Compartir la entrada

lunes, 30 de junio de 2008

Del eterno retorno y otros delirios

Imagen tomada de El ITAM informa Se quedó el mundo sin arreglo.  Al menos el conocido, porque siempre habrá la posibilidad de que, sin saberlo, se esté ya pisando otro estrato de la evolución humana, novísimo él, expresado en un molesto reacomodo del orden mundial, molestísimo para el hombre de vieja escuela, aclimatado al pasado y al reflujo de sus vencidos genes.  Quedando el viejo como siempre ha sido...

El homo sapiens de la era bipolar −llamada Guerra Fría− se quedó con el gustito roto de probar una sociedad idealizada con elevados principios de humanidad y convivencia, con el difuminado de las severas fronteras heredadas de las guerras mundiales y un mayor ejercicio de la solidaridad entre las naciones.  El concepto hombre nuevo había empezado a ser pujado en las mentes humanas, horrorizadas de suyo por las cruentas conflagraciones.  Se soñaba con el reencuentro, el firme abrazo y el reconocimiento de viejos errores entre los humanos, a efectos de afrontar un "mejor porvenir" (nótese el uso de anacronismos en quien escribe).

La era de "Dale un chance a la paz", toda amanerada ella, abominante de las ideológicas doctrinas, bregó y se hizo protesta a su manera contra la intelectualidad del hombre, pujante en contiendas y exterminio.  Pasó a la historia como una breve fase afrodisíaca del mundo, según hoy el entendimiento entre los hombres es un fracaso.   El mismo intelectual derramó su tinta para los sueños, unos suavizando la doctrina si se militaba en un ejército, otros conteniendo el belicismo si se obedecían ciertas ideas...

Fíjese que cuando se derrumba uno de los polos ideológicos del poder en el mundo, muchos se entusiasman incluso a despecho de sus míticos ideales… Bueno, como sea, see podía pensar en un chance, en la posibilidad, oportunidad, ocasión, probabilidad, circunstancia, eventualidad...  Un fin de una Guerra Fría y la asunción del mando mundial por una de las partes.   ¿Qué se le iba a hacer?  Era la Historia y fue, de cualquier modo, el inicio de un período de la esperanza humana, experimental como es su naturaleza.  Algunos se radicalizaron y corrieron hacia sus antiguos dioses; otros extendieron sus brazos hacia el prójimo, en un abrazo expectante.

Era una oportunidad al fin para el ensayo humano, como sea resultado de una batalla de las ideas donde presuntamente se había impuesto la ideología más apta, darvinianamente hablando.  Entonces el mundo se reacomodó, como parece reacomodarse hoy, cuando ya parece recogerse el fruto amargo de una esperanza que apenas empezó, hecha revanchismo.  El poder en el mundo se hizo omnímodo, llamado unipolar.  Las preeminencias teóricas se esforzaron por sepultar definitivamente los presuntos apéndices ideológicos del pasado, proclamando el "fin de la historia", matriz de opinión que asumió cariz imperial.

Se propuso inclusive el modo único de vida para los humanos, globalizado y globalizante, apoyado todavía por los viejos soñadores del pasado.  ¡Quién quita:  tal vez el mundo pudiera madurar el fruto de un nuevo entendimiento, donde dejase el hombre de ser lobo para sí mismo! ¡Gran sueño de las doctrinas humanistas! Homo hominis lupus.  ¿Qué tal vez bajo un imperio...?  ¿Qué tal vez bajo determinado forma de gobierno mundial…? Pase, que la Historia parece tener su ritimo propio.

"El sistema político mundial propuesto por sí mismo quizás para combatir un poco su propia naturaleza bestial, ese sistema de apellido globalizante, suerte de chance y chanza de la historia,  ha derivado en un soberano fiasco"

Pero el mundo se quedó sin arreglo, ese mismo que conocemos, con muchos manirrotos andando por allí, rumiando sueños.  A la inutilidad humanista de la bipolaridad tenia que contrastársele, necesariamente, la idea unipolar, en su positivo sentido de humana unidad.  Era el lógico remedio para distender los pesares. Pero no hay tal.  El mundo que conocemos, el de la Guerra Fría y su sucesor de la Guerra Única, es un globo quebrado esparcido por los suelos.  Se muere sin la palabra esperanza, así como lo conocemos, sin remedio, con esa palabra que lo acompañó por causa de la ansiedad humana desde sus principios.

Porque, en efecto, el viejo arquetipo de la Guerra Fría se quita la mascarada de las ilusiones y vuelve asomarse a la ventana de la vida, descarnadamente, sin tapujos ni vanas ilusiones.  El mundo es una guerra.  Se permitió soñar un rato, tener una oportunidad, como se dijo, inclusive a despecho de posiciones ideológicas supuestamente en derrota.  Pero el animal humano figura la historia de un guerrero en los tiempos.  O viceversa.  Considerando las cosas en frío -remedando a César Vallejo en la fraseología- el hombre es una perenne confrontación de intereses generadora de cambios. La paz no es consigo.

Había sido en serio la proclama esa de que se había llegado al fin de la historia, pero no de la historia en general −vaya soberbia−, sino de la historia en particular de cierto enfoque de la vida.   Del enfoque contrario; el del enemigo.   Ese que había impedido la primacía de ciertos intereses demenciales disfrazado de progreso mundial.  Se vendió el modelo único como concepto de unidad.

Hoy el hombre sabe de guerras como siempre ha sabido.  No está en su especie desconocer la materia.   El sistema político mundial propuesto por sí mismo quizás para combatir un poco su propia naturaleza bestial, ese sistema de apellido globalizante, suerte de chance y chanza de la historia,  ha derivado en un soberano fiasco.  Mundo dual del discurso donde la unidad o "modelo único" se soporta sobre la posibilidad amenazante de una caótica alternativa si no se acepta.

El acabose de la Guerra Fría (ese temible orden) y la preeminencia −aparentemente triunfal− de la unipolaridad (ese amenazante caos) es una invitación permanente a una circunstancia de anarquía.  En eso ha derivado. La Historia única, el modelo eterno, el imperio concreto de las humanas pasiones, juega y puja por la anarquía en el mundo como forma sujetante de gobierno.  Es la pesca en río revuelto; ninguna unidad.  El caos y menosprecio por la ordenanza internacional para el ataque particular. Ningún sueño, ningún imperio de la ley o de la democracia. Simple imperialismo.  De modo que el mundo viejo y frío, junto al mundo actual y revuelto, bipolar u unipolar pero granos del mismo saco, mueren como nacen:  rindiéndole culto a la bélica naturaleza humana.

jueves, 26 de junio de 2008

El petróleo y las libres manos del mercado (¡vaya, vaya, vaya!)

