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viernes, 28 de octubre de 2022

ADVERTENCIA: CUIDADO CON GUAIDÓ Y EL “CALENTAMIENTO” DE LA CALLE

El designado presidente interino de Venezuela por los EEUU, Juan Guaidó, salió a la calle hoy jueves 27 de octubre, congregó una gente en la estación del metro Colegio de Ingenieros y se la llevó hasta el CNE, ubicado en Plaza Venezuela. Allí, con una cuantiosa cantidad de personas en marcha, solicitó al ente electoral fechas para adelantar elecciones presidenciales en Venezuela. En declaraciones, le envió un mensaje al presidente Nicolás Maduro, recordándole que tenía el tiempo contado y a las masas le dijo que su solicitud en modo alguno era una dádiva de nadie, sino un reclamo legítimo de un ciudadano que apreciaba el notorio fraude electoral de 2018. Coronó su discurso acentuando que en Venezuela había una dictadura y que tales formas viles de gobierno no regalan fechas ni elecciones, sino que había que lucharlas con protestas pacíficas en la calle. 

Dicho lo anterior, cerró la jornada, y, dado su inusitado éxito, cabe esperar que continúe con más convocatorias a efectos de mantener "caliente" la calle. De tal forma el autoproclamado presidente de Venezuela rompe la monótona quietud política del país, casi olvidada ya de marchas y tensiones políticas, afectada últimamente por los deslaves naturales ocasionados por las lluvias. 

Notorio es señalar que su repentina caminata política en Caracas, por lo abrupto, pudo haber respondido a dos razones de consideración política: 

  1. EEUU le colocó fecha de vencimiento a su gestión como presidente encargado para enero de 2023 y Juan Guaidó junto a su grupo político, Voluntad Popular, alarmado tomó la iniciativa a motus propio de demostrar su valía política ante el Departamento de Estado a través de la movilización de masas humanas. Si exitosa resultaba la convocatoria, luego EEUU tendría que reconsiderar su propuesta de decapitarlo políticamente, animándose, mejor aun, con más planes de desestabilización contra Venezuela. Cundió, pues, el pánico en las filas partidistas ante el propuesto degüello: no recibirían más recursos, no serían apoyados en el apoderamiento de bienes del Estado venezolano y perderían su posición de liderazgo como oposición en el país. Cuelga en el ambiente el ingente recurso del oro venezolano en las bóvedas de Inglaterra a repartirse y el remate de CITGO en los EEUU, dineros suficientes para financiar sus luchas por la libertad. 
  2. La fecha escogida para comenzar a "calentar" la calle es la presente, justo cuando el país y el Estado venezolano se encuentran bajo emergencia y muy vulnerables por las tragedias ocasionadas por las lluvias. Si se llegase a instalar un discurso político de que el gobierno y no la naturaleza es el responsable de los desastres naturales y del consiguiente sufrimiento de la gente, podría realmente calentarse la calle y retornarse a épocas recientes de guarimbas y peticiones de renuncias presidenciales. Sería un caldo de cultivo para una renovada injerencia de los EEUU en Venezuela, recientes de sabotajes en Irán. Agréguese que la proximidad de la navidad es una circunstancia muy apreciada por la oposición venezolana, quien maneja el credo de que, saboteándolas, se genera la impresión de país infeliz e inestable, cuota política aprovechable. Así, en fin, a los EEUU no le quedaría mejor opción que seguir confiando en Guaidó. 

El regreso a las marchas, al uso de barricadas en las calles, al discurso eterno de la "sociedad civil" en "protestas pacíficas" pidiendo renuncias y fechas, son ya elementos de un ejercicio narrativo violento harto conocidoa. Resta al gobierno prevenirse y no dejar pasar este primer indicio de un plan preñado de "buenas intenciones". 

Juan Guaidó, con el ultimátum recibido desde los EEUU, que le pone vencimiento a su utilidad política, semejaría a una fiera herida causando zozobra antes de morir, intentando demostrar su peso específico político para que no lo desechen (qué digan, pues, que mueve gente, que es un factor relevante para el cambio en Venezuela, etc.). Pero no por fiera herida cercana a la muerte, proceso decadente como se vea, hay que subestimar al opositor debido a que puede lograr su objetivo: que calentando la calle y saboteando las navidades logre una circunstancia de reutilización gringa. No importaría tanto que lo readopten como de delfín político (el país ha superado esas situaciones), sino el hecho de la perturbación de la paz en el país en momentos de conmoción nacional. 

