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domingo, 30 de marzo de 2008

"Águila Negras" en Colombia, "Franelas Negras" en Venezuela

Imagen tomada de Telefónica.net

Habrá que suponer que el gobierno nacional le mete el guante al asunto del paramilitarismo en Venezuela con toda la fuerza y preocupación de que quienes lo adversan pretenden "colombianizar" al país antes de saberlo perdido definitivamente como la vieja concha de sus privilegios. El trabajo del ministro Rodríguez Chacín ha servido para poner el tema sobre el tapete, denunciándolo concretamente como un fenómeno que opera en Venezuela desde hace dos años con el específico trabajo de sembrar el terror en una sociedad de la que se espera responda con angustia y con la sensación de que no hay paz en su propia casa, bajo la custodia de un incapaz gobierno. Es un trabajo político que apunta al desgaste y a mantener una situación de "nervios", idónea para cualquier aventura anticonstitucional.

Los paramilitares, dentro del concepto llamado "guerra de baja intensidad", en pequeñas células se han establecido en los barrios, donde como mafias han empezado a operar como prestamistas y como profilácticos contra los azotes del lugar con el premeditado propósito de ganarse el favor de la comunidad y poder establecerse en un "campamento". Luego desde allí, alimentados por las armas que le suministran los mercenarios mediante contrabando desde Brasil y Colombia, y de acuerdo con los lineamientos políticos de sus planes, despliegan su real trabajo de guerra, el cual consiste en el asesinato selectivo de los líderes comunitarios afectos a la línea revolucionaria, amén de constituirse, en última instancia, en una especie de ejército al servicio de cualquier eventualidad desestabilizadora en el país: marchas, escándalos mediáticos, golpes de Estado, sabotajes, atentados a sedes, asesinato de los mismo dirigentes opositores con el fin de pintar a un gobierno represivo y asesino, entre otras linduras. Si se quiere comprobar, revísese como "incidentalmente" han muerto unos cuantos dirigentes comunitarios que, en virtud de su proyección local, han pasado desapercibidos. La magnificación de la delincuencia y la inseguridad son sus grandes etiquetas.

El antecedente de la finca "Daktari" en Baruta, cuyo propietario -Robert Alonso- ya está confeso como enemigo acérrimo del gobierno, prófugo en Florida, ya parece palidecer ante la vigorosa consumación del hecho paramilitarista en Venezuela, alertado en todas sus formas ante los medios de comunicación por el periodista José Vicente Rangel. Su última información fue que, dados los hechos de la Cumbre de Río y la OEA, los cuales precisaban presentar a una Colombia sinceramente arrepentida en sus desmanes, los paramilitares recibieron la orden de retirarse de sus campos de operaciones y entrenamientos fundamentales -ubicados en los llanos venezolanos- para refugiarse en el estado Zulia, bajo el cobijo de las autoridades estatales, es decir, bajo la protección de Manuel Rosales. ("José Vicente Rangel: 'Gobernación del Zulia protege a paramilitares" en Aporrea.org [en línea]. 24 mar 2.008. Págs.: 1 pantalla. - http://www.aporrea.org/oposicion/n111229.html. - (Consulta: 30 mar 2.008))

Pero lo anterior –hay que decirlo con la lógica especuladora-, en su antecedente emblemático de la finca en Baruta y en su fuerte protagonismo colombiano, no es más que el primer paso que se le da al muchacho para que camine en Venezuela, autónomamente. El propósito es realizar, inicialmente, la incursión colombiana del paramilitarismo en Venezuela –como ya se hace-, enseñar a los locales y luego retirarse a su país de origen con las manos limpias de todo pecado, aunque unidos aquí y allá en espíritu ideológico. Es la forma que ha conseguido la extrema derecha para enfrentar al "régimen" con efectividad, ensamblarse como grupo de defensa por su intereses con proyección continental, con el santificado apoyo de la CIA, especialistas antiguerrilleros y hasta gremios ganaderos que prestan sus espacios para la conspiración. De hecho, su génesis paramilitarista en ganaderos y hacendados que un buen día decidieron preparar su pequeño ejército para protegerse contra el secuestro y la guerrilla, es explicación icónica de una derecha que se siente amenazada en sus intereses por la emersión de la corriente izquierdista en América Latina y el despertar de la conciencia nacionalista de los pueblos.

"los paramilitares recibieron la orden de retirarse de sus campos de operaciones y entrenamientos fundamentales -ubicados en los llanos venezolanos- para refugiarse en el estado Zulia, bajo el cobijo de las autoridades estatales, es decir, bajo la protección de Manuel Rosales"

Pero lo que es paramilitarismo en Colombia, opción militar consentida por el poder instituido, es aquí en Venezuela guerrilla urbana, en nada consentida por el poder constitucional, debiendo ser el mandato su combate sin cuartel como brote desestabilizador de la paz nacional.

Hay información sobre los llamados "franelas negras" de Venezuela, "integrado por chavales beligerantes de clase media-alta y descendientes de los carcamales que conformaron la mal llamada IV República, [que] integran un comando nacional para conformar el nuevo paramilitarismo venezolano", cuya inspiración es el ideal fascista de Benito Mussolini, con preparación en Colombia por agentes de la CIA y mercenarios desde el año 2.007. [José Luis Carpio: "La Puerta de Alcalá" en Las Verdades de Miguel. - (2.008) ene 25-31; p. 4)]. Célula paramilitarista segura de las ahora conocidas "Águilas negras" de Colombia, de redoblada capacidad homicida, según nacen de una fractura de criterios entre el mismo gobierno hipócrita que una vez "pretendió" desmontarlas como fuerza paramilitar y un mantuanismo enquistado dispuesto a no concordar con nadie si se ve amenazado en sus intereses.

Como sea, "franelas negras" en Venezuela, o "águilas negras" en Colombia, ambas facciones son ramas de un mismo árbol, la ultraderecha omnipotente, conservadora hasta la muerte de sus tradicionales cuotas de poder en los países. Su cometido político inmediato consiste en hacer el trabajo sucio en Colombia, ese que no puede realizar el ejército so pena de acusaciones de crímenes de lesa humanidad, a efectos de preservar sus intereses en el poder; y desestabilizar en Venezuela, con el nada oculto sueño de recuperar el poder mediante la violencia. Y hay que decir que el poder recuperado por la ultraderecha en Venezuela, sumiendo al país en una situación como la de Colombia (de real división), le aseguraría a la clase dirigente control absoluto de la vida nacional, apoyo y legitimación del "régimen de libertades" por parte de países rectores de la política capitalista mundial, como EEUU e Inglaterra, y sus testaferros locales como Chile, Perú, Honduras y Costa Rica, y proscripción, probablemente como grupo guerrillero, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), como si se tratara del tarareado cáncer comunista de los años de la Guerra Fría.

Finalizamos trayendo a colación las apreciaciones del periodista francés, Thierry Meyssan, citadas en este mismo blog: "No es creíble que los EEUU desplieguen tropas directamente para actuar en Venezuela, pues suficientemente están desenmascarados ante la comunidad internacional con su participación en el golpe de abril de 2.002, junto con España; pero es completamente creíble que operen de modo indirecto, a través de terceros, de grupos paramilitares y mercenarios para desestabilizar en lo concreto interior, así como en lo exterior también pueden echar mano de la provocación a través de sus aliados en la región, dos países, en opinión del periodista." [Oscar J. Camero: "La guarimba armada" en Animal político [en línea]. 23 nov 2.007. Págs.: 9 pantallas. - http://zoopolitico.blogspot.com/2007/11/la-guarimba-armada.html. - (Consulta: 30 mar 2.008)] A pensar nuestro país, pues, con criterio y acción salvadores.

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jueves, 27 de marzo de 2008

La zorra de Uribe

Imagen tomada de La Comunidad

Tiene Esopo una fábula que narra la tristeza de una zorra por perder su hermosa cola en una trampa de cazador, pero tristeza que se ve obligada a convertir en presunción defensiva cuando asiste a una fiesta y mira cómo las demás zorras la ostentan con orgullo; "Me vi obligada a cortármela" -contesta presumidamente cuando le preguntan-, "¡Era tan molesta! Se me llenaba de tierra. ¿No entiendo por qué todas ustedes no hacen lo mismo?". Suerte de cápsula psicológica, de autofraudulencia, mezcla de fracaso reconocido con terapia autohipnótica, habrá de ser la realidad personal del presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, con su reciente aventura del bombardeo a Ecuador que implicó a cuatro países en discordia (EEUU, Ecuador, Venezuela y Colombia misma) y que trascendió a instancias de la Organización de Estados Americanos (OEA), rozando también las instancias de la Corte Internacional de La Haya, para no hablar de guerra.

Quizás él oiga, cuando se arregla el cuello de la camisa ante el espejo, el jolgorio de la celebración de quienes lo azuzan hacia la agresión y la violencia contra sus propios hermanos latinoamericanos, con expresiones como "Es un gran estadista", "Es el hombre fuerte de América Latina", "Al contrario, su experiencia con los paramilitares lo afinó para ser presidente", "Gran demócrata", "Lucha contra el terrorismo y el narcotráfico", "Humanista por antonomasia", "Conoció a Pablo Escobar Gaviria, trabajó para él y eso lo curtió", "Su padre murió asesinado por la guerrilla, y ello es una causa noble de cobro de deuda", "Correa y Chávez son narcoguerrilleros y no le llegan ni por las patas". EEUU empujándolo arteramente con oraciones melifluas (que no len ha servido ni para que le firmen el ansiado TLC) hacia la provocación político-militar en América Latina, como para corroborar hasta dónde los países de estas latitudes podrían reaccionar en conjunto en contra la agresión, amén de sabotear la estratégica posibilidad de integración latinoamericana; Colombia, en su pasta mantuana apoderada del poder, defendiendo la concha de sus privilegios; y Venezuela, en su rama opositora, extendiéndole una mano de socarronería mediática que roza con la traición patria y se soporta en el afán inconmensurable de derrocar al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

Todos, en fiesta zorruna -se dirá-, coinciden en hablar de victoria política, casi militar, para Colombia y su presidente. Como en el cuento de la zorra con la cola, se tiene en menos, autoengañosamente, el episodio de que un líder de un Estado haya tenido que pedir perdón público por sus acciones, y se esfuerzan por presentarlo como un inteligente ardid de la doblez personal y política del sucesor de Santander. "Es un genio -repiten con convicción-: tira la piedra y esconde la mano. Mientras habla de paz y contrición, gana tiempo, hace la guerra y mata más guerrilleros." De la estirpe de Francisco de Paula Santander y su criminalidad contra Bolívar y la integración suramericana. El tío es sabio. Escenifica un vacilón entre su ministro Santos, el diario El tiempo y su propia figura presidencial para despistar la responsabilidad final. ¡Qué genio! Porque al fin y al cabo lo que importa es ganarnos el amor yanqui, el cual hemos amarrado cortito y a la pata de un roble."