Imagen tomada de Realidad ¡A ver, a ver...; déjenme ver si entiendo! Los precios del petróleo suben porque los mismos países consumidores (aquellos de "primer mundo", los industrializados, pues) someten el  mercado a zozobras con sus aventuras militares y robo de yacimientos. Léase Medio Oriente y algunos países de África. Luego tenemos que el crudo es caro no porque se agote (que debería ser la causa fundamental), sino porque los mismos interesados en que el suministro se dé sin ningún contratiempo parecen querer sumergir al mundo en una aventura anárquica donde no se respete nada, cosa sospechosamente no tan inocente..

Un razonamiento como éste: si el petróleo es la causa de tanto zaperoco en el mundo, entonces tomémoslo allí donde esté y acabemos con el problema. Nuestro es seguro, y no hay necesidad de andar amenazando al mundo con guerras.  ¡Vaya, vaya! Ni más ni menos una especie de licencia para invadir, ¿no? El James Bond de los fósiles, o algo parecido.

Luego tenemos que se razona que los grandes responsables no son los reales responsables sino los países que producen petróleo, a quienes precisamente les conviene la estabilidad del mercado apenas con unos precios justos. ¡Válgame el mundo al revés! Son los países vendedores (no tan de "primer mundo" como los industrializados compradores), los sencillos países provistos de una economía monodependiente, frágil en lo más de los casos, a quienes sólo les interesa el flujo constante de sus ingresos para arreglárselas con su subdesarrollo y para rogar que no vengan contra ellos a birlarles su fuente de subsistencia. ¡Ah, no, pero ellos son los culpables, los grandes monstruos de la historia contemporánea, los transidos de lucro, hambreadores de los ricos países pobres! Ellos son.

Como dijo Ban Ki-moon, el Secretario General de la ONU, cuando lo enviaron a hablar con el rey de Arabia Saudita a efectos de "tumbar" los altos precios: con su alza se relacionan el cambio climático y la escasez de alimentos. ¡Vaya, vaya, vaya! Son los países industrializados los principales culpables del calentamiento global con sus emisiones químicas y de la escasez de alimento porque toman ahora los sembradíos para cultivar la materia prima del biocombustible, y resulta ahora que los pobres países productores deben también cargar con la culpa. ¡Carrizos! Uno se puede llegar a preguntar de qué se les puede acusar a los verdaderos culpables de las crisis. Pero ¿qué se hace...? Lo dijo Ban Ki-moon, y él es una autoridad egresada de Harvard...

Luego tenemos que se presiona a Arabia Saudita para que, aumentando la producción, se frenen los precios. A Arabia Saudita, un país clave en el cartel de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), productor por sí solo de unos 7 millones de barriles diarios, si no me equivoco. ¡Pero le piden que produzca más para que caigan los precios! El Congreso de los EEUU lo amenaza con no venderle más armas; Ban Ki-moon se va hasta allá para insinuarle al monarca que es un insensible calentador del globo terráqueo y promotor de la escasez de alimentos. Un genocida, o algo parecido. Un agremiado de un club donde militan otros países que especulan con los precios y aplican políticas defensivas, como Venezuela, el principal enemigo.

¡Vaya, vaya, vaya! Todo el mundo es culpable menos quien realmente tiene la culpa. Si de ningún modo se consigue bajar los precios, ni siquiera tomando por la fuerza los yacimientos (como en Irak y como parece harán con Irán), entonces el problema creado por ellos, las potencias consumidoras, deben resolverlo los productores, porque son ellos los dueños del petróleo. De nada vale buscar petróleo debajo del mar (por lo costoso), de nada vale chantajear o asustar a los miembros más débiles de las organizaciones petroleras... Los precios se disparan, rompiendo los records en todos los aspectos. Los precios apuntan hacia la frontera de los $200...

Entonces lo logran. Arabia Saudita accede a convocar a una reunión para discutir el alza histórico. Pero todo el mundo sabe que es para pedir implementar medidas de aumento de producción y bajar los precios... Inundar el mercado de petróleo, de tal forma que parezca que la tierra suda negro. Petróleo por doquier... Petróleo barato... Regalado, si se quiere. Yo tomo petróleo, tu tomas petróleo, ellos toman… ¿Se puede pagar tanto por algo que abunda como la arena? Venezuela, el país baluarte de los precios razonables, declara no poder asistir a la cumbre concebida para complacer a las economías de los países fuertes. Medio mundo se arrecha y arrecian las campañas satanizadoras de los dueños de los medios de comunicación del mundo...

"¡Vaya, vaya, vaya! Trato de entender y no comprendo. Las potencias económicas del mundo, principales países consumidores de petróleo, meten la mano en el mercado, no dejándolo libre, como cuando les recetan a otros países menores el llamado "libre mercado"... Que los gobiernos de esos pobres países no intercedan en el flujo desarrollístico de los acontecimientos"...

¡Vaya, vaya, vaya! Trato de entender y no comprendo. Las potencias económicas del mundo, principales países consumidores de petróleo, meten la mano en el mercado, no dejándolo libre, como cuando les recetan a otros países menores el llamado "libre mercado"... Que los gobiernos de esos pobres países no intercedan en el flujo desarrollístico de los acontecimientos, para así ellos meter su mano impunemente y acomodar sus pequeñas economías a sus gustos grandes, ¡shiiiii!, sin que nadie diga nada. Como lo hacen ahora con el mercado petrolero, nada libre, por cierto, donde ahora parece quieren explicar que cuando ellos decían "libre" no se referían a las fuerzas naturales de la compra-venta, sino a la libertad que a ellos se les debe deparar en sus "manoseos".  ¿Qué bueno, no?  ¡Qué viva el neoliberalismo y sus doctrinas salvajes!

Si hubieran vistos los rostros cuando el presidente de la OPEP contrarió a medio mundo desarrollado al declarar que era "ilógico e irracional" aumentar la producción para frenar los precios...  ¿No y que el petróleo se acaba, pues, y lo que procede es racionarlo, aprovechándolo del mejor modo, teniendo tiempo para buscar fuentes sustitutas de energía?  ¿O hay que dejar el mercado tranquilo?  Vea usted:  no se entiende.  La cosa roza lo absurdo cuando el mismo presidente de la OPEP (un habitante de esos del mundo subdesarrollado) repite como loro lo que sus avanzados maestros le enseñaron:  dejen el mercado tranquilo, es absurdo meter la mano...  Y ellos, los pobres países consumidores ricos del primer mundo (los maestros) con las ganas de meterle la mano… pero sobre el cuello...

"¡Pónganse de acuerdo, cuerda de patanes, teóricos de pacotillas, cínicos, explotadores de pueblos, inventores del aguan en forma de hielo!" −es lo que provoca exclamar−.  ¿Dejamos o no dejamos fluir el mundo?  ¿Dejamos o no a un lado la intervención humana −estatal, para más señas− para que el mercado haga de las suyas y siembre de prosperidad y progreso a los pueblos?  ¿De qué se trata:  del libre mercado o de complacerlos? ¿O de aceptar sus teorías hasta que se les reviertan?

