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martes, 24 de julio de 2012

Animal político cumple 5 años y rebasa las 400 entradas (y en ocasión del homenaje a El Libertador)

Bolívar en 3D El blog Animal político cumple hoy 5 años.  Arriba ya a más de 400 entradas, publicadas en diferentes medios digitales e impresos.

Empezó con la siguiente y brevísima nota, titulada “Narciso protestón” (24-07-2007), transcrita a continuación:  “Los estudiantes de las universidades privadas que protestan y lloran por RCTV lo hacen porque todos querían ser actores. La mejor prueba son las millas de cámaras que agarraron durante las protestas.”  Entonces una crítica digamos intestinal a las despreciables actitudes burguesas de un sector estudiantil idólatra de la farándula.  Eran los tiempos del cese de la concesión al canal de televisión opositor RCTV y de las protestas callejeras de sus adeptos.

Luego siguió con unos diez artículos más bajo esta forma y estilo, de directa brevedad, hasta que su letra empieza a espesarse para adentrarse en una suerte de exploración de estilo, a ratos de investigación, académica, periodística, personalista, de experimentación...

En la actualidad el blog se expresa a través de un esquema modestamente ensayístico, de especificidad política, como la adjetivación de su nombre lo recuerda.

Pero vale hacer una pequeña memoria y a la vez justo reconocimiento.  Animal político nace del blog Mi palabra por delante, del cual se metamorfoseó.  Tal primer blog recogía de cualquier forma anotaciones, ideas y hasta cuentos de tema político sobre la realidad venezolana e internacional.

Es de apreciar también el efecto se dirá regulador y determinante del la página Aporrea.org, esto en cuanto a estilo, que no contenido.  Como se comprueba, el portal mencionado incorpora lo popular y coloquial a su trabajo periodístico de denuncia, reflexión y combate contra matrices de opinión que transnacionales de la noticia procuran imponer sobre la sociedad para privilegiar sus intereses.  Tal espíritu ha sido preocupación constante del autor a la hora de afinar su estilo, maléficamente influenciado por formalismos académicos de escuelas de letras.

El autor publica su escrito primero en el Animal político, como de suyo se entiende, y acto seguido lo envía a publicación ─¡en primera instancia!─ a la página Aporrea.org, donde tiene más posibilidades de lectura.  Naturalmente la idea es procurar una mayor difusión de su contenido en cuanto el autor lo pondera ─con la mayor humildad─ como un aporte para abonar una discusión que incida en el parto de una más noble conciencia política e ideológica.  En la sección Autores de la mencionada página se podrá consultar la totalidad de artículos allí publicados.

La prensa escrita del país, de otros estados diferentes a la región capital, han republicado los artículos (Yaracuy, Bolívar, Zulia, etc); así como otros sitios prestigiosos en línea, como Rebelión, respecto del cual el autor se honra grandemente en resaltar.  Lógicamente, en mundo tan globalizado, es necio asentar que blogueros de diferentes países también lo han hecho.

En día tan especial como hoy, cuando se conmemora el natalicio del Padre de la Patria, y el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, presenta al país la imagen del rostro de Bolívar, luego de estudios directos sobre sus restos mortales, Animal político se suma al homenaje y coloca dicha imagen en el encabezado del presente escrito.

sábado, 21 de julio de 2012

Los EEUU a punto de mandar el mundo al diablo

I

Guerra mundial - EEUU-Rusia Los EEUU están a punto de dar un paso histórico, de enorme repercusión en la desinstitucionalización del mundo.  Vale decir, revolucionarlo, con sus inevitables repercusiones sobre el mundo entre el cual se revuelven:  desmoronamiento definitivo de lo que queda del actual arbitro internacional (ONU), toma de posiciones geopolíticas de la comunidad internacional, asunción de bandos, defensa feroz de intereses económicos e inicio (en el peor de los casos) de un juego de fuerzas de cualquier modo, que es como decir la guerra, el nuevo y siempre viejo capítulo de la barbarie mundial.

Han anunciado a través de su embajadora ante la ONU algo así como que se han cansado ya de las negativas reiteradas de Rusia y China a la intervención de una fuerza internacional para deponer al gobernante sirio Bashar Al-Assad.¹

II

No es que el cuento sea nuevo, ¡puf, por favor!  Ya hay precedentes.  Irak, el emblemático.  Entonces pasaron por encima de las resoluciones de la ONU para invadir ese país, deponer a su gobernante “fabricante” de armas de destrucción masiva, matar a más de un millón de personas, dividirle el territorio en zonas de extracción petrolera y, lógicamente, empezar a bombearlo hacia sus arcas de origen.

