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viernes, 29 de agosto de 2008

Operación Osetia para Bolivia

La acción decidida de Rusia respecto de Osetia del Sur fue descalabrante para Occidente, especialmente para los EEUU, quienes vieron perdidos en 48 horas 10 años de trabajo diplomático y de solapada inteligencia en el área para arrebatársela como zona de influencia a su otrora rival de Guerra Fría.  1,4 millones de barriles diarios de petróleo pasan hacia Europa por el área a través del oleoducto de BTC (Baku-Tbilisi-Ceylan), además de gas, área de ferrocarriles, hecho que, si se suma al valor geoestratégico de la región Cáucaso-Mar Negro-Mar Caspio, evidencia el ansiado interés que tenían las potencias occidentales y los EEUU de birlarle el "corredor" a los rusos, mediante la acción títere de un país como Georgia.

Tomar Osetia del Sur, y Abjasia posteriormente, constituía el sueño dorado para no sentirse presos en la garra rusa, pudiendo así acrecentar su influencia en la región (una base militar en Georgia) y disponer de espacio operativo para diversificar las rutas de suministro.  Pero como se sabe ya, el tiro se salió por la culata, y el fatuo presidente de Georgia les acaba de echar a los países europeos y a los EEUU la gran pesadilla de sacarlos del tablero.  La proclamada independencia de Osetia del Sur y Abjasia es una severa patada por el trasero para los intereses europeo-americanos, hoy más que nunca bajo la discrecionalidad rusa por el hecho de que, si se llegara ahora interrumpir el suministro de hidrocarburos a través del mencionado oleoducto, tendría que utilizarse de lleno el terreno ruso como canal de transporte.  Y ello tiene un peso de negociación política.

De forma que Rusia pasa, del más prolongado letargo en materia poder y expansión, al accionar rápido de un país potencia militar que defiende sus intereses, yendo incluso más allá, moviéndose ahora en el plano ofensivo al sitiar a Georgia, controlar sus puertos y apoyar la independencia de los nuevos dos países.  Con la acción militar asestó una derrota geopolítica a los EEUU, apertrechó su influencia en el Mar Negro, ahora con salida hacia sus costas con los nuevos territorios, asegurando también puntos de enlace con los "istanes" del Asia Central (Turkmenistán, Azerbaiyán, Armenia y Kazajstán), con quienes coopera junto a China en materia de intercambio técnico y militar (Shanghai Cooperation Organization) (1).

Se cobra Rusia, pues, la afrenta recibida de los EEUU y la Unión Europea (EU) con el capítulo de la independencia de Kosovo en Serbia, no teniendo reparos en así plantearlo el embajador de ruso ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Dimitri Rogozin, quien pidió a los países adversos "reconsiderar su reconocimiento de la independencia de Kosovo” (2).   Nuevamente el mundo nace al formato bipolar o multipolar (China es un eje de peso, con América Latina ahora en proceso de cambios), y muchas son las consideraciones que se agitan en torno a ello.

La primera de ella es que EEUU se jugaba una carta de las tantas que se ha jugado para cercar a Rusia desde su descomposición soviética, léase las bases lanzadoras de misiles en Polonia y República Checa.  Esta carta tenía la intención de amenazar con acrecentar poder en la región caucásica para intercambiarlo por su recelosa determinación de atacar militarmente a Irán, a lo cual Rusia se opone (3).  Simple movimiento de piezas y de títeres para sacrificarlos al interés mayor de la potencia hegemónica:  me retiro de Georgia, Abjasia y Osetia del Sur y tu me acompaña (o callas) en la aventura de sitiar a Irán.  Lo demás, esto es, el megalómano y penoso Mijail Saakashvili, con todo y lo anglófilo que pueda resultar, podía irse a los mil diablos.

Quebrada la mesa de sopesamiento de la mercancía, ahora luce una invasión a Irán como inminente.  Para los EEUU se impone como perentorio compensar la pérdida de influencia geoestratégica, equilibrando la balanza desde otro ángulo de planeta.

La segunda es la hecatombe de credibilidad de la ONU, sucedida en estos tiempos por la OTAN como instancia de toma decisiones de alcance mundial.  En el renacido pulso de poder, como en los viejos tiempos, las fuerzas de las partes habrán de tender al equilibrio, siendo hasta lógica la denuncia de parcialización del ente de conciliación planetario.  Lo más seguro es que se plantee una refundación y, sin exagerar, que surja otro bloque de poder confederado, como la OTAN misma, no ya a santo y seña como el viejo Pacto de Varsovia, pero sí como necesaria armazón de contrapeso equilibrante en una era de mayor sutilidad política.  Novedades como China y América Latina son retos nuevos para los EEUU.

Al proponerse una de las partes recuperar el terreno de influencia perdido (como lo acaba de demostrar con el asunto de Osetia del Sur y Georgia), los más seguro es que prolifere el armamento nuclear (tercera consideración), solapadamente, en medio del enigmático pulso de los poderes que se intimidan recíprocamente.   Develaría ya Israel el secreto de su armamento estratégico nuclear, en aras del lenguaje persuasor; y surgirían naciones satélites del nuevo bloque con la declaración de interesarse por el armamento.  La relación nuclear Pakistán, India y los países europeos, más los esfuerzos tras bastidores que se hacen por armar a Taipei (Taiwán) a la pata de China, encontraría contrapeso.  Con apoyo de Rusia, de haber tiempo (antes de una invasión), se declararía abiertamente Irán como potencia atómica.

América Latina, por supuesto, no tendría que escapar al juego de luces y sombras de los espejos, menos cuanto ya en un pasado figuró en la diatriba por el poder mundial con el archiconocido evento de la Crisis de los Misiles:  URSS armando Cuba en las narices mismas de los EEUU porque estos lo hacían con Turquía en las narices mismas de los soviéticos.  Hoy no luce muy distante el cuadro, a propósito de la crisis en el Mar Caspio-Mar Negro-Cáucaso, con mayor particularidad si se hace notar que EEUU ha decaído como eje de influencia (4) y ya varios países declaran buscar nuevas alianzas, nuevos horizontes de negociación, como Venezuela, Argentina, Ecuador, Hondura, Bolivia y Brasil, este último en trance de desarrollar energía nuclear para diversificar su fuente y proteger sus costas con sus beneficios militares.  Así como el hambre tiene cara de perro y la nobleza obliga, así se dice un tanto igual de la miseria, que es lo que le ha aparejado los EEUU al continente. 

Y cobra la región actualidad cuando muy a propósito declara Rusia su intención de visitar a Venezuela con su flota, en hora en que es sabido la IV Flota de los EEUU custodia su "patio trasero"; y cuando aviones bombarderos T-95 bordean la frontera de los EEUU, a modo de indicar presencia y contrapeso.  Aunque hay que asentar que la particularidad más notoria es el hecho que los EEUU, dado su triunfo geoestratégico en Kosovo frente a Rusia, haya desplazado sus asesores en materia de los Balcanes y Medio Oriente hacia el corazón mismo de Suramérica, es decir, a Bolivia, con el no disimulado propósito de "balcanizar" la zona, esto es, trasladar la receta de guerra a una región de gran importancia ajedrecística, minada de recursos naturales y energéticos, precisamente en momentos en que sus países se revuelven por sacudirse su yugo.  Ello nos pone a pensar en lo pequeño y relativo que ahora resulta este mundo de las globalizaciones.

"Con la misma fuerza con que los EEUU sueñan con una Suramérica "balcanizada", esforzándose por aplicar recetas triunfadoras en otros contextos, del mismo modo brilla para Bolivia cuál ha de ser su arma de combate, más cuanto dicha arma pertenece al arsenal de la defensa soberana, legítima y constitucional:  el uso de fuerza."

Y en efecto, véase:  Marc Falcoff, separatista, ideólogo de la invasión a Irak e Irán, trabaja "trabaja desde el año 2.004, año del referendo, en decantar a una Bolivia dual, dividida en zonas autonómicas: la Bolivia alta para los indígenas, el altiplano de cultura cocalera, y la baja, para los habitantes de ascendencia europea"; y Philip Goldberg, el embajador estadounidense,  "versado en el trabajo separatista en Kosovo, gestor y canalizador de las ayudas financieras para la desestabilización interna procedentes de la USAID y la National Endowment for Democracy (NED), promotor del concepto de "autonomías federales", casualmente en las áreas de mayor riqueza boliviana" (5).  Para más señas, no hay más.

De manera que la consideración relativa a los hechos de Osetia del Sur, o de un Irán amenazado de invasión ahora más que nunca por los EEUU, no es una pieza que pertenezca a los lejanos confines del aislamiento del mundo; por el contrario, rezuma aplicabilidad en nuestros países, con específica propiedad en la antigua zona del Alto Perú, donde -se dirá- aborígenes y "caucásicos" figuran como las manipuladas herramientas de una división geopolítica.

Con la misma fuerza con que los EEUU sueñan con una Suramérica "balcanizada", esforzándose por aplicar recetas triunfadoras en otros contextos, del mismo modo brilla para Bolivia cuál ha de ser su arma de combate, más cuanto dicha arma pertenece al arsenal de la defensa soberana, legítima y constitucional:  el uso de fuerza.  (Así, a secas y sin dudas). Y el uso de la fuerza a despecho mismo del humanismo escrupuloso revolucionario, que lo único que ha servido es para dar tiempo y recurso de contraataque a la parte contraria.  En el país está planteada una guerra, con los EEUU tras bastidores, con la hipotética "República de Santa Cruz" como país títeres para realizar el trabajo desestabilizador.  El objetivo, como en la frustrada Georgia caucásica, es establecer una zona de influencia y una base militar, casi como una especie de protectorado que contrapese la toma de conciencia de los cambios que se dan en el continente.