No otra cosa fue lo que decidió la OPEP en la obligada reunión a la que la sometieron:  ayer su enredado Secretario General, Abdalla El−Badri, declaró que la organización intentará estabilizar el mercado petrolero con una inversión en aumento de la producción de unos $160 millardos en cinco años, esto es, unos 5 millones de barriles diarios adicionales.  ¿Qué tal?  ¿Se complace o no se complace la fantasía de no mirar en la llaga del modelo neoliberal, así, con el gesto a la calladita, para que no sufra tanto el amor propio de constatar que la doctrina es una pazguatada nada científica y sí una artera trampa para destruir a las economías de las naciones?

En la OPEP se complacen fantasías, como queda visto; pero lo lamentable es que su concesión probablemente sirva para que los países "desarrollados" tomen su segundo aire y continúen jodiendo a los países más pobres, hablándoles del modelo de los modelos, del libre neoliberalismo, con redundancia y todo, ese perfecto mundo donde sus habitantes han de ser mancos... pero prósperos y felices...

miércoles, 25 de junio de 2008

Ban Ki-moon, Secretario General de la OPEP

Imagen tomada de El Confidencial Sin duda es un gran tipo.  Una denodada muestra de equilibrio en sus funciones −así se lo hará saber su entorno adulante o su cinismo propio, según detractores, que todo el mundo los tiene−.  Todo un personaje al servicio de las causas nobles de este mundo, tan plagado de problemas y tan requerido de gestiones mediadoras que motivó que no se contuviera.  Él, Ban Ki-moon.  Para ello es Secretario General de la ONU, árbitro en favor de la paz y de las cordiales relaciones entre las naciones del planeta.  Ban Ki-moon, el inefable, dedicado hoy a gestionar ante los países petroleros una rebaja de los precios del crudo para los países consumidores.

Como Secretario General de la ONU, consideró que para el ejercicio de sus funciones  no había en la actualidad papel mejor que gestionar el abaratamiento de los precios del crudo, ahora mismo en alza, aparentemente por causa de la insensibilidad humanista y humanitaria de los países productores.  Hienas estos últimos, ahogándose en medio del afán de lucro, hecho que lo ha llevado a levantar el estandarte de mediador de una causa noble:  que los países productores, de suyo pobres o pertenecientes a eso que llaman "tercer mundo", no depredan a los pobres países ricos, de suyo industrializados, monopolizadores del poder en el mundo en cualquiera de sus expresiones.  En todas, menos en ser dueños de las reservas fósiles de la Tierra, asunto que, por cierto, se resisten a aceptar después de haber agotados con propias.

Así, el hombrecito se fue con el rey Abdalá de Arabia Saudita y recogió el fruto que ya habían abonado las naciones consumidoras, encabezadas por EEUU, cuando aquello de que no le venderían más armas si no producían más petróleo, de modo que incidieran en la caída general de los precios.  Después, con bombos y platillos, anunció que el rey "Está dispuesto a hacer todo lo que esté en su poder para llevar el precio del petróleo a niveles convenientes", habiendo reconocido previamente "que los precios del petróleo son anormalmente elevados a causa de factores especulativos y de la política de algunos gobiernos".  Gran triunfo. Ese es Ban Ki-moon, el luchador, Secretario General de la ONU, al servicio de las causas nobles del mundo.

Nadie lo puede culpar de parcialidad en sus funciones, porque pedirle a la OPEP o a uno de sus miembros fundamentales que rebaje los precios del petróleo redunda en una causa noble superior, como el mismo lo declarase a la prensa mundial:  su incidencia en la crisis alimentaria y el cambio climático (su real trabajo), fenómenos aparentemente exacerbado por la codicia de algunos miembros del cartel petrolero.  De tal suerte no se puede dejar de apreciar la enorme magnitud de su desempeño, en favor de los pobres del mundo y de la salud del planeta.  Nada de eso de que alguien venga y diga que no son los miembros del cartel petrolero los mayores responsables hambre en el mundo o de la degeneración del planeta como hábitat humano.  ¿Qué es eso?

Ni que tampoco vengan con el cuento ese de que el libre mercado es la ley de la economía del mundo, hecho que deja de ser verdad absoluta cuando empieza a afectar a los pobres países ricos consumidores, sus principales propaladores, los mismos que se la invocan a diestra y siniestra a cualquiera que se les antoje.  ¡Qué va; no le hace mella en la dimensión humana de su trabajo!  Que Arabia Saudita, en virtud a las descomunales presiones a las que es sometida, convoque luego al cartel a una reunión para discutir los elevados precios del barril de petróleo, lo tiene sin cuidado, porque más bien lo considera un gesto de racionalidad y buena voluntad en medio de una situación que afecta a los países ricos.  Lo que importa es que, como sea, discuta lo elevado de los precios. Más que mejor:  es el resultado (y a la vez confirmación) de su enorme poder de gestión como presidente de un ente mundial también poderoso.  ¿Habrá de lamentarse alguien porque es poderoso y está al servicio de una causa noble para los hombres?

"Los precios tienen que ser metidos en cintura, y Ban Ki-moon está allí, en el Secretariado General de la ONU (iba a decir OPEP), para cumplir con su tarea."

¿Que el presidente de la OPEP declarase luego que es "ilógico e irracional"  el pedimento de aumentar la producción para frenar el alza de los precios...?  Lo tiene sin cuidado, a él, a Ban Ki-moon, el inefable, el luchador por las causas nobles, coreano de pura cepa, graduado en las mejores universidades del mismo país que lo postuló para el cargo que actualmente desempeña.  Su estatura es tal que pocas cosas le quitan el brillo; por el contrario, con su enorme masa de gloria −se dirá− él le resta luminiscencia al sol mismo, si se descuida...  ¡Los países productores de petróleo venden su petróleo a precios altos y punto!  No tendría nadie que quedarse de brazos cruzados −y menos él− ante la injusticia de ver afectar las economías de los mejores países del mundo.  Ello jamás se lo perdonaría. Para ello fue elegido.

¿Que un negro por allá, presidente de un minúsculo país suramericano, declare su no asistencia a la llamada reunión del cartel para discutir los precios...?  Menos lo afecta en el logro de sus objetivos, más cuanto es matriz de opinión de que el susodicho presidente es el responsable mayor del alza.  El tiempo dará la razón de quién acomete tarea más noble.  ¿O el que defiende la causa de países en desarrollo −pérfidos ellos− o el que entrega todo porque los países ricos no se contraríen en la conservación de su bienestar?  Los precios del petróleo están altos y punto, y llevarlos a un precio justo es noble tarea de un Secretario General de la ONU, preocupado por el hambre en el mundo y el cambio climático.