Y de lo anterior no hay duda, es decir, en ese suyo comportamiento, heredado de lo gringo y su pasado maquinador paramilitarista, de asesinar mientras pide perdón por sus crímenes ante la OEA. El ejercito colombiano seguía atacando, burlescamente, dando muestra que lo que hacia su presidente ante tan importante instancia internacional, no era más que un papelón de guión aprendido al caletre. Para el 2.008, los perros y halcones de la guerra norteamericanos, ante la caída del ingreso monetario con la frustrada guerra que le habían deparado a Irán, han cerrado filas contra América Latina buscando una guerra contra Venezuela, donde, de paso, tendrán la posibilidad de derrocar a Hugo Chávez y matar la integración boliviariana, con Colombia como cabeza de playa. Es un hecho notorio que el Pentágono ha aumentado su asistencia militar a Colombia, y Colombia por su parte ha triplicado para este año su presupuesto militar, representativo del 6,5% de PIB, contrastando con el 2,1% correspondiente al año 2.000. Obviamente, todo este cuadro de señales (provocación, guerra, dobles discursos, más plomo que comida) constituye una sintomatología de buenos augurios que se traduce en una garantía de permanencia para la enquistada dirigencia política colombiana y en una promesa a plazo de la defenestración de Hugo Chávez para el oposicionismo venezolano: el apoyo y amparo de los EEUU. "Vamos por buen camino", se trafican entre ellos, sonrientes.

"Uribe esta confeso de crímenes de lesa humanidad con su reconocimiento de autoría en la sede de la OEA (23 asesinatos), faltando no más que esté convicto, salvado temporalmente por su inmunidad de jefe de Estado"

Pero la pregunta es, volviendo a la fábula de la zorra, ¿cómo hará Álvaro Uribe para espantarse la moscas del trasero a futuro, desprovisto de cola, como quedó? ¿Hay realmente un triunfo para el Estado y su presidente colombianos? ¿En verdad es efectivo eso de autohipnotizarse repitiéndose en voz alta ante el espejo que se es un genio y gran estadista, con eco de la voz en los medios de comunicación de los EEUU y Venezuela, CNN y Globovisión? ¿Acaso logró implementar Uribe el concepto de guerra preventiva en América Latina como para celebrar en alta voz, a imitación en santo y seña de la política guerrerista estadounidense, quien es el real gobernante de Colombia? ¿Acaso logró Uribe probarle a su gran protector, los EEUU, que los países suramericanos son un témpano de brazos cruzados ante las provocaciones militares, guión del globo de ensayo encargado al presidente de Colombia? ¿Logró Uribe demostrar que la OEA persistiría en su estado de tradicional inutilidad política ante la eventualidad de una agresión contra un país miembro? (Peor aun: hizo descubrir que la OEA, un organismo milenariamente vendido al interés norteamericano, tiene sucedáneos y sustitutos inmediatos, como la Cumbre de Río. De cualquier modo, es una organización que muere). ¿Dejó en claro Uribe a ojos gringos que no priva el concepto de solidaridad entre los países del continente ante las provocaciones extranjeras y titiritescas? ¿Derrotó acaso a la FARC y generó una ola de repudio mundial que cinceló con más fuerza la tesis guerrerista de la política estadounidense contra el terrorismo, logrando que todos los pueblos de la tierra catalogasen a la guerrilla como terrorista?

¿Hay, en algún lugar, algo de ello? ¿Se puede hablar de alguna ventaja en la pérdida de la cola de la zorra de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, cuando hasta la muerte de un jerarca guerrillero le sale como tiro por la culata? ¡Oh, oh! Al contrario, Uribe esta confeso de crímenes de lesa humanidad con su reconocimiento de autoría en la sede de la OEA (23 asesinatos), faltando no más que esté convicto, salvado temporalmente por su inmunidad de jefe de Estado. Desde ya así lo perfilan los grupos estudiantiles y padres mexicanos, familiares de las víctimas de la masacre de Putumayo, que le preparan al Estado colombiano una demanda internacional contra acciones premeditadas de asesinato. Se le devuelve a Uribe su tesis de llevar a otros a instancias de tribunales internacionales. En un futuro próximo, cuando expire su mandato, no será posible que un medio de comunicación colombiano o venezolano difunda una apología genial de su relación paramilitarista sin ayudar a cavarle su tumba política, como hacen en la actualidad para halagarlo, descaradamente, apenas cuidando que hablan de un nunca visto gran genio histórico insólito paramilitarista en el universo.

Nada de eso; en breve, si Colombia no se afianza como protectorado estadounidense en América Latina, con férreo control interno de la disidencia política, el presidente colombiano se verá en el trance de mudarse a los EEUU para evadir la tramoya hipócrita de la propia justicia de su patria, haciéndole compañía en el exilio a los cubanos mayameros y a los venezolanos golpistas que mean en la mar gringa. Demás estaría decir que, como Posada Carriles, le acarreará a EEUU un dolor de cabeza como país albergue de terroristas confesos. Por algo será que los gringos desde ahorita se cuidan de firmarle el TLC a Colombia, recelosos de lo que esta implica a futuro: otro tiro por la culata. La otra opción es que, sincerándose y para sobrevivir, se asimile de una vez por todas al paramilitarismo y desate, con EEUU a espaldas, un derramamiento de sangre terrible en Colombia. La cosa se le complica.

Ni qué hablar de los esfuerzos que haga el genial antioqueño para quitarse el pesaroso estigma de encima, recurriendo a la farándula para ayudarse, como el teatro recientemente montado con los antichavistas confesos de Juanes, Miguel Bosé y Alejandro Sanz, en el llamado concierto titulado "Paz sin fronteras", ubérrimamente celebrado por la oposición venezolana, como si se tratara de una descomunal marcha antichavista, con Premio Nóbel de la Paz y todo propuesto para sus organizadores. Pero parecen esfuerzos en vano, por más que hubiera seguido el libreto de no asistir al evento para no politizar el concierto. La realidad es que hoy mismo, que el cuento no ha terminado, la figura de Álvaro Uribe Vélez, se presenta como un concepto político en fuga, asimilado al paramilitarismo descarado, con una gestión fraudulenta de cara a la guerrilla, hoy más saludable que nunca, a pesar de la bajas sufridas en el pasado reciente, con victorias política incuestionables en el plano internacional, donde es cierto que no ha logrado un estatus reconocido de fuerza beligerante, aunque tampoco el de terrorismo generalizado, como lo pide los EEUU y la misma Colombia. Por el contrario, con 600 retenidos en su poder, obliga al Estado colombiano a las negociaciones ante la instancia de otros países, haciendo trascender al ámbito mundial la problemática colombiana y la inoperancia de un gobierno como el Álvaro Uribe en la materia.

Se trata de una derrota aplastante, más si se recuerda que el hombrecito antioqueño fue el "candidato del pueblo contra la guerrilla" cuando se lanzó al ruedo electoral, o, como vale decir, el candidato de la paz para la Colombia. ¡A buen fiasco, paisa!

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sábado, 22 de marzo de 2008

ONU y OEA: nota breve sobre el poder en el mundo

Imagen tomada de Centro de Actualidad Aduanera

Yo me pregunto, viejo como ya estoy, sobre porqué de los descaros del mundo, anciano como ya está el globo terráqueo. ¿Qué vamos a hacer con organizaciones como la ONU, o la OEA, esta última para la crítica sin José Miguel Insulza (mi personal opinión), que la ha salvado de un seguro derrumbe hoy, pero que, como sabemos, estructuralmente está penetrada (como la ONU) por el sesgo y el interés omnímodo de los titiriteros del mundo? Medio planeta sabe que el gringo del norte las sostienen en un monto de gastos administrativos más allá del aceptable equilibrio que unas organizaciones salomónicas deberían tener para el ajuste y la ponderación de la problemática del mundo y sus regiones. En consecuencia, no es difícil adivinar el carácter y la naturaleza de sus resoluciones, inclinadas sospechosamente (esto es un pleonasmo) hacia ciertos bandos ideológicos.

Hartos estamos ya del viejo paradigma que las montó en el poder director del mundo, a saber, la vieja tesis perseguida del comunismo, el nazismo generador de hecatombes judías y el aura triunfante de una Segunda Guerra Mundial que ha sido prostituida como empresa correctora de conceptos contracivilizatorios como el terrorismo, el narcotráfico y la antidemocracia en el mundo. ¡Por favor, estamos cansados de tanta burla! Se trata de un discurso entronizado a fuer del poderío de bombas amenazante y de ejércitos belicosos que chantajean, en su forma de alianzas, a los pueblos de la tierra. Hasta las mascotas saben que son argumentos alienados, al servicio de intereses corporativos y trasnacionales que delinean las apetencias de los más poderosos. ¿Es que acaso nadie sabe que el mundo, en su baluarte de poder, está reseñado por unos cuantos bancos y unos cuantos apellidos, de inclinación arrolladoramente capitalista, como el grupo G7, que dispone a su antojo de la parca para cada mortal?

