a que no meta sus narices en su propio estrecho. Y esa locura de pedir hasta buques de guerra chinos para apoyar el sueño raya en uno de los más locos disparates del hombre naranja. Solamente los más ingenuos desconocen que los navíos chinos son los únicos que transitan sin objeciones frente a Irán.
Pero hay más. El envalentonamiento de Trump lo llevó a atacar la isla energética de Irán, Jark, ubicada en el Golfo Pérsico, buscando redondear con golpes económicos la derrota de los iraníes, cosa que, por lo visto, no termina de ocurrir. La operación Promesa Verdadera IV alcanzó la 51.ª oleada contra objetivos israelíes y estadounidenses.
Trump también empezó a atacar oficinas bancarias. En fin, semejantes «agudezas» del presidente de los Estados Unidos lo han llevado a declararse sorprendido, según sus propias palabras. Los iraníes han desatado, en consecuencia, una cacería de militares, instalaciones industriales y edificaciones bancarias estadounidenses en la región, invitando a sus aliados a aplicarse a la faena cinegética. Las industrias en el Medio Oriente son objetivos declarados y ya fueron atacadas sedes bancarias gringas en Emiratos Árabes Unidos y Baréin.
Todo lo anterior (hechos y amenazas) se suma, dramáticamente, a lo principal: el desastre petrolero. El barril subiendo de precio (rumbo a $150), los países desesperados liberando sus reservas. A puerta cerrada, ya se sabe que los asesores le recomiendan al tozudo magnate que termine la guerra.


Libre de virus.www.avg.com

viernes, 13 de marzo de 2026

Delcy Rodríguez fue coronada y María Corina Machado ya no viene

María Corina Machado está indecisa. No sabe si venir a Venezuela. Había dicho que sí, que vendría los primeros quince días de marzo. Su sueño era iniciar una gran campaña electoral que la convertiría en presidente de Venezuela.
Pero había un gran escollo. Debía hablar con Donald Trump, el gobernador de Venezuela. Nada se mueve en el interior de su recién conquistado país sin su consentimiento. Allí mana mucho oro negro y amarillo como para dejarlo al azar.
Entonces habló con el hombre. Almorzaron. Fue un viernes. Y se le dijo, con gran amabilidad política, que podría no ser conveniente. Su persona era dura y camorrera con los chavistas, los nuevos aliados del jefe en el país. Además, allí estaba Delcy Rodríguez, con quien el petróleo había empezado a fluir de maravillas. ¿Qué tendría que ir a hacer ella allá con su extremado humor político? Era impopular, no la querían.
Por supuesto, estas últimas líneas no se las dijo Trump. Pero ella no es estúpida. Comprendía. No le dijeron "perra", pero le enseñaron el hueso, como dice un refrán en Venezuela. En consecuencia, ahora vacila. ¿Qué hacer? ¿Seguir exiliada o entrar sin el consentimiento del jefe, quien ahora parece encariñado con su juguete nuevo? ¿Le ganó Delcy la partida?
Ha soportado cosas, sí. Lo primero fue que no la impusieron como gobernante al derrocar a Nicolás Maduro; lo segundo, que de nada le valió donarle su premio Nobel al jefe para congraciarse; y lo último, esto: que le prohíba regresar a su país.
Su esperanza era realizar elecciones en pocos meses en este 2026. Pero entre Trump y Marco Rubio la cayapearon y le dijeron que la transición se haría en 2027. Rubio fue claro al decir que debía haber un presidente avalado por Trump en el poder de Venezuela antes de 2028, hora de partida del hombre naranja.
«Tenemos una gran situación allí, con una maravillosa presidenta, una maravillosa presidenta electa, Delcy. Y ella está haciendo un gran trabajo, y todos ellos están haciendo un buen trabajo», dijo Trump. «Ya sacamos cientos de millones de barriles de petróleo». ¿Para qué María Corina Machado?
Ella ofreció privatizar PDVSA, abrir las venas del petróleo y del oro venezolanos a los Estados Unidos para traer inversión y capital. Pero todo eso ya lo está haciendo Delcy sin ningún grado de obstrucción, como su caso supondría. Delcy tiene el poder y la Asamblea Nacional, que no tiene ella. El chavismo es clave para la billetera de Trump. Con Machado, que no es inclusiva con los chavistas, habría que guerrear de nuevo, hacer elecciones, referendos, pulsear en el parlamento por los votos para modificar las leyes. ¡Eso ya está listo!