¡Qué importa que digan que él, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, es parte orquestada de una campaña de los países ricos consumidores para reblandecer la moral de los países productores, frenar los precios del crudo, abaratarlos, si es posible, como cuando en el pasado se concibió una vez poner a la OPEP de rodillas con un barril a $6!  (¡Qué tiempos aquellos!)  Poco importa el precio personal a pagar si la causa es loable.  La estabilidad económica del planeta depende de la estabilidad de las economías ya estables (recurso nemotécnico para recordar uno de los aprendizajes de sus estudios universitarios).  No se puede tolerar que los pobres países ricos se vean ahora precisados a buscar sus recursos energéticos debajo de los fondos oceánicos, como acaba de proponer el excelente presidente de los EEUU, señor George W. Bush.  Mantener el equilibrio es la consigna; lo demás es ripio.

¿Qué otros arguyan por ahí que otras son las urgentes tareas a atender por un Secretario General de la ONU, como el campo de concentración palestino, la ocupación de Irak, la de Afganistán, la casi segura invasión de Irán, las declaraciones y ensayos de Israel respecto de atacar a este último país, el papel desestabilizador desplegado por los EEUU en América Latina, el bochinche separatista en el continente, la constante insidia de los EEUU a través de Taipei para atacar a China, el escudo antimisiles en Europa y la provocación a Rusia, la persistencia de la OTAN, baluarte sin contrapeso de la guerra fría...?  No tienen razón y no tasan con acierto sobre cuáles son las más urgentes tareas que atender entre las naciones.  No tienen idea, y no se les culpa, pues nadie es culpable por no asistir a las mejores universidades del planeta, localizadas en los EEUU.  El criterio es corto cuando no se cultiva con lujo… de cuidados, más cuanto el lujo procede de quienes manejan el globo terráqueo.

Grande tarea es luchar por los más pobres y necesitados, combatir el hambre, los genocidios de desamparadas gentes, el abuso de los grandes sobre los chicos, la contaminación ambiental y su consecuente cambio climático, procurar la paz entre las naciones...  Y es claro que los altos precios del petróleo conspiran contra la estabilidad planetaria.  Inciden en el cambio climático (recrudeciendo los rayos ultravioletas), multiplican la pobreza (derivando en que escaseen los alimentos), hace que más gente mate a otra y que, en fin, a los países desarrollados −industrializados, de suyo consumidores− se le ocurra la belicosa idea de tomar las reservas fósiles de otros países por la fuerza.  Algo completamente inaceptable.  Es ideal el libre mercado que receta el trabuco neoliberal de sus economías, pero no tanto... (Hay que intervenir a veces para combatir la generosidad de los países ricos…)

Los precios tienen que ser metidos en cintura, y Ban Ki-moon está allí, en el Secretariado General de la ONU (iba a decir OPEP), para cumplir con su tarea.  Coreano de nacimiento, graduado en Harvard...  Su trabajo es la paz del mundo...

 

miércoles, 18 de junio de 2008

Obama el inmortal

Imagen tomada de Aventura en laTierra En días pasados se corrió desde el diario cubano Granma la especie de que Barack Obama podría ser asesinado del mismo modo como ocurriera con los Kennedy en la década de los sesenta.  Para el director editorial del órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, Gabriel Molina (quien es el firmante del artículo), la similitud histórica entre el Kennedy contrario a la guerra de Vietnam y el Obama contrario a la guerra de Irak, podría fundamentar una repetición de los hechos, más si se considera que ya el negrito ha confrontado "a la mafia de Miami y al poder militar-industrial que patrocina (George W.) Bush" (1).

"Pero -como dice el autor- no estamos en 1963 ni en 1968, cuando fueron asesinados los Kennedy”.  Gran verdad que más bien da pie −en mi criterio− para asentar la especie contraria, esto es, que Barack Obama no corre riesgo alguno más allá que el propio del hecho de ser candidato.   Como es harto sabido respecto de cualquier parte del mundo, y con más fuerza en un país como los EEUU, donde tanto desquiciado "se lanza a la fama" ordinariamente, matando a cuanto niño o mayor cantidad de gente pueda;  cualquier psicopatología ambulante le puede descerrajar un tiro a un candidato presidencial o figura pública, valorando en extremo el hecho de que su víctima sea una personalidad muy conocida.

Fuera de ese peligro, me parece que el candidato presidencial, Barack Obama, está más seguro que nunca, además de ser el casi seguro flamante presidente de los EEUU para el próximo período.   La razón de tal parecer es simple como luminosa −y en este sentido subscribo las apreciaciones del periodista francés Thierry Meyssan (2)−:  la "blanca" oligarquía estadounidense ya tomó la decisión de llevar a la Casa Blanca al candidato de color contrario al de sus paredes porque le da rentabilidad en dos aspectos, apuntando siempre a su sobrevivencia como aparato atornillado en el poder de los EEUU, hoy en crisis después de los dislates de George W. Bush, del que hay que recordar que es el presidente más impopular en la historia del país y el que ha evidenciado más groseramente el interesado comportamiento de la maquinaria belicista comercial.

Uno:  el carisma de Obama, similar al de Kennedy en su tiempo, es la ocasión de oro para aprovechar lavarle el rostro a la política colonialista del gobierno norteamericano, proponiendo "volver a una forma de imperialismo más presentable" (3).  Dada las condiciones actuales de descrédito gubernamental, proseguir con la línea descaradamente republicana, esto es, aventurera, podría conducir a una severa crisis de sostenibilidad.  Dos:  el eventual presidente Obama ofrecería también la no desaprovechable ocasión de dejar en manos de un negro la responsabilidad de declarar la bancarrota del país y de enfrentar la segura convulsión social aparejada.´

Como sintomático de que esta oligarquía ha tomado la decisión de reacomodar su estilo −arguye el periodista francés− está el hecho de haber renunciado al tan mentado “choque de civilizaciones” y disponerse al rediseño de su política en el Medio Oriente, según evidencian sus acuerdos y negociaciones de paz en Pakistán, Irak, Líbano, Siria y Palestina.  Respecto del punto dos, relativo a la crisis económica, resalta el analista la desgracia contenida en la caída del dólar, que antes compraba un barril a tenor de ocho unidades y ahora lo hace a tenor de casi 150 ó 200.  El hecho de que próximo presidente tenga que afrontar la difícil situación de no poder pagar el gasto de salario y de servicios públicos de varios estados de la Unión, hace parar los pelos a más de uno y más apetecible la imagen de que la corona luzca sobre la cabeza de un negro.  ¿Triste, no?; pero posibilidad al fin, y ardorosamente maquiavélica, por cierto.