EEUU le muestra el diente a la matriz revolucionaria bolivariana con la supuesta “República Camba” en fundación, del mismo modo que quiso mostrárselo a China y Rusia juntas en la geoestratégica batalla por el mundo y sus riquezas naturales con el capítulo georgiano.  La recomendación de uso de la fuerza legítima lógicamente no tendría que interpretarse como un solo y malvado empuje hacia una confrontación de carácter civil, cosa que por cierto parece un trance de difícil omisión en la república; sino como un acto de ejercicio de autoridad de Estado, disuasorio fundamentalmente, reconstructivo, visto que la parte contraria, el poder paralelo que se pretende instaurar en Bolivia, se fortalece de la inacción gubernamental y desde hace mucho rato que se considera en guerra (civil o como sea), lista para dar el golpe final.  De ello no hay dudas.  Los hechos recientes de una policía local rebasada por unos civiles, a título de provocación, es un precedente de muy mal agüero y de grandes indicadores.

En fin, cuando se plantea una división con base en una pretendida diferencia geográfica, acompañada de otra étnica, la cosa se plantea como seria.  Es el contexto de una procurada "balcanización" de Suramérica, hecho al cual la historia le acaba de poner santo remedio en su original  latitud de hecho.  Una operación Osetia gubernamental en Bolivia queda sugerida a gritos, una suerte de acto de recuperación de la dignidad y autoridad republicanas, más cuanto que los factores desestabilizadores son los mismos de la guerra en el Cáucaso (EEUU, UE, OTAN, recursos estratégicos).   Quedó demostrado por allá que a los EEUU no se le combate con discursos, sino con hechos, y hechos contundentes, cuanto más si son legítimos.   A un Mijail Saakashvili boliviano (Rubén Costa u otro) no se le puede conceder otro tiempo que no sea el necesario para que sea reducido en su condición de poder de facto contraconstitucional mediante las fuerzas legales del gobierno.  El tiempo de diálogo parece un tiempo de división, y si se quiere preguntar cuál es la Rusia amparadora para el caso, dígase entonces que es urgentísimo crear en nuestra latinoamericanidad el Consejo de Defensa Suramericano, tan obliterado por los norteamericanos.

Notas: 

(1)  Michael T. Klare:  "La nueva geopolítica de la energía" [en línea].  En Colombia.Indymedia.org. - 11 may 2.008. - [Pantalla 9]. - http://colombia.indymedia.org/news/2008/05/86487.php. - [Consulta:  28 ago 2.008].
(2)  "Occidente debería reconsiderar su aval a la independencia de Kosovo, revira Moscú" [en Aporrea.org].  En Aporrea.org. - 28 ago 2.008. - [Pantalla 2]. - http://aporrea.org/internacionales/n119637.html. - [28 ago 2.008].
(3)  Magnífico el artículo de Víctor Wilches:  "Osetia del Sur y el nuevo orden internacional" [en línea].  En Aporrea.org. - 20 ago 2.008. - [12 pantallas]. - http://aporrea.org/internacionales/a62409.html. - [Consulta:  28 ago 2.008].
(4)  Vea el artículo de David Brooks donde reporte estudio del Consejo sobre Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations, o CFR):  "Se acabó hegemonía de EU en América Latina:  expertos" [en línea].  En La Jornada.   15 mayo 2008.  [8 pantallas]. - http://www.jornada.unam.mx/2008/05/15/index.php?section=mundo&article=027n1mun. - (Consulta:  28 ago 2008).
(5)  Oscar J. Camero:  "Bolivia, un pedazo americano" [en línea].  En Animal político. - 9 abril de 2.008. - [Pantallas 8 y 9]. - http://zoopolitico.blogspot.com/2008/04/bolivia-un-pedazo-americano.html. - [Consulta:  28 ago 2.008].

martes, 26 de agosto de 2008

La dama de la oposición política venezolana

Imagen tomada de Retales de Ithilien ¿Cómo entenderla -se pregunta uno-, cuando exige tanto y el tamaño de sus exigencias no se corresponde con el plano real dimensional que de suyo se desprende de las encuestas? De acuerdo con la última consulta de Félix Séijas, del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), correspondiente al mes de agosto 2.008, la oposición venezolana en su retrato partidista se distribuye así:  Acción Democrática (AD) 6,3%, Primero Justicia 4,3 y Un Nuevo Tiempo (UNT) 3,9, mientras un Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se proyecta con un 33, 8, sin contar que Hugo Chávez posee una intención de voto de 51,4%, si las elecciones se realizaran hoy. ¹

¿A título de qué chilla tanto para quejarse por un país del que es expresión apenas en un 15%, según estadísticas?  ¿De dónde proviene tan inmensa ínfula con que realiza los reclamos, para pedir por esa boca, señores?  ¿Su pasado triunfo en el Referendo sobre la Reforma Constitucional, a fin de cuentas una escuálida victoria entre tanto racimo derrotista cultivado desde 1998?  ¡Caramba, mucho es lo que se extraña en moderación y humildad entre las filas opositoras!

Siempre dije que en el momento en que la oposición bajara un poco su prepotencia y le presentara al país un programa sincero de unidad y construcción, mucho sería lo que crecería entre quienes no comulgan con la propuesta de cambio chavista (porque no ser chavista no significa necesariamente ser opositor: existe un amplio margen de abstencionistas).  Pero eso no ha ocurrido, ni siquiera en los momentos más fulgurantes de la culpa política, como inmediatamente después del fallido golpe de Estado de 2.002, cuando ni doblaron la rodilla para pedirle perdón al país por violar su constitucionalidad ni tampoco lo han hecho hasta el sol de hoy para renegar por la media centuria de pobreza y corrupción infligida a los venezolanos con su bochornosa IV República.

Al parecer la ebriedad por su triunfo en la Reforma Constitucional (un fenómeno histórico en la era chavista)  lo que ha servido es para aprender nada, para empeorar la situación lamentable de una oposición que sueña con ser mayoría en un país que la rechaza por su sempiterno formalismo y hasta por su tropezante actualidad de dejarse empreñar por influencias extranjeras.  Sirvió esa victoria para sumirse en un triunfalismo tonto, aberrante, concretado en los labios de esos escasos militantes (comparados con la mayoría de la era cuartorrepublicana) y en las manos de esos pocos (pero económicamente poderosos) obradores políticos que la dirigen.  Un poder económico local transnacionalizado, aliado con la familia capitalista del mundo en su actividad de saltimbanqui de explotar pueblos.

Pero no es para caer en detalles, porque medio mundo sabe de dónde proceden los fondos y los lineamientos desestabilizadores que de continuo utilizan para intentar dar por el suelo con un gobierno constitucional, hecho que vale un bledo cuando se esgrimen actitudes de tanta visceralidad.  Se trata de halar una reflexión sobre una clase política que estafó a un país, quebró su constitucionalidad y anda por allí, como si nada, sumida en la vergüenza de creerse perfecta y con derechos vitalicios, incluso con afanes de repetir capítulos violentos.  Como si la civilización y el respeto a las leyes les resbalara (ojo:  así es el discurso de ella, que utilizamos aquí, con gusto)...  Por supuesto, mucho de culpa tiene el pueblo cuando consiente...

Como sea, es una pena.  Incapaz de pedirle perdón al país por sus desaguisados (¿cómo pedirle excusas a unos patas en el suelo que no tienen ni sexto grado?), rebasada en militancia por las fuerzas del cambio, que prometen sembrarla bajo sombra, opta por victimizarse, por presentarse como dama averiada en su honor por tan grosero bellaco revolucionario Como la mujer que utiliza su misma debilidad para concitar la caballerosidad del galán.  Se le cede el puesto, se le coge el pañuelo, se le levanta aquello, se le consiente su caprichosidad mujeril... No encuentro otra comparación, y las mujeres lectoras mías sabrán comprender que apelo a un discurso machista, pero nada intencional, sobre una cultura entronizada de lo femenino.

"Puede uno preguntarse qué tiene que ocurrir con el más del 70% de aprobación de la gestión de Hugo Chávez hoy día; ³ pero no habrá salida, seguramente, porque se tendrá que escuchar que la señora exclame 'Bueno, eso es una falta de respeto".

Así, siendo pocos en su militancia, quieren forzar que son muchos, y a título de debilidad propia y fortaleza ajena, hay que creérselo so pena de ser autoritario o poco democrático.  Así, se le debe también consentir que mine la estabilidad del país, del modo más descarado, so argumento de que, si no se le consiente, se es tiranuelo.  Así, el Estado nada debe hacer para defenderse ante sus embates contraconstitucionales, porque de inmediato se oyen los gritos de una dama indignada acusando a medio país de perseguidor y cazador de brujas, cuando la realidad es que se es perseguido y objeto de triquiñuelas por parte de una verdadera bruja de marca mayor montada en una escoba. Un simple colmo.   El respeto a la constitucionalidad de este gobierno no ha servido más que para alimentar la contraconstitucionalidad opositora.  Hecho por demás de desleal.

Para prueba un ejemplo, y esta vez de un analista político de un semanario muy conocido en el país.  Cito: "El comandante tiene entre sus planes un cambio en toda la estructura, asegurar la fuerza de su revolución y crear las bases para impedir que en algún momento  se repitan sucesos como los del 11 de abril de 2.002 [el subrayado es nuestro]." ²  ¿Qué tal?  (El analista aquí esboza el efecto eternizador de las recientes leyes habilitantes presentadas por el Ejecutivo Nacional, bajo el argumento de que disfrazan el contenido de la rechazada Reforma Constitucional).  ¡Como si el Estado tuviere que quedarse de manos cruzadas y no esforzarse por prevenir cualquier intento de quebrar su legalidad y legitimidad de gobierno, de quien sea que provenga, así se trate de una delicada dama quisquillosa!  Aquí y en cualquier lugar hasta de Marte tiene el Estado la potestad de salvaguardar su aparato constitucional, con el uso de la fuerza militar, si es necesario.  Pero en un país como el nuestro, donde se es escrupuloso con la formalidad jurídica hasta el humanismo rezumante, donde se conmutan penas y se perdonan golpistas, la buena fe sencillamente es mancillada y utilizada como herramienta de contraataque.  (!Por favor..., y no me salgan con el viejo cuento de que la IV República conmutó la pena de Chávez, porque ya estaba muerta, y lo cadáveres políticos ni dan vida ni abren prisiones!  Sencillamente se descomponen).

¡Cónchale!:  ¿Quién carajos tiene la culpa de sus renuncias y debilidad? - hay que preguntar-.  ¿La fortaleza de los demás o el yerro propio?  ¿Hasta dónde es culpable el otro de que el uno no sea capaz de reconocer errores?  ¿Se actúa así con lealtad nacionalista y apego a la ética de procurar el bien para todos en Venezuela?