 Dígase, finalmente, que el Jefe del Estado venezolano contribuyo a la narrativa al anunciar que había probabilidades de adelantar las elecciones presidenciales. Al día de hoy es un punto analizar: ¿cuál fue su intencionalidad política? ¿Qué beneficios políticos entrañarían sus declaraciones? ¿O qué daños infligirían al contrario? 


jueves, 27 de octubre de 2022

SE ACERCA LA GUERRA NUCLEAR, ¿SOBRE QUÉ CONVERSAMOS?

Al escribir sobre Rusia, Ucrania, UE, OTAN, EEUU, Venezuela, China, Formosa, Irak, Irán, Israel, Corea del Norte y Corea del Sur se puede sentir que la monotonía aplasta. Recurrentes temas, como la gota que se desprende de un tubo en desperfecto. Y la sensación primera que ha de sentirse es cansancio, tanto en el escritor como en el lector.

Pero no hay más temas fundamentales que el peligro de la guerra nuclear, se mire desde donde mire; lo demás es secundario. Si se mira desde Colombia, por ejemplo, donde los temas de la guerrilla, el narcoestado y el narcotráfico son candentes; o desde Venezuela, cuyos temas son el terrorismo opositor; o Alemania, donde regresaron a la época preindustrial con el uso del carbón como fuente de energía; o desde los países del llamado "primer mundo", donde anualmente se suicida casi un millón de personas minadas de salud y confort, es seguro que la conciencia humana concluirá en que debe primar el tema de la guerra nuclear.

Lo ideal sería que el mundo, en una sola conciencia, reflexionase o escribiese sobre el tema. Como decir, una sola voz, lo cual, a no dudar, con tanto medio de comunicación masificado en la aldea y tanto dedo señalando los detalles, culpables, errores, complots, tiros, explosiones, etc., en buena medida contribuiría a soluciones, sino a la paz. Un navío o convoy trasladando armamento, visto a través de los satélites, llevado a video en cada teléfono, tiene que afectar la toma de decisiones de los hegemónicos. La develación de una conversación malsanamente bélica, sostenida por un líder importante con también importantes ejecutores, ha de afectar.

Si hay guerra nuclear, ya no habrá más de qué hablar. ¿Qué importará el farandulero dolor de estómago de la realeza inglesa, o una caída de Joe Biden o un congreso peruano intentando derrocar al presidente Castillo? ¿Importará la CIA con su cruzada golpista y desestabilizadora en el mundo? ¿Será el comunismo una amenaza para el sistema solar? ¿Habrá Revolución Bolivariana de qué hablar? Lo que habrá será radiación en el viento y borrado de fronteras en el mundo, con invasiones y tomas de los bienes de otros por parte de los más armados. ¡Ay con Venezuela y su petróleo, patio trasero gringo!

Pero déjese de soñar. Cero filosofías. Ya se oyen las voces que disienten ante tan estúpida y utópica propuesta. "Si vamos a morir, lo mejor será distraerse. Hagamos una orgía. Quiero ver el pubis de Madonna ya vieja o el falo de 30 cm conservado en vidriera del monje Rasputín". Por cierto, nunca la imaginación será tan fecunda: ya ucranianos celebran orgías públicas antes del fin del mundo. El Decámeron, de Giovanni Boccaccio. Ante los problemas, el hombre tiende hacia la irrealidad y se hace sensualista, circunstancia idónea para la captación de nuevos seguidores en todo tipo de religión o sectas. No hay que cansar al lector, pues.

Es difícil precipitar conciencia en los humanos, por no hablar de los extraterrestres, no conocidos todavía por los simples mortales. Tan estúpidos son con respecto del planeta y la conservación de la vida que es posible que una compañía carpintera grabe la deforestación del último árbol de la última especie maderera para viralizarse en las redes sociales al lado de la sonrisa de su magnate propietario; o tan estúpido como un japonés o noruego, matando a la última ballena para comercializar su aceite.

Tiene que resultar irresistible mencionar, por lo menos, la propuesta de los EEUU respecto de la guerra Ucrania-Rusia: atacar en el suelo de batalla a Rusia, pero no como país de la OTAN para evitar la intervención de toda la organización, sino a través de una coalición de países redentores (Inglaterra, Alemania, Australia, Francia, España, etc.); o la de Finlandia: que cuando sea miembro de la OTAN pueda almacenar la larga variedad de bombas y equipos nucleares existente sin importar lo fronterizo con Rusia.

Visto lo anterior, ante los remilgos contra el tedio, el otro tema a escribir sería sobre el cerebro y la inteligencia humanos como factor de supervivencia.