De forma que Barack Obama, según tal razonamiento, luce poco más que inmortal.  Vale oro.  Es vida.  Es posibilidad de perpetuación de los grupos de poder en los EEUU, quienes no ahorran recursos ni vidas a la hora de sostener el coroto político.  Fueron los mismos que asesinaron a Kennedy porque les arruinaba el negocio de la venta de armamento cuando pretendió detener la guerra en Vietnam; han sido los que han gobernado, realmente, desde siempre en el país, utilizando periódicamente para medrar del poder a payasos con mascaradas de presidentes popularmente electos.  Insistir con la tradición abiertamente militarista, como comporta la figura de McCain (una criatura desahuciada del análisis histórico), es invitar a que, a la crisis presente, se le sume la suspicacia del electorado estadounidense en el sentido de que empiece a cuestionarse la legitimidad de elección de sus gobernantes.

"la 'blanca' oligarquía estadounidense ya tomó la decisión de llevar a la Casa Blanca al candidato de color contrario al de sus paredes porque le da rentabilidad en dos aspectos, apuntando siempre a su sobrevivencia como aparato atornillado en el poder de los EEUU, hoy en crisis después de los dislates de George W. Bush"

Porque detrás de la complicadísima mecánica de elección presidencia hay de todo menos que el pueblo elije a sus gobernantes, como es el mandato de la democracia y como ellos mismos, los dirigentes gringos, se llenan la boca cuando se creen en potestad moral para criticar a otros países y recomendarles "derechos civiles".    Una aberración aproximada a esto:  el pueblo vota por un "gran elector" (delegados), que a su vez votará para elegir al presidente (elección indirecta, como se ve);  pero con la gran salvedad de que los delegados en muchísimas situaciones son puestos allí por el gran poder económico, amparado tras el bastidor del complicado procedimiento, hecho que ya borra del todo la poquita democracia que se pueda contener en la elección indirecta.  Como si se dijera que la gente vota, pero no elige. Así es en los EEUU.

Son llagas de la "democracia"  norteamericana que se han de soslayar a cómo de lugar, manteniendo a la opinión pública complacida y distraída.  Obama es un gran espectáculo de circo, con estigmatizado color incluido, cuyo inocultable carisma se perfila como salvador de la patria.  Poco importa que a cada rato, en aras de acumular fervor de pueblo, diga y desdiga que parará o no la guerra, que hablará o no con nadie, que invadirá o no a nadie; su rol está prefijado, desde el momento en que se sabe que un presidente no manda en los EEUU.  Si no, que se lo pregunten a hombres como Dick Cheney, el vicepresidente gringo.

Luce menor la cuota a sacrificar por parte de aquellas mafias o perros de la guerra que le ha tocado enfrentar hasta el momento por causa de sus declaraciones tocantes a la guerra, si se compara con la posibilidad fatal y total de arruinar la salud enquistada del aparataje global del poder oligárquico gringo.  Temprano se habrán de acomodar a lo que se impone como mandato:  conservar el poder para no perder la capacidad de ejecución, aunque sea a través de un imperialismo maquillado, como el se apresta a implementar con el descendiente de kenianos.

Finalmente, para citar a un columnista nuestro, Roberto Hernández Montoya, culmino con la jocosa apreciación de que ahora sí es verdad que se fregaron los opositores al "rrégimen" de Hugo Chávez, quienes llevan años deplorando que un zambo gobierne en Venezuela, moreno él, con los labios gruesos, puestos ahora en situación de obedecer los lineamientos de un mulato en la Casa Blanca, de origen keniano, para más pesar de tan ridículo sentimiento de superioridad oligárquico, racista por los cuatro costados, esta vez venezolano (3).

(1) "Granma: como Robert Kennedy, podría ser asesinado Obama" en La Jornada [en línea].  14 jun 2008.  Págs.:  3 pantallas. - http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2008/06/14/obama-podria-ser-asesinado-como-kennedy-granma. - (Consulta:  18 jun 2008).
(2) Thierry Meyssan: "Presidencia USA 2008: un show antidemocrático" / entrevista por Sandro Cruz. En Voltairenet.org [en línea]. 26 mayo 2008. Págs.: 17 pantallas. - http://www.voltairenet.org/article157134.html. - (Consulta: 2 jun 2008).
(3) Loc. cit.
(4) "El fin del racismo feliz" en Aporrea.org [en línea].  5 mayo 2008.  Págs.:  pantalla. - http://www.aporrea.org/tiburon/a58289.html. - (Consulta:  18 jun 2008).

 

lunes, 16 de junio de 2008

Más de las FARC y de la estrategia de Hugo Chávez

 Imagen tomada de Zeitnot.com.ve Por supuesto, más allá de ser una medida de supervivencia política, en el contexto de la llamada "gran política", el pedimento de Hugo Chávez a la guerrilla entraña a su vez otra tremebunda propuesta, de gran riesgo:  la inutilización y definitiva satanización de la vía subversiva para luchar contra un Estado terrorista como Colombia, quien parece querer erigirse en el modelo político de uso recomendado en América Latina, según interés norteño.  Se trata de un asunto peliagudo.

A menos que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en lo inmediato den señales de estar lejos de una bancarrota militar, con sonadas acciones y debilitantes golpes a la maquinaria colombo-estadounidense, la percepción de que la guerrilla está contra la pared no estaría más que respondiendo a una realidad.  Resultarían ciertas las estimaciones contenidas en las palabras de Hugo Chávez, tanto más cuanto más parece la guerrilla aislada en el continente y parece dar a entender con su situación −después de 50 años− que las guerras hoy no se ganan sin poderosas alianzas o pertrechos militares de alto calibre tecnológico, aunque se tenga a favor la alta moralidad combativa de unos soldados que deciden un día internarse en la jungla de las luchas revolucionarias.  Y ni una ni otra cosa (alianza y armamento) parecen definir el talante combativo de las FARC y el ELN.

De forma que vendría a tener razón propuesta del presidente de Venezuela cuando habla de una hora de reformulación:  podría arriesgarse lo mucho logrado en el plano de la Revolución Bolivariana por conservar lo poco que representa la posibilidad de que las FARC alcancen el poder, así como están en la actualidad.  Se estaría incurriendo en el error histórico de aferrarse a una suerte de ripio romántico por encima de concretas asunciones del poder en América Latina, como la de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Paraguay, etc.  Esto considerando que el logro y el trabajo revolucionario no tienen particular nacionalidad, sino que es único y continental; y que el posicionamiento del proceso de cambios en Venezuela, por ejemplo, no le pertenece a un gentilicio en particular sino a todos los americanos en general, como en la época de las luchas independentistas. La globalidad del hecho revolucionario debe conducir a la toma de decisiones sobre la particularidad.

