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jueves, 29 de noviembre de 2007

El ejército de los niños y su paladin medieval, Yon Goicoechea


Como en una de las viejas cruzadas por rescatar el Santo Sepulcro de manos de los árabes, cuando en Alemania se concibió la idea de formar un ejército invencible, "puro e inocente" de niños (año 1.212), así también en Venezuela la oposición venezolana cocina grandes ideas para organizar un magnífico frente que lleve al desalojo de Hugo Chávez de la Presidencia de la República.
En esta oportunidad la tuvo un dirigente estudiantil de una universidad privada, Jon Goicoechea. Llevado por la más inusitada razón medieval, no tuvo reparo ante los medios de comunicación en llamar a los niños y adolescentes de las escuelas, colegios y liceos a acompañarlos en sus aventuras políticas. "Ellos también tienen derecho a expresarse", manifestaría, según leo en el Diario Vea del 26 de noviembre de 2.007. Por supuesto, el llamado fue puesto en cámaras de TV por un canal que lo apadrina, Globovisión.
La cosa tendría que complicársele a tan ingenioso líder estudiantil, dada la existencia en el país de una muy celosa ley en lo que respecta a la manipulación de los menores de edad, pero como es visto y conocido del talante opositor venezolano a la hora de perpetrar golpes, semejantes previsiones no valen un carrizo. Ya bastante es conocida la irresponsabilidad de quienes el 11 de abril de 2.002 llamaron a una marcha hacia Miraflores, a pesar de no estar permisada y de filtrarse de entre ellos mismos, los organizadores, las acciones homicidas y violentas sobre sus mismos manifestantes.
Hoy el señor Goicoechea con su llamado a los menores de edad del país, aspira a engrosar la participación política de sus frecuentes caminatas hacia cualquier poder institucional del país, sea el Tribunal Supremo de Justicia, la Defensoría del Pueblo o la Fiscalía. Para esta ocasión, de acuerdo con analistas, el formato de su convocatoria comporta también, como en el 11 de abril, un grado de irresponsabilidad descomunal, porque se presume que pretendan utilizar a los menores de edad como una cortina frontal contra la cual los cuerpos de seguridad del Estado no puedan operar eficazmente en el trabajo de preservar el orden público.
El gobierno venezolano tuvo la previsión de suspender las clases un día antes de la concentración que, gente como el señor mencionado, proyectan para la avenida Bolívar; sin embargo, dado el trabajo de antiguo que los sectores de oposición vienen realizando en todos los ámbitos, no tendría nunca que bajarse la guardia en al respecto.
Según todos los trazos de la realidad, indicios como el de los niños queriéndoseles llevar a una guerra, la oposición política venezolana se presenta cada día más como una especie de fenómeno de otro mundo que, en su desesperación, pretende no respetar ni las leyes humanas ni las biológicas, esto es, las del entendimientos y de la posibilidad fáctica. No tendría que sorprender a futuro, cuando ya hayan consumidor los cartuchos de los estudiantes universitarios y escolares, que se las arreglen también para formar una marcha con los infantes de las guarderías. Es muy posible, si retornamos hacia esa zona medieval de donde parece proceder este señor Goicoechea, época en la que cierta corriente del pensamiento proponía o quería creer en la existencia de un mundo al revés.
¿Qué les parece?
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Nota de duelo y reflexión sobre el papel de la Iglesia Católica venezolana en tiempo de reformas

LA NOTICIA
Lo que ocurrió en Guacara, Estado Carabobo, el asesinato de José Aníbal Oliveros Yépez a manos de unos opositores políticos que habían cerrado una vía, es una especie de micro documental por adelantado de lo que en escala mayor personalidades como la cúpula eclesiástica católica y grupos políticos de extrema derecha le tienen preparado al país en sus afanes de desestabilización.
El joven de 19 años fue tiroteado por la espalda por insistir pasar con su gandola para dirigirse a su trabajo, Petrocasa, contraviniendo la agresiva guarimba que los vecinos de la urbanización Ciudad Alianza habían montado en favor del NO, prácticamente a seis días de la fecha refrendaria. Los hechos sucedieron el día lunes, y, de acuerdo con declaraciones de los vecinos, los ánimos políticos ya venían alebrestados desde la misa del día domingo, en la cual se convocó a una vigilia y se distribuyeron volantes con la lectura "Por la virgen vota NO". Según declaraciones oficiales, la Iglesia donde se planificó esta y otras guarimbas para el inicio de semana, fue la de San Antonio de Padúa, en la Urbanización Prebo, Valencia.
Ya cadáver, el cuerpo fue arrastrado y desfigurado en el rostro (para despistar, se supone). De un grupo de siete muchachitos "sifrinos", cuatro ya están detenidos, incluyendo el autor material.
A MODO DE REFLEXIÓN
La cúpula religiosa católica tiene responsabilidad en los hechos, según evidencias y circunstancias del crimen. Ya es cuento conocido el hecho denunciado varias veces que la dirigencia de la Iglesia Católica venezolana, en la figura de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), es decir, los curas Baltasar Porras y Jorge Urosa Sabino, tienen un comportamiento expresamente político, como el mismo canal de noticias que los promueve, Globovisión. Los señores, abiertamente andan en una campaña clara por el NO, promulgada desde el aparato institucional eclesiástico.
Lógicamente, no hay ningún problema en que un cardenal cualquiera en lo personal tenga una definición política cualquiera, dada la libertad de elección política que se ejerce en Venezuela; lo que no es permisible -y esto es una perogrullada- es que intenten utilizar el aparato institucional de la Iglesia, con su liturgia incluida, en un acto de proselitismo político, como siempre se le ha criticado a otros entes, de otra naturaleza, como el canal de noticias sesgadas, Globovisión, quien siempre edita sus opiniones como sucesos "objetivos". Es claramente un acto de irresponsabilidad, rozante con el crimen, como quedó visto con el asunto de Guacara.
No es posible que desde tan importante instancia espiritual se someta a la feligresía al chantaje de definirse hacia una tendencia política específica so pena de significarle que no tiene aceptación en Cristo o en la Virgen María. Es, para ser más exactos, un acto de criminalidad política que desvirtúa una institucionalidad en nombre de particulares intereses personales, asociados a un hecho de conservación de privilegios y a una militancia partidista.
En los últimos días se le ha llamada la atención a sus representantes, sobretodo a la CEV, a saber, Baltasar Porras, Jorge Urosa Sabino, Roberto Lücker y otros como el Padre Ugalde, en el sentido de concretar ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) su inscripción como partido político, a efectos de que emitan fuera del contexto litúrgico su preferencias políticas (hacemos la salvedad que el último mencionado no se desenvuelve en la liturgia propiamente sino en predios universitarios). Porque esta es la realidad: ciertos curas, con puestos claves en la jerarquía eclesiástica, están llamando, cual partidos políticos, a frustrar con violencia el evento próximo del referendo.
¿No lo creen? Vean cómo esta iglesia se prestó para efectuar un acto político de llamado a la violencia para el día 2 de diciembre y los siguientes. En él aparece, con la voz cantante, el inefable Alejandro Peña Esclusa, junto al alcalde del Municipio Chacao, Leopoldo López y otros, como el apodado Cabeza'e motor, Oscar Pérez, luego de las declaraciones de Antonio Ledezma y Ramos Allup, dadas en otro sitio.
¿Quién responde por los excesos, señor Porras, señor Ugalde, señor Urosa, señor Lücker? ¿Quién paga los muertos por la violencia engendrada en las diatribas pronunciadas desde las iglesias? ¿Hasta dónde llega su responsabilidad en los hechos? ¿O es que las cosas como la ocurrida con el joven Olivares y o las vistas en el siguiente video no son de su competencia?


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miércoles, 28 de noviembre de 2007

