miércoles, 6 de junio de 2018

UBCH: LA FUERZA ÉLITE DEL CHAVISMO EN ACCIÓN

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Hay que hacer la tarea, como lo expresa Lope de Vega en su Soneto de repente: "un soneto me manda hacer Violante", analizando y explicando al detalle un pensar y un procedimiento.

El chavismo ahora está en eso, en la poesía del pensar y la acción comunal.  Ganadas las elecciones presidenciales, luego de una literal batalla que todavía no sofoca sus llamas (la OEA y el Grupo de Lima hacen lo suyo), derrotando matrices de opinión incendiarias, injerencia internacional, guerra económica y sabotajes con llamados a la abstención, el chavismo debe asentarse un rato y reflexionar.

Logró lo impensable con su invencible maquinaria de las Unidades Bolívar Chávez (UBCh), las estructuras bases del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), la célula fundamental del socialismo venezolano, del mismo modo que lo es la familia respecto de la sociedad, como se aprende en la disciplina escolar  de formación cívica.

Y se dice lo "impensable" por lo que de proeza hay en ganar unas elecciones con un pueblo elector plagado de necesidades, aparentemente entubado a votar en contra.  La lógica de las apariencias aconsejaba castigar al cabeza de un gobierno caótico, responsable de conspicuas lacras sociales: medicinas agostadas, transporte mermante, alimentos inaccesibles, inseguridad escandalosa.

Pero el chavismo prevaleció.  Su voto duro, cultivado y sistematizado por las UBCh, quebró el molde de la razón y diezmó al adversario. Así los hechos después de la batalla, se erigen dichas estructuras como la fuerza élite social del chavismo, objeción orgánica y estructural de traumática superación para el adversario político.

Lo más importante del evento electoral y triunfo chavista no es el número de sus votantes, si se quiere decepcionante de cara a la aspiración de los soñados diez millones, sino el nivel de conciencia del elector.  Fue un resultado obtenido a pulso mental, medido en grados de conciencia política.  Se gana por madurez política y no por fanatismo.

En medio de situación políticamente tan adversa, el mensaje es: nosotros, los electores chavistas, sabemos qué genera la situación precaria, de guerra que hay en el país, y estamos claros en que la responsabilidad no es atribuible de modo completo a la gestión de Nicolás Maduro (perfectible él, tiene sus niveles de responsabilidad).  De manera que, ergo, Nicolás Maduro, como la Venezuela que preside, es un presidente asediado, bajo guerra internacional, bajo guerra económica nacional, en resistencia frente a poderes hegemónicos.  Esto es conciencia y comprensión que, en cualquier circunstancia, de paz o guerra, se traducen en resistencia.

¿No suena acaso comprensible la consigna lanzada por los duros chavistas durante el inicio de la guerra económica por allá en 2013, momento también de elecciones presidenciales:  "Con hambre y sin empleo con Maduro me resteo"?

 

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Ahora las UBCh y la militancia se sientan a repensar el resultado, la victoria, los hechos, sobre las seis propuestas de gobierno presentadas por el presidente Nicolás Maduro.  Tales son: (1) reconciliación, (2) economía, (3) lucha contra la corrupción, (4) sistema de seguridad y protección social, (5) defensa del país y (6) ratificación del socialismo.

El chavismo anda, como se dijo, en esta poesía y acción, realizando asambleas en el seno de las UBCh y sus organizaciones sociales dentro de su punto y círculo, como se le llama a su jurisdicción territorial.

El objetivo es el debate de dichas líneas y una final reflexión y consejo para la Presidencia de la República en su nuevo período 2019-25.  Se trata, como se vea, de un reconocimiento presidencial y partidista a la gesta ubechista, y del cumplimiento de una línea doctrinaria socialista de gobernar con el consenso de las bases.