No se trata de culillo, como grita victoriosamente la derecha política y como se queja la misma izquierda cuando dibuja a un revolucionario como una especie de kamikaze con su inmolador código de honor.  No.  Se trata de estrategia política, nacional e internacional, de grandes movidas de piezas en el ajedrez del único lenguaje capaz de combatir al enemigo fuera de la confrontación militar:  la diplomacia, el desplante argumental, el combate psicológico, el trabajo sobre la opinión pública, de enorme repercusión en los actuales momentos en que el principal cabecilla de los ataques a América Latina se encuentra en elecciones.  O la "gran política", en la propuesta chavista: el arte de mancomunar las relaciones humanas y entre los países con el propósito de privar por encima de los aspectos sociales y económicos, actuándose en bloque, por consiguiente, en concordancia con criterios analistas del hecho comunicacional, la diplomacia, la opinión pública, las matrices de opinión, el pueblo..., nuevas y viejas armas de combate.

Quienes así no parecen querer aclimatar los severos conceptos socialistas de la doctrina con la realidad mundo−actual, parecen ser los eternos kamikazes románticos que proponen la materia simbólica por encima de la viva.  Y nadie discute el poder de una idea o símbolo, que a fin de cuentas es lo que mueve a los hombres; pero también se requiere estar vivo, ejercer el poder y respirar para proponerle al mundo mejores modalidades de vida.  Quienes se indignan con la propuesta de Hugo Chávez a la guerrilla de declinar una forma de lucha que en determinado tiempo no ha rendido un fruto concreto, parecen ser los suicidas de siempre, los del pasado, los de los históricos errores.  Si el Chávez revolucionario evalúa un panorama de contrariedades, es opinión del socialismo romántico que se inmole, que muera con las "botas puestas", como Salvador Allende, con la oferta de vivir en la simbología para siempre.  Se sabe que el 11 de abril de 2002, cuando el golpe de Estado, Fidel Castro lo llamó y le pidió temperamento y supervivencia.

Vivimos la Era de la Informática y las comunicaciones, y la de las bombas nucleares.  Todo el mundo sabe que las guerras modernas se caracterizan por otro santo y seña procedimental.  La oferta latente de quienes detentan el poder en el mundo es el borrado físico permanente, la destrucción apocalíptica, si así se quiere ver, con el agregado que después de muerto, virtud a los medios de comunicación y sus matrices de opinión, sobreviviría en el ambiente la convicción de que quien ha sido destruido fue una figura satánica.  Seguirían transcurriendo los tiempos, con una derecha política en el poder alimentada por los errores ideológicos del contrario de siempre, hasta cínicamente cultivando su recuerdo heroico en una parcelita floral de los libros de historia.  Para muchos románticos, este detalle burgués de la inmortalización simbólica posee un poder de embrujo irresistible.

Para América Latina, desde Colombia, existen amenazas reales de intervención norteamericana.  No las voy a mencionar para no llover sobre mojado.  Harto son conocidas, más grave cuanto ya el Departamento de Estado concienció que en su "patio trasero" −en vez del Medio Oriente− es donde se encarna la solución a sus males energéticos (Brasil sigue descubriendo petróleo), el soporte para unas cuantas décadas más de su exorbitado modelo de vida consumista, cuyo espíritu progresista se fundamenta en la explotación de los recursos naturales, rasgo constitutivo de la cultura de Occidente, a más de doctrina.  Bástese con decir que América Latina es para EEUU una cuestión de vida o muerte, el granero de provisiones que le asegurará unos cuantos días más de vida, el almacén del guerrero, un emporio de riquezas más valioso que el oro.  Sustraerla de su zona de influencia, podría cotizarse en el mercado a precio de una guerra mundial, sin exageraciones, si el caso fuera que hubiera potencias rivales disputándosela.

Tan real es la amenaza de intervención estadounidense en Venezuela, con lógicas repercusiones para los movimientos de izquierda y de cambio en el resto del continente, que ya está confirmada  la construcción de otra de sus bases militares en Colombia, en la  Guajira, otrora territorio venezolano.  (Aquí sí hay simbologías que pesan y duelen).    Semejante afirmación da ya por descontado, como es sabido, que Colombia es piso regular de las tropas gringas, y que la audacia de la base militar en la frontera es de cualquier modo un reconocimiento de que el movimiento guerrillero es considerado una nulidad, si no es que se le está trabajando intensamente para provocarlo, a objeto de que incurra en específicas y esperadas reacciones de guerra.

"Tendría que presuponerse a un Hugo Chávez ensayando la vía guerrillera para luchar contra las poderosas huestes invasoras de los EEUU y Colombia dentro de Venezuela,  teniendo que recoger unas palabras [el anacronismo de la guerrilla] que nadie jamás justificará en sus circunstancias "

De forma que pareciera un asunto de valoraciones y de consiguiente supervivencia política, cuando ya las cartas como que están echadas por el lado de uno de los bandos en combate.  Porque la verdad es que ya se vive una guerra desde hace mucho rato, sea de cuarta o enésima generación, y los bando mueven (y deben mover) sus recursos en el plano de la diplomacia, la lucha psicológica y argumental.  Sin embargo, ello no tendría que dar lugar tampoco a los enfoques del desespero, como la especie de que Hugo Chávez sacrifica a las FARC y a Irán para quitarle razones de enojo a la potencia imperial del norte (1).  En momentos de hilar fino diplomático, la forma cómo se presenten los hechos y las ideas, tiene su peso.  Las palabras importan un mundo, y no precisamente para complacer a la vieja izquierda de los pétreos ideales.

No está proponiendo el presidente venezolano el sacrificio de nadie.  Esta dando cuenta de un hecho histórico que está a la vista, esto es, no haberse alcanzado los objetivos en un plazo razonable.  Una reformulación de estrategia de combate, con más ganancia de afecto popular, con una ventana de lucha más "presentable" hacia el  mundo, con más opinión pública, redundaría también en beneficios para las FARC, arrinconadas como están en la selva, quienes al punto de reoxigenarse quitarían argumentación −de paso− al razonamiento interventor de los EEUU en la región.  Se debe imponer el realismo:  las FARC no parecen estar en las condiciones históricas de la Guerra Fría como para hacerse con una poderosas alianza que las "apadrine" ahora en un enfrentamiento con la primera potencia militar del mundo.  Se requiere sofisticado poder de persuasión militar para ello, o, en su defecto, de inusitado poder de pueblo, último esto negado dada la imposibilidad de incidir sobre los criterios populares comunicacionalmente.

En todo caso, lo que se propone es la supervivencia del proceso y contexto bolivarianos como baluarte de poder alcanzado.