El turno al polvo de la Iglesia Católica venezolana


¿Recuerdan a la vieja Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), todavía sobreviviente por allí, dirigida de modo provisional por Manuel Cova, ayudante de Carlos Ortega en aquella suicida campaña para derrocar a Hugo Chávez en el 2.002? Después de su frustrada acción, Ortega, el cabecilla de la adeca organización, tuvo que enfrentar a la justicia venezolana bajo la acusación de golpismo y se vio obligado a fugarse del país, refugiándose hoy en Perú.
Luego de ser exprimida al máximo por los sectores golpistas, políticos de oficio y tradicionales dueño del capital en el país, el ente quedó en un deshonroso estado de ruinas operativo, sin militancia, con el amargo recuerdo de haberse desvirtuado doctrinariamente al poner la causa trabajadora en sacrificio de la patronal, tradicionalmente explotadora. Aunque sabemos que lo que hizo en realidad fue quitarse la máscara y mostrar su verdadera identidad partidista, de parapeto laboral, en nada comprometida con la defensa de los derechos de los trabajadores pero sí comprometida hasta el fondo con el interés empresarial, sus verdaderos propietarios desde hace muchos años. Liquidada, hoy no sirve ni para apoyar un pie de ilusión en la nueva desestabilización que los sectores de oposición ensayan para Venezuela. Ni la mencionan y, funcionalmente, no pasa de ser un club... de añorantes soñadores.
¿Recuerdan a la vieja y colonial PDVSA, cuyo cerebro operativo (Intesa) funcionaba prácticamente en Washington, donde se enviaba el registro de sus operaciones, investigaciones, descubrimientos minerales y eventualidad tecnológica? Así los gringos conocían al detalle los pasos de nuestra mayor empresa nacional, estando al día con el monto de nuestras reservas minerales, fondos y cualquier otro detalle que en un país que se respete soberanamente es protegido como información de Estado, de valor estratégico. ¿Se acuerdan de su vil política de regalo de nuestras reservas, llamada Apertura Petrolera, misma que ponía a producir petróleo a nuestro país a todo tren con el propósito de mantenerle el precio muy bajo a los pobrecitos países compradores ($8)? Hoy mismo ya no existe, quebrados sus cuadros en la locura de abril de 2.002, cuando decidieron jugarse el todo por el todo para dar un golpe de Estado, saboteando sus instalaciones y la producción, generándole a Venezuela pérdidas criminalmente mil millonarias. Al amanecer del día siguiente de sus enormes esfuerzos inconstitucionales, se encontraron con que Chávez fue repuesto en el poder y con que sus caretas rodaron por el suelo, quedando descubiertos en su plenitud golpista y traidora a la patria. Fueron despedidos todos y la vieja PDVSA volcó su interés hacia lo propio nacional, siendo ahora la nueva PDVSA, hasta salvaguardada de la privatización mediante una especificidad en la Carta Magna. En su recuerdo rueda por ahí una escuálida organización denominada Gente del Petróleo, añorante y soñadora también, como la CTV de Cova.
Nombres connotados de vieja y nueva estirpe, pero con el denominador común de la venta y la traición, son Luís Giusti y Guaicaipuro Lameda, cuyos paraderos todos conocen. Por no existir, hoy a la vieja PDVSA nadie la menciona entre la nueva trama golpista que la oposición planea para Venezuela.
¿Recuerdan a la vieja Policía Metropolitana (PM), tratada en el 2.002 como perro guardián de los intereses de la gente adinerada que quería dar deportivamente su golpe contra Chávez, conducida homicidamente contra manifestantes en los hechos de abril por su jefe Alfredo Peña, hoy en el exilio? Sus principales responsables, Lázaro Forero, Henry Vivas e Iván Simonovis (éste de Seguridad Ciudadana), hoy detenidos, enfrentan juicios por su comportamiento, aunque los verdaderos responsables, como Alfredo Peña, andan impunes. En la actualidad trabaja institucionalmente garantizando la seguridad en la marchas, sin porte de armas, como manda la Constitución. No la invitan más a las actividades golpistas, porque se acabó la guachafita, y recibe, por el contrario, centimetraje televisivo satanizador de parte de los medios que eternamente juegan al golpe de Estado en Venezuela. La sangre de los caídos se regocija en la aplicación de la justicia sobre los tres detenidos, quienes, como la CTV y PDVSA, sueñan y añoran pero detrás de las rejas del presidio.
¿Se acuerdan de la "sociedad civil", ese concepto vestido de negro con la bandera de Venezuela y EEUU pintadas en los rostros que salían a protestar a las calles, dando declaraciones en inglés y pidiendo a gritos una invasión para Venezuela a fin de expulsar al gorila mayor, macaco en su jerga, Hugo Chávez? Después de la intentona, donde fueron usados hasta la saciedad por quienes a diario le lavaban el cerebrito con su propaganda política, se encontraron de brazos caídos, deprimidos al ver todavía a Chávez en el poder, repuesto por el pueblo, amargándoles la existencia. Después del capítulo, al parecer, juraron no salir más a las calles de modo tan estúpido, dejándosela hoy a los estudiantes de universidades privadas, pero ¡ojo! con la orden ahora de efectuar guarimbas. Los pocos que se han animado tomar la calle, se han coleado como estudiantes en las marchas de los muchachos, a fin de engrosarlas. Su nueva denominación es guarimbera, y aunque aún pueden ser exprimidos un poquitín más, como la CTV, PDVSA y la PM, añoran y sueñan con pasados momentos de la historia.
¿Recuerdan a Fedecámaras y Fedenaga, las organizaciones de empresarios y ganaderos de Venezuela, golpistas de traza mayor durante los hechos de abril de 2.002 y grandes criminales contra el pueblo venezolano, a quienes sometieron a la desventura del hambre al esconderle los alimentos y chantajearlo con despedirlos de sus trabajos si no aportaban esfuerzos para derrocar al "tirano"? Botaban la leche en los ríos y acaparaban los artículos de primera necesidad para crear escasez y malestar entre la población, en el chantaje más terrible al que ha sido sometido la gente en Venezuela. Estos todavía están "vivitos y coleando", porque no ha resultado fácil al Estado desembarazarse de los monopolios empresariales al intentar quebrarlos con la competencia leal alimentaria, por ejemplo, con la experiencia del Mercal y otros abastos solidarios. (En Venezuela, como en otros países, seguramente en lo más breve, se estará trabajando en algunas leyes antimonopolios de eficiente operatividad, y no de suave efecto como las existentes, si es que existen).
No tan fuertes como en el pasado, siguen escondiendo los alimentos en la hora presente de Reforma Constitucional y juegan, con hoja de fraudulentos cálculos en la mano, a la desestabilización económica con agoreros vaticinios de una economía que avanza "hacia el modelo cubano". Buscan crear malestar, pero según vamos, con algunos rubros fuera de circulación en los mercados, al parecer a la gente ni cosquillas le hace, porque se trata ya de un consumidor curtido en los duros hechos de abril de 2.002, cuando, sin gas, siguieron con sus vidas cocinando a leña y sosteniendo su apoyo al presidente derrocado. Sin embargo, estos pajaritos del averno, se resisten a la suerte añorante y soñadora de la CTV, la vieja PDVSA y PM o “sociedad civil” en la calle, jugándose hoy la cartica que les queda en la apuesta de salir por la fuerza del gobierno constitucional de Hugo Chávez. Las proyecciones hablan de una dura caída de caretas por los suelos y de una severa crisis entre sus filas para después del día 2 de diciembre, cuando el pueblo exprese su opinión en la votación y salga ganador el "Sí", según encuestas.
Hoy la locura y la historia golpistas incorporan dos elementos inéditos en la lucha por derrocar a Chávez: los estudiantes de universidades privadas y la jerarquía de la Iglesia Católica –no en su totalidad: Porras y otros-, ambos en la fila de los contendientes opositores que se preparan, también, como los otros, para morder el polvo. ¿Porque habría de ser diferente con ellos, si desde la gente, en su mayoría, hay la percepción que los primeros son una suerte de engendro loco que se disfraza con el discurso de la pobreza para poder calar en algunos y los segundos son nomás que un concurso de cincuenta sotanas a lo más que jamás en su vida han subido al lugar de habitación de la gente sencilla a llevarles el mensaje de consuelo, solidaridad y fe que se suponen deben de hacer, y no andar por ahí en trámites golpistas, sirviéndoles como perros a la gente rica y atesorando privilegios para convertirse en potentados, como Rosalio Castillo Lara, quien murió en medio de una riqueza que necesariamente lo alejaba de los más sencillos? Porque ni ese cuidado tienen, esto es, la modestia en la ostentación frente a las miserables masas que siempre los han rodeado, así como tampoco se cuidan en contravenir las máximas cristianas cuando le desean la muerte a quien no es santo de su devoción, como el caso del cardenal Ignacio José Velasco respecto de Chávez, hombrecito de sotana que se desplazó a una isla solitaria para darle, prácticamente, la extremaunción. ¿Quién así se gana un pueblo y contra él puede prevalecer para sobrevivir a su encono? Nadie en la historia, que se sepa, porque la historia son ellos mismos, la gente.
Sin duda la Iglesia Católica venezolana consume hoy su turno al bate golpista para luego, después de despertar y corroborar como los otros que Hugo Chávez continúa en el poder, sumirse en una severa crisis institucional, de cara a un pueblo que pasa factura a actitudes de poca solidaridad y traición. El prestigio de la Iglesia Católica, en la hora presente, aun sin llegar al día posterior de la votación planteada, se cae a pedazos, conducida enloquecidamente por la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV). Abiertamente participan en política, haciendo campaña descarada por el "NO", hasta el grado tal que las autoridades oficiales se han visto en la obligación de pedirle su inscripción como partido político, so pena de infringir los estatus legales que regulan la participación partidista en una contienda política.
En su locura, no caen en la cuenta de la realidad política del país, a saber, que la mayoría de los venezolanos apoya la encarnación política del Presidente de la República, y, locos como ellos solos, han decidido echarse esos afectos en su contra, logrando únicamente que la gente se aleje de la Iglesia. Como los tradicionales políticos de la Cuarta República, maltratan la inteligencia ciudadana hablándoles de comunismo, Cuba y terrorismo como proyectos adelantados por la fementida "revolución", cuando el mismo Chávez ha repetido en sus reflexiones que la idea socialista que adelanta Venezuela no come en el "esquema dogmático de la Rusia soviética de los años 20 ó 30" (Maripili Hernández: "Los obispos se olvidaron del evangelio"); como si vivieran en épocas oscuranas de la catacumbas, como subterfugios que los alejan de la realidad ciudadana, publican "Llamados a vivir en libertad", donde de un modo desvergonzado abrazan la doctrina de don capital, como si fueran empresarios que se debaten en luchas a muerte por dominar un mercado y deciden alinearse con los factores plutocráticos del país, olvidando la doctrina social de la Iglesia, esa que obliga a la humildad del rescate de lo humano en crisis.
Soberbios como ellos solos, dueños del aparato eclesiástico, no consienten pronunciamientos de voces discordantes con sus prácticas, como las de los jesuitas Manuel Matos y el Padre Gazo, así como la del cura zuliano Vidal Atencio, a quienes no dudan en amenazar con amonestaciones y hasta excomunión, de seguir con la protesta esa de decir que ellos piensan distinto y que la cúpula no es representativa del conjunto sino una perversión del poder.
Al paso del tiempo, cuando los curas Urosa Sabino y Baltasar Porras se despierten y descubran que Chávez sigue ahí, y que de nada sirvieron sus gritos pervertidores de la institucionalidad religiosa, entonces tendrán que prepararse para pagar la cuentas ante la historia, la cual, solícita, se aprestará a acusarlos como los responsables de una tremenda fractura en la Iglesia y hasta en las filas de la feligresía. Necesariamente tendrán que rodar las sotanas como máscaras, como en el caso de la CTV, la vieja PDVSA y la PM, bajo la gran mancheta aleccionadora que recuerda que la Iglesia Católica dejó de jugar el papel de Estado político desde hace ya unos cuantos siglos. De los estudiantes de universidades privadas, como real elemento inédito institucional en la nueva hora desestabilizadora, no habrá que decir gran cosa, desde el mismo momento en que se comprende que su actuación no obedece a reivindicaciones de carácter pedagógico o gremial, sino a motivaciones que comulgan por su cercanía con factores de la riqueza privilegiada amenazada, como "hijos de papa" que son. Sin hacer la injusta generalización (la oposición ganó la FCU en la UCV), afirmamos que constituyen un breve grupo magnificado por los medios de comunicación, que realiza el papel de imberbes peones políticos que arrastran hasta a sus filas a factores de una sociedad adolecente de liderazgo opositor. ¿De cuando acá los numéricamente reducidos estudiantes de universidades privadas son representativos del estudiantado en general? Se trata de un hecho político opositor en crisis que, en medio del desconcierto, busca alimentarse de la fuerza que le pueda aportar un gremio cualquiera. Así como hoy son los estudiantes de las universidades privadas, magnificados como miles por Globovisión y las emisoras radiales, mañana podrían muy fácilmente echar mano de una guardería, si a cometer locuras vamos. De hecho, hoy mismo, trabajan a los muchachos de la secundaria.
Todo esto pide reflexión. La realidad política opositora al momento presente, dada su crisis ideológica y organizacional, sólo parece poder alimentarse de valores periféricos, poco a poco, desde el centro, explotados y "quemados" en la saga heroica de tumbar a Hugo Chávez. De no reflexionar, al ritmo que van, no es de extrañar que de un momento a otro se declaren en insurgencia.

