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martes, 8 de enero de 2008

De Enrique Mendoza, Hugo Chávez y la Ley de Amnistía: cuando se es libre de culpas


Cuando el Ministerio Público dicta medida de captura contra Enrique Mendoza por los archiconocidos sucesos del paquete de abril de 2.002, específicamente por el cierre y daño a las instalaciones de Venezolana de Televisión (VTV), entre otras florcitas de la política opositora venezolana, muchos fueron los que levantaron la voz de júbilo por sentir, finalmente, después de cinco años, satisfacción al pedimento de justicia, que ya parecía un grito ahogado.

La medida la dicta el Ministerio Público en la primera semana misma del mes diciembre 2.007, decidiendo el imputado, entre chachalacas de abogados defensores, ocultarse hasta que Globovisión, si no me equivoco (es un pleonasmo), lo presenta a la opinión pública dando declaraciones y buenos deseos "desde la clandestinidad" el 31 del mismo mes.

Cuando llega el decreto Ley de Amnistía, ese mismo día, el hombre de las libertades (o “cerrador”, como lo llaman los Roberto) lamenta su triste jugada de burlarse y desconfiar de la justicia venezolana, como habían hecho muchos, y entonces entra en cuchicheos nuevamente con sus abogados para ver cómo escurrir el bulto de su condición prófuga y para acordar cómo, con algo de dignidad, presentarse ante los tribunales con la repentina convicción de que ahora sí confiaba en la justicia que se imparte en Venezuela. El propósito sería beneficiarse, a cualquier precio, de la perdonadera de la Ley de Amnistía promulgada por Hugo Chávez y salir luego al ruedo político, perdonadito, sin ningún acto vergonzoso de auto contrición política, posiblemente reivindicado de las bochornosas acusaciones que le incoaran (los Roberto tendrán la prohibición de rememorar el famoso cierre de VTV) y, quien sabe, probablemente con aspiraciones presidenciales. El mundo da muchas vueltas.

Un bombillo se encendió en medio de la oscuridad de su bunker e iluminó el rostro de los presentes. Dirían que el tiempo…, sí, el tiempo, el tiempo que es culpable de toda falla humana. Alegarían que los tribunales ya se habían ido de navidad (cuando todo el mundo sabe que no es cierto), y si a alguien le ocurría decir lo contrario le cerrarían la boca con acusaciones de que los tribunales venezolanos no prestaron servicios desde la misma fecha del referendo, flojos como toda la administración pública. Además, el osado tendría que vérselas con el despiadado ataque de Globovisión, a quien pronto llamarían para que empezase a crear la matriz de opinión de que él siempre estuvo persiguiendo a los funcionarios del Ministerio Público para que lo encerrasen, pero que ninguno de esos sinvergüenzas quiso hacerlo por causa de la época festiva.

Hoy el hombrecito está libre, beneficiado como anda de la susodicha ley. Feliz, alza la vista hacia el Ávila y llena sus pulmones de su Caracas amada, a quien -en secreto- se atreve a llamar Guaraira Repano. Hasta cree mirarse la punta de sus zapatos cuando mira hacia abajo, de lo ágil y delineado que se siente. Se acuerda mucho cuando se hacía acompañar de la miss Irene Sáez. Esta libre, se dice, aunque nosotros sabemos que ese sentimiento no está denominado con feliz término, pues nunca estuvo desprovisto de libertad.

Ahora el asunto es saber si sigue inhabilitado políticamente hasta julio de 2.009, pues una torta de celebración no está completa si no hay en la mesa un ponche o un sabroso quesillo de esos que saben preparar los venezolanos. Por su mente hasta se le aparece la idea de contraatacar, políticamente, para no perder la costumbre, y pedirle al Estado que oficialmente reivindique el agravio a su persona y, si la cosa se presenta a pedir de boca, solicitarle también una indemnización en términos monetarios, la cual utilizaría para embalsamar su espíritu aporreado.

Todos sabemos, en fin, que el ex gobernador está libre de culpas públicas, aunque todos sepamos que lo está inmerecidamente. Se trata de un impúdico salvado del sacrificio o esfuerzo político de pacificación que representa la propuesta presidencial de reconciliación nacional, del acto político de reconocer al otro, hartamente propalado hacia la oposición por Hugo Chávez desde el mismo 12 de abril de 2.002, cuando dieron su golpe, y cuando el mandatario llamó a la paz y al encuentro. ...Hecho, por cierto, convertido en acto de mofa por parte de la oposición venezolana y jamás tasado en su cualidad humanista. Por el contrario y en virtud de negar un reconocimiento o reconciliación que la hundiría, desde entonces ha hecho la oposición cabalgar desde sus laboratorios comunicacionales a Hugo Chávez como un sátrapa jefe de un “régimen” oficialista. Así son las cosas.