No me imaginé que al nacer mi destino pareciera estar en manos de algunos privilegiados de la tierra. Me rehuso a ello, como cualquiera. Y lo digo hoy con la mayor de las fuerzas, más aun en la medida en que sé que el susodicho paradigma se tambalea, llegando a su conclusión. Sin duda, tales organizaciones arriban a un punto crítico de reflexión, cuya mayor invitación es que nosotros, el cansancio del mundo, llevemos al extremos de la autocrítica. Tanto la ONU como la OEA obedecen a entramados de la cultura humana superados. Su razón de ser, a no dudar, pertenece al pasado y pide a gritos una reformulación de poder de los factores del mundo. No vivimos hoy, ya a más de medio siglo de la Segunda Guerra Mundial cuando se dio nacimiento a sus estructuras, a ninguna época consecuente del reacomodo del poder en el mundo. Vivimos una era nueva, informática y globalizadora, como es el gusto definitorio de las mentalidades teorizantes, de cualquier corriente ideológica. La génesis de estas dos organizaciones de poder ya no tiene razón de ser en el cambiado mundo de los nuevos intereses de comunidades mundiales que desde largo han recapacitado y apuntan hacia un nuevo reordenamiento del poder en el mundo.

Si se cae el dólar, se cae también una vieja estructura de poderío económico centrado en la visceralidad permisiva de unos cuantos nombres y gremios que han hecho del mundo su globo de ensayo. Son corporaciones anónimas, cuya matriz efectiva sólo es conocida en sus consecuencias. Viejo arreglo fundamental de leyes internacionales que han servido a unos pocos de caractelogía imperial, cosa que también, en su naturaza caduca, se hunde con el sistema. Hay un nuevo panorama que evidencia la vejez y la inconsecuencia de lo que permanece, pero que se estremece con el viento inconforme de las naciones y culturas de la tierra.

Ello nos lleva a mirar de modo terrible recientes capítulos de la civilización humana como el mejor argumento de prueba en el juicio de la conciencia. ¿Quién tonto del mundo informatizado no recuerda a Kofi Annan, el mismo que se hizo de la vista gorda en los hecho de Irak? Casi nadie. Simple negrito, paradigmático del estigma racial aporreado por la historia que no dudó en certificar la invasión de un país cuyo mayor delito fue ser propietario de una de las reservas petroleras más grandes de la tierra. Una vergüenza, para no decir tanto, pobre funcionario infeliz del sistema. Al grado que uno se pregunta cuánto vale la dignidad de un hombre con luces universitarias cuando va al juego de los intereses del poder en el mundo. Al grado que uno se dice, con vergüenza ajena, que cada hombre tiene su precio. El capítulo de ese país, Irak, en su invasión, en su posterior saqueo hasta en su fenomenología histórica como fuente del pensamiento humano, ha debido hacer que el mundo se plantee una reformulación de la organización como tribunal internacional que pide imparcialidad. Kofi Annan, para los suyos, para su raza, para la verticalidad institucional de una institución como la ONU, ha debido renunciar.

"Nadie puede obviar que la Cumbre de Río es un alerta de extinción de la organización americana, con tanta fuerza que es probable que en lo sucesivo algunos países empiecen a abandonarla [a la OEA] y a sugerir nuevos tribunales de arbitrio"

El posterior advenimiento del secretario general, sucesor de Annan, Ban Ki-moon, es simplemente una pena para lo cual no hay hormonas comentaristas. Él ve en el Irak destrozado por la guerra y en el Irán que aún no ha sido destrozado, simples amenzadas de terrorismo, como sus amos, el poder mundial capitalista con cabeza en los EEUU.

Pero la ONU, para nosotros, países latinoamericanos que tuvimos un problema de fronteras hace poco entre Ecuador, Venezuela y Colombia, pareciera lucir como lejos, dejándole el rollo a otra institucionalidad decadente como la OEA, a la que le caben las mismas argumentaciones contrafuncionales de la ONU. Sabemos que es el mismo pozo de correlación de poder, de infiltración trasnacional con sede en Washington, con alto financiamiento estadounidense. Simplemente es una pena, en mi criterio, salvada en su institucionalidad por un funcionario comedido como su actual secretario general, de seguro el último en su era en derrumbe. Ya todos los países piden otra organización, como no se le oculta a nadie. Probablemente el hombre sea su último baluarte del esfuerzo de la centralidad, y ello a duras penas por el hecho de no haber condenado a un país belicoso imperializado como Colombia.

Su golpe de muerte se lo dio la Cumbre de Río, donde el parecer de casi la totalidad de sus participantes concluyó, de modo bizarro, que nuestra América Latina vive momentos de cambio y de rechazo de posturas colonizantes. Hasta el punto que se puede afirmar que el prestigio de la Cumbre, en su mensaje inocultable, encajonó su decisión respecto del problema entre Ecuador y Colombia. La OEA tuvo que condenar la invasión al espacio ecuatoriano como medida más próxima –deseada- a la condena del país invasor, Colombia, y ya sabemos que ello es una temeridad a contragusto de la opinión de los EEUU, que hasta el sol de hoy no entendemos que hace metida, organizacionalmente, entre nuestros asuntos. Nadie puede obviar que la Cumbre de Río es un alerta de extinción de la organización americana, con tanta fuerza que es probable que en lo sucesivo algunos países empiecen a abandonarla y a sugerir nuevos tribunales de arbitrio.

Con todo ello, para que se vea hasta dónde su organización está transida del alma imperiosa de su principal rector, EEUU, resáltese el hecho que se volvió una galleta nada más debatiendo si hubo invasión o no. Una vergüenza. Hoy, después del escarmiento condicionador de la Cumbre de Río, dígase que se vio obligada a fallar ni siquiera contra el país agresor, sino contra la agresión. En su sesión del lunes pasado, sin la capacidad para rebatir al gringo, aunque el consenso latinoamericano fue ejemplarizante, avergonzó que no hubiera una condena contra los EEUU, quienes no estuvieron de acuerdo en el artículo 4 de la resolución que condenaba la incursión colombiana en el suelo ecuatoriano, alegando legítima defensa. Su concepto y sueño de agresión imperial.

Ya parecemos grandes y viejos para dejarnos seguir engañándonos. La tesis que ellos, los EEUU, apoyaron en Colombia no es la tesis de Colombia, sino la de ellos mismos, bucaneros de vieja usanza cuyo ideal no es el derecho internacional ni el respeto a frontera alguna, sino la permisividad de sus apetencias neocolonialistas.

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miércoles, 19 de marzo de 2008

La contrariedad opositora e imperial

Imagen tomada de Pensamientos y más

Corre la humedad entre las filas opositoras, quienes junto a su amado país de los sueños, EEUU, miran estupefactos cómo sus planes en Venezuela y Latinoamérica han rodado por el suelo. "Las cosas no han caminado bien", se lamentan todos. Rostros alargados y bocas cuyas mandíbulas suelen batirse sin descanso mascando la paja de la impudicia contranacional, no atisban a pronunciar una oración de ataque al gobierno bolivariano o a la propuesta de integración latinoamericana sin poder sustraerse de las grandes noticias del día, que los derrotarían doblemente si las promulgaran. "Hay que cambiar la estrategia", le dice el blanco al verde, y verde a su vez al amarillo, "no podemos transmitir en nuestros medios semejantes noticias. Uribe resultó ser un tiro por la culata."

Y sí, en efecto, parece que Uribe fue el gran iniciador del ciclo de acontecimientos depresivos para los EEUU en América y sus lacayos imperiales en Venezuela y Colombia. Esa vaina de empezar a pedir perdón en la Cumbre de Río, para humillación opositora (sea de Venezuela o Colombia), parece no tener fin, visto que ahora el diario El tiempo se suma a la chilladera, pidiendo perdón también por haber intentado apoyar a su país -dizque en guerra- retocando fotos de ministros ecuatorianos supuestamente reunidos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). ¡Un verdadero monumento de excretas y mentiras! Ello sin contar que la instancia donde estos dos perdones fluyen es la unidad latinoamericana condenando la reprobable conducta colombiana de bombardear a sus vecinos para intentar curar sus llagas y, a la vez, complacer a su amo, los norteamericanos.

Y aunque la serie de acontecimientos no necesariamente tiene en Uribe el ventilador inicial, es la práctica declarar a alguien culpable por todo, buscar el chivo expiatorio, al Gran Pavoso del Continente contra los esfuerzos libertarios de convertir a nuestros países en colonias. Y ese es, por supuesto, Uribe, el globito de ensayo que midió a ojos norteamericanos hasta dónde los países del continente pueden presentarse unidos. Uribe y más nadie, dado que, visto lo ocurrido, no es posible culpar al mismo Chávez de los errores de los demás. El trabajo fue enorme, mancomunado, plural, simultáneo. Mientras los animalitos falderos hacían el trabajo en sus respectivos países (Uribe en Colombia y la oposición en Venezuela), ellos, los EEUU se sustraían un poco del asunto del bombardeo (aparentemente) y se dedicaban a buscar la forma cómo atenazar a Venezuela con otras herramientas de ahogo, complementarias, como su empresa petrolera Exxon Mobil y sus influencias en la ONU.

Pero la cosa no salió a pedir de boca como suele ocurrirle al imperio cuando de abusar de la soberanía de otros países se trata. ¿Será que, como el dólar, está perdiendo fuerza como sistema? Mientras le lanza a Venezuela su Exxon Mobil, compañía petrolera cuasi ministerial de los EEUU, la OPEP a su vez le lanza el primer tiro en la pata: resuelve apoyar a Venezuela ante la demanda de la empresa. De modo que la impresión que obtiene el triste gringo es que no sólo en América Latina el gobierno bolivariano está acompañado, sino también en las instancias gremiales internacionales, donde brotan socios defendiendo su mancomunidad e intereses. El golpe final en esta materia lo dan los mismos tribunales ingleses, su querida nacionalidad aliada y de origen: Exxon nada tiene que buscar con Venezuela y hasta tiene plazo para retractarse.

Entonces el imperio, como muchachito regañado pero porfiado, se va a la ONU y pega el grito de terrorismo y narcotráfico contra Venezuela, allá en la ONU, donde ellos, los estadounidenses, la financian en sus gastos administrativo-burocráticos en más del 60%. Una resolución de allí tiene que favorecerlos. Su objetivo es lograr una condena para intentar replicar una situación de embargo como la de Cuba o Irán, con una Venezuela terrorista y narcotraficante. Pero no tarda el asunto en definirse, con una especie de tiro en la segunda pata: la ONU resuelve declarar a Venezuela entre los primeros países que combaten el tráfico de droga y asestan golpes al narcotráfico.