En ese entonces los rusos como país contrapeso del contubernio occidental (EEUU, Francia, Inglaterra y otros) lucían algo más amodorrados que ahora, cuando se han atrevido finalmente a algo, por lo menos a protestar ante la ONU junto a China el torcimiento mismo de la organización arbitral y la pretensión de instaurar una unilateralidad hegemónica mundial.  Entonces como que andaban aún despabilándose del shock de la perestroika y su consecuente desintegración desde la vieja URSS.

Tuvieron que perder ante Occidente geoinfluencia en Afganistán, Irak, Libia, entre otros, para reaccionar hoy, junto a China, y atreverse a decir “no” a la troica colonialista de siempre respecto de sus flamante planes en relación a Siria e Irán, este último el gran botín, botín petrolero.  Su Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS), donde se alía a China, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán, además de la posibilidad de incorporación de países como  Irán, India, Pakistán, Turkmenistán, Mongolia y Turquía, es un balbuceante intento aún de contrapesar el avance hegemónico de las potencias emblemáticas occidentales.

Sin embargo, con toda su merma y distracción histórica, la cual la ha llevado hasta el grado de descuidar principios defensivos en sus propias fronteras del Este europeo (el llamado escudo antimisiles de los EEUU), no se puede dejar de reconocer el papel de contención y de balance geopolítico ruso.  Sin él, sin la China de hoy, los EEUU y los países europeos con seguridad se habrían atrevido a más y el mundo se estaría perfilando en una suerte de III Reich reformulado, el imperio de los mil años ahíto de unipolaridad.

III

La variación de novedad hoy, el paso brutal y fatal que enunciamos al principio como un evento de desinstitucionalización del mundo conocido, es que los EEUU decidan operar en Siria por cuenta propia por encima de la oposición abierta de dos miembros eminentes del Consejo de Seguridad de la ONU, a saber, como se lleva dicho, Rusia y China, tanto más grave cuanto el fundamento funcional de esa instancia es la toma de decisiones en consenso.

Las palabras de la embajadora gringa, más allá de fijar una posición de Estado, provocar o expresar frustrante ira, parecen delinear una profecía, según los estadounidenses le tomaron el gustito a su libre accionar durante las décadas de ausencia rusa:  “no dejaremos de hacer lo que hacemos solo porque no haya resolución”.²

 

“siempre con el inenarrable riesgo de la confrontación directa entre potencias madres”

 

Clara palabra de guerra, a no dudar.  En Irak, ya dicho arriba, hicieron lo que desde un principio quisieron por encima de la débil oposición rusa; se proponen hoy hacer lo que quieren por encima de la ahora enérgica posición ruso-china. He allí la tentación de los mil demonios.

IV

Las implicaciones serían simples y dramáticas.  No serviría para más la ONU o su Consejo de Seguridad, como primer efecto; y como subefecto, la OTAN parecería llamada a emerger como la instancia mundial de toma de decisiones según es privativo del nuevo orden mundial el deseo de las potencias militarista occidentales.  ¿Es que acaso existe por allí una gélida organización de contrapeso efectiva como el otrora Pacto de Varsovia?  La OCS, como se dijo, aún balbucea.

Rusia, a más de perder el pequeño puerto que mantiene en Siria, perdería Siria completa como aliada, como socio militar y comercial, como geoestrategia, así como China.  Pero lo de más dimensión sería Irán.  Los analistas proponen que en realidad se ataca a Siria para cercar al coloso persa, el real objetivo.  Sus descomunales reservas de petróleo, su significativo valor estratégico geográfico, de ser tomados darían cumplimiento a la llamada “doctrina Eisenhower”, de 1957 (o también “doctrina Carter”, de 1980), cuyo propósito es “asegurar el acceso de EE.UU. a las prolíficas reservas petrolíferas del Golfo Pérsico.”³

Para las nuevas alianzas que emergen como bloque de contrapeso al poderío de Occidente, perder a Irán como zona de influencia, como suelo de operaciones, significa a secas perder.  ¡Tan fundamental luce ese país en el Medio Oriente para el equilibrio y la paz en el mundo!  No de balde para unos representa el último zarpazo programático de una vieja guerra por el dominio del mundo; y supervivencia, para otros, esa suerte de matojo de la que te aferras desesperadamente antes de desprenderte al precipicio.