 

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Como van las expresiones recabadas hasta ahora y el sentir de la militancia constatado, hay que decir que no es una loa precisamente lo apreciado.  Varios sentires preponderan:

(1) la guerra económica explica en amplio espectro el cuadro crítico nacional, pero no es la panacea explicativa ni el  excusado de todos los problemas (significa que no puede utilizarse como argumento para excusar ineptitudes);

(2) el gobierno nacional debe bajar al nivel de las comunidades y con las comunidades debe configurar su agenda, dando sentido a la aspiración del Estado comunal y participativo (no más designaciones a dedo en el seno del PSUV, no más enroque de ministros en el gabinete de gobierno, sin mencionar que los empleados de escritorio y aire acondicionado siempre son los mismos, lo cual perpetúa los mismos resultados en términos de burocracia);

(3) los grados de conciencia que permitieron obtener la victoria dejan al descubierto el trabajo que hay que realizar en cuanto a formación e ideologización.  Hay que fortalecer el rubro tomando como base que el hombre, hombre revolucionario, es un ser de ideas y de conciencia, inmune si quiere a tentaciones de orden material (no solo de pan vive el hombre).  Evalúe usted ambos polos: el chavista comprendió la causa básica de la crisis, resistió y voto para reelegir, pero también mucho votante que recibe beneficios sociales y económicos (como la caja de alimentos del Comité Local de Abastecimiento y Producción-CLAP) no votó para castigar, exponiendo a la vista lógica un amplio territorio sobre el cual desplegar la formación.  La figura de los formadores CLAP actualmente en configuración, es decir, el miembro décimo de la estructura CLAP, es de importancia connotada.  Él nos dará razones de esta guerra no convencional, alimentaria, que atenta contra la república.

(4) el fanatismo, los que utilizan la lengua y la violencia para limpiar el asiento de sus ideas, debe dar paso a la tolerancia para poder avizorar sin vigas el panorama.  Es una actitud de higiene.  Si las UBCh dirimen un pliego de propuesta a presentar como asesoría del poder comunal al presidente Maduro, tiene que cundir, con necesidad, la amplitud, la libre expresión y la tolerancia ante la crítica y diferencias de criterio.  ¿O es que el mandato de discutir las seis líneas es uno empalagoso para escribir loas en un papel y enviárselas al presidente Maduro?  Al respecto, valen oro las palabras de Isaías Rodríguez, escritas en su artículo en Últimas Noticias, "¡Permiso para continuar...!" (4 jun 2018, http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/opinion/permiso-para-continuar/), citadas acá con todo el sentido rígido y militarista que comportan:

"¿Por qué debe haber un pensamiento único? ¿O una realidad única?  ¿Cuál es el interés en imponer una verdad oficial a una democracia participativa y protagónica? ¿Cuáles son esos intereses que se quieren tutelar? ¿Por qué insultar y descalificar al otro? ¿Es pasión o incondicionalismo desmedido? ¿Es fanatismo inútil contra una discusión inexplicablemente postergada? ¿Miedo al debate peligrosamente cercenado?"

Estas palabras deben pender sobre el debate de ideas encomendado.

 

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Finalmente, para soltar algunas argollas que no encajan con el discurso transitado, ya rodaron acciones que generaron malestar en la militancia.  ¿Sobre qué consulta popular (o de las bases del partido) el presidente Maduro empezó a liberar a los criminales de la guarimba?  Sí, consulta popular, de las bases, de las bases furiosas porque no están de acuerdo con que dichos individuos vuelvan a las calles a calentarla por la acción de una medida de paz inconsulta (la línea uno, la reconciliación).

¿Que para hacer la paz no hay que consultar a nadie?  Ok, de acuerdo, pero ello es parte del debate que adelantan las UBCh y sus puntos y círculos, y deberían dar su parte respecto del asunto.  No vaya a ser que cuando den su recomendación, ya todos los llamados "presos políticos" anden libres por estas calles.  Además, no hay nada de pacífico en el acto y gesto de lanzar fieras ávidas al exterior.