"La vaina está difícil", reconocen los más histéricos, llenando con su mal aliento los micrófonos de las emisoras radiales y televisoras. ¿No y que Hugo Chávez andaba por los suelos?, les preguntan algunos y hasta les muestran, para más contrición, las encuestas de popularidad de Seijas, que lo ubican con un 67,3% (de modo jocoso comento los resultados en Tips políticos). Ver así, con el rostro alargado, a los dignos representantes del gobierno de los EEUU, que desean el bien para la América de Bolívar y Martí, es sencillamente algo más que humillante. "Hay que redefinir la lucha", se consuelan entre ellos, "los gringos lo que quieren es administrar nuestros recursos con criterio de triunfo. Chávez no entiende eso y hay que derrotarlo, derrocarlo y hasta matarlo” “¡Manos a la obra!”, y aquí no pueden evitar, con los ojos llorosos, recordar las viejas glorias de cuando uno de los suyos era presidente.

"Sin duda la oposición venezolana, ansiosa de contrarrestar la ola de buenos puntos que con los recientes acontecimientos se acaba de colmar la gestión bolivariana, en lo breve andará intentando perpetrar alguna movida de piezas que procuren oscuridad para el firmamento de los venezolanos"

Uno de los más connotados contranacionales de la Cuarta República no se aguantó, y fue más allá que Rosales y Petkoff cuando declararon al presidente traidor por intentar resguardar la frontera: el inefable Antonio Ledezma sale y se querella con el presidente Uribe porque habrá de desistir de acusar a Chávez ante el Tribunal Internacional de La Haya, haciéndole un flaco servicio a la causa de la lucha por la libertad en la mal llamada América de Bolívar, que debiera ser de Washington, para más justicia. "Se trata de algo espantoso, de una dura bofetada continental al tío Sam, algo increíble del zambo barinés, con efecto demoledor en la confianza de nuestros adeptos". Esto lo dicen en secreto y a solas entre cuatro paredes.

Pero véase: la cosa no se aguantó ahí, en los predios exteriores. En lo interno, donde hace su agosto el cinismo y el menosprecio por los valores democráticos y constitucionales, algunos baldes de agua fría también se derramaron sobre la humanidad cuaternaria de la oposición venezolana. Se trata de acciones emblemáticas, simbólicas, no expresamente políticas pero sintomáticas de situaciones y prestigios que merman: en los dos municipios distritales banderas de la oposición (aunque como baluartes nacionales), Chacao y Baruta, un abogado, Juan Garantón, de las mismas filas opositoras (según creó), les jaló la cabra para el monte a los pobres muchachos golpistas, como se dice en criollo. Les derogó la medida de "Pico y Placa" que unilateralmente, a la brava, habían impuesto sus alcaldes en sus municipios. Tal situación, en año electoral, constituye para ellos, que leen las vísceras de animales muertos para predecir el futuro, simplemente un pájaro de mal agüero político. ¡Qué el criterio del gobierno haya prevalecido hasta dentro de "nuestros municipios! Es triste y... alarmante.

Sin duda la oposición venezolana, ansiosa de contrarrestar la ola de buenos puntos que con los recientes acontecimientos se acaba de colmar la gestión bolivariana, en lo breve andará intentando perpetrar alguna movida de piezas que procuren oscuridad para el firmamento de los venezolanos. Por lo pronto, de manera humilde y con corto alcance, andan pendientes de los muertos resultantes del asueto de Semana Santa para endilgárselos al asesino de Hugo Chávez, culpable del alcohol ingerido y de los accidentes de tránsito. Formarán un expediente para, en su locura, dárselo a Uribe para que lo meta en el "expediente" que los EEUU le está incoando.

Sencillamente saludo, políticamente, los buenos augurios y doy mi pésame a tan desnaturalizada oposición venezolana. Les iría mejor si amaran un poco más a su patria. A modo de rosario, les resumo el menú de noticias del mes, dado que no la leen ni a balazos en sus medios de desinformación:

  • Cumbre de Río
  • La pedida de perdón de Uribe
  • La ONU y la certificación de Venezuela en la lucha contra el narcotráfico
  • Apoyo de la OPEP a Venezuela en contra de la Exxon Mobil
  • Exxon Mobil derrotada
  • El diario El tiempo, de Colombia, pidiendo perdón
  • Derogación del "Pico y Placa" de los municipios Chacao y Baruta
Se comprende que se hayan ido a la playa a quemar un poco la desilusión. ¡Y ha de ser un espectaculón ver a tanto gordo ricachón solearse en las playas venezolanas, esas mismas cuya soberanía les importa un carajo si traspasándoselas a otros países se llenan ellos los bolsillos y adquieren nacionalidad gringa!


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martes, 18 de marzo de 2008

Archivo de encuestas, 2.008

El presente es un archivo de las encuestas que a lo largo de su vida irá realizando el blog. Al no tener la certeza si blogger de algún modo las almacena, una vez finalizada, y al no ser posible dejarlas consignadas en el blog mismo, se crea el archivo con el propósito de guardar un momento de historia y de opinión pública. Probablemente resulte tener alguna utilidad, más allá de la evocación.

Son de dos tipos: las breves, tipo avispas, con duración de un mes o una semana, de naturaleza circunstancial; las prologadas en el tiempo, con duración de 6 meses hasta un año, un poco más con valor de "encuesta", propiamente. Están a continuáción dispuestas en orden cronológico.

Encuesta prolongada - el ministro de estrellaEncuesta rápida - Muerte de CAP en Venezuela, abril 2008

lunes, 17 de marzo de 2008

Clase media y medios en la agenda de la oposición

Con miras a la descalificación y ataque políticos, de cara a las elecciones de noviembre de este año, el cónclave opositor ya acordó lineamientos. Viene con los humos altos después de su pasada victoria contrarreformista del 2D, como si fueran dueños de un acostumbrado expediente de triunfo sobre Hugo Chávez. Posee el clan opositor su estrategia y, sobre la marcha, la alimentan, tácticamente, aprovechando cualquier nimiedad que se presente para rasguñar de cualquier manera la gestión de gobierno. El problema de eventual guerra entre Venezuela y Colombia ha sido su último fortuito recurso, aunque nada nimio, por cierto, para matizar su sistemático trabajo de hacer rodar la imagen presidencial.

Es un año electoral y no se oculta que el oposicionismo venezolano caza al vuelo cualquier dato que recrudezca el efecto de su trabajo. Están "aguantados" para la hecatombe que sueñan crear en los momentos preliminares al evento electoral, mes de septiembre. Sus ideólogos estudian en detalles circunstancias de otros países, europeos o centroamericanos, para intentar establecer paralelismos de desalojo del poder, visto que la receta que se utilizó contra Allende parece haberse viciado y andar en los labios de medio mundo. Sopesan también que la sorpresa es clave y toman en cuenta que la contra-ideología del gobierno anda ojo avizor. Consideran normal y transitorio el actual desmán que viven en sus filas intentando definir los candidatos, conscientes de que la plantilla política que regentan es de muy difícil control emocional, megalómana por excelencia. Son más caciques que indios.

Con esfuerzos siguen el guión de guardar a sus muchachos universitarios para el fatídico noviembre gubernamental, momento en que harán explotar temas como la sempiterna autonomía universitaria, el cupo y acceso universitarios, cuyas medidas deben tener el efecto de controlar a los negritos de los barrios entrando. Trabajan a tiempo completo, ahora, después del rollo con Colombia, en la posibilidad de que declaren terrorista al gobierno de Venezuela, aunque no tengamos a la vista por aquí a ningún Bin Laden ni estemos construyendo bombas atómicas. Se esmeran en intentar ventilar a la opinión pública los problemas internos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), tratando de homologarlo en su funcionalidad y estructura con los viejos y viciados partidos políticos del pasado, como para que Chávez se trague su criticón discurso antipuntofijista.

Pero veamos a grandes rasgos sus líneas operativas, a cuyo guión intentarán sujetarse pacientemente, tratando de no perder el norte por causa de emocionales reacciones que puedan generar situaciones que se descubran en el camino. Por el contrario, con sangre fría, tendrán en mente siempre capitalizar, a modo de bomba, el trinitrotolueno político que se consiga por allí para hacerlo estallar en la fecha convenida. Ya utilizaron con gran ardor mediático el problema con Colombia, presentando al presidente como enemigo de la paz y del país (Rosales dijo que era un traidor); ya andan en un afán desbocado de añadirle al expediente de Chávez elementos que entusiasmen al congreso estadounidense para que lo declaren afecto terrorista o terrorista. Véase los puntos, en el orden en que los enuncia el columnista Marciano, en su "Piedra de tranca" del 3 de marzo del presente, Diario Vea:

(1) Feroz campaña comunicacional
(2) Problemas internos del PSUV
(3) La delincuencia
(4) La corrupción
(5) La pequeña burguesía y sus miedos en relación a temas como la propiedad y la educación.

Como en una suerte de orgasmo mediático, los puntos enunciados se irán trabajando acumulativamente hasta llegar a la anhelada situación de explosión comunicacional con efecto detractor electoral. Quien viva en el país no podrá negar que ya todos estos puntos están en ejecución, no pudiendo, por los momentos, mientras no tengan definición candidatural, dedicarse en su totalidad a su cabal explotación política. El punto (2) ya fue trabajado en comunión con el (4), donde los mismos de la plantilla afecta al proceso dieron la justificación de ataque, ventilando situaciones que colocaron en primer plano a personeros como José David Cabello y Luis Tascón; el punto (1) es de erupción volcánica permanente; el (3) y (5) se trabajan al unísono, en una campaña de aterrorizamiento colectivo con la que aspiran generar una matriz de opinión lamentable en el estrato fundamental de la clase media, a la que se le reza que en el país no se puede vivir en paz, que el plan Chacín no sirve y, como con la famosa cuña del carnicero de la contrarreforma, en este país se amenaza la propiedad privada, manejada como se maneja en Cuba –¡el terrible país comunista!- el tema de la educación.