Geográficamente el mundo no es el Medio Oriente, pero simbólicamente estaría siendo engullido entre ese cierre de mandíbula militar que se operaría desde Israel hacia Europa.

V

Lo anterior para el caso de que Rusia y China crucen lengua y brazos ante una intervención directa en Siria, cual hizo una primera Rusia respecto de Irak en 2003 (ya los aliados están indirectamente dentro de Siria, ONU a un lado); caso contrario, que se hagan operativas alianzas y reacciones, militarmente hablando, en defensa de espacios e intereses, incluso, como suele suceder, luchando las potencias indirectamente a través de segundos o terceros países, se tendría la guerra, siempre con el inenarrable riesgo de la confrontación directa entre potencias madres.

Se estaría a la vuelta de la esquina histórica, es decir, donde el perro una vez se mordió la cola dando inicio al ciclo perruno presente:  creación de una nueva Sociedad de Naciones, reconfiguración del mundo hacia sus polos geopolíticos, renacimiento (y valga el contrasentido) de la perenne guerra fría, una vez más acusando el hombre sus altos niveles de civilización barbárica (y valga nuevamente la contraespecie semántica).

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¹ “Rusia, alarmada por propósito de EEUU de actuar al margen de la ONU en Siria” [en línea]. - Univisión Noticias. - 20 jul 2012. - [2 pantallas]. -  http://feeds.univision.com/feeds/article/2012-07-20/rusia-alarmada-por-proposito-de?refPath=/noticias/estados-unidos/noticias/. - [Consulta:  22 jul 2012].

² Loc. cit.

³ Michael Klare:  “La nueva geopolítica de la energía” [en línea]. – Rebelión. – 2 jul 2008. - [Pantalla 4]. - http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69727. - [Consulta:  22 jul 2012].

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viernes, 13 de julio de 2012

Los pueblos ricos de Honduras y Paraguay dijeron la última palabra y punto

Explotación en Paraguay y Honduras ¿Epa, se nos olvidó Paraguay?  Así es la vida.  Así nos impone el ritmo el mundo dinámico de la noticia globalizada hoy.

Antier fue Honduras, ¿recuerdan?  Nos llenó de indignación la vaina esa de sacar a un presidente elegido por el pueblo sólo porque fue su intención implementar una medida que acomodase el mando un poquín a favor de los desmadrados de siempre, es decir, el supernumerario pueblo.  ¡Joder, sólo un poquito, un mohín apenas, una simple concesión que en nada afectaba sustancialmente a los ricachones!

Entonces se trataba de una sencilla consulta, sin proyecciones de incidencia significativa en el estatus de los ricachones de siempre, la extrema derecha enquistada en ese país centroamericano.   ¡Por favor, a quién se le ocurre!  Que en el país donde los imperiales EEUU tienen el campo abierto para sus apetencias se instale la izquierda, así-así, sin disparar un tiro ni derramar sangre, constitucionalmente, con la voz de ese sarmentoso pueblo que lo que haría a la final es pinchar la delicada piel de quienes lo gobiernan.

Era la posibilidad de llamar a una asamblea constituyente.  ¿Se acuerdan?  Un mecanismo de consulta para el pueblo por el pueblo, para decirlo en clisé, pero lo más limitado posible, en un país donde la extrema derecha es un quiste conocido por todos.  ¿Qué tanto se podía hacer allí con eso?  Una que otra concesión para un pueblo jodido durante años, caramba, un mohín de que te queremos, señor sudado, nosotros tus gobernantes y que tomaremos en cuenta tus solicitudes y necesidades para resolverte algunas penas, tal de vivienda, de servicios públicos, de seguridad, etc.

Nada que ver con desbancamiento alguno de la burguesía y castas gobernantes.  ¿A quién se le ocurre en semejante país con forma de bota yanqui?  Sindéresis. Una limosnas, pues.

Pero no, ahí saltaron los extremados de siempre, esos que espolean el jinete de la derecha política hacia el exterminio de cualquier señal que encabrite la cabalgadura de sus bolsillos.  Y chillaron soltando que había llegado el comunismo, que Hugo Chávez ─el demonio continental del socialismo─ había mandado beneficios para un pueblo pobre tratando de despertarlo del sueño vampiresco de sus gobernantes. Como si alguien les hubiera querido rasgar ese velo de que “por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”.

