Arabia Saudita desespera. Los hutíes, los rebeldes de Yemen, la han repelido con humillación de territorios bajo control. Lo último fue el puerto de Moka. Los sauditas boquean a la deriva. Pero no es lo peor. Es apenas un pico. Detrás está la promesa incumplida de los Estados Unidos, su máximo aliado. "Tú cobras el petróleo en dólares y nosotros te brindamos protección." El petrodólar, pues. Pero la potencia decadente le teme a los hutíes, como a Irán, y no protege a nadie. De hecho, ya fue derrotada por ellos. Sólo vela por su pellejo de potencia sin palabra.
En la guerra, los acuerdos se rompen a cada rato, pero también es una fortaleza tener palabra. Hay un gran quiebre geopolítico acá. ¿Quién puede confiar en un socio embaucador? Sígueme para más verdades.


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