Sorprende un mundo que siendo el presidente de la república un excelente comunicador, con centenares de programas de televisión en su haber, la gestión que preside no haya podido valorar en su fundamental medida la importancia de una política plataforma comunicacional, y digo "política" en tanto ella apunta al arte de atraer la atención del ciudadano para, comunicacionalmente, incidir en su bagaje informativo. Será imposible subir la sintonía de canales como Venezolana de Televisión (VTV) si en los cerebros que la dirigen no ocurre el parto de comprender que se tiene que ser primero atractivo para fungir luego como interlocutor poderoso. No es sólo una ley del mercado, para hablar deliberadamente de un concepto capitalista, es también una máxima de la psicología humana.

"Tengo conocimiento que algunos que viven 'abajo' encomiendan a los que viven 'arriba', en los cerros, para que les consigan alimentos"

Es una hora de claves comprensiones, de ingentes esfuerzos. El canal del Estado fue recibido con una sintonía de 3% (como dijera cínicamente un día Marcel Granier) y al presente ostenta una audiencia del 8%. No hay justificación para ello. Deben dejarse atrás, en nombre de lograr una superior incidencia política, viejos y temerosos resabios ideológicos, como ese que comporta el a miedo aburguesar en tiempo de revolución la programación de un canal del Estado. No se puede ser tan miope en nombre de petrificados oráculos ideológicos, y no se dice aquí que las ideas sobre las que se apoya la revolución socialista no brillen en su humanismo como ninguna estrella en el cielo; de lo que se trata es de acompañar cada gesta humana y gesto político con el asesoramiento de la ciencia y la sociología, para ser más pertinente. Nadie habla de manipular a nadie, pero sí de llamar la atención para intentar explicar un mensaje. Es demasiado simple.

No pretenderá un cerebro director por ahí que en un dos por tres se logre atraer con difíciles postulados socialistas una atención venezolana que ha sido bombardeada y aburguesada durante casi un siglo por el facilismo consumista de la cultura gringa. Es una actitud condenada al fracaso. Se debe, por lo menos, presumir de mayor inteligencia. Los estratos populares, con tendencia hacia la clase media, desdeñan navegar en un fango de gran complejidad dialéctica, y Marx o el marxismo -¿se acuerdan?- es un hito filosófico en la historia de la cultura humana de imbricada funcionalidad teórica. Mucho y sistemáticamente tuvo que trabajar Lenín para concretar el Estado socialista, esto es, en un sentido educativo, y aun así con tremendas fallas en el plano de la ideología que debe generar criterios en el aprendiz pueblo. Y nadie habla -se repite- de menosprecio de la inteligencia de nadie; se habla -se repite- de ciencia, de psicología humana, de amenidad, de atención y distracción, de la tecnología de la amenidad y la atención para convertir un canal de televisión en un contendiente poderoso. ¿Es difícil entenderlo? A riesgo de ser señalado en su directiva como ente burgués, inclúyase en la programación una telenovela, películas, una comedia, un talk show o cualquier otra cosa y bájese un poquitin la dura píldora de la intelectualidad, que hacen segundón a un canal con toda la tecnología e infraestructura para la competencia. Luego podrán irse apretando las tenazas educativas e informativas, siendo necesario hoy ir al grano del combate por la atención. De Telesur no digo nada porque, en mi criterio, es un canal excelente, de primer nivel informativo y cultural.

Respecto de la clase media, en la agenda de trabajo de la oposición política, existe un mundo del cual hablar. Se debe tener claro, ¡clarísimo!, que el discurso presidencial, volcado hacia los sectores populares, no la ha contemplado, pudiéndose hasta inferir que la ha perdido, dado que el discurso se ha enfocado hacia los extremos, ricos y pobres, sin consideración por el centro. El oposicionismo político la trabaja (a la clase media) con desmedido tesón, consciente, más rápido que el gobierno, de su poder generador y masificador de matrices de opinión. Si no se quiere creer, piénsese un poco en los resultados del 2D, sobre los que todo el mundo concluye que tuvo gran peso la famosa cuña del carnicero. Ya se ha hablado en otros artículos de su nada desestimable poder modélico sobre las clases de menor estrato social, sobre los que son jefes, maestros, profesores, comerciantes, profesionales en general, personas cultas, admiradas en el modo y plano más inmediato. Mucha gente sencilla he conocido que ha entrado a una empresa hablando español y sale hablando inglés, para hablar en sentido figurado. Es para pensar.

La oposición no pierde tiempo y siembra desde hace rato la insidia y el resentimiento en este sector de la población, para no decir de la oposición. Artera, hace notar con qué facilidad consigue un pote de leche la gente en el mercado solidario de una barriada, contrastándolo con la dificultad de la gente de una urbanización en su abasto. Tengo conocimiento que algunos que viven "abajo" encomiendan a los que viven "arriba", en los cerros, para que les consigan alimentos. El asunto -hay que repetir- es para pensar. Ojo claro, lector: clase media baja y media.

De forma que hay que concluir que en dos puntos cojea el gobierno bolivariano: plataforma comunicacional y clase media. Atender sus problemática significa hacerse con una contra que va más allá del efecto talismán: es contraatacar políticamente. ¿Podemos reflexionar sobre ello constructivamente?

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viernes, 14 de marzo de 2008

Dólar petrolero

Imagen tomada de Público.es

El viejo dólar, respaldado por las reservas auríferas, llegó a su fin en 1971 cuando Richard Nixon de modo unilateral lo decretó así, y así como así, como suele ser el hábito de los “amos del valle”. De tal forma la privilegiada moneda, con rango internacional, según favor de los acuerdos de Breton Wood desde 1944, mutaba su genética por y hacia el nuevo componente financiero del momento: el petróleo. La potencia militar más poderosa, siempre envuelta en el aura de la soberbia, movía así una pieza que entrañaba despecho y venganza ante los bancos europeos que demandaban oro por sus dólares.

Pero de ahora en adelante, porque la potencia así lo decía, el dólar tendría que cotizarse según las "fuerzas del mercado". Y esa soberbia, que en el fondo escondía la alarma de ver cómo el oro salía a chorros desde la Reserva Federal, disimulaba también la pérdida de la garantía, cada vez mayor, del dólar como moneda del imperio. Así son los imperios de fachosos, amén de soberbios, disimulantes eternos de las fracturas internas de su economía en problemas con el manto de la omnipotente voluntad de mantener el control... y el secreto.

Se mutaba porque se mutaba. "La quiebra con el oro abrió la puerta a una fase enteramente nueva del siglo americano", "lanzándose hacia un sistema de divisas flotantes" (1), cuya mayor repercusión se tradujo en la maldición de soportar EEUU su economía en los "recursos naturales y ahorros del resto del mundo" (2). Las "fuerzas del mercado" se convirtieron en una aventura exploratoria de recursos naturales en el globo terráqueo, de aseguramiento geopolítico y estratégico, cuya mayor ponderación desde el punto de vista de los yacimientos evaluados o del valor geoestratégico del área, determinaba el acaecimiento de una guerra y una final invasión del país satanizado cuyo propósito fue siempre la expropiación.

Se lanzaba EEUU, cabeza del imperio capitalista, a mercantilizar al mundo, legitimando, como peculiar práctica, su actitud y acciones con el discurso de los valores democráticos, blandido hasta la saciedad tanto en la era de la Guerra Fría (comunismo, armamentismo) como posteriormente, con novedosas justificaciones como terrorismo (Afganistán), armamentismo nuclear (Irak) o, la nueva tesis, narcotráfico o guerrilla, que parecen querer estrenar con Venezuela. Sólo así, con un dólar disociado del mermante oro, fue posible, entre tantas cosas, que EEUU terminara de financiar sus matanzas en Vietnam hasta 1975, gastando en la guerra 20 veces el valor de lo que en oro le quedaba en la Reserva Federal. Cada pedazo de tierra del planeta empezó a figurar en su haber contable como un activo conquistable, según se vio obligado el imperio a tener manos libres para jugar ajedrez con el mundo.

Con el nuevo dólar, petrolerizado, y una nueva economía dispuesta a hacerse fuerte mediante el expolio y la guerra internacionales, el capitalismo mundial, por extensión imperialismo, se dispuso a llevar hasta sus últimas consecuencia su tesis del libre mercado, mutando a oro negro su respaldante fisonomía y genética monetarias. Nacía la nueva aventura de soportar un imperio no en valores político o militares, como en el pasado, sino en la mercantilización del mundo, en la tasación del globo terráqueo en tanto agregado en hidrocarburos, bajo el título permisivo y legitimante de instituciones y discursos para los fines: la democracia.

Estas estructuras democráticas obligantes son: (a) la ONU y su conjunto de satélites institucionales, como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio (OMC); (b) instituciones anglo-americanas (Council on Foreing Relations, entre otras), creadas con finanzas petroleras para la toma de "decisiones de carácter estratégico que conlleven al dominio del mundo" (3); y (c) el grupo agremiado de países, como el G7, cuya función es inclinar la balanza económica hacia el interés político imperial.

De forma que la nueva genética imperial de sostenerse de las glándulas mamarias del resto del mundo, y glándulas no precisamente lácteas, se erige en ese nuevo paradigma económico del que tanto se habla hoy en el sentido de crisis, visto en su desgracia cuando el dólar se debilita frente al euro, se agotan las reservas de petróleo mundiales, los mismo EEUU cada día dependen más de él como fuente de energía y los países con yacimientos insurgen cada vez más como dueños soberanos de sus reservas, renuentes a la manipulación o la trampa lesiva de tratados leoninos con los explotadores (caso reciente Venezuela). Cosa complicada para el dólar y su economía, hasta el punto que se habla del fin de una era, como en el pasado el fundamento económico fue el oro; y, complicada también, para quienes son propietarios de reservas energéticas, quienes deben resistir el asedio del discurso “democrático” y “democratizante” de las potencias militares que no se quedarán de brazos cruzados mirando cómo su sistema económico se derrumba.