No se puede sacrificar lo que no se contabiliza, realistamente, como un bien estratégico y que, peor aun, se perfila como argumentación para el borrado de lo alcanzado por la lucha revolucionaria.  Sería un acto heroico más. La Revolución Bolivariana (Venezuela) debe sostenerse en el poder, requiriendo todavía de mayor tiempo para ensamblar el concepto denominado la "patria grande".  Es asunto de cerebro, pueblo y estrategia; no de romanticismo, monte y tozudez doctrinaria.  Unas FARC en combate electoral, enamorando de nuevo al pueblo, ahora que los ojos del mundo están montados sobre Colombia, constituiría el reto tremendo a enfrentar, el ensayo de una nueva forma de la misma lucha.  Nadie dice que sea fácil, porque todo el mundo sabe que el Estado terrorista colombiano, con su paramilitarismo, buscará el asesinato.  Pero al menos es una vía circunstancial menos suicida, más de cara a la diplomacia mundial y de mayor desargumentación política en la actualidad, que es lo que se requiere contra los EEUU, es decir, el manejo de la opinión pública.

La opción de la lucha armada per se es infinita, en sí jamás anacrónica.  La modalidad de combate de guerra de guerrillas podría ser eterna, si no en el monte, en las zonas urbanas exclusivamente, para cuando se extingan las selvas.   Pero, como en toda guerra, la estrategia y la táctica tienen su hora y espacio; y el movimiento guerrillero, de definición fundamentalmente táctica, no es la excepción.  No se puede aspirar convertir a un pedazo de selva colombiana en un reducto romántico de la dignidad revolucionaria, lugar del que se diga "allí cayó" o "allí resisten todavía".  La dinámica comunicacional y psicologista de la vida moderna invitan a una mayor ampliación del espectro de combate.

Finalmente, la otra cara de la  moneda de la propuesta de Hugo Chávez es que aun desarmándose la guerrilla, en medio de un ambiente de satanización aprovechado por la derecha política, no se cumpliera el propósito de hacer desistir a las tropas invasoras con el argumento o desargumento de la opinión pública.  Los marines estarían en Venezuela con guerrilla colombiana como pretexto o sin ella, y sin que nadie diga o haga nada, desnudo el Pentágono en su apetencia colonialista.  Sería una derrota profunda.  El chivo y el mecate perdidos, como se dice, con riesgo de un desmontaje de la izquierda en toda América Latina.    Tendría que presuponerse a un Hugo Chávez ensayando la vía guerrillera para luchar contra las poderosas huestes invasoras de los EEUU y Colombia dentro de Venezuela,  teniendo que recoger unas palabras que nadie jamás justificará en sus circunstancias (2).

El hecho de que ya los gobiernos de los EEUU y Colombia construyan una base militar en la Guajira, pegadita a Venezuela,  parece hacer lucir como tardías las apreciaciones tácticas del presunto anacronismo guerrillero.  Las tropas de los EEUU no vienen; ya están, con excusas o sin ellas.  Pero, con todo, esto es una apreciación pesimista, aunque no desdiga de los hechos reales:  se requiere más desparpajo que el desplegado en el Medio Oriente para invadir a un país como Venezuela, de pacífica existencia.  Mayor descaro o creatividad, según se le vea, de cara a la opinión pública, que es lo único que ha aguantado el ánimo de los EEUU respecto de estos lares.  Tal vez se requiera ser un poco como la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial respecto de Polonia para atacar a Venezuela, develada en su intencionalidad imperialista, desbordándose así el vaso de la tolerancia mundial ante la injusticia.  Quizás el avispero alborotado en América Latina tenga repercusiones inesperadas para medio mundo.

Notas:

(1) Como ha ocurrido desde un tiempo para acá, las opiniones de Heinz Dieterich suscitan el encono de los sectores más "apasionados" de la izquierda.  Véase "(Actualizado) Hugo Chávez, las FARC y el probable fin del antiimperialismo bolivariano" en Aporrea.org [en línea]. - 13 jun 2008.  Págs.:  4 pantallas. - http://www.aporrea.org/tiburon/a58724.html. - (Consulta:  16 jun 2008).
(2) Certera e irrefutable parece la opinión del profesor Wilson Spencer: "los escenarios de una victoria frente a la imponente maquinaria militar del imperio han de ser los majestuosos Andes, las tupidas selvas de la Amazonia y las calles y campos de Venezuela. Y en esos predios, la resistencia sólo habrá de tener un nombre, la lucha guerrillera".  "El desliz del presidente Chávez" en Aporrea.org [en línea].  12 jun 2008.  Págs.:  5 pantallas. - http://www.aporrea.org/ddhh/a58711.html. - (Consulta 16 jun 2008).

jueves, 12 de junio de 2008

El Chávez nuevo

  La semana presente arrancó caliente, literalmente hablado, si juzgamos por el calibre del pedimento presidencial a la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de entregar los rehenes y buscar otra forma de combate, y si juzgamos por la desconcertada reacción de muchos en el plano mismo de la izquierda política… y derecha.   "¿Qué pasó, cuate?", parece ser la pregunta despabilada que se hace quien ve en Hugo Chávez el baluarte del nuevo socialismo en el mundo.  No menor fue el desconcierto entre las filas opositoras, quienes ya parecen creer que, definitivamente, las reculadas del presidente son una estrategia política para despistar de momento, "tomar impulso" y seguir −en su criterio− plagando de miserias a Venezuela en nombre de la democracia (1). (Lo que uno tiene que escribir para expresar las situciones).

¿Qué hay al respecto?  ¿Se rajó Chávez y anda listo para saltar la talanquera, como pareciera sugerir el humor incendiario de tantas plumas que corren el riesgo de chamuscarse?  "¿Lo perdimos?", es hasta la pregunta jocosa que se hacen los más tranquilos, imitando a un humorista por ahí.  En fin, el revuelo es tal que un extraterrestre fácilmente podría presuponer que el presidente de Venezuela es o era un miembro activo de las FARC incurriendo en traición, declarando en contra de su organización militar. ¿Cómo la ve?

Suena como halado por los cabellos, ¿verdad?    Tanto así que quien escribe se resiente por utilizar expresiones que, con toda seguridad, dan gusto a la matriz de opinión difundida de que Hugo Chávez colabora con las FARC, como apunta la acusación norteamericana, y la otra de que quiebra a su pueblo con el ejercicio de un hipócrita populismo, típicamente personalista, latinoamericano, para más señas, como apunta la intelectualidad opositora criolla.  Hugo Chávez allá en Colombia, en una fotografía junto a Pedro Carmona Estanga, de lo más abrazado, dándole la espalda al sentimiento gaitanista que tuvo que tomar el monte para salvar la vida; es una imagen que no parece tener problemas para posarse en la rama de muchas cabezas pensantes.

"Se cambió de bando el hombre" −como que quieren decir−, como tantos políticos de oficio que no hacen de su condición ideológica precisamente su divisa; o como los que sí lo hacían, como ocurrió en Venezuela con tantos connotados dirigentes de la izquierda que al paso del tiempo demostraron ser nomás unos lobos disfrazados de ovejas en busca del poder (2).  ¡Esto se lo llevó el diablo, carajo! Y más cuando el presidencucho −ya hay quienes así le espetan−(3) declara que lamenta no haber tenido tiempo para decírselo directamente a Marulanda antes de morir, es decir, para que declinara lo que había sido toda una vida idealista como forma de lucha.  Estiman que probablemente el Che Guevara y Fidel Castro estén en la lista para recibir lo suyo del presidente venezolano, esperándose nomás la muerte del cubano.