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martes, 27 de noviembre de 2007

De la idiotez de Álvaro Uribe Vélez


Poco antes de esa suerte de definitiva transformación en ciudadano norteamericano, el presidente Álvaro Uribe ya descubría sus reservas contra el mandatario venezolano, Hugo Chávez. Le molestaba al gringo –diríase- esa tenacidad en confrontarlo que esgrimían ciertos países del área, todos con la fastidiosa prédica de lograr la independencia económica, en todos los aspectos, desde la semántica y las formas, desde connotaciones de una palabra pronunciada en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) hasta un color en una bandera cualquiera. Sobretodo, ese tonito redentor del cabecilla, Hugo Chávez, metiéndose ahora con Colombia al querer pacificarla. Había llegado la hora de actuar.
Y en unas declaraciones sobre el ir y venir del tema de la guerrilla y el Chávez mediador, dijo Uribe que la primera convertía en idiotas útiles a quienes se metían en la camisa de once varas de tenderle la mano, aludiendo a Hugo Chávez -habrá que decirlo así- con tosca delicadeza. Al menos en el momento el colombiano así lo habrá creído, que obraba con alguna sutileza diplomática al mismo tiempo que atacaba con “contundencia”.
Nada más lejos de la realidad, realidad, por cierto, acostumbrada a la satanización mediática de Hugo Chávez como el burdo de todos los cuentos. El acto de llamar "idiota" a un homólogo en un segundo plano de la inteligencia parlante no constituye ninguna obra de la habilidad diplomática ni ninguna proeza intelectual de la cual se tenga el emisor que enorgullecer, menos si es su vecino el aludido, hermano político, en contraposición a lo alejado y extraño del continente suramericano. El acto en sí es una declaración, más precisamente, de la estupidez propia, porque quien sustantiva o adjetiva, aquí Uribe, no cae en cuenta de la triste situación desde la cual abre la boca. Por supuesto, hay que reconocer que fue un poquitín más habilidoso que el rey Juan Carlos de Borbón con el episodio del "cállate” desde el punto de vista de los amigos que pierden.
Cuando Uribe realiza su proeza no se había llegado a la conocida situación de quiebre de la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, Chile, pero es claro que ya recibía la orden de romper su "amistad" con Chávez, algo completamente lógico con el embajador estadounidense moviéndose como una guabina por aquí y por allá, y con la visita de José María Aznar a Colombia, amén de algunos venezolanos que para allá viajaron, como si todos, al unísono, tuvieran la genial idea de sugerirle al presidente colombiano que ya estaba bueno, que era hora de darle duro a Chávez y que empezara de una.
Así, pues, le soltaron el collar al presidente colombiano y lo mandaron a ladrar, libremente, para que disfrutara la libertad de creerse dueño de sí mismo, aunque sea por un momentito. “¡Ladra, ladra –como si le tranquilizaran-, que nosotros nos vamos, pero nos encargaremos del resto!” El embajador a su guarimba diplomática, el español a su guarida fascista y los golpistas a Venezuela. No habrá resultado difícil al presidente colombiano tragarse sus anteriores palabras de afecto para con Hugo Chávez, de quien dijo una vez "es mi amigo" y que lo había defendido en distintos foros, hasta en la Casa Blanca, cuando lo conminaban a atacarlo. ¡Buena esa, don ladrido!
Había razones para hacerlo. El asunto del canje humanitario, internacionalizado por Chávez y Piedad Córdoba, tomaba visos de triunfo, y ello resultaría intolerable para la dirigencia de Colombia, en nada ansiosa por una situación de paz. Sería, de triunfar el intercambio de rehenes, un terrible antecedente de paz y entendimiento en el país, lo cual jamás convendría al cómodo estatus de quienes mandan en Colombia, civiles y militares protegidos en reducidos espacios urbanos por sus soldados. Consiguientemente Chávez quedaría habilitado como voz autorizada para hablar de Colombia y la guerrilla de algún modo sería reivindicada del foso terrorista hacia donde se esfuerzan por enterrarla específicos intereses.
Y todo el desbarajuste en el marco del plan golpista planteado por la oposición venezolana en ocasión de la Reforma Constitucional. Cuentas claras, pues. De modo que también Colombia venía al cuento a colocar su terrón de arena en el afán desestabilizador que actualmente se le dedica a Venezuela, esfuerzo exterior en este caso. Quienes mueven la cuerda titiritera sobre la dirigencia colombiana, andan en la certeza que dieron un golpe maestro: por un lado inhabilitando a Hugo Chávez en materia colombiana y por el otro colaborando para reblandecerlo moralmente ante sus adeptos, ante quienes desean presentar como un hombre que nadie quiere, ni en estampa ni en idea. Ya por otro lado, aquí en Venezuela, en ese mismo sentido se habían detonado los cartuchos de Raúl Isaías Baduel, su compadre, y Marisabel Rodríguez, la ex esposa del presidente, con pronunciamientos políticos que lo adversan en la hora refrendaria. Quienes vaticinaron el ataque del imperio a través de locales cipayos (dos países), y no de modo directo, como lo hizo recientemente el periodista francés Thierry Meyssan, dieron en el clavo.
De modo que las cuentas están claras, Sr. Uribe, de algún modo también "ex", ex amigo según matriz de opinión que usted mismo está cooperando a crear en momento tan coyuntural para Venezuela. Si Hugo Chávez es un "tonto útil" de la guerrilla por intentar concretar un canje de rehenes, en su criterio, díganos a nosotros, los latinoamericanos en general, qué es usted con respecto al Departamento de Estado norteamericano, su país y los generales que lo dominan, y lo hacen parecer un preso de sus propias conciencia, deseando por un lado y no pudiendo por el otro. Porque para no cometer una injusticia con usted, imaginándolo perdido del todo, estamos por creer que sus afectos hacia la figura del mandatario venezolano en algún momento fueron sinceros, aunque, por razones más poderosas que usted, imposible de sostener en el tiempo, dado el temperamento de sus amos.
Pero, créalo, así es peor la cosa, presidente Uribe. Su condición de jefe de Estado “obligado” lo coloca en una situación en la que a los demás no le queda otra opción que imaginar la marca de los collares en el cuello y de los grilletes en los tobillos y muñecas de las manos, de tanto que lo han ajetreado para que salve "los intereses" y coopere con la causa universal de quienes lo tironean desde arriba. Hacer de "idiota útil" pero de ese mismo modo contribuir a liberar a personas que sufren, tiene más mérito que hacer de idiota a secas, como usted, que es conducido por los caminos de los guiones escrito por otros, sin beneficiar a nadie y, por el contrario, perpetuando barbaries.
Cuando a usted le dicen clara y tajantemente "Ataca, Uribe" no queda espacio para escudarse detrás de la figura de jefe de Estado que se debe a ciertos lineamientos, porque es difícil concebir que un jefe de Estado tenga como propósito ir contra los suyos mismos, dando evidencia de un terrible mal que descompone al mantuanismo colombiano, que es no importarle nada ni nadie a la hora de afianzar el país para ellos exclusivamente, utilizando cualquier medio, viviendo la eterna guerra de sus propios intereses. No tengo ninguna duda de cuál lado ocuparía usted en la circunstancia, negada, de una guerra entre factores externos y "nuestra América", como decía José Martí, por si acaso no lo conoce. Ya en el pasado dio síntomas cuando los suyos se cuadraron con los ingleses en la Guerra de la Malvinas, en contra de la Argentina.
¿Qué debemos pensar, pues, señor Uribe, respecto de la idiotez, sugerida por usted mismo?
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lunes, 26 de noviembre de 2007