Si las reservas de un país no se toman mediante los tramposos tratados de explotación de hidrocarburos, seguramente (necesidad obliga) se intentarán tomar por la fuerza. Nunca como ahora parece ilustrada la tesis de que los países empujan hacia la guerra en la medida de sus premuras económicas. El dólar y la economía imperial del mundo, con cabeza en EEUU, empuja hacia la guerra, hacia la invasión, hacia la invención de nuevas modalidades de discursos democráticos, como el argumento del narcotráfico y terrorismo para Venezuela. En el fondo, sabemos, es el petróleo, el alma de la economía imperial capitalista del mundo. Ya lo dijeron con Irak, donde no valió ni discurso prohibidor ni resoluciones de la misma ONU para contener la siniestra necesidad de las potencias y del mundo industrializado. Las instituciones todas, del sistema, apuntan al sistema, de forma que cualquier país, en trance de ser invadido, que ponga su queja en los tribunales del sistema, podrá milagrosamente sustraerse de la voracidad del ogro capitalista.

Cuando Nixon liquidó aquel uso del oro, pasando a la historia la tangible Reserva Federal de un sistema económico y político, dio puerta franca -como dijimos- a esa temible economía de libre mercado y a esas nuevas figuras sustitutas de la Reserva, nuevos bancos como el Chase Manhattan y Citibank y otros, cuyo capital tenía la virtud de ser aéreo, intangible, 100% dependiente de las "fuerzas del mercado". Hoy lo que hace el papel de banco central en EEUU es una empresa privada, propiedad de otros tantos bancos privados, con grandes apellidos como fiscales contralores: Rockfeller, Rothschild, Davison, 62% de acciones. Y vea usted si no encuentra la palabra Rockfeller teñida de petróleo. Hasta puede decirse que la economía imperial es de naturaleza aérea, sin nada firme en las manos que le pertenezca (que no sea el mundo, claro), es decir, que sea propio, tangible, nada dependiente de las economías y recursos de otras naciones; pero ¡ojo! aéreo y peligroso constituye, en este caso, una terrible sinonimia.

Es muy fácil concluir con un silogismo: el petróleo es base de la economía imperial, el petróleo se pone difícil (sea por soberanía o merma), luego la economía necesita apoderarse a como de lugar del petróleo restante o existente, con gran ferocidad, a título de supervivencia. No es juego que la era del dólar, era del petróleo, esté llegando a su fin, con toda la amenaza que implica su supervivencia. La creación de nuevos mercados para sus reservas por parte de Irán y Venezuela, la propuesta de Irán de no cotizar más el crudo en la moneda imperial y la renuencia cada vez más fuerte de los países productores a dejarse birlar sus reservas; puede, en efecto, constituir un golpe de muerte para un modelo económico que declina, pero se sabe que la cosa no es tan simple. Las guerras e invasiones, hoy como siempre, acaecen cuando se amenazan supervivencias.

Según el petróleo es un correoso líquido que alimenta una maquinaria, puede afirmarse respecto de las potencias consumidoras, potencias amas del mundo, militares por antonomasia, que a mayores problemas de suministro, mayores posibilidades de guerras.

(1) Wladimir Ruiz Tirado: “¿Otro Estados Unidos de América es posible?” en A plena voz. – (2.007) nº 35-6, sep-oct; p. 19-21.
(2) Raúl Ramírez: “Imperio en crisis” en Temas Venezuela. – (2.007) sept 28 – oct 4; p. 11.
(3) Ruiz: op cit, p. 20.

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miércoles, 12 de marzo de 2008

Obama negro, Hillary mujer y McCain gringo

Imagen tomada de Orbis

¡Qué si McCain, que si Obama! Que si la "obamanía", que si McCain es la exacerbación de Bush. Que si el primer presidente negro en los EEUU, que si McCain es más de los mismo. Que si ambos hoy reconocen, aunque sea en el ámbito del discurso proselitista, que EEUU se ha olvidado de América Latina. Que si hablarían con Chávez o no. Que si de no ser Obama o McCain de todas maneras habrá cambio, porque el coroto político quedaría por primera vez en manos de una mujer. Qué si patatín, patatán. ¡Que si Hillary mujer!

Señores, ¿hasta cuando seremos caldo de cultivo de los medios de comunicación y de una derecha que se ha apoderado de los micrófonos del mundo? Nos ponen a elegir (o a reflexionar) entre un negro y un blanco, o entre un hombre y una mujer, creando hasta expectativas revolucionarias en algunos, haciéndonos olvidar lo más importante del todo: que ambos representan corrientes de la derecha ideológica, incapaces, esencialmente, de cambiar nada que no sea encarnar un color de tez o género específicos no acostumbrados en la humanidad del futuro cabecilla del gobierno de los EEUU. El discurso de la derecha analista, a sabiendas de su entusiasta acogida intelectual en una izquierda aérea, va y suelta la especie de que habría que esperar cambios necesariamente porque uno de los candidato es negro o mujer, y porque Chávez es un líder latinoamericano que llamó la atención del mundo hacia estos lares y porque EEUU atraviesa por una crisis que va más allá de lo energético.

Y como conquistadores que nos suministran encantadores espejitos que nos entretengan mientras planean mejor nuestros saqueos naturales, nos tiran una cortina de humo que obnubila fundamentalmente que se trata de una derecha en el poder de los EEUU o de una derecha en el poder de los EEUU, misma que combate otras modalidades de existencia ideológica. ¿A qué entusiasmarse con grandes cambios? ¿De donde procede que porque soy negro, por ejemplo, andaré en el plan de apiadándome de cualquier oscuridad con la que me tope en el camino?; ¿o de que porque soy mujer, mi gestión como presidenta de algo asegurará mayor humanismo y sentimentalismo? A otro perro con ese hueso. Condolezza Rice, con gran poder en el actual gobierno, no encaja aquí aunque la empujemos; lo mismo Colin Power, otro ex fuerte de la gestión de Bush? ¿Por qué el empeño, en medio de intelectuales entusiasmos, de olvidar el origen y contexto de los fenómenos?

Obama es negro y Clinton mujer, pero ambos no tienen –ni son- nada que les obligue a ninguna inclinación humanista de algún postulado de la izquierda; son tuercas y tornillos en el engranaje de una gran industria de poder cuyo mecánica no es, precisamente, ir contra la maquinaria misma, es decir, ni contra el capitalismo como esquema de vida ni contra sus efectos inveterados de dominio mundial. Más que ingenuos, quienes abren las fauces para hablar de seguros cambios, son incautos que con el gesto obvian la enseñanza de la historia y caen bajo la hipnosis del espectáculo derechista del mundo, que llama al entusiasmo de una fiesta electoral cuya propuesta es más de lo mismo, o lo que es peor, cuyo acaecimiento constituye el ritual perpetuador de la tesis que soporta conceptualmente la estructura capitalista del mundo.

Kennedy, para muchos un moderado, y para muchos por eso mismo asesinado, propuso una política que lo hizo lucir como un intelectual ganado a la causa de frenar ciertas causas bélicas durante su gestión, siendo aniquilado por los estructurales perros de la guerra de gobierno de siempre. No se puede ir así como así contra la estructura imperial construida durante tantos quinquenios, más cuando desde hace mucho tiempo, por el anonimado efecto del sistema, en los EEUU cada vez más se tiene la sensación de que quienes mandan no son personas, sino corporaciones. La silla presidencial es un molde donde "predeterminado" donde el presidente de la república debe sentarse cada cierto periodo, encajando perfectamente los brazos en reposo sobre sus barandas de oro y guerra, y la espalda recostándose sobre un espaldar de mullida retribución a la obediencia. No es casual que ya Hollywood presente a los presidentes de su país como unos peleles que van allá a complacer empresariales peticiones, se trate de perros de la guerra como de blanquitos anglosajones que cuidan tanto la sangre como sus bienes monetarios.

¿De dónde sale eso de que Obama cambiará el mundo de ganar la presidencia? ¡Pamplinas! Me río de tal argumento, imaginándomelo hasta asesinado si fuerza mucho la barrera de lo que ha sido un tradicional gobierno de blancos para blancos, con secularizadas costumbres de hacer guerras en el extranjero y el objetivo existencial de reducir en el mundo el germen de la izquierda ideológica o de cualquier otra postura que insinúe cambios en el establishment. Obama puede ser peor en el poder que cualquier blanquito (como Power y Condolezza), porque precisamente por el estigma de su raza se verá obligado a cada paso a no sembrar desconfianzas en el "sistema" con acciones reivindicadoras de carácter social o racial específicos. Lo primero que hará será apartar a los suyos. Además, ¿qué demonios irá hacer con todo ese paradigma histórico del Ku Ku Klan que define la cultura norteamericana como una aséptica raza que vino, desde el puritanismo inglés, a dominar el mundo? En el mismo estado de Mississippi, donde acaba de ganar, el sudor y la sangre negra destilan lamento por entre los matorrales de los caminos, donde antaño caminaban los esclavos negros.

"¿De dónde sale eso de que Obama cambiará el mundo de ganar la presidencia? ¡Pamplinas! Me río de tal argumento, imaginándomelo hasta asesinado si fuerza mucho la barrera de lo que ha sido un tradicional gobierno de blancos para blancos"

¿Que Hillary tal cual patatín patatán? Nada nuevo a aportar que no sea la crítica de su Partido Demócrata a la gestión de un republicano en el poder. No hay gran cosa que decir al respecto, desde el mismo momento en que la misma Condolezza, a la par de negra, también es mujer. Sería una gestión con un rostro femenino de adorno dominada por los clanes masculinos del poder de siempre, los Clinton, por ejemplo, donde su marido mandaría que da miedo. Constituiría un simple cambio de nombre y de género que seguiría presentándole al mundo la patraña de que dirige a un país amplio y tolerante en reformas, dejando intacto –como es el ideal- el clisé de ser el país más democrático y anticomunista del mundo. ¿Verá usted, por ejemplo, con una Clinton en el poder, a un partido socialista lanzar una opción de poder en los EEUU? ¿Se podrá hablar de cambios si no ocurre algo por el estilo en el país de tan revolucionaria mujer?

