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sábado, 24 de octubre de 2015

LA GUERRA A FLORES CONTRA LORENZO MENDOZA

Es la política, hay que estar claro.  Ella se define como arte o doctrina para gobernar al Estado, y en cuanto a arte hay implicado un cuido y unas técnicas de sostenimiento de dicho Estado.  Es decir, hay un momento para hacer en función de dicho sostenimiento.  Además, la política también se define como una habilidad que juega con el tacto en el manejo de las cosas, sea ya para dar el aniquilador garrotazo o el conveniente espaldarazo.  Por tal razonamiento habrá que comprender que la corporación Polar (Empresas Polar) no haya sido expropiada a esta hora en algunas de sus empresas, en especial Alimentos Polar.  Habrá que decir con la conceptualización que se espera el momento de mejor tacto, políticamente de menor impacto.

¿Quiere decir entonces que, en función del sostenimiento del Estado, no se tocan ahora ninguna de las empresas de la corporación?  ¿Tanto poder tiene el baluarte de Lorenzo Mendoza que, si se expropia, se cae el gobierno?  No precisamente, hay que decirlo, pero, si es ahora tomada parte de su corporación, en especial la de los alimentos, se pierden las elecciones.  Tal es la debilidad del Estado en la materia, material alimentaria, materia trabajada desde hace rato por el empresario para permitirse la holganza de pavonearse delante del gobierno con sendas pistolas humeantes.  Lo dijo en la conversación que le grabaron con Ricardo Hausmann:  está en guerra, y vive sus quinces minutos de gloria, intocable.  Ha orquestado su guerra económica y ahora mismo, hora de elecciones, recoge su fruto.  ¡Que me toquen no más! ─parece exclamar─.  En política, arte del tacto y contratacto, funciona de manera eficiente el chantaje:  harina de maíz precocida, pastas y arroz Primor, margarina, atún y sardinas enlatadas, aceite Mazeite, vinagre, salsas, mayonesas, jabones y detergentes, lavaplatos, licores alcohólicos y no alcohólicos.

El Estado venezolano, también hay que decirlo, ha cometido un ingente error al no actuar en el momento político adecuado para accionar contra el monopolizador y  chantajista, y lo está pagando.  Ahora mismo debe callar y tragar grueso.  En un momento en que la gente se parte de la arrechera en la calle haciendo colas para conseguir comida, es contraproducente luchar contra la imagen del empresario que casi se cita a sí mismo como el alimentador del pueblo venezolano.  En marzo de 2009, cuando el presidente Hugo Chávez ordenó expropiar a Cargill, ya había asomado el Estado lo que andaba por venir:  "No vamos a tolerar y repito la empresa Polar ─dijo entonces Chávez─ podrán creer sus dueños que son de sangre azul, si no entran por la goma los vamos a expropiar se lo advierto".  Luego, pasado el tiempo con el presidente Nicolás Maduro, a la vista se tiene que el trabajo no se ha hecho.  Chávez prácticamente asomó que se buscaba el mejor momento, la hora de menos efecto político, para la toma, y cuesta creer que desde entonces hasta hoy no se haya encontrado.  Consiguientemente el plutócrata (uno de los hombres más ricos del mundo) ha estado jugando a la guerra contra el gobierno, se ha estado llevando sus empresas para otros países, esconde su producción a los venezolanos y hace apenas unos días lo descubrieron conspirando abiertamente contra el Estado venezolano…  ¿Qué se esperaba?  ¿Qué trajese un abiertamente un ejército uniformado de mercenarios para meterle las esposas?

Existen algunas incongruencias que la mente más desguarnecida de razón no asimila.  ¿Si las comunicaciones y la energía eléctrica son valores estratégicos susceptibles de toma por parte del Estado, sensibles al empoderamiento social, y bajo este enfoque del primer plan socialista fueron tomadas la Cantv y otras tantas empresas, por qué el criterio alimentario no ha ejercido justificado peso para la expropiación o nacionalización y un monopolista como Lorenzo Mendoza anda que le pinta palomas al gobierno?  ¿Socialismo complaciente o medroso?