El otro Estado: la oposición política venezolana y sus fantasmas


No obstante los anuncios realizados por los organismos oficiales mundiales que certifican para Venezuela una reducción de la pobreza en general en un 7% y hasta la indígena en un 6, tenemos pintado en el país una situación de convulsión económica y carestía por parte de los sectores de la oposición y el interés extranjero trasnacional, que ven en el hecho una terrible amenaza de pérdida definitiva de un mercado magnífico.
Las cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sencillamente son enterradas por estos sectores, y en su lugar, en sus medios de comunicación, transmiten la imagen cínica de los hechos de abril de 2.002 cuando la gente hacía colas para comprar artículos y alimentos de primera necesidad en medio de una situación generada por ellos mismos.
Ahora mismo someten al país a una gran tensión al promover la matriz de opinión que en el país no hay nada y hay que hacer cola para todo, responsabilizando de la escasez al formato ideológico y económico por el cual los venezolanos están optando. Claros en que el asunto no es más que una estrategia política con miras a reblandecer el voto por el "Sí" en la próxima votación, no se justifica, por el otro lado, desde el punto de vista ético y del amor a la patria, que sean ellos mismo, la oposición política venezolana, quienes generen coyunturalmente un estado que no dudan en bautizar "crítico". En conchupancia con el empresariado golpista agremiado en Fedecámaras y los poderosos medios de comunicación prestados para el engaño, someten a la población a un estrés de masas. La cuña -ya retirada- del comerciante que pierde su negocio porque el gobierno se la quita con la nueva Reforma Constitucional hizo su trabajo, así como en la actualidad hace su trabajo el desmedido afán de manipular cifras, no importándoles a gente tan descarada los reclamos de los mismos responsables de las encuestas, como ocurrió con Seijas, quien los reconvino y les espetó que la cuenta no daba lo que ellos decían.
Es la locura peligrosa de la fiera que echa el resto antes de despedirse hacia el otro mundo. Y por ello no sorprende la falta de pudor en comportamiento tan trapacero, si más allá se nota a leguas que en la hora presente trabajan a tiempo completo con el propósito de deponer, a como de lugar, al presidente de la república.
El acto de pedir cambios en la orientación económica y política del país, en momentos en que los venezolanos poseen el salario mínimo más alto de Latinoamérica, Venezuela tiene uno de los crecimientos más altos del mundo y el alza del poder adquisitivo de la población alcanza un cenit histórico (especialmente en las clases D, E y F); es poco menos que una locura, por no decir ridiculez, pues se nos presenta a la inteligencia como, por ejemplo, la solicitud que pueda hacer un fanático beisbolero de que Magglio Ordóñez se retire de las grandes ligas sólo porque él conoce a Zutano Perencejo, que lo puede hacer mejor. Vea la tabla de los salarios en América Latina, haciendo la salvedad que en Venezuela en el 2.003 el salario mínimo se ubicaba en $154:

  • $286 Venezuela

  • $259 Argentina

  • $255 Chile

  • $206 Colombia

  • $170 Ecuador

  • $156 Brasil

  • $155 Perú

  • $108 Uruguay

  • $103 México

  • $55 Bolivia
    (Informe Latinobarómetro 2.007, CEPAL, citado por Últimas Noticias (2.007) nov 22; p. 38)

Así, sus marchas, sus faranduleros estudiantes en las calles, sus vaticinios económicos de cataclismos, lucen como una realidad virtual, una suerte de mental entelequia aparentemente diseñada con el hedonista propósito de conjurar perdidas prebendas. Como el personaje traidor de la película Matrix I, ¿recuerdan? -es gringa, ellos sabrán de qué hablo-, cuando le pide a las máquinas que lo metan en una de las capsulas generadoras de calor pero con la condición que le provean durante su inconsciencia la fantasía de complacer sus deseos. Así están ellos, en un resquicio temporal de la realidad.
Tan es así su pulsión hacia lo virtual que el comportamiento locuaz de la oposición política venezolana no escatima esfuerzos a la hora de crearse un país particular, un Estado paralelo, de uso exclusivo para ellos, donde ellos, los sectores perdidos, mandan y complacen a cada rato (virtualmente, es claro) sus frustradas necesidades del plano real, realidad chavista, por cierto. Tienen sus propios medios de comunicación que los complacen perennemente repitiendo como loros las terribles cifras de la realidad, hacia donde se resisten migrar. Tienen sus empresarios que a cada rato cogen palco en las cámaras de TV para realizar los apocalípticos vaticinios sobre la realidad chavista, plano hacia la cual ellos no desean migrar. Tiene sus propios medios de producción, en las tinieblas, de uso soterrado ante la ley, donde todavía cometen sus desfachateces explotadoras. Hasta hace poco tenían en Milos Alcalay una especie de canciller en la ONU. Tienen en mente siempre un gabinete de Estado virtual, listo para llevar al plano de la realidad en el momento que depongan al gobierno bolivariano. Poseen relaciones internacionales y diplomacia establecidas con los gobiernos que sueñas con la caída del "régimen", como EEUU, Perú, Costa Rica, Colombia, donde de ordinario se cobijan quienes perpetran en Venezuela delitos de Estado o de lesa humanidad, como el ejemplo emblemático de Carmona en éste último y Ortega en Perú. Si un economista de la talla de Joseph Stiglitz es invitado por el gobierno venezolano, ellos, desde su virtualidad de Estado, se invitan también a Edmund Phelps, otro Premio Nobel de Economía, como ocurrió recientemente, y arman una suerte de lucha de planos paralelos, en materia económica en este caso, colocando en una esquina al púgil del mundo del más allá contra el de la realidad, cuya fortaleza y presente corporeidad no les deja conciliar el sueño o encarnar, según se vea.
Y así por el estilo. Del modo más natural se lanzan en giras de "Estado" por los ámbitos de América del Norte y Europa en busca del país perdido, se dirá, denunciando con grandes aspavientos que el molde de la realidad haya sido colmado con formatos revolucionarios o bolivarianos que promueven un extraño socialismo específico del siglo XXI, cuando la verdadera realidad es la que ellos propugnan, es decir, la virtual, la real perdida, la vieja, la colonial o si es posible feudal, la explotadora del hombre por el hombre, la de todo el "mundo progresista". Con fantasmal enfado dejan consignado sus apreciaciones sobre la amenaza que Hugo Chávez constituye para el mundo civilizado e, infinitos, piden una condena, una intervención o lo que sea, antes que sea demasiado tarde, vale decir, antes que ellos se queden confinados definitivamente al mundo de las sombras, de los recuerdos de viejas épocas y de etéreas impresiones.
La constatación real de una mejor situación de vida entre los venezolanos no deja de lado, sin embargo, la percepción que en la actualidad se vive un momento de boom de los precios petroleros, y en un país vendedor de petróleo como el nuestro fácilmente puede construirse una confundida entelequia sobre la prosperidad y la bonanza. No se debe, pues, en nombre de una sensación de bienestar dar templo a los “ídolos del prejuicios” a la hora de balancear con el mejor esfuerzo objetivo las macro políticas del Estado en materia de inversión social y económica (resortes de la revolución), lejos de la manida práctica neoliberal de dar la impresión de riqueza internacional cuando la realidad es que se es pobre interiormente, en casa, hasta en el alma. La vieja conseja sobre la "siembra del petróleo", magníficamente confeccionada por el escritor Arturo Úslar Pietri, debe constituirse en una máxima en toda economía cuya mayor fortaleza es la venta de un producto que cuando se agota se acaba para siempre.
A riesgo de levantar gran alharaca entre las filas enloquecidas del oposicionismo venezolano, se debe propulsar el fundamento revolucionario de la inversión social, del pago de la deuda histórica con los expoliados de toda la vida, o, como ha dicho el presidente Chávez, se le debe dar “poder al pueblo”, lo cual en la práctica se concreta como una de las mejores expresiones -sino la mejor- de la máxima mencionada sobre la siembra del petróleo. Un pueblo alfabetizado en su totalidad, con acceso equitativo en los centros de enseñanza y ahora, con la propuesta de la Reforma Constitucional, en trance de explotar comunalmente, es decir, con la posibilidad de gestionar por si mismo su propia circunstancia histórica, en su aspecto administrativo, ético, político, económico y social.
El "poder para el pueblo" es una de las realizaciones de la "siembra de petróleo" que la revolución bolivariana debe encarar y que, sin duda, ha hecho durante el pasado inmediato. A través de la Reforma Constitucional se propone su institucionalización.
Por supuesto, ya se oirá en grito opositor en el cielo, pues, en su jerga, lo que es para el gobierno bolivariano inversión social, es para ellos gasto público, perdidas sus mentes definitivamente entre los códigos del formato neoliberal de siempre, ese mismo que vive de los maquillamientos de cifras y de las impresiones falsas de prosperidad que da el hecho de colocar los fondos de la patria en cuentas de bancos suizos o en grandes centros financieros internacionales que viven de la estupidez esnobista. El caché, en fin. Aquí entra también el tema del Banco Central, propuesto a reforma en la próxima fecha de votación, cuyos montos manejados pierden para siempre el espíritu neoliberal de lo aparentoso y estático próspero, de riqueza acumulada, sacrosanta, a la mar de inútil en un país que propone una dinámica de inversión social y trabajo con el pueblo sin precedentes.
Definitivamente, cuando se revoluciona un país, se revoluciona también hasta el mismo lenguaje, y lo que a un tecnócrata le parece un exceso en sus coordenadas es una virtud para la óptica de los cambios. Leo, por ejemplo, que en el 2.003 el gasto público creció en un 699%, y ello activa las escandalosas alarmas de los intérpretes opositores; pero también leo, desde la óptica de la otra tesis, la bolivariana en curso, que dicho gasto, redenominado "inversión social", en esa cifra es insuficiente y ha debido dispararse hasta las esferas del millar.
De cualquier manera vale la precaución sobre la siembra petrolera y sobre no contaminar la capacidad de raciocinio con los ya mencionados ídolos del prejuicio. El mismo Domingo Maza Zavala, que en cualquier tribuna no pierde tiempo ahora para denunciar el disparo del gasto público, no deja de tener razón cuando aconseja cautela en una extrema dependencia del ingreso petrolero ("Necesidad de una política fiscal" en Últimas Noticias. - (2.007) oct 21; p. 66). Pero cualquiera la tendría ¿no creen?



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viernes, 23 de noviembre de 2007

La guarimba armada


Si en el contexto de una manifestación estudiantil los perros de la guerra dan la señal para que sus provocadores desentierren los pertrechos que, estratégicamente, han ocultado en diversos puntos de la ciudad, y si esos pertrechos de guerra son como los descubiertos en la quinta "MB" de la Urbanización Miranda recientemente, y si esos provocadores paramilitares se consiguen con que nuestros policías antimotines andan desprovistos de armas de fuego; podría aventurarse que, inicialmente, los desestabilizadores llevan una gran ventaja en el propósito de sembrar el desconcierto en la ciudad. Pero ello tiene una teoría. Veamos.