¿Que John McCain es más de lo mismo que Bush? Probablemente, en tanto republicano; pero hay que decir que McCain no es un empresario petrolero como los Bush y Dick Cheney, el vicepresidente, que utilizan el gobierno de su país para generar situaciones donde sus corporaciones accionen para aumentar su capital, como los pozos petroleros que busca Bush y las tierras desoladas por la guerra que siempre pide Cheney, para cobrar por reconstruirlas después de las invasiones. Tal perfil, con todo lo deplorable que resulte ser republicano belicista para el mundo, parece prometer mejores condiciones para Venezuela, por ejemplo, donde la derecha le tiene velas prendidas con la esperanza de que liquide de una vez para siempre con el fenómeno Chávez y su revolución.

Probablemente sea McCain el próximo presidente de los EEUU, acabando de un sopetón con la bulla de Obama y su pseudo paradigma de reformas. Y acabaría también con el bushismo de utilizar el aparato de estado como empresa personal de hidrocarburos, al no ser él mismo un empresario petrolero. Sin duda, su pasado de combatiente lo compromete con una vertiente de la guerra como oficio, pero ¿quién republicano no es belicista? Se dice de él y de su entorno que no hay el ánimo de congraciarse a ultranza con las trasnacionales petroleras, que retiraría las tropas de Irak y que dedicaría esfuerzos a contraatacar la dependencia del petróleo invirtiendo en fuertes alternativas de energías. De manera que, por lo pronto, significaría un cambio en la correlación del poder obsesionado de la Casa Blanca por los yacimientos de petróleo. (Miguel Salazar en Las Verdades de Miguel. - (2.008) mar 7-13; últ pag).

Pero McCain, sin embargo -siguiendo la idea del editor citado-, implica un gran peligro para la América Latina, incluso antes de llegar al poder, de lo cual están ciertos –por cierto- los republicanos al presenciar la dificultad con que su rivales se debaten para enfrentar a su candidato: el partido republicano le pide a la gestión de Bush, ya con nada que perder al no poder optar nuevamente por la reelección, que le entregue nuestro continente con la mesa limpia, esto es, sin Chávez y sin revolución. Sáquese por allí la cuenta de lo se puede inferir o deducir de la oferta de cada candidato para Venezuela, cuando el peorcito para nosotros por ideología –McCain-, si nos beneficia a futuro por las políticas energéticas a adoptar, pide de antemano el borrado de la Revolución Bolivariana. Ni que hablar que Obama será un negro con más de lo mismo blanco, esto es, la misma política del sistema, y sistema en boga a 100% . En fin, es una manera de decir, con McCain, que el apéndice de gobierno que queda con Bush en el poder, se la jugará a fondo con un barrido en Venezuela, descubriéndose hoy, con gran fuerza, el puntal del Plan Colombia y su trabajo de comprometer a Hugo Chávez con el terrorismo y la guerrilla.

Algunos por allí argumentan, los ojos brillosos de blanca esperanza e ingenuidad (esos que oyen a los analistas de la derecha con sus espejitos mágicos), que EEUU viene por la recuperada, porque durante muchos años olvidó a Latinoamérica, preocupado hoy por perder su lindo patio trasero. Esto se me figura una gran bolsada por lo que tiene de miope, y no presumo aquí de nada que no sea la de ser un atento a lo que en verdad nos conduzca a un cambio concreto. El llamado abandono que hasta parecen lamentar, no es más que la certeza que EEUU siempre albergó respecto de nuestro adormilado destino, cosa que les salio por la culata el tiro, siendo mejor que nos "descuidasen" porque así se asentaron intelectos y voluntades en la reflexión, en la verificación y rechazo de la colonial situación de dependencia, en la reorganización de las filas y en la final insurgencia del movimiento bolivariano en Suramérica.

¡Menos mal que se olvidaron de Latinoamérica hasta el grado saludable que hoy, cuando se recuerdan de nosotros, la memoria se nos presenta como un acto lamentable de la especie humana!

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lunes, 10 de marzo de 2008

Cuando la oposición echa el resto, pero por la borda

Imagen tomada de Sedice.com

Claro, cuando el otro componente político del gobierno del país, es decir, la oposición venezolana, da un golpe de Estado, no se puede apostar a que en lo sucesivo haga causa honesta con quien detenta el poder constitucional, reconociendo lo favorable para el país que haya que reconocer y deplorando, de modo constructivo, lo que considere realmente lesivo al interés nacional. Es difícil, más si se recuerdan (los opositores) a cada trecho que ni el golpe les salió bien, por aquello del pueblo que bajó de los cerros a reponer a un presidente, lo cual evidenció y generó la roncha rencorosa de que el hombre de Miraflores vino a desmontarlos históricamente, haciéndolos lucir como anacrónicas especies sin capacidad para la interpretación política.

Desde entonces, desde el golpe de Estado, ha sido realmente penoso (¡nadie se alegra por ello!) que se haya tenido que oír por ahí a venezolanos opositores que, en primer lugar, deploren que una mayoría haya decidido seguir con "este hombre" y, en segundo término, en una suerte de evolución del raciocinio, que hayan concluido confundiendo a Hugo Chávez con el país completo, dirigiendo en consecuencia contra la venezolanidad sus propios malestares de incapacidad política, lanzándole sus rencorosos dardos de reclamo político, como si acusaran al pueblo de descubrirlos en su condición de fraudulencia histórica, más si se empeña este pueblo en apoyar al zambo barinés responsable de llevarlos a ellos a la bancarrota política. La ceguera, producto de la incapacidad del análisis político, los lleva fácilmente a meter a Hugo Chávez y a Venezuela en un único saco para luego aplicarles palos de castigo. Luego tenemos que el odio político contra un hombre es desplazado contra un país completo, incurriéndose en la tristeza de lo que dolorosamente se conoce como traición a la patria. El país, que es la silla donde "este hombre" se sienta para gobernar, debe ser desbancado de cualquier modo para que caiga. Es la conclusión final.

Y aunque la actitud sorprende, por aquello de evidenciar oscuras inclinaciones de la naturaleza humana, lógicamente no extraña si se considera que la oposición política venezolana recibió en dos grandes ocasiones la oportunidad para el cambio y la recompostura, pero rechazándola de plano. La primera, después del golpe, cuando Hugo Chávez le tendió la mano para la reconciliación nacional; la segunda, en 2.007, cuando la amnistía presidencial la eximió de culpa política por diversos conceptos de desestabilización en que había incurrido. Y ya sabemos que después del primer gesto de perdón presidencial, la oposición interpretó que el hombre mostraba debilidad al actuar de modo tan magnánimo; y que después del segundo gesto, ni corta ni perezosa, a años ya del primero, mirando al gobernante y al país como único blanco político, como en el 2.002 cuando el golpe, se esfuerza la oposición por repetir la aventura. "Si este hombre no mete preso a nadie", dicen por ahí, "Es un pan de dios."

Y a lo largo de los años, en los que la oposición parecía recomponerse pero no precisamente para el cambio, sino para seguir desestabilizando a un gobierno constitucional, se iban presentando pequeñas situaciones que apuntaban a que ya no concebía un golpe de Estado por mano propia (las Fuerzas Armada habían sido purgadas) sino a través de componentes extranjeros, lo cual es infinitamente peor porque se traduce en una situación en que venezolanos conspiran contra venezolanos. Poco a poco, al tener la certeza de que en lo interno, por sí solita, no podía intentar una aventura con éxito, nuestra oposición fue levantando el clamor de pedir auxilio internacional, con los más disímiles pretextos: libertad de expresión, violación de los derechos humanos, persecución política, asesinatos, narcotráfico, guerrilla, terrorismo, todas las pestes que apuntasen a la descalificación internacional para intentar servir al país en bandeja de plata a cualquier imperio extranjero que se animase. En eso se estiró durante cinco años.

"Así como en el pasado la oposición tuvo y desperdició dos oportunidades de oro para generar una actitud de real conciliación en el país, en el presente, de modo increíblemente fatídico, no quiso perder tampoco la ocasión de aprovechar dos circunstancias pero para ir en contra"...

Y así, de pequeñas situaciones que aprovechaban para soltar perlas declarativas y alistarse con los ejércitos del exterior en medio de una imaginada situación de confrontación militar, de pronto casi se llega a la consumación del sueño, esto es, a una guerra entre Venezuela y Colombia con la presencia tras bastidores de los EEUU. De modo tal que al presente puede decirse que la oposición política venezolana sumó a su anterior movida de piezas golpistas de 2.002 una movida de piezas en el exterior, esta vez el ejército imperial, siempre listo para entrar en países donde los mismos lugareños lo inviten. De agitar a una facción del ejército nacional en el 2.002 para insurgir contra la constitucionalidad, pasan a desestabilizar para contagiar y azuzar a ejércitos extranjeros contra su propio país.

El acaparamiento de alimentos, la guerra mediática con su desinformación, el sesgo insólito de voltear situaciones para la mal interpretación, siempre a favor del eventual enemigo invasor, buscaron sembrar la zozobra desconcertante en un país donde daban por hecho el miedo, así sea a la defensa. Como si se dijera que defender a un país donde mandara Chávez no tiene importancia alguna. Canales y periodistas, impúdicamente, se volcaron a la tarea de filtrar información militar estratégica al eventual enemigo tras las fronteras, formando inaceptables alianzas comunicacionales con el país adverso. Dirigentes políticos y analistas internacionales coparon los escenarios para alebrestar a las masas y generar una situación de indefensión tal en el país de modo que la agresión extranjera -se dirá- fuese más fácil. Denunciaban sobrearmamentismo venezolano por doquier, injerencia del presidente, culpaban al presidente de llevar al país a una guerra, indirectamente invitaban a la desobediencia militar, y casi que invitan a los venezolanos a una actitud de brazos cruzados ante la eventualidad de una agresión extranjera, planteada por los EEUU a través de su peón de fondo latinoamericano, Álvaro Uribe en Colombia. Una pena.

