Como en lucha libre, en política la sumisión es arte también. Es la carta de Milei, que también copia la presidenta de Venezuela. Sígueme para más.
Animal político
Opinión y noticias sobre Venezuela y el mundo. Latinoamérica. Geopolítica. Análisis.
domingo, 27 de septiembre de 2026
Zarpazo - El fruto de las lamidas de unos presidentes por ahí.
El conflicto por Las Malvinas escala. Otra vez. En mil novecientos ochenta y dos ya hubo una guerra y los ingleses controlaron el archipiélago. Entonces Margaret Thacher se paseó retadora en un navío, mirando las costas argentinas. Ahora vuelve el reclamo. El presidente argentino dijo en la ONU que no esperará por la organización para recuperarlas. Insinuó contar con un viento de cambio bajo la manga. Y ya se sabe que se refiere a Donald Trump, de quien espera que le devuelva el servilismo político que le ha prodigado. En efecto: Trump amenazó al Reino Unido con revisar su neutralidad en el caso, dado que no lo apoyó en su guerra contra Irán ni tampoco en la OTAN.
Como en lucha libre, en política la sumisión es arte también. Es la carta de Milei, que también copia la presidenta de Venezuela. Sígueme para más.
Como en lucha libre, en política la sumisión es arte también. Es la carta de Milei, que también copia la presidenta de Venezuela. Sígueme para más.
viernes, 25 de septiembre de 2026
Zarpazo - Este país empezó a oler a patio trasero y a compañía Guipuzcoana
El abrazo de Delcy Rodríguez y Donald Trump ha tenido el efecto de una bomba nuclear detonada en el corazón de la geopolítica mundial. Traduce el regreso y la aceptación del colonialismo más crudo como forma de vida en pleno siglo veintiuno, de modo oficial, ante la ONU. Su crudeza alarma en la medida en que toca aspectos cuestionables como el esclavismo, lo cual, por cierto, recuerda la forma deshumanizada como Estados Unidos y Europa se convirtieron en potencias. Y ahora, en momentos críticos de rivalidad geopolítica, las potencias parecen desempolvar el rancio modelo de someter países para explotarle sus riquezas.
Una presidenta escucha impasible como su victimario humilla a su país y luego se reúne con él para mendigar apoyo político. Es un hedor insoportable. Te invito a leer mi artículo en mi blog Animal Político.
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