Pero para otra vez será, dice la lógica política o la canción.  Hoy el hombre puede reír un rato hasta la hora electoral y, si los resultados le son favorables, por largo tiempo, evidenciándose acá que en política cuando le llega la hora a algo o alguien no se puede dejar de hacer para dejar pasar.  Como en la guerra, que de guerra se habla, el descuido de no acometer una acción para una situación madura, se puede pagar con la derrota.  Y para que errores parecidos jamás ocurran o se olviden, de vez en cuando es bueno ir a las fuentes de los planes socialistas, cuyo espíritu resume Chávez en 2007 en las palabras que siguen:  "La nación debe recuperar la propiedad de los medios estratégicos de soberanía, seguridad, defensa (... ) esa es un área estratégica de un país, como el agua, la energía eléctrica, los teléfonos, los servicios telefónicos", cuanto más si de alimentos se trata, que son materia de soberanía.  ¿O no?

Por otro lado, la lógica pura, no la del tacto político, dice que a Mendoza y a sus Alimentos Polar les ha llegado la hora.  La expresión "Estoy en guerra", pronunciada a Hausmann en la grabación presentada por Diosdado Cabello, es una confesión de parte tanto para el acto traidor de concitar al FMI en contra de Venezuela como al hecho de contribuir con la guerra económica en contra de los venezolanos.  Sus alimentos no se consiguen y da igual que sean expropiadas o no sus empresas. ¿Dónde está la brillantez de la cacareada producción?  Mucha estupidez en la calle comenta que el hombre es un empresario de los alimentos y de las bebidas que da empleo al país, por lo tanto sagrado; pero sería saludable responder a las preguntas ¿dónde están sus renombrados alimentos?, ¿por qué no abundan hasta el grado de evitar una cola para adquirirlos?  La respuesta es simple:  los contrabandea, se los lleva a otros países, a Colombia por confabulación, los niega a los venezolanos para utilizarlos como arma económica contra el Estado, funge como golpista económico.  De manera que si la expropiación de sus tanques de guerra (sus empresas de alimentos) no ocurre dentro de unas horas porque así lo licencia la lógica humana, esa que no es necesariamente política, ya tendrá que ocurrir en un plazo perentorio dentro del compás táctico de la estrategia política.  No es sostenible para un bando pendejo (el Estado) una guerra donde el contrario le lanza misiles y él le responde con flores cuando se acuerda.

miércoles, 7 de octubre de 2015

El dilema de los EE.UU.: dotar de antiaéreos a los terroristas para afrontar aviación rusa en Siria

Los rusos entraron en combate.  Finalmente.  Fue casi necesario que le mocharan el puerto de Crimea para reaccionar, como si hubieran estado hibernando.  Crimea, Ucrania, de donde su gentilicio les mana históricamente.   Cuando los aluden como el "oso siberiano" más que todo para significar fuerza, burlescamente ya muchos estaban pensando que era por otra razón el mote, estos es, por lo tardo, por lo congelado para responder.

Hoy ya vuelan en Siria y bombardean objetivos del Ejército Islámico (EI).  Siria, otro puerto como Crimea, pero que han mantenido como resultado de esa disputa geopolítica de guerra fría con los EE.UU.   Hay que reconocerlo:  Rusia perdió presencia bipolar en el mundo, hecho histórico desde el desmembramiento de la U.R.S.S.  Durante esos años se agazapó, se dedicó a restañar la herida interna de la fragmentación, a repensarse en su federación.  Mientras tanto el mundo vivió un breve capítulo de unipolaridad con los EE.UU. como verdaderos policías del mundo; mientras tanto se declaró China como la primera potencia económica del mundo; y en el ínterin perdió frontera geopolítica y la OTAN hizo y deshizo, rodeando a la federación con aliados y escudos antimisiles.  Pero en el ínterin ocurrió, también, que el mundo entendió que todo poder necesita contrapeso, visto el desmán generado por la unidireccionalidad fracasada de EE.UU. y Occidente.  El mundo no ha estado mejor sin un Saddam Hussein o Muammar Gaddafi; ni ha dado garantías, asimismo, creerlo mejor con un Bashar al Assad o Jomeini en la misma condición, muertos.