El país está urgido de una oposición leal, porque cansado está de que, ante tal vacío (y no de poder), se tenga que estar apelando constantemente a la aventura golpista para reconquistar el poder, como hay brisas hoy que nos soplan que una vez más andan metiéndole ruido al estamento militar con el asunto de la Ley de la Milicia, de cara a la coyuntura de los comicios del 23 de noviembre, a efectos de revivir pasados capítulos.  ¿Cómo vivir eternamente con  el chantaje de que si no entregas el poder como sea (aunque no sea por la vía electoral, como es la convención) habrá que acogerse a las consecuencias de los golpes de Estados?  ¿Quién carrizos prospera o avanza de tal modo? Obviamente, es esta una galanura con que no habrá de contar la dama de la oposición venezolana de parte del caballero del gobierno, ni aún queriéndolo.  Nuestro país es constitucional, electoral y realmente democrático, a contrapelo de la hueca semántica que se le daba a estos términos en el pasado. A echarle piernas a la lucha con los votos.

De la aceptable petición de una dama para que se sea cortés con ella, consintiéndosele muchas cosas, la oposición política venezolana no tiene reparos en argumentar que tiene un apoyo del 15% de la población electoral del país y que ello la faculta para exigirle al gobierno que pierda en las próximas elecciones regionales, so pena de ser poco caballero con ella y hasta grosero.  Cómo si se dijera, como siempre ha dicho, por cierto: ¡Ríndete bellaco, estás caído! ¡Adónde hemos llegado!

Puede uno preguntarse qué tiene que ocurrir con el más del 70% de aprobación de la gestión de Hugo Chávez hoy día; ³ pero no habrá salida, seguramente, porque se tendrá que escuchar que la señora exclame "Bueno, eso es una falta de respeto".

Notas:

¹  José Vicente Rangel [tomado de]:  "(Audio) El tema militar y las cinco patas del gato" [en línea].  En Aporrea.org. - 25 ago 2.008. - [Pantalla 5]. - http://www.aporrea.org/actualidad/a62614.html. - [Consulta:  26 ago 2.008].
²  J.A. Almenar:  "Exclusivas de última página".  En Quinto Día. - (2.008) ago 8-15; última pág.
³  "70% de los venezolanos considera muy buena gestión del presidente Chávez en el último año" [en línea].  En Aporrea.org. - 21 ago 2.008. - [Pantalla 1]. - http://aporrea.org/actualidad/n119264.html. - [Consulta:  26 ago 2.008]

domingo, 24 de agosto de 2008

Nota sobre la tremebunda intelectualidad de Mario Vargas Llosa

Imagen tomada de Señales No comprendo a Mario Vargas Llosa:  es un peruano que no vive en su país porque pareciera despreciarlo en su componente indio (se nacionalizó español:  ¡ah, la madre patria!) y, sin embargo, cultiva el criterio y la autoridad moral de creerse con derechos a opinar, hacer y deshacer respecto de su país natal, donde no vive desde hace muchas décadas y ha dejado de conocer, según evidencia su mutismo respecto al régimen "democrático" que allí mantiene Alan García, cosa que sorprende, porque de todos es conocida su defensa a ultranza del sistema capitalista mundial, maravilla de modelo económico y político por oposición al comunismo, socialismo o cualquier otra corriente que proponga cambios.

Como le pasa con Venezuela, donde viene y da su opinión "experta" de candidato presidencial derrotado.  Porque es así, aunque parezca insólito:  viviendo en España y desconociendo a su país desde hace décadas, el hombre se lanzó a la presidencia de su país de origen hará unos años, hecho este que nos pone a pensar sobre su tremebunda licencia intelectual (de escritores hablamos), que en su criterio debe dar para todo.   En Venezuela es su opinión que Chávez es un castigo para el pueblo y que el pueblo ya no debería verlo ni siquiera como tal, sino como un escarmiento.  Con insólito desparpajo afirma de Venezuela y su actual hora política que "Los pueblos a veces se equivocan y la pagan carísimo. Salvo casos excepcionales, los pueblos tienen los gobiernos que eligen tener, aunque luego se arrepientan de ellos"¹, y no se puede explicar cómo es que prefiere criticar a un líder político como Chávez, quien tiene una aprobación de 70% en su gestión ², y no al presidente del país donde nació él mismo, quien tiene otro 72%, pero de rechazo.³

Sin duda, son piruetas de la inteligencia de los genios, no al alcance para brutos como los que escriben líneas como estas.  Que por convicción personal y cultural se rechace la línea ideológica de izquierda no tiene que alcalzar para que una persona obvie las monstruosidades del modelo de vida actual, archiconocidas como de injusticia social y desigual distribución de la riqueza, concretadas en números que nos evidencian que menos de 2% de la población mundial es dueño de más de un 70% de la riqueza del planeta.  Menos en un hombre de intelecto, de quien se espera más luz de entendimiento y menos visceralidad a la hora de juzgar; y no semejantes gestos de apagado neuronal.  ¿A dónde diablos se fuga la autocrítica de las personas cuando se creen perfectas?

"Tal como luce la salud mental de este connotado escritor, no me sorprendería que ahora empiece a resentirse por no encontrar posible lanzarse a candidato presidencial en España, alegando que él es español cultural y no peruano nativo, con todos los derechos como ciudadano del mundo que es, que ha dado pruebas fehacientes de lealtad nacionalista aun llamando "sudacas" a los suyos"...

¿Qué tres libros sobre la realidad social de un país califican a cualquiera vitaliciamente para hablar o conservar sobre la testa una aureola de autoridad?  ¡Pamplinas!  El hombre cuando se hace viejo también se hace inútil si desconecta su vejez de los problemas del pueblo.  Su vieja sabiduría habrá de ser extemporánea y, si deja obra, habrá de rendir ésta un sincrónico provecho para los suyos. Simple condición de capítulo.  No de otro modo se explica lo que llaman "universalidad" o eternidad del obrar humano:  el cultivo del alma de los pueblos. A mi mente vienen la tragedia y comedia griegas, los escritores románticos rusos con su concepto del “alma nacional” y el ejemplo de intelectuales como el mismo Simón Bolívar, hombre de pensar y actuar.    ¿Qué sabe Mario Vargas Llosa del Perú sino una caterva de parrafadas librescas sobre lo marginal de país que es, del cual hay que huir para "limpiar la sangre"?  No me vengan con cuentos.  Menos aun:  ¿qué sabe él de Venezuela?  ¿Qué lo califica para hablar de lo humano y lo divino de la patria de Bolívar, si hoy mismo él encarna el espíritu español combatido durante las luchas patrias de su época.   Hacia lo gilí, gilipollas, para ser más pintoresco, puede evolucionar el pensamiento cuando un encandilado se muda a España, por más libros que haya escrito sobre las colonias de origen.  Y a veces ello es condición de orgullo y no de pesar en los mismos sujetos de las mutaciones.  ¡Fin de mundo!

Tal como luce la salud mental de este connotado escritor, no me sorprendería que ahora empiece a resentirse por no encontrar posible lanzarse a candidato presidencial en España, alegando que él es español cultural y no peruano nativo, con todos los derechos como ciudadano del mundo que es, que ha dado pruebas fehacientes de lealtad nacionalista aun llamando "sudacas" a los suyos y que domina la lengua de la Madre Patria tanto como él conoce a uno de sus países descendientes.  Como decía, con lo de la tremebundez intelectual, que da licencia para todo, y metiéndonos a cazadores de exabruptos:  ¡Mario Vargas Llosa presidente de la hispanidad, como bien se corresponde con un hombre de talla universal, trascendido de lo local o regional!  Puede gobernar en cualquier patio trasero, si a ponernos vamos en sintonía con su visión de mundo.

Notas:

¹ "Venezuela. - Vargas Llosa afirma que "el Gobierno venezolano no cree en la democracia" [en línea].  En Europa Press. - 7 ago 2008. - [Pantalla 2]. - http://www.europapress.es/internacional/noticia-venezuela-vargas-llosa-afirma-gobierno-venezolano-no-cree-democracia-20080817152126.html. - [Consulta:  24 ago 2008].
² "70% de los venezolanos considera muy buena gestión del presidente Chávez en el último año" [en línea].  En Aporrea.org. - 21 ago 2008. - [Pantalla 1]. - http://aporrea.org/actualidad/n119264.html. - [Consulta:  24 ago 2008].
³ "Los peruanos hartos de Alán García:  llega a 72% de desaprobación" [en línea].  En Aporrea.org. - 12 ago 2008]. - http://www.aporrea.org/internacionales/n118666.html. - [Consulta:  24 ago 2008].

miércoles, 20 de agosto de 2008

El poder político y militar en el mundo y una Venezuela geoestratégica

Muchos fueron los analistas que dejaron su opinión clara respecto de la derrota de Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial:  su obsesión con las estepas rusas lo quebró, cuando la clave de la victoria estaba a la mano con atender al llamado del "Zorro del Desierto", Edwin Rommel, apoyando su campaña en África.  Se trataba de conquistar geoestrategia y no coronar inmediatos triunfos espectaculares, como se moría el Führer con URSS.  Bastante se ha descrito la situación desesperada de este general con su Afrika Korps, donde languideció por falta de recursos logísticos, volcados todos en tierras rusas.  En la historia militar, el trato a Rommel por sus superiores figura como lo que no se debería hacer cuando la emoción llega a privar sobre la fría inteligencia de la estrategia que requieren los combates.

No se diga hoy que hay una guerra confederada en el mundo, de eje a eje, como la Segunda Guerra Mundial, menos si se tiene en cuenta el desmoronamiento de uno de los bloques de ese tétrico equilibrio mundial que fue la Guerra Fría; pero dígase que el mundo ha estado en constante guerra, pormenorizada, de intensa exploración, toma y explotación de recursos energético, minerales y geoestratégicos por parte de las potencias militares.  EEUU, renuente a abandonar su acomodado sitial post guerra con su OTAN, y Rusia, antigua URSS, desarticulada, sin el marco bélico aliado que le brindaba el Pacto de Varsovia, compitiendo ambos por asegurar "combustible" y "campamento" a futuro.  El mundo se les convirtió en un tablero de ajedrez de los recursos naturales, donde la consigna fue guerrear en silencio, a pulso, con movidas de piezas de la política internacional y la conformación de alianzas.  El pulso de los intereses.