¿Que el presidente tiene la potestad amplia para obrar?  ¡Es el presidente!  El voto duro, responsable de su reelección, tiene derecho a la opinión y a la sugerencia tanto más cuanto el Estado y el partido deben pasar por la criba comunal.

Pregunta: ¿resultó acaso positivo liberar al estadounidense recientemente?  Al día siguiente ya daba ruedas de prensa encendiendo el odio injerencista de Trump contra Venezuela, y en nada contrarrestó el empeño imperial contra la patria de Bolívar.  Dijo el vocero gringo en la OEA, respecto de Venezuela en momentos en que se maquina su expulsión: "¡Que se larguen!"

El presidente, en fin, hoy más que nunca, está amarrado a la direccionalidad y consejo de esa militancia leal que lo ratificó en el poder.  Un presidente secuestrado por su pueblo, a tono con su sentir, es en verdad un presidente libre. ¿Es acaso su pueblo nada más esos 6 millones 200 mil votos duros?   No, pero tales son su principio de patria, inicio para todo lo que haya que empezar a construir o proyectar.

Otro aspecto: el gabinete de trabajo.  Cambiar a un ministro de una cartera a otra sin tocar el fondo de la burocracia (los empleados, las líneas de trabajo) no compensará el fervor de quienes observan expectantes.  En las comunidades hay gente con capacidades para trabajar y no solamente encerrada entre el frío aire de oficina.  Es un sentir extendido que  los ministerios del poder popular sean realmente populares, estos es, con agendas de trabajo involucradas con las comunidades, sumando gente que no padezca de agorafobia.  Atiendo esta semana el barrio X, la otra le toca a Y, y trabajan para mi gentes voluntariosas, amantes de la patria y no ese montón de gallinas calienta-nidos.

Otro: ¿Cuándo arrancará con seriedad y profundidad la producción?  Lo primero a afrontar es un trabajo de cambio de hábitos, de paradigma, de enfoque, de formación, de cambio de actitudes.  Comprender que, más allá de la inmediatez, priva lo estratégico vital, y el desarrollo de la producción es vital.  La independencia lleva consigo cortar cuerdas y muletas desde lo foráneo para empezar a andar con pie propio, nativo, de plomo. Es revolución.   Un país, si quiere ser libre, se tiene que alimentar y vestir a sí mismo, además de educarse como búsqueda de lo universal; lo demás es lujo y, si se quiere, se puede importar.  Debe acabarse con esa basura ideológica que arrincona el tema de la activación productiva.  Vale más conocer dónde venden o bachaquean el tomate que aprender a sembrarlo, último esto visto como una de las pavas más pavorosas de una agenda de discusión política.  Parece siempre mejor hablar del vecino que me pisa el pantalón o me hace morisquetas.

Son puntos para la discusión en materia de paz, economía, seguridad, socialismo.  Hay mucho más (medicina, inseguridad, transporte), pero estos acá mencionados constituyen una especie de bandera, ya ondeando sobre los pliegos de unas mesas de discusiones a cargo de las UBCh.

 

 

lunes, 21 de mayo de 2018

LA MATEMÁTICA RAZÓN POR LA CUAL LA OPOSICIÓN SE NEGÓ A PARTICIPAR EN LAS PRESIDENCIALES

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En un principio son 20 millones 482 mil 113 los habilitados para votar en la elección presidencial 2018.

De ellos, 2 millones se han ido del país, según las cifra más conservadora manejada por el Laboratorio Internacional de Migraciones de la Universidad Simón Bolívar, que asegura que no hay cifras oficiales al respecto y que los dos millones surgen de la suma de los reportes de los países receptores.  La oposición y otros entes tendenciosos manejas cifras de hasta 6 millones. Quedémonos con dos.