Sobre la gracia otorgada por el presidente mucho es lo que se ha escrito, la mayoría, según he visto y oído en la calle, adversándola (aunque aceptándola), pues, por desagradables circunstancias como las narradas aquí, es decir, Enrique Mendoza, es un trozo de difícil digestión. Leí una interesante opinión de la columnista Mariadela Linares, a quien leo en Últimas Noticias, y comulgo con ella hasta cierto punto, porque otra es la explicación que yo le doy al edicto, de raigambre más psicológica. Ella expone que la medida es un baño de agua fría y un acto de sarcasmo presidencial (esto lo digo yo) sobre un poder de justicia venezolano inoperante, especializado en omisiones y en declarar inocencias, incapaz de medidas punitivas ejemplarizantes, que arrastra obligaciones con sus funciones, de modo vergonzante, desde los mismos hechos del golpe de Estado de 2.002.

"Y para cerrar con Enrique Mendoza, habremos de presumir que en su mente andarán revoloteando los maquiavélicos pájaros políticos de cómo ahora deslastrarse del favor presidencial que lo ha beneficiado, lo cual le permitiría hablar sin ningún sentimiento de débito en contra de la figura de Hugo Chávez"


Y parece haber razón en una lógica como esta, porque a la luz de hoy el Ministerio Público parece hallar hoy más inocentes en 24 horas que culpables en un período pasado de 5 años, dado el atropellamiento que lo embarga en encontrar flores blancas atrapadas en los lodos del barranco, un Mendoza por aquí hoy, otros cuantos lirios por allá mañana, en el buque tanque Negra Hipólita, antiguamente Susana Duijn, si mal recuerdo. Dado el ambiente surrealista que embarga al país hoy -esta mañana oí a Ramos Allup pedir un chequeo psicológico al presidente Chávez: así pagan desde la oposición, como paga el diablo-, no es de extrañar que los favorecidos emprendan una locuaz campaña de recuperación del esbelto nombre del buque. Ya sabemos que en Globovisión, cuando se trata de embarrar, hasta un detalle frívolo como este pone a profesionales universitarios trabajar tiempo completo para sacarle punta al lápiz opositor. Ganar, ganar lo que sea, en medio de un trabajo de hormigas miserables.

Yo, Oscar Camero, aventuro una explicación más psicologista, para expresarlo en un término que no invada espacios de los profesionales de la psicología. Nuestro presidente sencillamente se deshace del lastre histórico que para él significó el indulto presidencial que le otorgara Rafael Caldera. No quiere deberle nada a la Cuarta República, oprobioso régimen político que sólo es justo fustigar, y si bien ya intentó saldar la cuenta el 12 de abril de 2.002, y no fue tomado en cuenta, hoy, sin ninguna duda, la deuda queda completamente saldada con el certero Decreto Ley de Amnistía. Más peras no se le puede pedir al horno, como muy bien acuñara el famoso político y filósofo del Zulia, Manuel Rosales.

Por ello, contra toda la lógica corriente de opinión generalizada, más preciso cabría esperar un endurecimiento de Hugo Chávez para el tiempo venidero, ahora como está, libre de resabios atávicos de pasado político reciente venezolano. Sería el lema algo así como que "un presidente que no la debe no la teme".

Habría que esperar. Por lo pronto, desde esta página cerramos con la convicción de que el adelanto del proyecto político socialista, en términos radicalizados, es de imposible desarrollo en medio de conversadas circunstancias políticas con la derecha venezolana, recalcitrante de por sí, incapaz siquiera de un simple mea culpa político, burlesca, vendida al interés extranjero y por consiguiente inauténtica, a quien a duras penas le cupo reconocer la magnificencia de la Constitución de 1998 y que ahora hace con el mayor desparpajo de la conveniencia política.

Y para cerrar con Enrique Mendoza, habremos de presumir que en su mente andarán revoloteando los maquiavélicos pájaros políticos de cómo ahora deslastrarse del favor presidencial que lo ha beneficiado, lo cual le permitiría hablar sin ningún sentimiento de débito en contra de la figura de Hugo Chávez, dada su habilitación política. Sin embargo, ahorita mismo no me extrañaría que lo esté haciendo ante las cámaras opositoras de Globovisión.

Notas post edición: Video descarga: ¿Qué dice Mendoza sobre VTV después de amnistiado?