El allanamiento a la quinta caraqueña dejó al descubierto, aparte el arsenal, que los agitadores utilizarían para sus propósitos detalles rutinarios, como una bombona de gas -con doble fondo-, para encubrir una carga de municiones y armas desmontables; según pudo desprenderse también de las declaraciones del Ministro de Interior y Justicia, se había descubierto que mucho de la munición estaba dispuesta disimuladamente en los alrededores, lo cual delata la intencionalidad, pronta, de salir del punto de operaciones a generar desórdenes, vestido de militares y todo.
Un complotado de estos sale uniformado y le pega un tiro a un ciudadano, en un teatro donde pueda ser registrado por la cámaras de TV, es mucho lo que le ofrecería a un canal golpista como Globovisión, quien en el acto, secundado por la cadena CNN, pondría a escala mundial a circular una foto de los "asesinos de Chávez", realizando su trabajo de reblandecer el espíritu institucionalista de las Fuerzas Armadas Nacionales con el fin de lograr un pronunciamiento. Naturalmente, para el momento de la matriz de opinión forzada hay que contar con que ya el Departamento de Estado estadounidense se habrá pronunciado contra el "sátrapa" de Miraflores, poniendo también su granito de arena en la intentona.

No es creíble, como dice el periodista francés Thierry Meyssan, que los EEUU desplieguen tropas directamente para actuar en Venezuela, pues suficientemente están desenmascarados ante la comunidad internacional con su participación en el golpe de abril de 2.002, junto con España; pero es completamente creíble que operen de modo indirecto, a través de terceros, de grupos paramilitares y mercenarios para desestabilizar en lo concreto interior, así como en lo exterior también pueden echar mano de la provocación a través de sus aliados en la región, dos países, en opinión del periodista. (“Hay riego de traición en el proceso” en Últimas Noticias. – (2.007) nov 22; p. 28).
Conforme con esta opinión, perfectamente podría encajar el hallazgo paramilitar en la quinta de la Urbanización Miranda, evocadora del pasado capítulo de la finca Daktari del Municipio Baruta, donde se descubrió un campo de entrenamiento de paramilitares colombianos.
Dada la cantidad de teléfonos y códigos, supone el Ministro la existencia de numerosos destinos, probablemente -y gravemente- con similares características al las del hallazgo, esto es, uniformes militares, subametralladoras, armas de asalto, armamento francotirador, municiones, sustancias psicotrópicas.
¿Qué hay con todo esto? ¿Qué se desprendería de una situación como la imaginada, de numerosos puntos armados similares en los ángulos de la ciudad de Caracas?
La respuesta: una guarimba armada. Así de simple. Grupos paramilitares que inicialmente salen de su punto de origen, simultáneamente, ataviados o no con uniforme militar, para desplazarse hacia lugares "sembrados" de municiones, generar caos y asesinar en el trayecto, seguir desplazándose por la rutas previstas hasta, finalmente, cumplido el objetivo, llegar a otro punto, diferente al de origen o, sencillamente, no llegar y confundirse inocentemente con la situación caótica por ellos generada, esto es, en el marco de una guarimba generalizada, uno o varios muertos atribuibles a soldados del gobierno.
La ocurrencia simultánea de semejantes grupos armados sumiría a la ciudad, sin duda, en una situación de guerra, por decir lo menos. Actuando en el espíritu de la guarimba misma, no intentarían la confrontación directa con la fuerza de seguridad del Estado, sino que saldrían, al menos una vez y al mismo tiempo, para desplegar su trabajo en el marco de la guarimba civil a la que sectores de oposición están llamando, para el momento específico en que los borregos estudiantiles distraigan a las fuerzas de orden público y la atención pública en una concentración de masas por otro lado.

Llegado el momento, esto es, el cenit de un relajo callejero con una marcha, entonces y sólo entonces, se daría la señal para la guarimba civil, entrando luego en acción, la armada, lo cual significa que los grupos armados –al participar del mismo hecho- podrían emprenderla contra los opositores mismos que guarimbean para generar dos o tres muertos atribuibles al gobierno y de profunda repercusión en el ánimo de quienes en el momento anden en la calle marchando, probablemente intentando llegar al Palacio de Miraflores. ¡El gobierno está masacrando a la gente! –Se correrá la voz-. ¡Vea la foto, vea Globovisión! ¡Vea el uniforme militar! ¡Son ellos! ¡Fuera Chávez! ¡Era un pobre niño… una pobre señora… que ejercían su derecho a la protesta! ¡A Miraflores!
Tal es la situación que, especulativamente, se desprende del análisis de los elementos descubiertos en el allanamiento de la quinta, de la razón misma y de la fábrica de rumores que en la calle campea.
Todo un plan macabro, con el mismo libreto del 11 de abril pero con la novedad de la guarimba como elemento aportador de los muertos y del justificatorio final para decidir a los supuestos cuadros que el golpismo dizque posee en la FAN. De la asesoría de grupos cubanos y venezolanos que rumian su destino en el exilio no puede venir otro aporte bélico que la guarimba. Se debe decretar toda la alerta posible, porque dada la situación descrita para enervar los ánimos de los eventuales manifestantes en la calle, es muy probable que los golpistas no desestimen tampoco agredir a los estudiantes, lo cual la lógica no considera creíble dado que todo el mundo estaría prevenido para el uso de tal formato. Pero precisamente ahí estaría el descalabro, en la superficie de lo cotidiano y esperado.
La cosa apunta a que el golpismo opositor hará su intento en los días venideros, pero, para el caso de adversidad, no morirían de desesperanza porque manejan la tesis del padre Ugalde, esa del "día después", es decir, que las acciones, en forma de "Plan B", continuarían para después de la votación refrendaria, diciembre inmediato y mes de enero de 2.008.
Quede claro que no se escribe para alarmar, sino para aletar. Ya he escrito para intentar reflexionar que nuestro país, Venezuela, no tiene precio para quienes sueñan con tomarla por la fuerza, apetencia exterior incluida, en cuya ambición no desmayan los peores crímenes contra propios hermanos.
Recordemos detalles siniestros de los preparativos de abril de 2.002, lo cual nos mantendrá en la comprensión de la frialdad y poco escrúpulo del golpismo, y hace palidecer cualquier maquinación que intentemos poner a descubierto

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jueves, 22 de noviembre de 2007