Ello arroja un universo de 18 millones 482 mil 113 posibles votantes.  Restemos la participación, 9 millones 132 mil 655 votos,  hasta ahora con el 98,78% de los escrutinios, de acuerdo con el segundo boletín CNE.  El resultado es 9 millones 349 mil 458 de potenciales votantes que se abstuvieron, esto es, un 50.58% de abstención, una cifra menos severa que la oficial (53,98%) calculada sobre los 20 millones y pico del padrón electoral.

Si convenimos en que 2 millones de personas se han ido del país, cada una de ellas registradas en el CNE, 50.58% de abstención sería una cifra más ajustada a la realidad, aunque no oficial.

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Pero la abstención ha debido ser la histórica en los comicios presidenciales, un 30%, es decir, 5 millones 544 mil 633 (ojo: sobre la base de los 18 millones y tanto).  Sabido es que la oposición hizo un llamado a abstenerse y alteró el comportamiento histórico, colocándolo en 50.58%.  De manera que la diferencia entre un término abstencionista alterado (9 millones 349 mil 458) y otro que ha debido serlo de modo histórico (5 millones 544 mil 633) nos da una cifra crítica que nos permitirá determinar, en términos espectaculares, cuál tendría que haber sido el resultado electoral bajo condiciones de normalidad.

La cifra diferencial es 3 millones 804 mil 825.  Es un aproximado de la cantidad de personas que en verdad se abstuvo en el contexto de la coyuntura política actual: llamado a abstención opositor, guerra económica, propaganda, presión exterior, decepción, voto castigo, etc. Toca ahora determinar cuántos de estos fueron chavistas blandos (o críticos) que dejaron de votar y cuantos fueron de la oposición que no lo hicieron respondiendo a las líneas de su dirigencia; qué porcentaje es atribuible a uno y qué a otro.

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Para hacerlo, debemos tomar como referencia el evento electoral más cercano donde se midió la fuerza chavista, a saber, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en 2.017, férreamente combatida por la oposición, como la misma elección presidencial presente, bajo una cruda guerra económica y desconocida por más de una decena de países.  Entonces el resultado fue 8 millones 89 mil 320 votos.

La diferencia entre el voto actual chavista para Maduro y el voto para la ANC-2017 tendría que ser la cifra aproximada de la deserción roja para este evento presidencial: 8.089.320 menos 6.190.612 es igual a 1 millón 898 mil 708.  Sentémoslo: casi dos millones de votos anteriores chavistas (ANC-2017) dejaron de votar el 20M-2018.

Por fuerza, el restante del universo de abstención que manejamos arriba (3 millones 804 mil 825) constituiría la abstención aproximada opositora real; es decir, 1 millón 906 mil 117 de venezolanos respondieron al llamado a no votar de su dirigencia opositora (3.804.825-1.898.708=1.906.117).

4.

Ahora las atribuciones.

En condiciones digamos normales de elección (al menos sin el llamado a abstención), Nicolás Maduro tendría que haber obtenido 8 millones 89 mil 320 votos, mínimamente los mismos obtenidos por la ANC siendo conservadores; es decir, lo que obtuvo (6.190.612) más lo que dejó de obtener (1.898.708); y la oposición toda junta (Falcón+Bertucci+Quijada) tendría que haber obtenido 4 millones 848 mil 160, o sea, lo que obtuvo en sumatoria (2.942.043) más lo que dejó de obtener por su mismo llamado a la abstención (1.906.117).

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Tal es la realidad que se esconde detrás del llamado a abstención que hiciera la oposición venezolana y la negativa a participar en las elecciones presidenciales: el horrible panorama de una derrota casi disfuncional. De haberse realizado las elecciones sin el llamado opositor a la abstención (cortina de humo) y unificándose en un mismo candidato contra Nicolás Maduro (el sueño dorado de la unidad), estos habrían sido los saldos pavorosos:

Nicolás Maduro:   8 millones 89 mil 320 votos

Candidato opositor unificado: 4 millones 848 mil 160