Así fue posible que no se repitiera un enfrentamiento entre países aliados de la manera frontal convencional; y fue posible también que no se repitiera el uso expreso y literal del armamento nuclear.  Se evolucionó hacia lo artero, trapacero y solapado, en virtud de que se ingresaba a la Era de la Información, y está bondad se prestó para la manipulación mediática y el engaño de la opinión pública. Porque la nueva modalidad fue la guerra con base en la consideración democrática y la aprobación de la preceptiva civilizatoria.  De modo que fue posible mirar a un grupo de aliados apalear a unos oponentes desguarnecidos en nombre de un concepto publicitario y paradigmático como la libertad, la democracia, el antisemitismo, el terrorismo.  Los medios de comunicación entraban en batalla.  Así fue posible, también, presenciar como ataque nomás de artefactos misilísticos la diseminación fraccionada del poder equivalente a varias bombas atómicas en Irak, sólo para poner un ejemplo.  Una real mentira, tan cierta como las famosas armas de destrucción masiva jamás encontradas.

Entonces uno de los polos de poder, descalabrado de la antigua alianza de la Guerra Fría y sometido a reajustes internos geopolíticos, reconfiguró el panorama del poderío militar y económico en el mundo con su acaecer particular.  Rusia. Se subsumió de inmediato en una suerte de rearme y asentamiento ideológico, donde conceptos como nacionalidad, defensa, política y supervivencia sufrieron reajustes.  Un proceso de recomposición interno, ni más ni menos.  Mientras tanto, la parte contraria, intacta en su armazón post guerra, con los mismos aliados, cuales Inglaterra, Francia, Alemania, Etc., proclama el fin de la rivalidad ideológica y se dispone en lo sucesivo a disfrutar de las mieles de la victoria. El mundo encuentra dueños.

Intensifica su concepto de aseguramiento de zonas de influencia, como el Medio Oriente, América Latina, África; inventa argumentos de sometimiento militar, como terrorismo, antisemitismo, narcotráfico y guerrilla, guerra de culturas, a efectos de darle una fachada civilizada a sus operaciones de toma en el globo terráqueo.  Tanto así, que el otrora enemigo comunista se da por hecho desbancado, en un momento ni siquiera combatido en su eventualidad fantasmagórica.  La dejadez o ausencia del otrora poder equilibrante (URSS, Rusia), durante una década o dos, le da licencia a la parte “triunfante” para recomponer a su medida el planeta.  Se expanden las alianzas, minándose el mundo con armamento nuclear.  Se arman pequeños, estratégicos y complementarios países, como la India (no en su aspecto geográfico), Pakistán, Israel.  Se resucitan conceptos de gobiernos satelitales, satrapías, protectorados, consulados, a efectos de mantener saludables las influencias.

Para cada región una estrategia.  En América Latina se arma a Colombia y se divide a Bolivia. Se ataca a Venezuela.  En Asia y Euroasia se le "montan" vigilantes a las potencias dormidas:  a China con Taipei y a Rusia con Polonia, República Checa y otros.  En el África la victoria militar la alcanzan ahora los aliados −en vez del viejo Rommel− con efectivos controles. Se trata, en general, de una parcializada y cuidadosa repartición del mundo, tomando expresamente lo expuesto, minando a futuro lo difícil y soñando con el establecimiento de una suerte de imperio de los mil años, ni más ni menos como el sueño fascistoide hitleriano.  Las herramientas institucionales están a la mano, financiadas y compradas con antelación en sus resoluciones, tales como la ONU, la OMC, la OEA, etc.  Los países petroleros y su organización intentan ser reblandecidos, recientemente obligándose a Indonesia a renunciar a la OPEP, sólo para poner un ejemplo.

Brillantemente se impone el esquema neocapitalista de explotación del hombre por el hombre, donde menos de un 2% de la población mundial es dueña de un 70% de la riqueza.  Hora, pues, de apogeo, de luces artificiales en el cielo, de soltura de los caballos victoriosos, después de la caída de El Muro de Berlín.

Mientras tanto, el oso polar ruso duerme el sueño de su traumatizante recomposición, y a ratos la vigilia le perturba con la realidad de un mundo que luce sumido en la unipolaridad del poder.  Con ojos nebulosos contempla la pérdida de personalidad propia con la toma del petróleo iraquí por parte de los aliados, otrora bloque opuesto del propio. Con negligencia se entera que su antiguo rival de guerras frías procura sitiarlo militarmente, con nuevos aliados, como Georgia, con bases misilísticas en sus fronteras, como en República Checa, Polonia, a título de defenderse de los misiles iraníes, tan ciertos como las mencionadas armas de destrucción masiva.  Lámpara de Aladino para Asia, como el computador de Raúl Reyes para Suramérica.

El viejo conglomerado ruso ensaya su iniquidad militar en Afganistán, en un primer tiempo, hora rampante aún del viejo oso de guerra.  Pero durante la era de los deslindes, década de los noventa, se sumerge en una guerra absorbente, como la de Chechenia, situación que lo pierde casi por completo como polo de equilibrio en el mundo, donde la alianza contraria empezaba a empujar hacia la supremacía.  Simple momento histórico donde la crisis interna obliga a uno a retirarse del panorama de las influencias del todo.  Aunque para otros, el momento es consecuencia del accionar enemigo, como lo consideran los estadounidenses con su Ronald Reagan, supuesto artífice de la caída soviética.

Sólo una situación salva de la hecatombe a la Rusia en recomposición de fuerzas y nacionalidades:  el petróleo y el gas. Rusia los tiene a granel, no teniendo (como EEUU) que librar costosas guerras para obtenerlo, quien, por cierto, ha tenido que librárselas con la nueva potencia de poder en el mundo (China) para asegurarse su suministro.   A favor de Rusia ha jugado semejante eventualidad, con una China inquietante haciéndole la suplencia de contrarrestar a Occidente en  su pretensión de apoderarse completamente de los mercados del mundo.   

China entra en juego, y Rusia, mínimamente en sus cercanías, ensaya una alianza con ella para mantener a flote su influencia.  Se dedican a suministrar asistencia técnica y militar a los "istanes" del Asia Central:  Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguizistán.  A toda costa había que mantener la lealtad militar local bajo influencia, no pudiéndose tolerar el ingreso de los intereses europeos pro EEUU.  Así conforma con China la  Shanghai Cooperation Organization (SCO).  Mantiene también Rusia bajo su influencia (y la mantuvo durante su letargo) la zona de suministros de energía desde el Mar Caspio hacia Europa y Asia, situación que enerva el criterio de estabilidad europeo, porque desde hace mucho conceptúa Occidente semejante área como vital para su subsistencia.  Por ello el conflicto presente, con Osetia del Sur, lugar separatista pro ruso, donde EEUU intenta el quiebre de su influencia a través de Georgia.

Por cierto, hay que remarcar que mientras el gigante estepario volvía al primer plano de la panorámica del poder en el mundo con el capítulo Georgia-Osetia-EEUU, el otro pequeño gigante emergía y hacía el trabajo de contrarrestar a las potencias occidentales en la lucha por la energía, que a fin de cuentas es el cuento principal.  Como si se dijera que las entretenía mientras se restablecía el equilibrio en el mundo.   China, como es sabido, es un país hambriento de petróleo, gas y minerales en general; y su trabajo diplomático en países africanos como Argelia, Angola, Chad, Guinea Ecuatorial, Nigeria, Sudán (petróleo y gas), Zambia, el Congo, Zimbabwe (reservas minerales), apuntan a cubrir tales necesidades, a la vez que fundar sobre ellos un poderoso mercado de provisión de armas.  Como a Rusia con Osetia del Sur y Polonia, el reciente capítulo de los EEUU con Birmania es un intento de contrarrestar poder de influencia chino en la competencia por los recursos energéticos.  Birmania posee cuantiosas reservas de gas y petróleo en un monto significativo.

"Nuestro país debe jugar un papel de mayor presión, de mayor apertura, de mayor compenetración con el polo emergente de fuerza, en el contexto planteado de la confrontación presente en Osetia del Sur.  Debe tenerse la claridad meridional de que estamos bajo amenaza de toma en virtud de ser una descomunal reserva petrolera."

No es secreto que desde el 2006 el Departamento de Defensa (informe anual) ha considerado  preocupante la capacidad militar de China como serio competidor por las reservas energéticas del mundo, asumiendo su reducción como objetivo de seguridad nacional.  Así como tampoco es un secreto que la toma del Medio Oriente responde a una elaborada planificación  de aseguramiento de las reservas y vías de suministro petrolero del Golfo Pérsico(doctrina Carter, 1980).  Como no debe ser secreto tampoco que con la administración Bush se intentó trasladar la misma doctrina Carter al Mar Caspio (acceso de los EEUU a los suministros), financiando y construyendo oleoductos alternativos para minimizar el poder ruso de control de las vías.  El suministro de energía a Europa y parte de Asia transita por la zona del Mar Caspio, misma que está bajo influencia rusa.  Como si se dijera que Europa está hasta cierto punto dentro del puño de Rusia, por esto del dominio de las vías de suministro.

El capítulo de Osetia del Sur, atacada por Georgia, bajo la instigación estadounidense, no fue más que la expresión de la anterior osadía de los EEUU de intentar bordear a Rusia en sus fronteras con bases misilísticas.  Mucho tiene que ver la mengua de Putin (al menos de modo protagónico) con la protesta de los generales rusos, cuando prácticamente alertaron que los militares gringos ya estaban metidos en casa.  La evidencia de que el plan estaba precisamente elaborado es la declaración de Polonia de aceptar las bases misilísticas estadounidenses sobre la eventualidad bélica de Osetia del Sur, aunque las previsiones no fueran las mejores para ellos.  Había que despertar, y la respuesta demoledora contra los georgianos atacantes constituye, como se vea, el renacer de una nueva (y vieja) bipolaridad mundial.  Con una Rusia ahora volando sus bombarderos TU-95 cerca de las fronteras de los EEUU, a modo de respuesta, y una China en el plano de la alianza, más invitaciones que desde América Latina se le hacen a su flota naval para contrarrestar el influjo norteamericano, no hay duda alguna. En Osetia del Sur hubo prácticamente la posibilidad de enfrentamiento directo entre rusos y americanos.