La jugarreta de Uribe



La decisión de ¿Uribe? de poner cese a la facilitación de la parlamentaria Piedad Córdoba y la mediación del presidente Hugo Chávez en el canje humanitario entre rehenes y guerrilleros, entraña un infinito acto de soberbia y burla de una cúpula clasista y mantuana que halló en el secuestro del aparato de poder y la democracia colombianos un modo de vivir privilegiado.
Bendita sea la existencia de la guerrilla –se dirá-, pero no sólo para la guerrilla como tal, sino para la dirigencia bogotana que la utiliza como argumento eternizador de avergonzantes privilegios. Nadie es adivino, pero no falta serlo para siempre asegurar que esa cuerda de mantuanos colombianos (la dirigencia) jamás se ha interesado por la paz ni se interesará, cuando en la hora presente no tiene ni siquiera la disposición para concretar un simple canje; por el contrario, andan en la movida que si se puede incrementar la sensación de un estado de guerra en el país, será para ellos como miel sobre hojuelas.
La democracia para ellos, después del secuestro del aparato democrático a raíz del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, se reduce a obtener el voto mediante el chantaje bélico entre una población que mantienen aterrorizada con el fantasma de la guerrilla, guerrilla coco come niños. Acuartelados, en un país en guerra, con zonas dominadas y explotadas mientras una de las partes no sea lo suficientemente poderosa para perturbarla, Colombia vive los tiempos de una república aérea, sin pie franco en una identidad específica.
Nadie sabrá con precisión hoy en materia de gentilicio y política qué es lo propio colombiano más allá de la cumbia, el vallenato y un buen equipo de fútbol, cuyos integrantes a veces mueren por perder un juego en manos de uno de los países más violentes de la Tierra. Probablemente se maten por convencer al mundo que ese algo democrático, progresista y social que los caracteriza es la fragancia oligárquica de unas castas exquisitas que medran de la explotación humana, y no esas excretas humanas que pululan en los montes luchados por un tonto ideal de erradicación de la pobreza y la ilusión de la igualación social. Probablemente, en un hipócrita ademán de "universal" humanismo, se atrevan a admitir que colombiano también es Gaitán, ese enemigo mío, que lo es un también un pueblo sumido en la pobreza y, en un acto de locura, quizás arguyan también que ellos, en su forma mantuana, encarnan el sueño colombiano de la época de la luchas patrias.
No hay democracia cuando ni siquiera existe la opción de la abstención. Todo mundo tiene que votar, sea bajo coerción paramilitar o guerrillera, pero siempre habrá que hacerlo. Sin embargo, semejante estado de sitio, soportado en la sangre del histórico asesinato de Gaitán y de mucha gente, no es objeción para el que gobierno colombiano a la hora de intentar dar clases de dignidad a sus vecinos, de hablar de derechos humanos, de democracia o progreso; con facilidad motean de terroristas a la guerrilla cuando ellos como Estado, el mismo Uribe, son artífices del fenómeno paramilitar, una impune máquina gubernamental de asesinatos. ¿Cómo llamarle república a un país que se ofrece como protectorado al interés extranjero, como el de los EEUU, con el traidor propósito de sembrar en Suramérica una base de la sujeción imperial? ¿Cómo catalogar a un grupito selecto de "sangres azules" que a precio de mantener sus prebendas se baja los pantalones consuetudinariamente para que los gringos lo defiendan de su propio pueblo, ante quienes se enarbolan como un escarnio viviente que encarna toda la riqueza del país, todo el beneficio político y ciudadano? Claro, se le llama democracia a las zonas liberadas y custodiadas por ejército desde donde los ciudadanos pagan el "favor" de ser protegidos del coco de la guerrilla.
El mundo civilizado -se llenan la boca- es democrático (¿lo son ellos?), capitalista progresista (como EEUU), antiterrorista (la guerrilla) y, de paso, anticomunista, lanzando aquí miradas procuradas hacia sus vecinos, quienes implementan cambios sociales en su seno. Pero la élite bogotana no tiene capacidad de recuerdos, no echan la vista atrás ni por carajo, pues avistar nuevamente la sangre derramada, y que siguen derramando en el sudor ajeno, significa algo así como contemplar el fantasma del pueblo asesinado en su sepelio. Nada de recuerdos, se dicen, vamos al progreso. Las bases de su estructura denigrante estadal esta compuesta por plasma y células rojas, es decir, sangre, aunque pretendan soslayarlo. Hay en su país una cuenta pendiente cuyo reclamo no termina.
De modo que Álvaro Uribe, el Presidente de la República, miembro mismo de las encopetadas familias dominantes, no es, en el juego de una "democracia" calculada, un hombre libre más allá que el mismo elector que está obligado a elegirlo. Unos votan para ser dominados y otros son votados para el dominio. Es un mecanismo exacto de la perpetuación clasista, propio colombiano, que no acepta amenazas de ninguna naturaleza, so pena de deshacerse de ella por la fuerza homicida. Pruebas de sobras hay, amén de Gaitán, y sólo bastaría con recordar a los candidatos "inadecuados" a las élites asesinados en ínterin electoral.
Uribe está puesto allí como y por los grupos de poder no para lograr ninguna paz, sino para distraerla e impedirla. No irá a jugar a su propia muerte prebendaria poniendo al Estado colombiano en riesgo de concretar una paz que eventualmente daría participación en la cosa pública a una cuerda de "resentidos" históricos sociales. Sería muy peligroso. Ni siquiera habría que aceptar el antecedente bochornoso de un exitoso canje humanitario. Más sano para el interés mantuano es la traición al gentilicio propio, abrirse como meretriz a lo exterior para buscar acompañamiento en la injusticia y disfrazarla con tapujos; más sano es la venta y la entrega con tal de conseguir un amo y un fusil que defienda su falso teatro de democracia y progreso sobre la base que el terrorismo mundial, fundamentalmente antigringo, tiene un ala extendida sobre en Colombia desde la muerte misma de Jorge Eliécer Gaitán, como si la historia misma hubiera todo planificado para presentarlos a ellos, los nobles colombianos, como los ungidos de América, en el sentido norteño de la frase.
No tiene que extrañar, pues, el jueguito uribista de tirar la piedra y esconder la mano. Lanzar, en un momento de accionar imperial contravenezolano, la propuesta de ceder en un canje humanitario -aceptando al presidente venezolano como mediador- para luego, en repetidas ocasiones, sabotearla, y, finalmente, cancelarla en el momento más concreto de éxito, es una acción delatoria del cálculo y prestancia para el juego de abrir un frente justificatorio de ataque a Venezuela; en la acción se descubre claramente la intención de implicar arteramente al mediador, el presidente venezolano, en una matriz satanizada de terrorismo, narcotráfico y guerrilla, mientras ellos, el Estado colombiano, se inviste de la gracia de pacifista y progresista. Asomado al balcón, aferrado al ruedo de los pantalones de su amo gringo, le sonríen a un porvenir de eternidad sin el recuerdo enrojecido de la guerrilla y sin la incomodidad recordatoria de hombres de libertad y pueblo, como Hugo Chávez.
Porque es así, ha sumado la élite bogotana la figura de Hugo Chávez como objetivo de guerra en su frente enemigo, más como respuesta a la exigencia del patrón norteamericano y a los intereses propios de enterrar la noción “pueblo” que como avergonzarte actitud de pasar por encima del escrúpulo de lo propio y perteneciente americano. Así, a todas luces, desde siempre, desde Santander respecto de Bolívar, desde que son un salvado de la desintegración histórica gran colombina, desde el capítulo de apoyo al inglés en contra de lo argentino cuando el asunto de Las Malvinas, han desplegado los "demócratas" colombianos el papel de traidores.
Cuando el presidente colombiano propone el canje humanitario con Chávez por un lado y por el otro envía a Europa a su canciller para que logre de la Unión un pronunciamiento contra las FARC; cuando por un lado propone un intercambio y por el otro niega espacios para el mismo; cuando por un lado se ofrece como integrante del Banco del Sur propuesto por Venezuela y por el otro se arrodilla por un Tratado de Libre Comercio (TLC) con los EEUU; cuando por un lado habla de lo "humanista" que resultaría un intercambio y por el otro cataloga de "tonto útil" (o “imbécil) a quien medie en dicho intercambio; cuando ocurren semejantes juegos con la paciencia política de las partes, nunca habrá de sorprender que, finalmente, en nombre de un manido concepto de diplomacia silenciosa desvirtuado, el hombrecito le dé una patada a la mesa. Deja claro el presidente Uribe su triste papel de hombre preso de sus propias pasiones y circunstancias, gobernado por sus intenciones de hacer de payaso bueno, que tiene amigos y todo -como siempre ha dicho del presidente Chávez-, pero a quien siempre se le recuerda la tramoya del circo y se le señalan sin ningún tipos de reparos quiénes son los dueños de las cuerdas, de los potros y los elefantes: los militares colombianos y dos o tres grandes apellidos plutocráticos.
Usa el presidente Uribe, sin cortapisas, la supuesta intencionalidad de estrechar lazos de cercanía con Hugo Chávez para adelantar pequeñas luchas y jugarretas de la oligarquía colombiana, como, por ejemplo, ofrecer a su país como futuro miembro del Banco del Sur propuesto por Chávez nomás que para escenificar una rabieta ante el amo gringo para que éste, con celo político, se preocupe por darle el sí a su petición de TLC.
Cuando la casta oligarquía criolla y su payasito de batalla notan con estupor cómo su jugarreta de canje humanitario se internacionaliza con Hugo Chávez en Europa y amenaza con comprometerlos, en medio de un marco concreto de éxito, retrotraen la mano que ofrecieron y se vuelven a sus amadas posiciones de privilegios y arrogancias. Son lo dueños del país, pues, y no ha de tolerarse que otros siembren antecedentes de paz contra su necesaria situación de guerra indefinida. Si nunca hubo ninguna disposición a resolver nada, entonces –hay que decirlo- no es cierto que Chávez rompiera ningún secreto de la diplomacia negociadora, así como tampoco es cierto que Marulanda no ofreciera la fe de vida que tanto le pidieran a Chávez en Europa, pues hay la información, reciente, que el jefe guerrillero envió una carta en este sentido al presidente Chávez. No es cierto, en fin, nada de lo que sesudos analistas construyen, tanto en Colombia como en Venezuela, a partir de una buena fe presidencial aprovechada -tal es la realidad- en nombre de falsas buenas intenciones de diálogo y paz y en nombre de una solita cosa clara: trabaja la dirigencia colombiana para vender a Venezuela.
O para ser más concretos. Nadie quiere la paz en la Colombia mantuana, porque es muy difícil cavar la fosa propia donde cuerpo y privilegios se cubrirían al unísono del polvo final. La eventualidad de un éxito en el canje constituiría para ellos un mal presagio de paz, lo cual, como dijimos, es absolutamente inconveniente para las castas. Y, al mismo tiempo, trabaja la “Gran Colombia” para pagar el pedazo de alma que han vendido al interés extranjero, vendiendo lo venezolano al mercado gringo, lo venezolano ahora más que nunca incómodo a su estatus colonial. Su Plan Colombia le pasa factura, factura que ellos pagan moviendo la cola, pues no es conciliable la Venezuela en tiempos de Chávez con sus añejados privilegios y sistema de castas del pasado.
Es Colombia una mirada al pasado que le reclama y afrenta al futuro que se resiste a lo anacrónico. Tal como pretende el país que pensemos de ellos, la dirigencia, me refiero, habría que decir a su gusto que Colombia vive en paz estando en guerra, y que eso es lo propio colombiano a reconocer, lo cual ha de ser respetado en virtud de la libre soberanía de los pueblos, misma que no es esgrimida cuando deciden comportarse como protectorado estadounidense y dan pie para abusos imperiales en nuestro suelo, o en nuestro suelo suramericano, donde todos somos vecinos de todos.
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martes, 20 de noviembre de 2007

Oposición hasta las patas en su nueva intentona golpista

Acaban de descubrir un arsenal de guerra en una urbanización, pero, en honor a la verdad, no sorprende. Todo el mundo sabe en este país que la oposición venezolana se está jugando uno de sus finales cartuchos golpistas y que anda buscando el momento táctico, en el marco de un plan, para detonarlo. Aquí, en Venezuela, de lo más deportivo, se ha perdido la capacidad de asombro.

¿A quién sorprende este arsenal en época de referendum? El golpe de Estado busca su cauce en Venezuela. El colmo es que alguien diga que esto es inocente y debería formar parte de la libertad de expresión... digo, de portar armas. ¿Qué tal?
Subametralladoras, explosivos, municiones, equipos de comunicación, uniformes de guerra, camuflaje, todo en casa de ciudadanos venezolanos y colombianos que, paralelamente a los cuerpos de seguridad del Estado –se dirá: falta nomás que lo digan -, procurarían seguridad a la población votante el 2 de diciembre durante la consulta nacional. Falta nomás que digan eso, o que traten de convencer a los venezolanos que un particular puede portar armas de guerra sin que ello constituya un delito, o que eso es parte en ejercicio de uno de los derechos a confiscarse con la aprobación de la Reforma Constitucional, es decir, el derecho a la defensa y la necesidad de andar armados.
¿Verdad que parece absurdo presentar las cosas así? ¿Pero no pecamos de absurdos al intentar interpretar hechos de semejante naturaleza, hechos reales y no virtuales?
Lo más grave del asunto es que el Ministro del Interior denuncia que la quinta allanada con el militar arsenal es probable sea una de una serie de 70 contactos, dada la misma cantidad de celulares y códigos descubiertos.
De forma que rueda un plan de violencia dentro de la filas de la oposición recalcitrante venezolana. Es, como lo hemos dicho antes, otro golpe anunciado, y detalles como el arsenal descubierto son gruesas costuras de una situación que requiere mayor observancia en la aplicación de la ley que protege al ciudadano y preserva el Estado de Derecho.
    Respóndalo usted mismo: ¿Para qué tantas armas en momentos cuando la gente, cívicamente, debe salir a ejercer una preferencia electoral? ¿Será que nos estamos equivocando al pensar mal de ciertos señores? Coincidencias que matan
    ¿En lo breve y durante la experticias, vendrá algún vocero que lo agarren relacionado con las evidencias a decirnos que el arsenal en cuestión era para salir de cacería o matar moscas, y que por su mente jamás cruzó la idea de matar un venezolano en manifestaciones, como lo hicieron el 11 de abril de 2.002, con el propósito de achacárselo a los gorilas del chavismo, como lo llaman ellos? ¿Será? Y nosotros, el pueblo venezolano que no quiere ninguna guerra civil, en nuestro sobredimensionado deseo de creer en milagrosas recapacitaciones, se lo creeremos.
    No hablaremos tanto porque se realizan investigaciones, pero finalizaremos la nota esbozando a grandes rasgos en qué anda la oposición golpista para su planteada marcha sin retorno, su sabotaje a la consulta nacional reformista y, en fin, para su anhelado sueño de salir de Chávez por la vía violenta.