Y salió Zelaya, terrateniente y todo, acusado de socialista.  ¿Estamos?  ¿Coincidimos en semejante desafuero de la inteligencia humana, de la razón violada?  No podía ser bueno para el pueblo que llegase a ejercer democracia, que pidiese cosas constitucionalmente.  Su obligación consistía en ir a votar periódicamente para reiterar a sus gobernantes, su patria.  Además, lo decían los gobernantes, los burgueses, los potentados, los terratenientes, los padrinos gringos, los dueños de todo; total:  pueblo son ellos también.

Hasta que la rueda de la noticia da otra vuelta y nos vomita sobre el Paraguay, golpeado también, suavemente, constitucionalmente, mediante órdenes judiciales o legislativas contra el presidente electo por las masas.  Un tanto igual a lo hondureño, hombre.  Ejercicio de democracia.

 

“El pueblo es una masa que adopta la forma del puño.”

 

Nada que ver con el cuento comunista ese de que la derecha y su sistema soporte capitalista se caen en el mundo y se ven obligados a dar coñazos para mantenerse en el poder.  Son medidas legales, procedente del pueblo y para el pueblo; ¿o es que nos dirán, a nosotros los golpistas, los ricachones, los potentados, los vampiros de siempre, que no somos pueblo?  ¡Por favor!... Sindéresis.

Ya mucho es Chávez en Venezuela, el sandinismo en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Cristina Fernández en Argentina y varios otros países como para seguir haciéndose de la vista gorda para aplicar la constitución, es decir, el golpe suave o fuerte y frenar la peste.  Porque el cuento es que la izquierda avanza como peste y no es que la derecha política se desmorone como plaga.  Para ello hay contención y legalidad efectivas.

Así, señor mío, alza su voz la extrema derecha política continental y grita “No pasarán”.  ¡Fuera, fuera!

En Paraguay Lugo quiso ponerles un impuesto a los ganaderos. Una miseria humana.  Una morisqueta, una estupidez que en nada afectaba significativamente el opulento bolsillo del que explota. Un mohín o concesión para con el pueblo, como llevamos dicho, acto de justicia para que el pobretón creyera que los ricos también pagan tributos y el intelecto humano se comiera lo justo y bello que es el sistema.

Nada que ver, por favor, con la instalación de un “terrible” sistema comunista en el Paraguay, país de columnas y capiteles intactos de dictadura stronista.  Allí lo único que falta es declarar una monarquía, monarquía absoluta, romana, española, parlamentaria, europea, constitucional, autoritaria, inglesa, centralizad o cualquier cosa que tome al pueblo como lo es para sus fines:  una alfombra, un granero, un banco de sangre, sudor y lágrimas.  Un sistema feudal.  Porque rico, amigo mío, rico que no sufre el rigor de su dinero enriqueciéndose, no es pueblo.

Porque en Paraguay los ganaderos (por extensión, los “sojista”:  ¿cuál es la diferencia?)no pagan impuesto y punto.  Así, con acento strosnista en las palabras.  Y hubo que arreglar, sacar curas, tumbar iglesias.  Lo necesario. Punto. Comprar un legislativo completo, a punta de billete, es poco precio a pagar contra la factibilidad de tener a un Chávez en el poder, a su satélite (locura que nadie cree), a un comunista, a un bicho socialista de esos del siglo XXI.  Montar una celada para los efectos, una matanza en Curuguaty, es pan comido.  ¡Carajo, ¿es que setenta años de maestría dictatorial no enseñan?!  El pueblo es una masa que adopta la forma del puño.

Porque, si te pones a ver, ¿quién es más pueblo?  ¿Esa cuerda de campesinos sucios que trabajan un campo o el dueño de la tierra que les da trabajo y comida?  Y así tiene que derivarse la idea con el resto de los magnates o empresarios.  ¡Es que el pueblo, la patria, son los terratenientes, si cualquiera razona debidamente!  No puede ser patria un miserable con las patas en el suelo, cenagozo que lo que hace es sudar y chupar nutrientes.

Es por eso que un comino ha de importar que en Paraguay el pueblo no coma carne ni tome leche a pesar de que se contabilicen más de 10 millones de cabezas de ganado.

Punto.

viernes, 6 de julio de 2012

Paraguay y Uruguay al descubierto, binomio político contra Venezuela y la integración

Hay por allí un va y viene sobre el ingreso de Venezuela al MERCOSUR, pura papilla de sandeces en mi opinión.

Háblese claro:  Venezuela ingresa a esa organización económica porque se desequilibró la confabulación de votos en su contra, es decir, la oposición pareja de Uruguay y Paraguay, la de éste último país deshabilitada por el reciente golpe de Estado conocido por todos.