No se dirá en momento alguno que renace la confrontación ideológica, la historia misma, para hablar en los términos de Francis Fukuyama; pero no se puede obviar que la historia de las ideas es cabalmente una historia de las guerras.  Los planos de las diferencias enfrentadas se racionalizan en asunción de discursos y conceptuaciones, necesariamente.  Quizás no tanto como en el pasado, cuando la guerra clara contra el comunismo, pero sí hay que inferir que este resurgir del poderío ruso ha de tener incidencia sobre el sector ideológico crítico al fracasado modelo neocapitalista, generándose un efecto de reagrupamiento. No hablemos ya de ideologías, porque mucho será el país de corte capitalista que no resistirá la presión popular para rechazar su propio sistema económico.  El mundo se reagruparía, muy mixto él, porque poderes capitalistas (¿no dicen los críticos de siempre que China es capitalista?) insurgirían contra el paradigma establecido, contra sí mismos. Un mundo con tres ricos pelagatos no es sostenible.

No se diga tampoco (volviendo al principio) que Suramérica es el África estratégica de Rommel sobre el plano de las movidas bélicas ajedrecísticas.  No cabe hacerlo, porque sin duda lo es el Asia Central con su embrollo de repúblicas separatistas e intereses rusos y europeos encontrados.  Pero dadas las confrontaciones, enfocadas en dicho punto, destruida el área por el efecto de la guerra, el papel suministrador de nuestro continente se dispararía como altamente estratégico.  Recursos naturales en general, y en especial petróleo y gas desde Suramérica.  Tendría que comprenderse que la "ganancia" de Suramérica como aliado sería un objetivo fundamental.

Por ello es que la dirigencia rusa y la factoría de poder alineada tendría que aprovechar la circunstancia actual de agresión norteamericana (Osetia del Sur) para plantearle un motivo de preocupación a los EEUU en el seno de su propia zona de influencia (América Latina), como es claro que se lo hacen a ellos mismos, a Rusia y China a través de Georgia y Taipei, respectivamente.  Como ocurrió en el pasado con Cuba, durante la Crisis de los Misiles.  Pactar alianzas, abiertas, desafiantes, con Cuba y Venezuela, declarándolas intocables.  No de otro modo se combate la insolencia de los EEUU, más cuanto es claro que prepara agresiones militares y de desestabilización regional desde Colombia, quien  recientemente −a propósito− declaró ir más allá, hasta Afganistán mismo para demostrar su auto de fe respecto de los EEUU.

Dormirse en el presente respecto de América Latina es esperar resultados similares a los Irak, donde Rusia perdió terreno estratégico y en donde ya hasta Israel tiene armamento atómico.  Irán es otra voz que clama mayor presencia y apoyo militar ruso, mayor alianza, mayor contrapeso, mayor convalidación, si no se quiere un país (o región) completamente tomado en medio de un mundo cuya única expresión planteada es la de la unipolaridad.

Nuestro país debe jugar un papel de mayor presión, de mayor apertura, de mayor compenetración con el polo emergente de fuerza, en el contexto planteado de la confrontación presente en Osetia del Sur.  Debe tenerse la claridad meridional de que estamos bajo amenaza de toma en virtud de ser una descomunal reserva petrolera.  En la medida en que a las grandes potencias consumidoras se les incrementan los problemas para sus suministros, en esa medida corre peligro nuestro país con una toma invasora.  Recuérdese que la llamada "doctrina Carter" es portátil, y nada le costaría a los EEUU trasladarla a América Latina. 

De allí la necesidad y obligación de armar nuestro país para defender su soberanía y riquezas naturales, porque ya en América Latina está planteada una competencia armamentista con Colombia y los EEUU (que nadie se engañe).  No hay espacio para la buena intención y la espera de humanistas recapacitaciones de otros, que lo que buscan es el esclavismo.  De allí la osadía de invitar a la flota rusa al Caribe, así como la de proponer con claridad las adhesiones, de cara a la supervivencia política y republicana, siempre amenazada por esos abusadores históricos que son los EEUU. No se llegará al extremo de que nuestro país envíe un contingente de simbólico apoyo militar a las inmediaciones rusas, como decidió Colombia con la exportación de su apoyo a EEUU en Afganistán; pero es perentorio concebir una idea que precipite la audacia de una mayor presencia contrarrestante de los intereses gringos en nuestra América Latina.

El innoble cartelito de "patio trasero" de nadie es una situación de afrenta que debe justificar el lance.  Tras su palabra se esconde el mayor menosprecio a la condición soberana y de libertad de los países.  Por supuesto, no faltará quien arguya que se estaría saliendo de un patio de influencia para caer en otro; pero tampoco se debe dejar de razonar (para dolor de muchos) que no tiene Venezuela una reserva fósil por la que otro país productor (como Rusia)  perdería la cabeza.  De cualquier modo, como dijo Bolívar cuando se exaltó con la paciencia y argumentación de tantos a la hora de tomar acciones conducentes a la independencia del imperio español, si trescientos años entonces eran más que suficientes para la subversión, hay que decir ahora que con  los cien años de miseria que hemos cultivado con las relaciones estadounidenses nos bastan para mandarlos a los mil diablos. No se puede continuar con quien no respeta la autonomía, soberanía e independencia nacionales; con quien sólo propones asimétricas relaciones de ganancia personal en detrimento de millones de latinoamericanos. Véase un ratito a México, ahí pegado al costado: les chuparon todo el petróleo, o le privatizan el que le queda, siendo hoy un cascarón de la miseria. De nada le valió ni la amistad ni la cercanía de los EEUU. Hora de tomar decisiones.

lunes, 18 de agosto de 2008

La izquierda literaria de nuestros días

Imagen tomada de Desde la orilla Probablemente estas líneas parezcan abominables a muchos, sobremanera a quienes militantes de la izquierda política ejercen su trabajo como oficiantes religiosos, subsumidos en la preceptiva ideológica, descabezados de la realidad y atenazados por la litúrgica política, sea ya de modo sincero o hipócrita.   Pero lo he dicho infinidad de veces y lo repito:  una cosa es el libro y otra la vida, no asentando nunca que la exclusión de una parte por la otra sea tampoco una opción saludable.  Digo que la literatura y las ideas te lustran para vivir, no siendo aceptable que hagan de tu vida una ficción.

No comparto la tesis de ningún escritor o ideólogo romántico que prepondere la intelectualidad sobre la carnalidad, y en función de ello se lance al mundo con una prédica sobre la fantasmalidad de la vida, o sobre las nubes, para decirlo de algún modo con Aristófanes cuando se burlaba de los sofistas y hombres de sabiduría, como Sócrates, en su criterio.   ¿De dónde da para que se pretenda que la idea mate al cuerpo, peor incluso si el pretendido campo de concentración es la contienda política?

Ciertamente la idea (el intelecto sobre lo animal) es hondamente cristiana , por mencionar la doctrina de mayor impacto en la historia de la humanidad.  Es, si se quiere, más allá de concretas historias de la ideas, el fundamento civilizatorio del hombre, por estar siempre precisado a contener los berracos instintos animales para vivir de modo sociable.  Pero no es el hombre eso nada más, como parece uno percibir en algunos cancerberos de la izquierda política, siempre listos a aceptar que su cuerpo es prácticamente invisible, brillando en su humanidad el solo cerebro de la pureza ideológica.  El "No sólo de pan vive el hombre" es, más que un recordatorio de que el hombre tiene la capacidad de la idea, un gran reconocimiento de la tremenda visceralidad animal de su especie.

Porque grave asunto es que venga hoy el quijotismo, más allá de su saludable dosificación idealista para la vida, a pretender gobernar de facto el mundo, con su consabido pintoresquismo de andar confundiendo molinos de viento con gigantes.  ¡No, mis amigos, rotundamente no!   El mundo no duraría un día, aniquilándose a sí mismo sumido en una ola de pura bondad, de inefable idealismo y aterciopelada paz.  Alcanzaría el cielo en un dos por tres, encontrándose luego con que la repugnante vida animal no es nada necesaria, viviéndose a plenitud en las alturas, despidiédose de lo terreno.  Hágase de la utopía un lineamiento caro para auxiliar al mundo, y no se utilice la vida para colorear con su tinta sangre la imagen de los inamovibles diseños de los dogmas.

Sí que es verdad que el hombre es un ser de cultura e ideas, como dicen.  ¡Y en qué grado:  sus convicciones rigen su propia vida en sociedad!  Lo llevan a asumir posiciones y visiones de mundo, suerte de criba ideológica del criterio personal.  ¡Pero, carajo,  no pretendas que obvie que el hombre se cabalga a sí mismo como una naturaleza animal, susceptible a los temores de la carne, el instinto, las emociones, el dolor, los sexuales orgasmos, el miedo a la vida y la muerte en general, por más que la cultura haga su trabajo de domeñarlo!  La política es pueblo elector de carne y hueso, cultural cerebro y ley, más su respectiva carga de quijotismo humanitario (el ideal necesario), ese mismo que procura la mayor suma de felicidad posible para sus ciudadanos y un mundo con equilibradas condiciones.

No me mandes, pues, a gobernar un mundo que dices que no sólamente vive de ideas, sino de pan también, porque todos sabemos que no es cierto.  Si tu quieres, prepárame como libro vivo pero que salga a la calle y no como hombre muerto que se queda en una biblioteca; pero no esperes de mí, como hombre de izquierda, que te ofrezca lo que no puedo conquistar y conservar porque no he sido preparado para ello por mis mentores templarios...  A menos que me digas hoy el contrasentido de que la izquierda política y sus propósitos poseen un carácter aventurero y nada sistemático, de ningún modo descrito ni soñado en libro alguno, abecedario elaborado de la intelectualidad humana.