    • Con sus empresarios y Fedecámaras, amén de sus medios reiterativos de comunicación, están creando un clima de desabastecimiento alimentario para ir "cocinando" un malestar entre los venezolanos, maduro para el momento cuando ellos decidan actuar. Poco a poco, selectivamente, están desapareciendo rubros de los abastos, como las pastas, leche, huevo, caraotas y azúcar, actuando incluso sobre el hecho cierto de una reconocida crisis internacional con uno de los rubros, como la leche.
    • Cómo ya sabemos, y vimos con Baduel, ya mandaron su mensaje de alzamiento a las Fuerzas Armadas, intentando mezclar el fusil con la política.
    • Ya utilizaron también el civil cartucho de Marisabel Rodríguez, ex esposa del Hugo Chávez, concebido para crear la matriz de que al presidente no lo quiere nadie, ni sus parientes.
    • Pesa en el ambiente la amenaza del magnicidio como recurso táctico de una estrategia que se juega el todo por el todo, como desde hace rato alerta Fidel Castro, "uno de los hombres más informados del mundo", en opinión de José Vicente Rangel.
    • Llaman a una "marcha sin retorno" para el día 26 de este mes, donde habrán de sacarle la mayor punta política y golpista a una cantidad de gente en las calles, donde esperan con sus agitadores realizar su trabajo macabro.
    • Tienen planeado utilizar a los estudiantes universitarios para que se encadenen en los centro de votación con el propósito de "hacer el show que los militares los están agrediendo" cuando intenten sacarlos (Lolita Casadiego: La dama de rojo en Las Verdades de Miguel. - (2.007) nov 16-22)
    • Corren la bola de los rumores, en todos los ámbitos, como ocurrió con un sesudo analista que oyó un pedazo de frase de un chiste de un magistrado del TSJ a otro y sacó grandes conclusiones, esto es, que hay nerviosismo en los cuarteles. La frase en cuestión fue "le garantizo que el ciudadano presidente tiene todo el apoyo de la FAN y no hay nada que temer".
    • Y la última, aparentemente confirmada con los descubrimientos del arsenal, disponen de grupos paramilitares entrenados para el asesinato y el saqueo en los días de mayor tragedia, definiendo “mayor tragedia” como intencionalidad de generar un enfrentamiento entre civiles venezolanos.
    Como usted puede ver, la cosa de hoy, el descubrimiento de las armas de guerra, no es nada inocente. De acuerdo con José Vicente Rangel, en su columna Marciano en Domingo, publicada en el diario Vea el 18 de noviembre de 2.007, nunca antes como para esta ocasión la oposición golpista venezolana había trabajado tanto por una insurgencia militar, evidenciándose el esfuerzo en el desespero que hasta los obispos muestran por tumbar a Chávez, coordinado con los medios golpistas y con ingentes cantidades de dólares que desde el exterior entra a Venezuela para comprar conciencias.
    ¿No dirás conmigo que esto suena como excesivo, con todo y nuestra saturada capacidad de asombro? ¿No dirás conmigo que el asunto roza ya la cumbre de lo tolerable y que en nombre de dicho colmo se impone tomar acciones, como la aplicación severa de procedimientos legales, siempre en el marco constitucional pero sin brindar improvisadas concesiones?

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    El imperio de la mentira y sus victorias


    La determinación de EEUU en invadir a Irán en semanas pasadas era tal que nadie se explica cómo fue que no ocurrió. Nadie niega que EEUU despliega una campaña mundial de saqueo de recursos naturales en países donde realiza previamente un trabajo de de desestabilización interna y luego remata con un corolario de acusaciones de terrorismo, narcotráfico, dictadura, comunismo, fabricación nuclear o cualquier otra fantasía dialéctica que suele esgrimir. Las dantescas proyecciones de dependencia de una fuente de energía como el petróleo empuja a este país hacia sus aventuras, so pena de vivir en tierra propia las angustias que de ordinario generan ellos en otras tierras. El trabajo interno en el Medio Oriente ya había sido iniciado con la triste Irak y se consideraba inminente su remate con Irán, lo cual aún no ha ocurrido por razones que especulamos más abajo. El mismo Carter ante la inminencia invasora había expresado en el mes de octubre que un ataque constituiría un "error horrendo" y un funcionario del departamento de la degenerada ONU parecía rogarle a su EEUU que no repitiera el error cometido con Irak, es decir, invadir nuevamente con el argumento de las armas de destrucción masiva.
    Variadas son las hipótesis sobre el repentino freno gringo, entre ellas que Rusia despertó y se puso las pilas, y el gringo reculó pensándoselo mejor. Sopesaría que los rusos andan de toque con el asunto de las bases antimisilísticas que les quieren clavar en sus fronteras con Polonia y República Checa con el cuento de interceptar los misiles que Irán a futuro les pueda dirigir a ellos, hasta allá en Washington. Y razón tuvieron para aplicar el freno si hubiera sido esta la causa de su achantamiento, porque hace días se oyó a un general ruso que dijo no comerse el cuento de las bases antiiraníes y sin pelos en la lengua precisó que estaban concebidas para atacar a Rusia eventualmente; razonó que la mentira estadounidense se caía por si sola, porque, tecnológicamente, Irán no estaba en capacidad de desarrollar misiles que los alcancen sino hasta el año 2.020, faltándole nomás precisar que daba esas declaraciones sobre la seguridad de Rusia porque esa nación en los últimos años parecía adolecer de un líder que le hablara claro a la comunidad internacional, aludiendo quizás, para más señas, a un tal Putin por ahí. Por cierto que este señor, quizás presionado por generales como el mencionado, pudo haber contribuido a un definitivo recule norteamericano con su visita a Irán, con quien firmó acuerdos y se solidarizó, aunque lo hizo en un momento en el que ya tendría que haberse concretado la invasión. Se dirá que los generales lo empujaron diciéndole "Ve allá, por alguna razón no se dio la invasión, ahora evitémosla si es que la postergaron a voluntad. ¡Coño, los gringos se cogerán el mundo".
    Pero una muy curiosa causal la manejan unos muy serios especuladores que suelen disertar sobre asuntos del poder mundial. ¿Recuerdan el meteorito que cayó en Perú, generando radiación en el lugar de impacto, dejando un cráter desacostumbradamente grande para impactos de meteórica naturaleza y una población aquejada de repente por vómitos, dolores de cabeza, diarreas y lesiones en la piel? Bueno, hay quienes afirman, audazmente, que se trata del satélite que bosquejaba a Irán en sus instalaciones militares, plantas nucleares y movimiento de tropa, con un acercamiento de imagen semejante a las de unos binoculares; fundamentan sus apreciaciones en informaciones que manejan y en el hecho que, por lo general, los meteoritos suelen desintegrarse casi en su totalidad por acción de la fricción atmosférica antes de chocar con la tierra. Pero más audaz aun es la explicación de por qué cayó tan importante satélite. Los señores hablan de una especie de división en las esferas políticas y militares de los EEUU, quienes se opondrían a una nueva locura de George W. Bush y Dick Cheney en el Medio Oriente, saboteando en consecuencia el proyecto inutilizando tan sofisticados binóculos espaciales.
    Pero más allá de ello, de la guerra o la paz abortadas en determinado sitios de la tierra, bueno es referirse a algunas precisiones sobre la maquinaria militar gringa y su manejo artero de la verdad en el contexto de un país que se llama el príncipe de las democracias, el papá de la libertad de información y rey de los derechos humanos. Digamos que ya especulamos sobre un meteorito y el porqué no se dio una guerra. Veamos lo siguiente.
    Empecemos con una mentira. Las cifras oficiales hablan de 3.800 bajas en el frente de Irak, todos contados rigurosamente uno a uno, entregados a sus parientes en cajas cubiertas con estrelladas bandera. La CBS News se metió en honduras y se puso investigar y a calcular. Después de pedir un reporte al Departamento de la Defensa sobre la cantidad de suicidios, invocando la Ley de la Libertad de la Información, recibió un estimado de 2000 y pico casos entre 1.995 y 2.007, óigase bien. Pero la CBS News, puesta a atar cabos, estudió los reportes por estado (45 en total) y llegó a la asombrosa cifra de 6.256 ¡nada más en el 2.005! Léase bien. Sumando una cifra con la otra y calculando más "bajas" para los años 2.004 y 2.006, se llega a un arrojado conservador de 15.000 caídos por concepto de guerra iraquí. De acuerdo con estos señores, los soldados no soportarían la visión de chacos de sangre, niños volando en pedazos y amigos cadáveres como basura en los caminos o desmembrados; al parecer más casos de bajas hay cuando los veteranos de la guerra vuelven a casa, aparentemente directamente a matarse mediante un disparo o colgándose de una viga, en medio de un estado de depresión que incrementa el pérfido abandono al que los somete el Pentágono. Vea esta fuente: "Encubrimiento del Pentágono: 15.000 o más bajas estadounidenses en la Guerra de Iraq".
    Continuemos con otra mentira, refiriéndonos a la "exitosa" toma que una gran potencia militar hace de un país “bandolero” como Irak. Nada más lejos de la verdad. Si bien es cierto que en virtud de divisiones internas fomentadas por ellos mismos, los EEUU y su combo, penetraron en el país, tumbaron a su presidente y se apoderaron de las regiones petroleras, éstas están muy lejos de producir el oro negro en las ansiadas cantidades previstas, lo cual, en honor a la verdad, fue el objetivo de la guerra. No hay oleoducto que no sea bombardeado por la resistencia iraquí, y el crudo, por su cruel parte para ellos, hoy mismo se está cotizando en $100, lo cual coloca al Sr. Bush en una situación de bruto general de la derrota y como responsable del ridículo papel que juega su poderoso país ante un pequeño país enemigo.