A raíz de la defenestración de Fernando Lugo, cuyo país es suspendido tanto del MERCOSUR como de la UNASUR, la derecha política uruguaya se halló en desventaja, hasta solitaria, digámoslo así, no teniendo más remedio que ceder ante el empuje de las potencias del grupo, Argentina y Brasil.

El acto de chillar después el canciller de Uruguay la declaración del ingreso pleno de Venezuela, abonando que fue un apabullamiento entre Argentina y Brasil contra su país y amenazando con que no todo aún estaba decidido, debiéndose esperar el día 31 de julio, confirma el doble discurso de los políticos charrúas, quienes parecen utilizar a su presidente Mujica como pantalla engañosamente condescendiente mientras ellos cocinan su real sopa dura en el soslayo, estos es, reservándose siempre bajo las apariencias la última palabra.  Caso triste para la integración, que beneficia tanto a tirios como a troyanos, por lo visto hueso duro de roer en la aceptación de la extrema derecha del continente, de la que Uruguay, por lo visto, es un baluarte.

Es, pues, más allá de un caso triste de desunión, una representación de animalescos humores por encima de la inteligencia que debe guiar al ser humano, quien debe buscar fortaleza hasta en la diversidad para su especie y condiciones vitales. Lo dicho a tenor de lo que sigue: seguro se puede estar de que quienes representan a Brasil no son precisamente almas de la pura izquierda política, así como de Argentina; sin embargo, son inteligencias que comprenden el desmesurado valor de la integración y sus beneficios por encima de enconos monárquicos y vientres aquejados de histerias políticas.

Se ve, finalmente, que Uruguay no juega limpio respecto de Venezuela, que es un discurso “oficial” de un presidente que no tiene el cojón de la solvencia efectiva sobre su circunstancia política; o, más grave aun, que se presta para el juego del doble discurso.  Véase:  incluso así, reducidos a aceptar a Venezuela en el MERCOSUR, los uruguayos, en específico su presidente Mujica, fijan la fecha final del ingreso para el 31 de julio, por allá lejos, como si se tuviera la esperanza de que, de aquí a allá, ocurriese un cataclismo que reivindique y reponga el voto duro y compartido de su Paraguay querido, hoy forajido político.

 

“La camarilla que ambos países casi homofónicos amancebaban contra Venezuela queda a las claras con las palabras de [...]”

 

Sabemos:  Paraguay comete su burrada institucional, harto descarada, seguramente imaginando que, por ser presidente de UNASUR, se amancebaba así con las altas potencias de un poder continental que lo blindarían contra la crítica, cual si esperasen que todo el mundo le aplaudiese su maravilla de democracia (o dictadura), defenestradora de presidentes constitucionales.  Pero en medio de la confianza que le da el hecho de sentirse dueña de su país, bajo democracia o golpismo, la derecha paraguaya no alcanza a calcular que medio planeta la condenaría, mucho menos que Caracas invadiría sus predios de acción comercial o gremial en el ámbito del MERCOSUR.  Es lo que ocurre con la superconfianza de los sobrados que la más de las veces se concreta en hechos de ingenuidad.

La camarilla que ambos países casi homofónicos amancebaban contra Venezuela queda a las claras con las palabras de un vocero “no oficial” uruguayo por allí:  se accedió a permitir el ingreso de Venezuela a cambio de que no se aplicasen sanciones contra el “pueblo” paraguayo, entendiendo por “pueblo” lo que sabemos significa en el lenguaje de la política sin ética:  el gobierno de facto en Paraguay.  En fin, una vulgar defensa de la derecha uruguaya respecto de su homóloga paraguaya, derecha continental, criadas por dios y juntada por su propia cuenta, como dice el refrán, sobre la baza de sus intereses comunes.

Pero se trata de política, de tácticas y estrategias, de una suerte de guerra con balas de inteligencia.  Ellos, los paraguayos y uruguayos, tenían su cañón apuntando contra la patria de Bolívar, cuna de luchas y revoluciones integracionistas; sólo que se les desvió la boca del cañón hacia sí mismos, se les disparó entre las patas, sobre sus viscosos juanetes y pezuñas.  Venezuela, por su parte, en el marco de este vale tudo de la política, realiza su jugada y triunfa finalmente: ingresa al MERCOSUR sobre la base de su perseverancia, sobre la cabalgadura de su ideario integracionista y, lógicamente, sobre la pifia del adversario.  Total, es la guerra, es la política, pero, en términos revolucionarios, guerra por la unidad y una mayor suma de felicidad para todos.