Si la izquierda política no puede ni sabe ni se esfuerza por conservar el poder conquistado, que no lo aspire como consigna política para practicar sus cambios humanísticos en el mundo.  Bástese con figurar como joya del pensamiento humano en los libros de historia, cual empresa que utópicamente aspira al poder político como vía introductora de redentores cambios.  Déjele, pues, el terreno político libre a la derecha, quien sí es verdad que no desestima la hipótesis de que el hombre es un ser de carne y huesos que también vive de pan, y en función de ello, sobre la consideración de que el hombre también es un ser de emociones, elabora e implementa su tecnología política, su propaganda.

¡Qué no se malentienda, hombre, lo que plantean estas palabras!  Ni manipulación política ni juego con las necesidades básicas de una población (plano ético irreductible); ni concesión de terrenos al bando contrario, es decir, a la derecha política.  Llamo a ser reales y prácticos; sinceros y visionarios en términos de la vitalidad.  Que no calquemos la vida al formato del libro, sino a la inversa:  el dibujo a la vida.  Que retratemos primero y teoricemos luego, si la tendencia es grande, pero nada a la inversa.  La única teoría aceptable tiene que ser la de la gente en la calle, con su psicología de las masas y un tratamiento político-propagandístico adecuado a los tiempos.  Esto es científico a efectos de conservar y administra el poder, que no es el  presupuesto ideológico final de una izquierda humanizante y humanista (lo es la educación, la conciencia, el control de la animalidad biológica y capitalista), pero que sí es al sol de hoy el único modo práctico para inferir los cambios proyectados.

No al autoengaño y ni a la ilusión fatua.  Asumir, por ejemplo, que la situación ya es una revolución consagrada en el país para ensayarle un severo discurso de reconvención ideológica, es una soberana estupidez.  Es una ridiculez sentir escrúpulos (desde el rincón doctrinario) por echar mano de la tecnología política y psicología de las masas para conservar el poder, sólo porque la literatura diga que es un precipitado burgués de avergonzante aprovechamiento.  ¡Por favor, tengo que construir una oración que, científicamente, llame al socialismo a serlo! Aterrícese.  Sépase que el mundo todo tiene forma burguesa, derechista, animal, contrarrevolucionaria, sumido en la consiguiente afrenta de las desigualdades e injusticias.  Venezuela misma, después de 50 ó 100 años de capitalismo, tiene más de pan en su condición cultural que de ideas.  Es más bestia que jinete, estemos claros.

De manera que se impone, en un mundo bajo la égida de la derecha política, un combate singular entre un contrincante cargado de insignias ideológicas, de atenazante peso de operativa libertad política, y un descarnado rival que se mueve sobre su mismo charco, con la ciénaga a su disposición como recurso de lucha.  La invitación es, por supuesto, sin escrúpulos pendejos, al uso de la mayor cantidad posible de argumentos de combate que no comprometan el postulado humanista de las revoluciones planteadas.  Un asunto de elasticidad formal y no esencial.  Nada con el cuento de que captar votos y voluntades es una vergüenza burguesa y que es preferible esperar que un voto a conciencia convalide las elevadas intenciones de las librerías revolucionarias.  ¡Vaya idiotez!  No se le puede lanzar flores a quien busca derramar tu sangre, si el propósito es la supervivencia.   Se trata de una guerra, y la guerra es un hecho humano, de la tierra, de los charcos, de la animalidad humana; no de las nubes ni de las abejas zumbadoras ni de paraísos alcanzados donde ni siquiera hará falta la inteligencia.  Vergonzoso es no echar mano del bagaje científico para aferrar una circunstancia política que abra la puerta a ulteriores cambios revolucionarios.   Se debe tender al quijotismo realista, si ello es posible y pidiendo perdón por el contrasentido.

Si no, tírese un golpe de Estado de izquierda, si a irresponsable vamos a meternos, porque el tenor de la pena ajena es el mismo cuando se pierde lo alcanzado por incapacidad y poca luz de defensa.  Morir lanzando flores es un acto poético, no político.  Dé un golpe de Estado si usted, primero, se resiste a responder con ciencia y tecnología políticas (actualizadas) al enemigo; ello lo llevaría a acabar de una vez por todas con el sufrimiento de sus religiosos escrúpulos de no poder hacer nada contra un enemigo tan amoral.  Segundo, siga dando el golpe si usted no quiere creer que es eso lo que la derecha política está esperando para aniquilarlo, siendo ello, precisamente, lo que lo salva a usted dentro de tan ajeno mundo derechista de las hipocresías formales. Un paso en bruto de quien se supone es una criatura cultivada en las ideas.

"No me mandes, pues, a gobernar un mundo que dices que no sólamente vive de ideas, sino de pan también, porque todos sabemos que no es cierto.  Si tu quieres, prepárame como libro vivo pero que salga a la calle y no como hombre muerto que se queda en una biblioteca; pero no esperes de mí, como hombre de izquierda, que te ofrezca lo que no puedo conquistar y conservar porque no he sido preparado para ello por mis mentores templarios..."

Véalo en estos términos:  en Venezuela se perdió en la Reforma Constitucional el año pasado porque la maquinaria propagandística de la oposición fue despiadada, penetrante, acuciante sobre los animales temores de los hombres, venezolanos en el caso:  el pan, la subsistencia, la perpetuación genética.  Así, nomás:  la revolución fue presentada como un aparato político confiscador de los alimentos y el trabajo, de la propiedad privada y de los hijos.  Recuerde las famosas cuñas de "El Carnicero" y "El Panadero", así como la mentira mediática de que el comunismo iba a tomarle los hijos a las familias para adoctrinarlos.  ¿Lo vio?  Desde un punto de vista técnico, es magistral; y desde el punto de vista opositor, tremendamente efectivo, hasta con rédito. ¿Insiste en quedarse con los brazos cruzados?  El gobierno se dedicó a hablar del mismo humanismo del cual usted me habla, de sus culturales escrúpulos, de su intelectualidad, de su apreciación sine qua non, mientras el contrario le birlaba un triunfo hablando de pestes y animaladas.  Para pensar.  Dígole nomás que el palabreado humanismo rindió una brecha para la burla y el ataque, hecho por demás lógico en una población política que apenas comienza a cultivar la tendencia. 

Reacciónese, pues, y sálgase a la calle de la vida.  Acomode sus sueños a su corazón y realidad, y no al revés.  Con buenas intenciones únicamente no se operan cambios en el mundo.  No basta con desear a secas.  Jesús de Nazaret mismo dio su sermón de "buenas intenciones"  durante toda su vida, pero también preparó en sus discípulos su continuidad.  La derecha política requiere la contundencia procedente de sus propias fuerzas discursivas:  democracia, voto, psicología de las masas, medios de comunicación, modelación mental ciudadana, astucia, juego de luces, golpes de bastidores...  Sin pena alguna, amigo, mientras no te prostituyas y hagas el mohín de que lo haces pero sin hacerlo.  A fin de cuentas, en la guerra puede también valer una finta para ganar.  Como si dijéramos que para estos efectos vale más una prostituta viva que un santurrón muerto, si de supervivencia hablamos.

Vayámonos al Osetia, allá en la guerra de Georgia, donde una de las partes, de modo demoledor, fue reducida a derrota.  La derecha política, el poder capital del mundo, se combate con la fuerza, con poder real destructivo y disuasivo cuando la fuerza es legal y es recurso legítimo de supervivencia y ordenamiento, y cuando, estratégica y políticamente, es viable.  No de otro modo se logra la continuidad formal del sistema político que se cultiva o que −también− se pretenda revolucionar.  Todo Estado en su fuero jurídico entroniza su defensa y supervivencia, pudiendo en todo momento hacer uso legítimo de la fuerza militar para repeler una eventual factoría de desestabilización constitucional. 

Por ejemplo, véase Bolivia, cada vez más sumida en la certeza de una guerra interna.  Hoy por hoy el gobierno de Evo Morales está facultado para el uso de la fuerza militar, dado que el poder desestabilizador contraconstitucional tiene planteado la desaparición del Estado y forma republicanos.  Hasta por instinto de supervivencia se reacciona, como cualquier criatura en el mundo animal.  Pero se sabe que el presidente boliviano, por convicción y formación política y ética, no está ganado a idea tan "forzada" para salvar el proyecto político de “socializar” a Bolivia.  Mientras tanto, mientras se espera reflexión y recapacitación de la oposición derechista política, se corre riesgo hasta de muerte en cada mandatario que se atreva a propulsar cambios para su país.  Nomás falta que salgan al ruedo político los presidentes sin protección personal y ofreciendo un  blanco fácil en medio de un callejón opositor, digo yo, por aquello de no actuar según el reparo de que a un lider popular lo quieren todos y nadie tendría que estar asesinándolo.

De la misma Venezuela, pionera siempre de los cambios en el continente, hay que hacer una salvedad.  El ejemplo "blando" (aunque poderoso) de Hugo Chávez optando por no reprimir al oponente político una vez repuesto del golpe de Estado que se le diera en abril de 2002, puede llamar a engaños al ser sobredimensionado más allá de una situación excepcional de coyuntura política, concretísima para el contexto venezolano.  Pero Venezuela no es Bolivia, ni Colombia, ni Ecuador, ni viceversa, a pesar de la hermandad cultural e histórica.  Porque hay que decir que cada país juega con sus propias circunstancias en asuntos tan íntimos de reacomodo del poder político y económico.  El capítulo Hugo Chávez retomando o conservando el poder sin disparar un tiro no puede mirarse como la "modalidad" de supervivencia revolucionaria, pacífica o desarmada, o armada pero pacífica, o como sea pero panacea política de los cambios.  Alerta con ello.  En la misma Venezuela es posible que haya sido una excepción rompedora de reglas, con todo y que expoliación de las masas durante cincuenta años pudieran haber madurado una actitud para los cambios como los que se están dando.  Cien años de capitalismo y explotación no se borran de un plumazo; hasta el hábito esclavista de una población sometida hay que darle tiempo para borrarlo.