Se impone, pues, la reacción, el despertar.  Cosas sucedieron.  La unipolaridad, el sueño corto estadounidense de creerse con el mando mundial, infló egos, y la soberbia se desató.  Fueron capaces de sancionar a Rusia como a un país más del concierto de naciones, como si no fuera ni la sombra de su contrapeso de poder en el mundo, como si no fuera un país con ciertas prerrogativas y consideraciones, héroe de guerra, salvador de la humanidad durante la segunda guerra mundial, sacrificado en aras de la civilización presente.  Y como es histórico, la soberbia, como la codicia, rompe el saco.  Paralelamente intentaron también los EE.UU. cercar a China, su pesadilla viviente hoy.  Y a las claras surge el error estratégico cometido:  la alianza de Rusia y China, verdadero poder de contrapeso para devolver este mundo a los niveles multipolares necesarios, obra de la negligente soberbia estadounidense.  Rusia desplaza aviación y militares a Siria; China, portaviones y helicópteros.  Ya se estabiliza la balanza de la nueva era.

La derrota de los EE.UU., nomás empezando, es grande.  El Medio Oriente es un tablero programático de posesión dentro de su bitácora imperial desde los años cincuenta del siglo pasado (geopolítica, petróleo y hasta agua), tablero hoy frustrado, si no complicado hasta el grado de tener que presentar batalla con poderes descomunales para lograrlo.  Tardaron en concretar por dilatarse en ejercer su acostumbrado juego maquiavélico de inventar títeres para dividir y derrocar, de inventar enemigos (el EI).   Y llegaron los rusos y los chinos al sitio.  Y se cae, por consiguiente, el parapeto del EI utilizado por los gringos para arrasar al Medio Oriente de los factores adversos a sus intereses, entre ellos el presidente sirio.  Se descubre, con la coyuntura de los bombardeos redoblados rusos, lo que hace tiempo fue pronosticado:  las luchas del futuro no serán con ejércitos nacionales, sino con ejércitos privados, fuerzas especiales, mercenarios.  Y así encuentran los rusos bajo sus bombardeos a los mercenarios del EI, fuerza creada por los EE.UU. y Arabia Saudita, a la que estos dejan actuar a su arbitrio en la región según sus intereses, dentro de las que militan sus propios mercenarios.

¿Prueba de la homogeneidad entre EI y los EE.UU.?  Se niegan a participar en una alianza con Rusia y China para combatir a los terroristas.  Porque ocurre que, también, los EE.UU. son los terroristas de la región y no pueden soltarse bombas contra ellos mismos, ni pendejos que fueran.  Simple lógica.  ¡Casi dos años en el plan de luchar contra el EI sin ningún resultado!  Y los terroristas, bien, gracias, constituyéndose en una realidad cada vez más fuerte.  ¡Ah, con los terroristas que bombardean las fementidas bombas de libertad y de derechos humanos!

Han de estar sufriendo un mundo los norteamericanos.  Su mapa, su tablero de ajedrez, su Medio Oriente soñado, ha sido pisoteado.  Eso es de ellos por planificación.  Dios se los dio.  Yahvé les habló también de una tierra prometida, como a sus aliados israelíes.  Alá también ─se dirá─ lo habrá querido así, y, si los chinos entran en combate, no cabe duda que Buda también tendría que prosternarse ante la estatua de la Libertad estadounidense y el payaso capitalista de McDonald's.  Y ahora los rusos andan volando el espacio de su mapa a su antojo, con permiso "oficial" de la gente siria que en él vive como prestada; correteando aviones F-15 israelíes, cortando aliadas líneas de suministro, rindiendo terrorista, volando por los aires fortalezas de asesinos mercenarios.  Su gran tentación (¡y están que lo piensan!) ha de ser la que sigue:  dotar a los islamistas de armamento antiaéreo para que afronten a los aviones rusos, como en un pasado lo hicieron con los muyahidines en Afganistán, cuando les suministraron misiles portátiles antiaéreos para derribar la aviación y los helicópteros soviéticos, lo cual lograron hasta el grado de obligarlos a la retirada, en derrota.  ¿Se repetirá la historia?  Es posible que sí, pero a costa de definirse claramente el bando forajido de los EE.UU.  ¡Tal es el valor paralizante de la decisión rusa de intervenir en Siria, con sentido de oportunidad y contragolpe histórico!