Si claro es que no se puede decir ─por razones obvias─ que MERCOSUR le da la bienvenida plenamente a Venezuela, dígase entonces que la patria de Bolívar sí lo hace y pone miras en su redimensionamiento: democracia más real (participativa) y economía más soberana, con la consiguiente integración y prosperidad: ¡bienvenido, MERCOSUR!

martes, 3 de julio de 2012

Chávez y la caída de Fernando Lugo

I

Chávez y Lugo Tengo un amigo paraguayo (de esos nuevos, virtuales) que me escribe al correo desde hace unos tantos años.  Empezó celebrando la victoria del cura Fernando Lugo como un evento justo en un país donde la derecha manda como le viene en gana, así como lo hace en Colombia, México, Perú y tantos otros países donde es difícil imaginarse el reconocimiento de una posibilidad de la izquierda.

Con el tiempo sus mensajes se hicieron monótonos, pero con un giro sorprendente hacia el final, poco antes de la caída de Lugo.  De pronto la emoción celebrante respecto del Lugo profanador de continuidades empezó a enturbiarse, a hacerse guabinosa.

Desde que el cura recibiera la propuesta política de “patria grande” de Venezuela, esto es, la doctrina bolivariana, la integración, en concreto el ingreso de Venezuela al MERCOSUR, pero también la probabilidad de “contagio” izquierdista, la cosa empezó a cambiar.

Los correos de mi amigo empezaron pronto a recelar de Lugo como mandatario sincero respecto de su homólogo Hugo Chávez.  Del recelo pasaron a la condena, hasta la final denuncia.

Últimamente me llegaban escritos que pintaban a un Lugo molesto por no poder evadir en las cumbres la interacción con Hugo Chávez, quien molestamente parecía “contaminarlo” con su aureola comunista.  Mi amigo me describía a un Lugo presionado, asimilado al status quo, ansioso de pasarla lo más tranquilo posible en el poder, sin padecer esas “infecciones” a que le obligaba su trabajo como Jefe de Estado. Hugo Chávez sólo le traía intranquilidad a su flemática vida.

A la par, me hablaba de la suntuosidad y voluptuosidad del primer mandatario, ilustrándome el correo con una fotografía de un Lugo en un jacuzzi, rodeado de bebidas, comidas y otros detalles delatores de la “buena vida”. Y así por el estilo, entre significancias y sutilidades.

El colmo llegó con la información de que Lugo, después de una de esas reuniones donde tuvo que departir con Venezuela y su satanizado presidente, prohibió hablar de Hugo Chávez en sus aposentos presidenciales.

II

Hoy Fernando Lugo es ex presidente.  Lo sacaron los golpistas del poder, barriéndolo en un juicio sumarial, como se le hace a cualquiera sin funciones de Estado.

De nada valió que lo hubieran elegido millones de paraguayos:  su condición de presidente fue finiquitada por un cónclave legislativo que amontona a las fuerzas vivas del viejo militarismo en Paraguay.  Alfredo Stroessner y el Partido Colorado están más vivos que nunca, y su salud se hizo justamente notoria con la aplicación de ese apartado constitucional hecho a la medida para expurgar presidentes incómodos.  La derecha manda como monarquía en esa apreciada nación guaraní.

Lugo sale por inepto, según derecha paraguaya, por tener responsabilidad en una acción de especificidad policial.  Ya su figura había sido zarandeada con líos de faldas, hijos no reconocidos, etc., atributos nada en comunión con su ejercicio eclesiástico.  Se dice que el evento que lo saca, la masacre de Curuguaty, fue una exitosa celada montada por la derecha política paraguaya al mismo tenor que los hechos del 11 de abril de 2002 en Venezuela para defenestrar a Hugo Chávez.

III

Pero, por supuesto, lo anterior dicho con las distancias guardadas.  Lugo es un cura que llega a presidente y Chávez un monaguillo.  Sacerdote en ejercicio uno, finalmente militar el otro.  Uno en las alturas de los poderes y la curia, el otro al ras del pueblo.  En fin:  uno depuesto como si nada, el otro repuesto por el pueblo en sus funciones.

No salió el pueblo paraguayo a hacer valer a su presidente elegido, como en Venezuela, cuya presencia en las calles pusieron en fuga a los golpistas.  De forma que nos toca razonar que hay presidentes elegidos por el pueblo, pero, a la final, sin pueblo efectivo que lo ampare.  Háblese de Salvador Allende emblemáticamente, el único presidente comunista del mundo que llega al poder mediante elecciones, asesinado vilmente, como es la historia.