La derecha política aprende y, con casi todo el planeta cultivado en su formato, es difícil que esté dispuesta a otro desliz "democrático" (en su jerga).  Depuso a Allende, Chávez la sorprendió y, probablemente, Evo Morales no sea tolerado, como, en efecto, está ocurriendo.  Simple lógica para animarse a dejar el escrúpulo dogmático y vivir un poco más entre la comunidad de los vientos.  Tanto es así la convicción sobre la monstruosidad política de la derecha, de su calaña como rival político capaz de todo, que nadie duda que con el fin del mandato de Hugo Chávez (si no asegura una continuidad en él o en otro) y la retoma del poder por su parte, se asegure mediante la  fuerza militar y la "constitucionalidad" la no repetición de condiciones favores para nuevos brotes de nebulosos cambios. Así, por la fuerza, como si la prosperidad de un país corriera por decretos.

Cuando uno dice que hay que combatir a la derecha política con pueblo, ley y estrategia, se debe asumir hasta el fondo el sentido práctico de estas palabras, revolucionariamente, con amplitud, inteligencia, con auxilio de la luz libresca y hasta del consejo del dogma (si lo quieren), pero sin olvidar que el ser humano es una figura sujeta a pasiones, que vive en la calle del mundo y que todavía conserva un cuerpo animal como soporte vital.

 

martes, 12 de agosto de 2008

Ni revolución en Venezuela ni triunfo en Bolivia: ¿qué tal?

Imagen tomada de es.geocites.com Pasmosas las apreciaciones de dos connotados analistas políticos este fin de semana:  José Vicente Rangel dejándose de estigmas y precisando que hay un proceso de cambios en Venezuela, mas no una revolución; y Heinz Dieterich abriendo brecha entre la celebración referendaria de Bolivia para opinar que los grandes ganadores con los resultados son Washington y la oligarquía del país.¹

Y quien escribe subscribe sendas opiniones, más allá de que comporten una intensa preocupación por el nivel de cultura y conciencia política en nuestros pueblos de cara al logro de una futura (y real)  revolución en América Latina.  Ciertamente el mismo proceso de cambios que encabeza el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, es por sí sólo un hecho revolucionario, escuela inicial de la siembra de conciencia necesaria para el futuro cambio; pero no es en sí, en el alcance y forma que ostenta en el momento, la revolución en sí misma.

Hugo Chávez lidera y muestra el camino, pero como hombre único al fin, limitado en el tiempo para la acción política, no puede encarnar por sí toda la eventualidad revolucionaria.  Nadie lo ha hecho, ni siquiera el mismo Bolívar, quien entregó su vida y fortuna completa por la causa revolucionaria y murió bajo el oleaje de la división entre naciones hermanas, murmurando que había arado en el mar.  Jesucristo mismo, el hombre más impactante de la historia humana, dejó su mensaje y preparó a unos discípulos para operar el cambio soñado sobre la humanidad después de su muerte.

Ello pone en relieve dos cosas:  (a) que una revolución es un "proceso que se da en el tiempo y atraviesa por diversos momentos", como opina el mismo periodista,² y (b) que, en virtud de la misma lentitud (y más incluso si se trata de un hecho pacífico), se hace perentorio institucionalizar el fundamento inicial de los cambios y resolver el delicado asunto de la sucesión presidencial, del liderazgo.  Y lo primero es precisamente lo que hace Hugo Chávez:  sembrar el país con los rudimentos para el cambio, institucionalizándolos, enfrentando la peor del cometido revolucionario, esto es, la resistencia política primera, con toda la visceralidad implicada en ser objeto de las reacciones por parte de los sectores que se oponen a cambiar nada y con todo el riesgo que significa para su persona física.  Muy preciso eso aquí de que quien se mete a redentor sale crucificado, y muy vigente en Venezuela, donde muchos pierden el sueño por ejecutar su magnicidio.

El resto, dado el paso inicial de la institucionalización dicha, corre por cuenta de la continuidad revolucionaria, esto es,  la sucesión acertada de liderazgo, apuntando al trabajo posterior de crear conciencia de cambio en las masas y recoger el fruto de la educación ejercida sobre ellas.  La reflexión viene a cuento por el hecho de que el mandato presidencial termina en el 2.013, viniendo al pelo el asunto de la continuidad, de no resolverse positivamente en su forma de reelección presidencial, constitucionalmente hablando.  Incluso, en el contexto desastroso de que la oposición retome el poder, y en el contexto favorable de que se respete la constitucionalidad del país (casi imposible con la derecha política), ha de darse la continuidad revolucionaria, primero defendiéndose el terreno ganado, entretejido en la materia legal, obligando a su respeto a la derecha venezolana, con pueblo y ley; y segundo, insistiendo en la matriz ideológica y educativa de la población, real partera de los cambios en cualquier época.

De manera que el proceso de cambios que se opera en Venezuela y en diversos puntos de Suramérica aspira a coronarse, después de diversas fases y decantaciones, en una verdadera revolución social y económica que comporte en su acaecimiento una visión de mundo más humanizada, lejos de la paradigmática brutalidad de los mercados capitalistas.  Contra la palabra "revolución" atenta la semántica de lo imposible, de lo irrealizable casi, en virtud de sus componentes de empresa romántica humana, cosa que, por cierto, es un hecho que no deja de explotar la oposición política para descalificarla en todo momento; pero debe ser de un claro meridiano, por encima de los ataques políticos, que es una empresa que asume la peculiaridad de su contexto histórico y opera sus bondades sólo en el curso del tiempo, sobre la materia gris de una población ilustrada. Prácticamente una escuela.

No se puede inferir, por consiguiente, que en el país hay una revolución desarrollada, sino en curso, concretada en un proceso lento y dificultoso de cambios.  Proceso de cambios, pues, apuntando hacia una revolución. Quienes opinen lo contrario serán esos que se llenan de pasmo con oír nomás tales afirmaciones, sumidos en el carro del triunfalismo y de los sueños realizados, cuando la verdad es que la idea sigue moviéndose en el plano de su misma naturaleza, que aspira a concretarse en un hecho pleno.  La conciencia política y cultural de la población es condición sine qua non en la dimanación de los factores de cambio; y en Venezuela la cosa no da para elevar al cielo bombos y platillos con discursos triunfalistas más allá de remozar la autoestima propia hasta niveles saludablemente aceptables. Precaución.

"Hugo Chávez lidera y muestra el camino, pero como hombre único al fin, limitado en el tiempo para la acción política, no puede encarnar por sí toda la eventualidad revolucionaria.  Nadie lo ha hecho[...]"

Si no, piénsese en la derrota política inferida a la causa de los cambios con los resultados del 2 de diciembre de 2007, cuando la Reforma Constitucional:  una población asustada por la propaganda de la derecha política no acudió a votar, o acudió a hacerlo reblandecida en su fuero interno por el temor de "perder" a sus hijos y su propiedad privada.  Emblemas son en este sentido el efecto de las cuñas opositoras llamadas  "el carnicero" y  "el panadero", en las que usted veía en la pantalla de televisión a un comerciante pequeño o medio perdiendo su empresa por obra y gracia de una revolución confiscadora.  Ello da una idea de la proporción que resta por crecer en las mentalidades venezolanas.  Y no se hable de los "cuadros" que han desfilado por el gabinete presidencial, casi todos racimos intelectuales madurados en el horno de la llamada y combatida IV República.  Hoy mismo luce cuesta arriba encontrar cuadros para suceder a los que ya están que no sean los mismos de siempre, suerte de agotado espiral cuartorrepublicano prestado a la coyuntura de cambios.  Adecos haciendo "revolución" y ocupando cargos de relevancia.

De forma que corre la presente reflexión para dejar claro el carácter "procesal" que prela a una anhelada situación de cambios revolucionarios (de conciencia real), y para evidenciar la situación embrollada y traumantizante de este momento inicial del proceso en Venezuela, que no desdeña el uso de los mismos cuadros y mentalidades del pasado para operar hacia la novedad soñada.  Es decir, notemos lo que nos falta, y compréndase que, ni por la vía violenta, se inocula una matriz de realidad cambiada en el pensar de la gente.  Decía Ortega y Gasset que la humanidad acusa cambios y los refleja en su mentalidad y hábitos al cabo de una generación, misma que dura unas tres décadas.

Respecto de la opinión a contracorriente del profesor Heinz Dieterich sobre los resultados de la consulta pública recién finalizada en Bolivia, nada puede ser más cierto, con todo el pesar que comporta reconocerlo.  Evo Morales, sometido a una revocatoria de su mandato, aprobó; pero también aprobaron cuatro prefectos adversos, legalizados ahora en sendos departamentos de los nueve del país, uno de ellos con mayor cantidad porcentual que la obtenida por la presidencia.  De manera que, lo mismo para Venezuela con lo comentado sobre la salud de una revolución plenamente desarrollada, procede la cautela para Bolivia con el triunfalismo.  Decía el mismo Dieterich en otro de sus artículos que lo que está planteado en ese país es una situación de acantonamiento de fuerzas políticas, midiéndose recíprocamente, con la clara determinación de la derecha política de saltar sobre el enemigo gubernamental para aniquilarlo apenas sienta supremacía, dado que la ética y formación humanista de Evo Morales no parece ganada a la idea (legítima) de reducir a los sediciosos con los "recursos de la justicia y la fuerza militar [del poder constitucional] para imponer la ley".³  O sea, un simple esperar de explosión de bomba de tiempo.

Notas:

¹  Véase José Vicente Rangel:  "La ley y los cambios" [en línea].  En Aporrea.org. - 11 ago 2008. - [6 pantallas]. - http://aporrea.org/actualidad/a61983.html. - [Consulta:  12 ago 2008]; y Heinz Dieterich:  "Washington y la oligarquía triunfan en Bolivia:  referendo ratifica desmembramiento del país" [en línea].  En Aporrea.org. - 11 ago 2008. - [3 pantallas]. - http://aporrea.org/internacionales/a62002.html. - [Consulta:  12 ago 2008].
² Rangel: Op. Cit., [pantalla 1].
³ Heinz Dieterich:  "Desterrado Evo Morales en su propia tierra" [en línea].  En Aporrea.org. - 7 ago 2008. - [pantalla 2]. - http://www.aporrea.org/tiburon/a61778.html. - [Consulta:  12 ago 2008].

viernes, 8 de agosto de 2008

Imperio y circo

Imagen tomada de Infobae.com La política imperial de los EEUU es un espectáculo digno de presenciar.  Conjuga, por un lado, el mañoso procedimiento de la diplomacia de avanzar sus intereses a través de formas “civilizadas” establecidas, como el discurso sobre la democracia, los derechos humanos y la libertad de prensa; y, por el otro, tras el afable −y a veces hasta bobo− bastidor teatral, la encubierta maquinación para coronar sus verdaderas intenciones, nada diplomáticas en el fondo, casi siempre.  Un sencillo doble rasero de trabajo imperial que inunda el mundo con consabidas estupideces sobre los ideales humanos que, sujetos a plazos de guerra, terminan siendo pisoteados por ellos mismos, sus proponentes.  Pero ello no importa si se tiene sentido del humor y si se mira en semejantes gafedades una manera de velar por el "orden universal".

