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domingo, 1 de marzo de 2026

Fin de mundo: el guabinoso comunicado de Venezuela condenando el acto defensivo de Irán

Considerado la última resistencia musulmana contra el imperialismo occidental y el sionismo aberrante, Irán fue atacado el sábado 28 de febrero.
Los Estados Unidos, junto con Israel, hicieron la vuelta. Su argumento es ofensivamente fútil, como es costumbre: acabar con asesinos, enemigos de la paz mundial, como si ellos no fuesen la guerra misma.
Así también, burlescamente, procedieron contra Venezuela: dizque para acabar con el tráfico y los cárteles de la droga, amenazantes de la seguridad nacional gringa.
No pasó nada, por supuesto. Nadie reaccionó más allá de las palabras. No hay ONU ni derecho internacional, como si el mundo fuese una farsa o una película más llamada "Matrix". Plomo y bomba son el lenguaje de la civilización humana después de 5 mil años de existencia. Lo demás (ese silencio que lo envuelve todo en medio de la polvareda) es cobardía.
Venezuela, que por cierto desde el 3 de enero de 2026 dejó de ser ejemplo heroico para nadie y no es resistencia contra nada en la región, dijo algo. Miró que atacaron al país islámico y condenó la agresión gringa porque se realizó durante el curso de unos "esfuerzos diplomáticos y negociaciones", según comunicado del gobierno.
Pero también vio que Irán se defendió como pudo de la cayapa, atacando las bases militares de los Estados Unidos ubicadas en los países circundantes. Entonces, de manera insólita, como si no fuese el país bolivariano por antonomasia, condenó a Irán por ejercer "indebidas y condenables represalias militares en contra de objetivos ubicados en distintos países de la región".
Es decir, haciendo conciencia omisa de la vergüenza recién vivida precisamente a manos del mismo agresor de Irán, se pronunció a favor de Dios y en contra del diablo, como mandan los amos de la civilización occidental, siendo ahora demonio el país acuciado y Dios el atacante.
Una voltereta ideológica espeluznante, tanto más cuanto menos se solidariza con el país que, hasta hace poco, fue su aliado incondicional en su lucha contra las sanciones imperialistas.
Lo peor de la situación es que, mientras se redacta esta nota, la cancillería elimina el comunicado oficial, no por lo que atañe a Irán, que ya es vergüenza, sino porque critica a los Estados Unidos (https://www.el-carabobeno.com/canciller-venezolana-elimino-comunicado-de-condenaba-al-ataque-de-ee-uu-contra-iran/). De manera que la cosa queda como que fue una fake news (https://diario-octubre.com/wp-content/uploads/2026/03/01/venezuela-condena-la-respuesta-de-iran-a-los-ataques-de-ee-uu-e-israel/imagen.jpg) o algo que nunca se publicó, no dejando evidencias críticas en la red. Si usted busca ahora en la red, notará que los portales oficiales y cuasi oficiales retiraron la información y presentan ahora error de página. Si quien escribe incurrió en la confusión del error, lo hizo en medio del efecto dominó de dichos portales.
Una expresión, a no dudar, de la disfuncionalidad de Estado del país bolivariano, convertido ahora en una duditiva colonia o protectorado estadounidense.
Si ya no hay antiimperialismo que enfrentar ni revolución que cabalgar, déjese, al menos, el derecho de otros a soñar mundos mejores y no se emprenda ahora una cruzada "bolivariana" en contra de las ideas progresistas.

jueves, 26 de febrero de 2026

Monstruos

El gobierno debe establecer un diálogo explicativo con los venezolanos, con las bases políticas del partido y con la oposición. Hasta el presente, cunde la desinformación que engendra monstruos, tanto en filas propias como en las adversas. Sobra decir que semejante situación, en plazo breve, generará inevitables eclosiones. ¿No se busca la paz, pues?

El país todavía no despabila del zarpazo recibido el 3 de enero. Sumido está en la estupefacción. En la duda. En la incredulidad. ¡Ocurrió, sí, entraron las tropas estadounidenses y se llevaron al presidente y a su esposa! ¡Y no hubo combate! Y la vida ha continuado, es claro, ¡pero el atacante actúa, para colmo, como si se hubiera apoderado de Venezuela, mandando! Y lo peor, ¡el gobierno actúa como si obedeciera!

Eso no es Venezuela. Es la percepción que hay en la calle. ¡Venezolanos cobardes! ¿No se gestó en estas tierras la emancipación suramericana?

Es asunto para aclarar, por si hasta las alturas del gobierno no suben los efluvios del malestar popular. La intelectualidad, las redes opinadoras, los pensadores del partido, los pensadores de la oposición, el común de la población, el ignorante, los que mandan y los que son mandados, cualquier criatura susceptible de ejercer el voto (para decirlo sin tapujos), ha creado su propia versión de Frankenstein para explicarse la realidad.

No hay la orientación que lidera o el liderazgo que orienta. Los de las propias filas del gobierno se cuecen en la indignación de verse "padroteados" por un hombre de color naranja, abominando de la palabra "colonia"; y los de las filas ideológicas adversas desfallecen en el orgasmo de sentirse "protegidos" por el efecto de un protectorado.

El gobierno tiene que sentarse a sincerar el embrollo, a impartir líneas, a debatir, a enseñar, a definir… ¿Se ha capitulado ante los Estados Unidos y es cierta esa burla reiterada de Donald Trump cuando dice que gobierna a Venezuela con Marco Rubio y Laura Dogu? ¿Es Delcy Rodríguez la simple bisagra de la derrota chavista, instrumento para una transición sospechosa? ¿O hace la pantomima que hace para ganar tiempo mientras evita más derramamiento de sangre en el país? ¿Se trata de una paz por encima de la vergüenza, o viceversa? ¿Es una pena temporal mientras se preserva el poder político?

Eso se habla, se debate; no se evade. El mismo Hugo Chávez en el pasado reconoció algunas vergüenzas de la derrota, pero bajo la dignidad de comunicárselas al pueblo. "Victoria de mierda", llegó a decir. El fruto podría resultar muy amargo. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) debe dar la cara a sus bases y entablar la conversación popular, evitando mayor erosión. Todos esos diputados de la Asamblea Nacional han perdido legitimidad porque sus genes ideológicos fundacionales chocan con la flagrante desvirtuación de sus principios antiimperialistas. Se le debe razonar al afecto la estrategia de la resistencia y, al contrario, que no existe un país de entregas. Eso se puede conversar. Hay los llamados "tanques de pensamiento" para disparar y difundir ideas.

Cuba acaba de balear una lancha procedente de Florida en su espacio marítimo, matando a cuatro invasores. Mucho de eso falta en Venezuela: trazar líneas rojas de patria y dignidad.  Pero en su lugar, hay un silencio de la vergüenza y un vacío de la honorabilidad, inexplicados, de paso: el jefe del Comando Sur dice que volverá a Venezuela a supervisar "las tres fases de Trump", Trump a cada rato proclama recibir millones de barriles de petróleo de Venezuela, Rubio ya habla de realizar elecciones "legítimas" y el secretario de Energía de los Estados Unidos enviará al gobierno un plan para combatir la criminalidad.

¿Qué vaina es esa (como dicen los más viejos)? Así las cosas, en medio del silencio desorientador, Venezuela se ha convertido en un mal ejemplo para los violadores, secuestradores y asesinos, quienes son premiados por sus acciones.

Entre ese ruido de la ignorancia y el silencio de la vergüenza han empezado a deambular los preocupantes monstruos del pensamiento.