Dígase que Hugo Chávez no tenía con él en un principio a un pueblo estructurado y debidamente aleccionado para su defensa y sostenimiento en el poder.  Dígase que fue fortuito si se quiere, que su mejor armamento fue el cansancio de la población respecto de los cincuenta años de dictadura democrática del cónclave adeco-copeyano.  Pero la gente salió a las calles a reponerlo decididamente, lo que no se vio en Paraguay. Es el hecho.

IV

Ante el zarpazo del conservadurismo golpista, la protesta de la gente en la calle no fue suficiente.  No tuvo la fuerza necesaria para mover el teclado militarista, que al final es quien pone y repone, apoya o expulsa la figura central del poder.  Hasta se corre la especie de la inutilidad de la reunión del Canciller de Venezuela con el mando militar paraguayo, quien permaneció inamovible en su posición de dejar sin efecto la reposición de Fernando Lugo en la presidencia.

Porque ─hay que decirlo, sin ofender, siendo realista─ setenta años de dictadura en Paraguay no es poca cosa, no pasan así como si nada.  El pueblo se acostumbró a obedecer, a considerar su temor una institución, a tener como guía a un dictador, a olvidar el ejercicio del libre albedrío.  Después de setenta años de expolio y sometimiento, esperar a que la gente saliera en motín a reponer a un presidente, lucía hasta quimérico.

Dos conclusiones se acarrean:  (1) ante el omnímodo poder de la derecha política en el Paraguay, la izquierda apenas es una brizna, sin tiempo de sedimentación, menos aun con posibilidad de reacción.  En cuatro años de mando de Lugo, no pareció gestarse ningún estructuramiento de contingencia a la eventualidad usurpadora de la derecha.  Así puede decirse, como de México, Colombia, Perú y otras monarquías por allí, que la democracia es un asunto cuesta arriba en Paraguay.  El pueblo y su gobierno, después de una interrupción de cuatro años apenas, sigue con su dictadura de siempre, ahora institucionalizada.  ¡Y punto, carajo!

 

“La ambigüedad de jugar con el agua y el fuego al mismo tiempo ni refresca ni germina en retribución el amor recibido por parte del pueblo.”

 

(2) Del pueblo venezolano se dirá también que se había acostumbrado a la obediencia ciega.  Vivió un yugo de cincuenta años de bipartidismo, del que ya lleva más de una década librado.  Solo que hubo una diferencia, y nadie razona con esto que hay un pueblo mejor que otro:  el candidato Hugo Chávez, a diferencia de Fernando Lugo, irrumpió en el panorama político con una propuesta de demolición, lo que preparó a sus huestes populares hacia una mentalidad de cambio, de arremolinamiento efectivo en torno.  Su juramento durante la asunción de la presidencia es más que significativo:  allí calificó de “moribunda” a la Constitución venezolana, invitación, sin duda, a iniciar un proceso de demolición de viejas estructuras que ameritaba “ajustarse los pantalones”.  Su discurso lo perfiló de modo fundamental y “cocinó” voluntades.

V

Lugo, como sabemos, es un cura.  Su lenguaje no podía desprenderse de lo institucional para invitar a nadie a demoler nada.  Y no se dice con ello que hay que ser un Satán para llegar al poder, como califican a Chávez; pero hay que convenir en que la aureola de santón es una severa limitación política para concitar el cambio en su país, dicho esto con las debidas restricciones que dan los poquísimos (aunque contundentes) ejemplos históricos: Jesús de Nazaret, Gandhi, etc. Al final, su flema y condición parroquial, icónicamente pacífica, lo hizo susceptible al arrase que precisamente le acaban de aplicar sus verdugos.

Tampoco vendrá a decirse que es un hombre de izquierda por… no comulgar con la derecha.  No existe la izquierda si no hay un trabajo de adecentamiento y estructuramiento popular, porque ser de izquierda es un hecho de aprendizaje y toma de conciencia, rasgo que la diferencia de la derecha política, por excelencia capitalista y neoliberal, escuela de la vida donde privan espontaneidades animalescas como el egoísmo, el personalismo y la esclavitud del hombre por el hombre, eternos motores de dominio encendidos sobre la humanidad.  La izquierda siempre reconvendrá el modo brutal de la vida humana y connotará utopías de humanismo.

La circunstancia histórica de encabezar una ruptura del continuismo colorado en Paraguay hizo que lo apoyasen, lógicamente, los brotes de socialismo que pudiera haber en el país.