    Sigamos con una vergüenza. Negros y latinos que deliraron por ir a vivir en el gran país del norte, en busca de mejores horizontes, se encuentran allá con que son reclutados y enviados a los frentes de guerra, lo cual parece ser un riesgo que toman para merecer la súper nacionalidad gringa; pero la tragedia se presenta cuando comprenden que fueron unos estúpidos que cayeron en una trampa sin salida: ¡son enviados a las misiones más peligrosas, de donde la probabilidad de regreso es muy baja! De modo que si sobreviven, y si todavía no se suicidan al regreso, pueden considerarse felices ciudadanos gringos, listos para trabajar en un restaurante o barra sirviéndole el vino al anglosajón, llevando bolsas, trabajando en la seguridad de algunos chivos o manejando lujosos vehículos de patentadas familias, si corren con suerte. Lo peor del los casos es que en algunos momentos de descanso, recordarán hasta con desprecio su país de origen, sintiéndose gringos de pura cepa. No les importa que, a pesar de sus servicios militares, sean censados, marcados, observados y maltratados en su dignidad nativa, cuando contemplan impasibles la construcción, por ejemplo, del llamado "muro de la vergüenza", el cual no significa solamente algo específico contra lo mexicano, sino contra lo latinoamericano en su totalidad. Muy cerca tengo el caso ilustrador de un chico venezolano que tuvo que abandonar su proyecto de país gringo cuando le pidieron que se alistara para ir a Irak, dejando mujer e hijos por allá.

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    lunes, 19 de noviembre de 2007

    Venezuela y su necesaria defensa: el tema nuclear


    En un artículo pasado (Venezuela, el tema nuclear y las alianzas contra el abuso imperial, octubre 2.007), en el contexto de las nuevas relaciones internacionales de Venezuela, mismas que no necesariamente ensalzan a los EEUU, concluíamos que una dirigencia política responsable tendría que estar obligada a buscar mecanismos defensivos y disuasivos para el país con el mismo interés y proporción con que las apetencias extranjeras le echaban un ojo a sus recursos naturales. La nueva realidad -argumentábamos-, en la que nuestro país se resiste a ser patio colonial de providenciales imperios, prácticamente obliga. Al furioso imperio, según veremos abajo, se le combate con nuevas alianzas y armamento disuasivo, receta que Venezuela lleva a la práctica en la hora presente.
    Un poco más tarde, la semana pasada, el 13 de noviembre de 2.007, en Crónicas de otro golpe anunciado: cuando no se aprende del pasado, en el mismo sentido de obligación moral de defender nuestra soberanía y riquezas naturales ante lo extranjero, escribimos: "Venezuela es una pepita de oro que atrae a demasiados mineros, y en mi opinión habremos de llegar a una situación tal de sofisticado armamentismo para poder disuadir, defensivamente, tanto bandolero"
    Hoy, cuando ya nos enteramos que el Presidente de la República declaró a la prensa francesa (16-11-2.007) que Venezuela se apresta a desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos, podemos tener la certeza que en el país ya se toma conciencia del peligro que entraña que, un país como Venezuela, generosamente dotado de recursos naturales, ande a la buena de dios por ahí, desguarnecido de un buen aparato de defensa que no rebasa unas cuantas docenas de aviones y unos viejos FAL que suelen trabarse como las antiguas pistolas del viejo Oeste.
    Por supuesto, las declaraciones del Presidente de la República apuntan a ir supliendo con la adquisición de la energía nuclear la dependencia del petróleo como fuente de energía primordial, ir conjurando la merma de las reservas, amén de incursionar en un nuevo estatus tecnológico de energía limpia y no contaminante. Pero el hecho que un país, dada su condición de monedita de oro -digámoslo así-, se sofistique en recursos defensivos y se haga con un armamento más allá de lo convencional, no rebasa su importancia y necesidad mismas, ni entra en conflicto con los manidos criterios de uso y no uso responsable de las ventajas de la energía nuclear, de necesaria eventualidad en Venezuela, tal como están planteadas las cosas en el presente, esto es, un país asediado por el interés imperial en sus recursos naturales con el cuento argumentativo de que no hay democracia.
    A Venezuela le urge invertir en defensa, de modo disuasivo, está claro, pues nadie podrá negar que nuestro país comporta una historia de respeto a la soberanía de los demás y no anda en el plan guerrerista de estar invadiendo y agrediendo. El actual vuelco de las políticas hacia su defensa soberana, con la consecuente actitud de atropello de los EEUU, ha develado los hechos en su cruda realidad: nuestro país es sumamente vulnerable en material de defensa, prácticamente a discreción de la decisión de una aventura imperial.
    La amenaza pendiente de una incursión de los perros de la guerra norteamericanos más allá de un simple apoyo a un golpe de Estado cobra visos de concreción si consideramos que el derecho internacional es un juguete en manos de quienes, como sabemos, se burlaron del mundo, de la ONU y otros tontos, con el cuento que en Irak había bombas nucleares y lo invadieron finalmente, metiéndole la garra a los pozos de petróleos. Es por ello que la configuración y compromisos de nuestro país en nuevas alianzas y adquisición de tecnología apremian, no parando en consideraciones de tipo ético y estético discursivamente trilladas a la hora de dotar a nuestras defensas, consideraciones, por demás, concebidas para el dominio y en esencia fraudulentas, desde el mismo en que EEUU, principal promotor de la farsa, estalló dos bombas nucleares en Japón, última de ellas de modo innecesario desde el punto de vista de la guerra, como han arrojado investigaciones.
    De manera que el principal genocida del mundo no habrá de venir a decirnos a nosotros, los venezolanos, tranquilos, no se defiendan, permanezcan así, a la buena de dios para cuando nosotros los necesitemos. ¡Petróleo, gas, oro, diamantes, hierro, bauxita y hasta uranio, esperad por nosotros, que ahorita andamos ocupados en otros asuntos con otros yacimientos!
    Resulta lamentable que se tenga que afirmar, hoy, siglo XXI, que un país abusador e injerencista como los EEUU sólo encuentra freno en poderosas alianzas y en artefactos nucleares disuasivos. Su locura con Irak, la vieja crisis de los misiles con Cuba, el rollo con Corea del Norte e Irán, todos con la sombra de la aliada Rusia tras bastidores, demuestran la pata de la cual cojea. El cuento del uso responsable de la energía nuclear, los clubes de países libres de energía atómica, la teoría del equilibrio militar y estratégico, no es más que un discurso confeccionado a modo de cartilla para el vasallaje del mundo. No puede un grupo de países capitalizar el derecho de uso de la energía atómica con el cuento de la responsabilidad y la paz si ellos mismos, EEUU, Inglaterra, Francia y otros, no crean un clima de confianza y credibilidad con sus propuestas y no dejan de significar con su comportamiento invasor que los países tienen que echar mano de la amenaza nuclear para alcanzar un disuasivo respeto de su soberanía, hecho que alcanzó su cumbre con el caso de Corea del Norte.
    A un día nomás de las declaraciones de Hugo Chávez sobre energía nuclear, un general brasilero tomó el micrófono y sugirió que su gobierno debería hacerse con dispositivos nucleares para defender los yacimientos petrolíferos de Santos, Sao Paulo, aclarando que no pedía, sin embargo, construcción de bombas nucleares. Y con ello comulgamos no porque seamos víctimas del mismo discursito que arrincona a los demás países en el dominio tradicional (y que no es el caso de Brasil), sino porque en la diversa gama de dispositivos defensivos de naturaleza nuclear luce ya anacrónico el emblema de la bomba. El general brasilero no pide una bomba, pero sí un submarino nuclear para defender los recursos de país. En otras geografía, según circunstancias geopolíticas, quizá se requiera un escudo, radares, o una específica fuerza aérea, nunca más allá de una persuasiva defensa.
    Las reservas sobre el uso ético del armamento nuclear siempre habrá de invitarnos a proponer su uso racional para una eficiente defensa y no para construir un aparataje de agresión. Lo que sí es claro es que el asunto no se puede soslayar en un país con las características como Venezuela, ante la cual sus líderes tienen la obligación moral de su defensa.
    Sólo una mente con una configuración de vasallaje colonial o ignorante del hecho político podría hoy clamar, en nombre del riesgo de mal uso la energía atómica, que se desista de la idea porque no es cierto que el club imperial esté interesado en nuestras "pobres riquezas", aparte que los gringos podrían ponerse bravos y no vendernos más sus progresos, como una vez dijera Carlos Andrés Pérez cuando propuso el petróleo a $5 el barril para que los países industrializados no se enfurecieran y no buscasen vías alternas de energía. Porque la defensa de un país, más allá de la eventualidad de la expropiación de sus recursos naturales, entraña una humana cuestión de honor, el cual se defiende para vivir en dignidad, hecho que no se encontrará jamás en la filas de una IV República que amamantó en la leche de unos valores extranjerizantes.
    Ningún país del mundo ofende a otro con la propia defensa, y cuando en su seno no se consigue un liderazgo que lo comprenda así, es porque no se es una república propiamente, se está lleno de traidores o se es un protectorado, más incluso, como en el caso de Venezuela, cuando se vive una situación nada velada de amenaza extranjera cuando redefine sus relaciones internacionales con potencias polarizantes del mundo, como Rusia y China.

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