Algo así como cuando un idiota de desmesurada estatura amenaza con golpearte y, en el mientras tanto de las ofrecidas trompadas, salpica tu humanidad con su chorreante baba.  O como el guapetón puro músculos de barrio, que redobla su visceralidad cuando descubre que tiene a la mano el recurso justificatorio de una normativa violentada.  Semejante baba diplomática rinde un espectáculo inusual para el mundo entero, aburrido seguramente de tanta paz, esperando reírse con las travesuras, alegre de antemano porque haya alguien que a escala planetaria haga cumplir las convenciones de manera tan divertida.  El policía de la risa, ni más ni menos.

Por supuesto, a quien no le hace gracia es al de los palos ofrecidos, quien de lejos hace muecas petitorias para que le suspendan la broma.  Pero inútilmente, como se sabe, porque el circo ha de continuar con sus funciones, cumpliendo el rol de mantener la animosidad humana desaguada.  Al final de la función usted verá lo esperado, un amoratado actor yéndose hacia el fondo del escenario, un saltimbanqui imperial con sus preseas en la mano y, lo más importante, un público doblemente satisfecho por saberse testigo de que a través del humor es posible mantener al mundo en cintura.

Al margen de que sufran uno o dos países porque se les gasten unas aleccionadoras bromas, en términos de salud y equilibrio planetario, los beneficios son incuestionables.  Importa la comunidad mundial, el "concierto de naciones", como de antiguo importaba el entretenimiento del pueblo romano con sus circos.  La dimensión humana de un gladiador, trágica o aventurera en el drama de su supervivencia, no importa más que como ingrediente espectacular en su combate contra las fieras salvajes u otros guerreros.  Llámese G-8 u ONU el productor o promotor (o proxeneta) de las funciones, el éxito del espectáculo imperial está asegurado.

Porque hay que reconocerlo:  a más de cómico, resulta hasta enternecedor el papel corretón de la potencia imperial tras los países "forajidos", intentando llamarlos a conciencia.  Hasta encantador puede decirse que resulta mirar cómo ese gran país (que son los EEUU) se cuelga de sus alforjas, tratando de convencerlos de que se dirigen hacia el camino incorrecto.  Por supuesto, el chiste está en que no importa lo que contengan las tales alforjas, sea petróleo, oro, geopolítica o geoestrategia; el aferramiento sobre ellas se hace por nada.

A veces la función olvida su cometido cómico para rayar en lo extremado humanístico, como por ejemplo el reciente capítulo cuando EEUU ofreció hacerle bien porque sí a uno de esos países locos del mundo, como lo fue Birmania en su momento problemático con la "democracia".  Muchos asistentes derramaron lágrimas cuando EEUU dijo que lo bombardearía con alimentos desde aviones y enarcaron la cejas cuando un malpensado de esos que nunca falta dijo que dentro de la alforja de Birmania había "3 billones de metros cúbicos de [gas] y reservas de petróleo en una cantidad aproximada a 3 mil millones de barriles", amén de una influencia china (otro competidor cómico) en el área que se desharía con el desatar de las correas.¹

O como con Venezuela, ese pequeño país mayor reservorio de petróleo del mundo, pero que los EEUU dicen es falso, porque lo que ellos sienten cuando se cuelgan de la mochila es guerrilla y narcotráfico.  Naturalmente, ello desternilla de la risa al público asistente, porque es muy gracioso eso de hacer ver la chicha como una limonada o confundir la gimnasia con la magnesia.  Su inclusión como país integrante del "eje del mal" mundial, junto a Corea del Norte e Irán, es una de las píldoras más consumidas en el ruedo de la risa organizado por la ONU y otras instancias que estudian el mercado para las presentaciones gringas.

Por ejemplo, una obra maestra del ingenio comediante fue Irak.  La tontería esa de invocar a Maquiavelo y poner a pelear a los habitantes de ese país entre sí, fomentando el tribalismo, el caudillismo y el sectarismo propio de los países del Medio Oriente,² trajo como consecuencia que a través de una payasada ese país se elevara hacia una situación idealizada civilizatoria, como la que actualmente ostenta.  Y es eso lo que se aplaude en el mundo, que mediante simples y hasta bobos mecanismos de la diplomacia política −repetimos−, los países en general crezcan y se eleven hasta las altas esferas de la civilización occidental.

"Muchos asistentes derramaron lágrimas cuando EEUU dijo que lo bombardearía con alimentos desde aviones y enarcaron la cejas cuando un malpensado de esos que nunca falta dijo que dentro de la alforja de Birmania había '3 billones de metros cúbicos de [gas] y reservas de petróleo en una cantidad aproximada a 3 mil millones de barriles"

Sin precedentes en la historia del humor fue eso de pasarle material nuclear a través de un tercero (Inglaterra suele hacer de bufón travieso), para acusarlo luego de fabricar armas atómicas, así como cuando por estos lados un policía corrupto te "siembra" en la bolsa alguna droga para tener luego el argumento de acusarte.  Incentivaron su tribalismo y sectarismo históricos, poniendo a pelear a shiítas contra sunitas, armando a unos y otros para que quien detentara el poder (Saddam Hussein) se sintiera endiosado con su flamante armamento del fin de los tiempos.  El gran caudillo fabricado, estimulado contra los suyos y hasta contra los antiguos aliados extranjeros, como un igual (EEUU e Inglaterra).  La trampa de su caída fue un juego de niños.  ¡Qué gracioso, se le hizo creer a medio planeta que en la mochila había armas de destrucción masiva cuando en realidad lo que chorreaba era petróleo!

Naturalmente, luego que los años han pasado y los acontecimientos han tomado su curso, puede decirse que después de la gran gracia queda también −de paso− una gran enseñanza.  Y es esa, que los países del mundo no sean tan tontos al  andar confiándose en tanto saltimbanquis de los caminos, y también  esa, de andar creyéndose la seriedad de estar fuera del alcance festivo del circo planetario, con cosas locas como los cuentos tales de soberanía e independencia que no figuran en los libretos de la ONU, principal artífice de la teatralidad mundial.   ¡Ja, ja, ja, es de risa!

Con decir que no pasa por debajo de la mesa lo último planteado respecto de Venezuela, país al que se le gasta una broma de esas de "crecimiento espiritual".  Todo el mundo sabe que está fosilizada en petróleo, pero sobre las tablas del teatro del mundo lo que se plantea es que sepa utilizarlo.  También tiene una amazonía... y tantos otros recursos.  La lección circunspecta es que no todo quien tiene sabe utilizar lo que posee, siendo necesario gastársele una broma en el gran tablado del mundo para que aprenda.  Por ejemplo, con el silencio anuente de la ONU, se le acucia desde Colombia, se le intenta "sembrar" droga o guerrilla.  Cualquier cuento es bueno para iniciar el espectáculo y oír a las mandíbulas batirse.  La obra puede llamarse  Las alforjas mágicas perdidas, El rescate, o algo por el estilo.

Un detalle curioso es la compra de armas; o su estímulo, para ser más concretos.  Desde las tablas del teatro del mundo se fomenta un silencio al respecto, pretendiendo hacer ver que el país es de unos tontos tales que no saben que pisan el peine del armamentismo.  Se arma a Colombia y se incentiva el armamentismo contiguo, por natural competencia.  Si Colombia no lo nota, tampoco Venezuela.  Es ley de la diplomacia ingenua. La trampa tonta −escrita en el libreto de la alcahueta mundial− es la defensa de la soberanía y de los recursos naturales.  Que no se diga nada al respecto; luego, la acusación de potencia militar desestabilizadora en la región es hasta lógica contra Venezuela.  La gracia está en que si el país no cae en el argumento bufonescamente tonto de la comedia imperial y se decide por no comprar armas para defenderse, igualmente cae en la trampa tendida de que no las compre y se haga más fácil su toma.   Es la artera maquinación del lenguaje diplomático, del concierto ideal entre las naciones, de la presión entre grupos, la creación de rivalidades nacionalistas, esto es, en fin, la gran payasería del mundo para coronar aspiraciones verdaderamente serias del guerrero imperial metido a bufón, hablador de democracia, derechos humanos y libertad de expresión.

Ojo avizor con ello.  A la exacerbación de los pruritos de defensa soberanos se debe responder con un tino integracionista, que incorpore una identidad de mayor dimensión en la respuesta, porque lo que se busca es la individuación de un conflicto a través de Colombia, y así, a solas, por más armado que se esté, no se puede contra un coloso lleno de armas.  Así como hay potencias que "idiotamente" pretenden hacerse con los países del mundo a través de discursitos y jugarretitas, puede haber también países que "tontamente" se defiendan con argumentos de la inteligencia ingenua. Vayamos al Consejo de Seguridad de Suramérica no para defendernos en la integración, sino para conversar amenamente alrededor de una fogata.  Miremos la luna, de paso.

Notas:

¹ Oscar J. Camero:  "La presencia 'inocente' de los EEUU en Birmania" [en línea].  En Animal político. - 3 oct 2007. - [Pantalla 4]. - http://zoopolitico.blogspot.com/2007/10/la-presencia-inocente-de-eeuu-en.html. - [Consulta:  8 ago 2008].
² Steven Simon, en la revista Foreign Affairs, tomado de Noam Chomsky:  "Petroleras en Irak, pacto con el diablo" [en línea].  En IAR Noticias. - 22 jul 2008. - [Pantalla 7]. - http://www.iarnoticias.com/2008/secciones/autores/0080_noam_chomsky_irak_21jun08.html. - [Consulta:  8 ago 2008]