No hay que documentar gran cosa este aserto de la inexistencia:  los hechos recientes ya hablaron con lujo de detalles.

VI

Para muestra un botón:  Lugo anda por allí, destituido y sin pueblo, sin ánimo de retomar nada, como se corresponde con una figura de lo institucional que jamás atentará contra si misma.  Como si fuera una paisaje más del decorado fascista e impune de su país.  Se dice que cuando lo defenestraron aceptó sin chistar y que, cuando se le reconvino su actitud, se escudó detrás de la loable excusa de evitar un “baño de sangre”. Cero protesta contra las patadas de los patanes.

Se dice, también, que el poco amago que hizo para reconquistar el poder se debió a una llamada que le hiciera el presidente Hugo Chávez, quien le hizo ver el mundo de sanciones y aislamiento que les sobrevendría a los golpistas de continuar con sus propósitos de usurpación.

Sabemos que el evento Lugo llegó al MERCOSUR y a la UNASUR, de donde su país fue suspendido hasta la realización de nuevas elecciones en 2013.  Pero también sabemos que el tal evento o efecto Lugo murió allí sin pena ni gloría, en Mendoza, Argentina, en los predio de la solidaridad de los demás países, quienes a la final tomaron su sugerencia de no sancionar con más fuerza al gobierno de Paraguay por lo que de castigo comportaba sobre el pueblo.

El mismo Lugo pintó la felicidad del golpismo paraguayo cuando declaró que no había posibilidad de que volviese al poder, como sea refrendando la institucionalidad fascista de su país.  Y por ello no es casual que los mismos perpetradores de su desalojo lo invitasen a que pidiera a sus vecinos países el ablandamiento de las sanciones. Toda una historia de pena.

A tal punto llegó la actitud de concesión de Fernando Lugo con sus victimarios que hubo un momento en que los presidentes que lo defendían dieron la impresión de hacerlo en contra de su voluntad.  Como si el cura inaugurara con su vicisitud un no visto síndrome de Estocolmo presidencial...

VII

La caída de Lugo es una lección para su persona mellada metida en política.  Él sólo es el responsable de su propia caída y, más allá, del daño moral e institucional acarreado a su país.  Siendo él gobierno, la derecha volvió al poder sobre su continente y humanidad.  De modo impune.  Sin objeción. El fascismo siempre ha estado allí, libre de culpas desde el momento en que todo el mundo conviene en que es culpable de nacimiento, y valga el galimatías. 

Su actitud de ir entre dos aguas ─cual un novedoso Moisés de la política latinoamericana─, coqueteando con los fascistas de siempre en el Paraguay y haciendo mohines de rechazo a la amistad del ícono ideológico contrario, Hugo Chávez, no le dieron la razón al final del camino, mismo que no pudo ni siquiera terminar de recorrer.  Al final del cuento, los golpistas lo sacan del poder y su soterradamente rechazado Hugo Chávez es quien le orquesta el apoyo institucional continental o, lo que es lo mismo, el repudio institucional latinoamericano al golpismo (ALBA, UNASUR), por supuesto, sin desdecir de las posiciones dignas de los presidentes de Bolivia, Argentina, Ecuador, Brasil, etc.

Para un político, representar a un pueblo ha de ser un asunto de seria responsabilidad, de vida o muerte si se quiere, dado que millones de personas se juegan su existencia política en el apoyo que le confieren.  La ambigüedad de jugar con el agua y el fuego al mismo tiempo ni refresca ni germina en retribución el amor recibido por parte del pueblo.  Y este cuento como que demuestra que no se puede ser presidente por el hecho de dejar de ser cura durante un lustro; teniendo como colmo que, después del ejercicio público, se vuelva tranquilamente a la curia, con la venia del Vaticano.  La política así luce truncada, a media máquina, a medio amor aunque se sea cura, en nada justa ni recíproca respecto del destino y entrega que los pueblos depositan en sus elegidos.

Al final, triunfalmente, los golpistas desnudaron el quid del asunto:  declaran que con la defenestración “institucional” de Lugo salvan al Paraguay de la senda comunista que representa Hugo Chávez, sí, ése mismo con el que el expulsado jamás quiso sincerarse abiertamente por el cuido de conservar lo que a la final, inexorablemente, perdió.  Como si pudiera decirse, como reza el refranero en Venezuela, que lo que es del cura va para la Iglesia, refiriéndonos al poder como valija y a la Iglesia como destinatario institucional de la derecha política.