Así como en el pasado la oposición tuvo y desperdició dos oportunidades de oro para generar una actitud de real conciliación en el país, en el presente, de modo increíblemente fatídico, no quiso perder tampoco la ocasión de aprovechar dos circunstancias pero para ir en contra, tumbando cualquier pronóstico moderado de ética política que se pueda imaganinar en un ente humano. La primera, su alianza con el interés extranjero en contra de Venezuela representado por la Exxon Mobil; la segunda, su alianza con el interés y ejército extranjeros en contra de Venezuela, representado por el ejército colombiano y estadounidense, a quienes empujaban animosamente creando sobre la población una zozobra interna.

De modo que se puede afirmar que esos pequeños conatos de traición que se descubrían en la gestualidad opositora cuando se inclinaba “racionalmente” por lo enemigo o contrario al país, adquirieron definitiva certificación con estos dos capítulos recientes de la historia política venezolana, la Exxon Mobil y el conflicto con Colombia, donde ellos, los opositores, privilegiaron al enemigo externo del país por encima de su propia defensa. Y como en el 2.002, cuando el golpe de Estado y el paro petrolero, cuando las circunstancia sirvieron para mirar con claridad dentro de las entrañas apátridas del monstruo, los acontecimientos recientes le vuelven a dar a los venezolanos la oportunidad de saber qué es la oposición venezolana y quién es, esa cosa política que vive convirtiendo oportunidades de redención y autocrítica en circunstancias de autocondena patriótica. La pregunta es si eso servirá para algo, para dar pasos de afinación política en el país en beneficio de todos.

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jueves, 6 de marzo de 2008

De la OEA y otras decadencias: de cómo se enjuician las bombas y no a los bombarderos


Está claro que la Organización de Estado Americanos (OEA) se tiene que reformular, como también la Organización de la Naciones Unidas (ONU), última esta concebida en el aire post guerra de la II Guerra Mundial, fase mejor conocida como Guerra Fría. La ONU posee una estructura y correlación de intereses que no son representativos de la globalidad mundial, organización donde manda un grupo aliado de países post guerra que se agarraron el mundo para ellos. Financiada por el mismo grupito amo del mundo, con sede en uno de los países del grupito, su trabajo último ha consistido en certificar el acto de depredación de países de diferentes culturas y más pequeños en boca de los grandes aliados que conforman la estructura capital de la organización. Más concretamente, su tarea es evitar que los países pequeños, intervenidos, explotados, sojuzgados, insurjan de cualquier modo contra el interés establecido por los señores de la guerra.

La ONU no va más allá de constituir un argumento retórico en la boca política de los grandes países, mientras ganan tiempo y preparan invasiones, para finales despojos de república y nacionalidades. Su gran traspié es y ha sido Irak, donde hizo el teatro de prohibir la invasión a ese país de parte de los "aliados", para certificarla después autorizando inspecciones, reparaciones y divisiones político-geográficas. Una burla al colectivo internacional, al derecho internacional, a la esperanza de amparo internacional ante agresiones, que debió concretarse en su disolución inmediata y refundación. Una renuncia masiva de sus integrantes ha debido ocurrir para asestarle al agonizante esquema del pasado el palo necesario de muerte. Pero no fue así y por ahí sigue rigiendo la fulana organización, más campante que nunca, penetrando en países, haciéndole el lobby a las grandes potencias, ubicándole las reservas petroleras y energéticas en puntos del planeta para luego autorizarle la incursión militar y expoliadora al cónclave que la regenta. Haciendo el ridículo internacional para ver hasta dónde el mundo aguanta, como es el mismo comportamiento imperial de los EEUU, su miembro principal, quien trata a medio mundo como idiotas a la hora de adelantar sus invasiones y asesinatos.

Igual ocurre con la OEA, muy a propósito ahora con el actual problema generado por Colombia y su violación de fronteras ecuatorianas. Mención aparte de Insulza, su secretario general, quien ha hecho un esfuerzo de claridad y centro objetivo, la organización no resiste un examen en su contexto, estructura y funciones, demostrándolo ayer mismo durante sus deliberaciones para mediar en el conflicto colombo-ecuatoriano. Como en Irak con la ONU, donde la organización al parecer no quiso darse por enterada de su inutilidad cuando el interés de uno de sus miembros se imposo sobre cualquier estatuto, la OEA también como que no quisiera ver en la acción de trasgresión colombiana la mano peluda e interesada en la guerra de uno de sus miembros, EEUU, quien la soporta financieramente en la mayor parte de sus gastos, cosa que, para empezar, ya es una inmoralidad.

Toda reconducida ella, pronunciándose en lengua inglesa en su moderación (otro absurdo de la organización cuando la mayoría de sus miembros habla el español), enmarcándose en la vieja escuela de la diplomacia timorata (esa que simula querer salir del santo para seguir recibiendo sus favores), decide dar cincuenta mil vueltas retóricas para concluir lo que ya ha sido concluido desde el principio de los tiempos, a saber, la inviolabilidad del territorio de un país, escurriendo el bulto de sancionar al infractor con una condena, sólo porque este infractor, Colombia, es aliado de su principal benefactor económico en el ámbito administrativo y burocrático, los EEUU, de quien hay que decir también que la provee (a la OEA) de un edifico sede en Washington. ¿Se ha visto semejante colmo? (Su sede debería estar en Suramérica y alternada).

Una organización al servicio de una mayoría de países de habla española, sesiona en inglés y en tierras lejanas a las latitudes del conflicto. ¡Quién ha dicho que los EEUU se consideran como los nuestros, países suramericanos, o compartidor de nuestros intereses comunes, para no hablar de zonas geográficas! Ellos hablan de "patio trasero" refiriéndose a los países de América Latina, más o menos como hablan los españoles de nosotros cuando nos llaman "sudacas"; ellos hablan de las Américas, para distinguirse ellos mismos en su calidad de América del Norte. Ellos hacen la distinción constantemente, de un país y otro, de una cultura y otra, de un gentilicio y otro, de una riqueza y otra, poseyendo, por interés contrario, la visión de explotarnos arteramente en nuestros recursos naturales con sus trasnacionales, sin ninguna sincera preocupación de solidaridad con nuestros problemas latinoamericanos; y pretenden, de paso, sin ningún tipo de escrúpulo y con el mayor cinismo, también llamarse nuestro iguales cuando les conviene colarse en las filas de una organización que debería ser puramente nuestra, sólo nuestra (uso el posesivo deliberadamente), suramericana (incluyendo México sin importar que esté más arriba) o latinoamericana, de exclusiva deliberación de nuestros problemas.

"Preparémosno, pues, a émulo de la OEA, para la audiencia donde habrá de ser condenadas las bombas y no los bombarderos"...

¿Qué hacen los EEUU como miembro de la OEA, tan diferente ellos, cultural y geopolíticamente, participando de nuestra problemática mayoritariamente suramericana, española, latina o subdesarrollada, como e ellos mismos les encanta definirla? Infiltrarnos y controlarnos, sencillamente. Soportarse en un piso jurídico del derecho internacional para coaccionarnos con el cuento de que son nuestros iguales (ahí no hablan de patio trasero), con derecho a reclamo y participación. O los EEUU se salen de la OEA o deben nuestros países renunciar masivamente a ella para fundar una organización más apropiada y menos contaminada de insidias imperialistas; algo así como la Organización de Estados Suramericanos (OES). De otro modo no puede haber soberanía, ni autonomía, ni independencia de criterio, sino injerencia extraña. (Y valga aquí lo de “extraño” por iniciativa de ellos mismos, que hablan de las Américas, de Doctrinas Monroe y patios traseros).

Las pruebas están a la vista. La OEA habla inglés (ayer se moderó en tal idioma), tiene su sede en Washington y es financiada por los estadounidenses. Y en más evidencia se coloca cuando, como lo demostró ayer, fue incapaz de condenar a un país agresor como Colombia, cuando la totalidad de sus miembros, en declaraciones por separado, lo han hecho, a excepción de los EEUU, quien ha declarado apoyar la incursión militar neogranadina en territorio ecuatoriano porque dizque cazaba terroristas "en caliente". Absurdo este, porque la calificación de terrorista la han dado ellos y Colombia nada más, cosa que hace pensar que el asunto es más grave en la organización de lo que aparente en lo que respecta a sobrevalorar el criterio de uno solo de sus miembros, sospechándose parcialización cuando todo un conglomerado parece obviarse.

Absurdo esto, por tratarse –como dijimos- del miembro más extraño, más alejado geográficamente y menos compartidor de intereses comunes respecto de los demás integrantes, pero miembro al fin y con mayor peso dentro de la organización. Curiosamente la organización no ha fallado en una condena contra Colombia, pero si en contra de su delito; siendo curioso también que el país más influyente de la organización la haya defendido (a Colombia), como si nadie se atreviera a desdecirlo aduciendo que se hace necesario condenar concretamente al país trasgresor para evitar en lo sucesivo la comisión de más desmanes. Ayer la OEA hizo ostentación del viejo discurso de la diplomacia a dos aguas, esa que través de sofismas mantiene viva la raíz de los problemas y los condena nomás en sus efectos, jugando sospechosamente a no mirar más allá de una solución sucedánea y parcializada de la crisis planteada, como ha sido uso y abuso de la ONU en sus materias.

Falló como falló el criterio de Washington, muy típico en su estilo de ocultar las verdaderas causas de los problemas (o sus abusos) con marañas discursivas sobre la democracia, los derechos humanos y la democracia, preservando viva la causalidad de las situaciones, muy conveniente para ellos en su intencionalidad de explotarlas hasta sus últimas consecuencias. Falló condenando la violación del espacio, pero no al violador, quien sonríe feliz tras las cortinas. Falló condenando el robo del ladrón, mas no al ladrón. De modo que, con la anuencia imperial, habrá que presumir que el delincuente, Colombia, siga cometiendo sus fechorías, bombardeando países y soberanías, con esa suerte de licencia para matar que le expide la OEA, porque no de otro modo hay que interpretar cuando se condena el acto y no al responsable que lo perpetra. ¿O hay que entenderlo de otro modo, más “civilizado”?

Preparémosno, pues, a émulo de la OEA, para la audiencia donde habrá de ser condenadas las bombas y no los bombarderos, léase Colombia o Álvaro Uribe Vélez.

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