Un testimonio del Gerente de Trasmisión de VTV: "Cómo entre 10 u 11 de la mañana del día 12-04-2002, se apersonó al control central (de VTV) el ciudadano Enrique Mendoza; nos reunió y dijo que había que sacar la señal al aire bajo sus condiciones, que antes de salir cualquier programación él tenía que supervisar, que tenía que estar seguro de que no fueran a sacar un video con las imágenes del presidente Chávez; allí fue cuando se decidió sacar el logotipo y el eslogan viejo del canal. Cuando estuvimos bajo las instrucciones de Mendoza siempre estuvimos acompañados de funcionarios de la PM, hasta tal punto que si íbamos al baño nos seguían". (Tomado de Últimas Noticias, 19 de dic de 2.007, p. 35)

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lunes, 7 de enero de 2008

CNN, cuando el imperio premia

No es nada nuevo. El establishment jamás premiará la disidencia, sino la pleitesía. Es, prácticamente, una naturaleza animal que nunca conspirará contra sí misma. El sistema dominante, sea de castas, religioso, colonialista o imperial, permanentemente buscará entre sus dominios poéticas inspiraciones para perpetuar su enclave.

Si posee una colonia que se debate entre acólitos e independentistas, naturalmente intentará crear la matriz de opinión de que el hombre sin libertad -para no decir esclavo- es un corolario de felicidad si tiene la ventura de tener un amo magnífico. Y, en efecto, el aparataje de poder instituido, en todos sus ámbitos funcionales de maquinaria de Estado, tendrá atisbos de generosidad y reconocimiento para "pescar" situaciones convenientes de manejo de conciencias. Sin ningún rubor, infiltrará un periodista en la zona rebelde -por decirlo de algún modo- para que retrate indeseable situaciones que sólo tienen ocurrencia en aquellos lugares alejados de dios y la ciencia, es decir, donde ellos, el sistema, no tutela.

Inmediatamente la imagen, testimonio o historia, dará la vuelta al mundo acompañada con el melifluo lema de que lo contrario es infernal y lo afecto es deseable y progresista.

Pero el conglomerado de fuerzas dominantes alcanza el orgasmo imperialista cuando no es uno de los suyos sino un lugareño el que se ofrece o se presta sin saberlo para realizar la proeza, obteniéndose algo así como una Oda a la estupidez o inconsciencia humana. Nada mejor que uno de los propios para que hable, desde adentro, de lo subdesarrollado que es vivir sin manto tutorial de las fuerzas progresistas del mundo industrializado, capitalista y, para más ñapa, imperial o neo imperial. Entonces podrán los pueblos en cuestión -bajo subyugación o en trance de serlo- hallar en los titulares nacionales e internacionales paisanos hablar de la estupidez propia, de la miopía intelectual o brutalidad de quienes en su comunidad se atreven a cuestionar los beneficios de la cultura, la libertad, democracias y valores progresistas, todos entre comillas. Hablamos ya, por ejemplo, de la imagen de una pila de niños muriendo de hambre en los territorios de la gente renegada, o de mujeres violadas, o de retratos de inútiles próceres de la independencia que, como dioses en el olvido, ya no rinden favores.

Por supuesto, nadie en una situación como la descrita tiene culpa. Ambos, victimarios y víctimas, son inocentes. Los unos llevados por un cinismo visceral que no se detiene en sí mismo y que responde expresamente a mandatos de una suerte de salvaje naturaleza ilustrada; los otros, podridos de ignorancia, yendo contra sí mismos, tampoco cayendo en la cuenta de que son unos peones de su propia inconsciencia, mirando hasta normal que lo propio es basura y lo extraño mejor.

Semejante estado de barbarie, en sus extremos, parece constituir el perfecto amor civilizatorio, los amores eternos, las gemelas almas, la idea esa de ser el uno para el otro. Al menos así lo expreso, y probablemente yo mismo no ande exento de algún tipo de atadura psico-cultural.

Cosas como las dichas vienen al pensamiento cuando unimos cabos y relacionamos, por ejemplo, el impasse reciente entre Hugo Chávez y el Rey Juan Carlos de Borbón, y el pasado Premio Rey de España que le entregasen a un periodista venezolano por mentir sobre los hechos de abril de 2.002, cuando el golpe de Estado de la derecha en nuestro país. Un rey manda a callar a aquel a quien no se pudo derrocar a través del golpe y el premio en su nombre se le entrega a quien de algún modo lo ataca. Es, en fin, ni más ni menos, lo que acabamos de mencionar arriba: un lugareños yendo contra los suyos y rindiéndole pleitesía a un trasatlántico molde del poder, monárquico en este caso. Un poder instituido, o una matriz de opinión sobre él, cazando y acechando lugareños para premiarlos por velados y pequeños actos de traición que ellos luego convierten en piezas comunicaciones de su discurso dominador.

No se vaya muy lejos y mírense los premios del concurso de CNN en español Fotografía periodística objetivo 2007, todos ellos un poema a la deconstrucción nacional disfrazado con la musa de la denuncia social o histórica. Claramente se nota el sentido peyorativo, de orientación política, de la mayoría de las fotografías ganadoras. Como si se titulara el evento Estupidez y atraso de sudacas o latinos en tiempos de cambios, aludiéndose explícitamente a las corrientes de revolución social que soplan en América Latina y arteramente sembrando la matriz de opinión dicha de que lo propio e independiente es degradante y lo sujeto y extranjero es progresista.

En este sentido la matriz imperial no escatima gastos y entrega premios a granel, y los galardonados, como a Disneylandia, tienen la oportunidad de visitar los estudios de CNN en Atlanta y mirar las astas del poder por dentro, sin desperdiciar el galardonado la ocasión, por supuesto, de denostar de los suyos desde los micrófonos y cámaras de origen.

No es casualidad -¡no!- que el ganador del gran premio sea un venezolano, el representante del país que hoy está en el ojo del huracán político internacional ante la incomodada faz del poder mundial, celoso de perder al país como colonia proveedora de materia prima industrial y energética. En el esfuerzo por mantener a raya los brotes de dignidad soberana no habrá de escatimarse nada, y todo aquello que pinte un futuro de miseria, incertidumbre, atraso, miedo, es excelente material explotable psicológica y comunicacionalmente para perpetuar el estigma subyugador.

"...[para ganar un concurso de CNN] baste nomás con mostrar un cúmulo de porquería frente al busto de un personaje histórico o de una oficina gubernamental de un específico país en rebeldía ante el interés del poder mundial institucionalizado"


A continuación la fotografía ganadora del gran premio, con su respectiva leyenda al pie. Saque usted su conclusión.


Armas en mano !!! Se llevo a cabo esta imagen, durante una marcha por parte de los estudiantes venezolanos en protesta por la libertad de expresión y en favor de RCTV hacia el tribunal Supremo de justicia, he aquí muestra de nuestro obsequio (clavel) a funcionarios de la seguridad urbana (policías y militares).

Y así, mirando el resto de las imágenes premiadas (Objetivo 07: concurso de fotografía periodísitca CNN), podrá usted encontrar otros poemas premiados que nos pintan un panorama aterrador en nuestra América, si es que decidimos quedarnos con nuestros dioses y próceres, como Bolívar, por ejemplo, para nombrar la mayor figura de invocación político militar. La siguiente imagen, de un concursante colombiano, nos presenta a un indigente con su bolsa de latas transitando frente a la que fuera la casa del Libertador, como si se dijera, para efectos manipulares imperialistas, que con semejantes símbolos históricos el porvenir de la patria es apocalíptico. De ahí -se dirá- a presentar a un ejecutivo parado contemplando el busto de George Washington como una imagen ganadora también hay poco trecho.

Yo soy Bolívar. Fotografía tomada en Bucaramanga, capital del departamento Santandereano. Porción de la realidad que recorre las calles del país tratando de encontrar una salida a la pobreza y a la falta de oportunidades. Indigente local cargando su bolsa de reciclaje, mientras ignora que pasa frente al que fue el hogar del Libertador Bolívar



Por supuesto, no deben interpretarse las palabras de este artículo como un acto de censura a la expresión de arte que pueda haber en una obra determinada, ni debe creerse que las personas que enviaron sus imágenes a concursar sean unos redomados vendidos al interés extranjero. Nada de eso. De hecho, siendo realistas, la miseria existe en muchos planos de la América Latina y el trabajo de la denuncia social es necesario y es hasta loable que sea premiado. Pero todo ellos pierde su virtualidad cuando la denuncia se sirve en la mesa de quienes se interesan por la deconstrucción de los valores propios de nacionalidad, historia e idiosincrasia.

Y no es que una denuncia de un problema determinado presentada ante quienes constantemente están interesados en caotizar tenga menos visos de realidad que otra presentada ante otra instancia. Nada de eso tampoco. El problema existe porque existe, del mismo modo que un limón aquí y allá será siempre agrio. El asunto que preocupa esencialmente será un asunto de conciencia, y para quienes ganan los premios desde aquí se les felicita en tanto su trabajo se mueve en el marco de la estética, pero también se les alerta cuando a través de la emoción de un premio se les invita a degenerar, reconducidamente, su patrimonio ambiental, histórico y hasta personal.

De todos modos desde aquí proclamamos la libertad de conciencia para aquellos que rechacen cualquier crítica, y proponemos al trabajo artístico como generador de una materia en sujeción a la crítica, el dilema, el análisis y toma de conciencia.

Se crea artísticamente para generar belleza, en su espíritu griego, pero de la belleza hablamos todos los mortales desde un plano magistral, teniendo el poder para la crítica y la controversia. La obra de arte no es intocable.

Usted vea el resto de la fotografías ganadoras, todas denigran histórica, política y nacionalmente. Hasta el grado que podríamos decir que muy fácil ganar un concurso en CNN; baste nomás con mostrar un cúmulo de porquería frente al busto de un personaje histórico o de una oficina gubernamental de un específico país en rebeldía ante el interés del poder mundial institucionalizado.

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