El ánimo se caldea cuando la "canalla" oposicionista abre el pico y, repuesta de la sorpresa, corona de honores a Hugo Chávez, haciendo recordar los gestos de tonificación moral del mismo presidente en momentos difíciles de toma de decisiones:  ¡adelante, que si la canalla aplaude es porque vamos por el camino correcto! −palabras más, palabras menos−.  Los más connotados fueron Alan García, presidente de Perú, y el Ministro de la Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, acérrimo enemigo de la gestión de Hugo Chávez y próximo candidato a las elecciones presidenciales:  ambos loaron grandemente el petitorio que le hiciera a las FARC, interpretándolo rápidamente como conviene a sus intereses, es decir, para complacer a sus jefes políticos (los EEUU), en el caso de Alan, y, además de complacer, para usufructuar tranquilamente del poder durante cincuenta años más, en el caso del otro. 

Por fin, amigos, ¿de qué se trata?  ¿En verdad hay que creer la especie de que Hugo Chávez traiciona su compromiso socialista ideológico en nombre de un repentino arresto pasional o de una sibilina iluminación intelectual?  ¿Tendremos que creer en breve que el hombre hará el esfuerzo por retroceder sobre el terreno ya ganado en esa tremenda lucha de ensayar un modelo político-social más justo, integracionista y soberano, a contrapelo del otro imperante, de corte neoliberal, explotador y expoliador por concepción?    ¿Un borrón y cuenta nueva?  ¿En verdad es fundado el temor de que en lo sucesivo Chávez pase de una vez la raya y empiece a enviar contingentes militares de apoyo imperial en Irak, retroceda los acuerdos con Rusia, Bielorrusia y China, para acuclillarse ante el poderío de George Bush? ¿Qué devolvamos el satélite chino Simón Bolivar y retornemos nuevamente a los precios pretroleros de siete dólares?

¿Lo ve?  Suena exorbitado, ¿verdad?  Vea:  ayer mismo el presidente de la república llamó a los empresarios de Venezuela (todo el sector) a un gran encuentro de producción nacional, donde se expondría el Proyecto Nacional Simón Bolívar, con el propósito de afincarse en la producción de alimentos, la agroindustria y la manufactura (entre otros aspectos), a objeto de conformar una "alianza estratégica nacional".  Habrá que suponer que el firmamento de la izquierda en general tembló, suscitándose hasta terremotos en las sensibilidades más eruptivas.  Se habrán dicho:  "Ya está, ayer quebró a la guerrilla con sus palabras y hoy, ¡zas!, completará la obra de su final mutación ideológica con nuevas concesiones al sector que más ha invertido en su propio derrocamiento:  el empresarial."

Sin duda, de exageraciones hablamos cuando nos vamos así de bruces.  Vea nuevamente:  Lo primero que le soltó a los empresarios fue que buscaba afirmar su propósito de repolitizar la economía nacional a través de  "la izquierda, por la profundización estructural", concluyendo que la "vía venezolana es por el socialismo".  ¿Entonces qué?  ¿Qué significa eso?, ¿que tenemos a un presidente escindido internamente para hablar de política e ideología según los humores del cuerpo?  En modo alguno.

La explicación radica en lo que el mismo Chávez ha llamado la gran Política (así con mayúscula), la concepción de que el arte que maneja las relaciones entre los hombres en sociedad ha de privar sobre los otros conceptos, como el social mismo, el económico y hasta el militar.  Ha de ser la Política el gran eje central, encauzadora de los demás bloques de organización de la vida humana.  No se logra nada sin poder, políticamente hablando; y a la toma del poder tienden todas las luchas política del mundo, incluyendo la de las FARC, cuyo tema fue el encendedor de esta candela del momento.  No se trata de que alguien vilipendie sus propias ideas; se trata de encontrar el camino y sobrevivir, más si se anda perdido en las selvas de los mundos.

No existen guerras eternas ni muchos menos cuerpos que la resistan, remedando el dicho.   De allí que se infiera que toda lucha política, como todo proyecto de toma del poder, debe circunscribirse a plazos razonables de toma de los objetivos, hecho que en modo alguno prohíbe que luchemos por un ideal toda una vida y hasta más allá, si fuera posible.  Si en determinado período un objetivo concreto no se ha alcanzado, es obvio que toca un cambio de estrategia (que no de lucha), más cuanto si la persistencia en radicales posiciones amenaza con conducir a la derrota total del brote revolucionario.  En política, la toma y conservación del poder es un fundamento, porque sin el mismo se hablará siempre de un proyecto que busca cambiar mundos "cuando lleguen al poder".  (El poder es político). Con mayor fuerza hay razones para reformular la estrategia si durante medio siglo se anda internado en las montañas, sin batalla comunicacional ganada por ningún lado, no perdiendo el combate militar ni el ideológico en ningún momento, pero sí el político, el diplomático y hasta el popular, según el trabajo de las matrices de opinión puesta en marcha por las poderosas oligarquías.

Las posiciones radicales que entrañan un "no importa, moriremos con las botas puestas", especialmente ejercidas en coyunturales circunstancias, fácilmente pueden conducir a un quiebre completo de la lucha.  El arrojo militar, la visceralidad disfrazada de ideas, la furia uterina o como se le quiera llamar, justamente en el momento cuando es el turno de la gran Política, por extensión, de la gran inteligenzia, es un tiro al suelo. Muerto no se hace nada. Corresponden tales radicalidades a "tiempo completo" a un período tierno del crecimiento ideológico.  La primera gran derrota del socialismo en el mundo fue por razones de ortodoxia.  Muchos revolucionarios hay por ahí sin pueblos, enajenados de los tiempos del mundo, y eso equivale a inexistencia.

El pasado histórico debería ser el primer maestro, ese que enseña con errores y recuerdos de derrotas.  Al presente no se puede transpolar el pasado.  Hoy cualquier batalla se libra en la psique de los hombres, en el fervor de las masas, utilizando las nuevas herramientas tecnológicas del saber y la difusión científica.  La lucha frontal diplomática, si es posible.  Vea usted mismo como la Revolución Bolivariana ha calado y se para, legítimamente, en la tribuna internacional, lidiando con la hipocresía política pero fijando sus posiciones al fin.  Al día de hoy nadie pide un cese de una lucha legítima en Colombia, porque de ser así se desvirtúa hasta la palabra; pero parece tener aquí invitación un lenguaje de nociones si se quiere hasta musicales:  tiempo, cadencia, silencio, pausa, circunstancias que deben dar lugar a una gran reformulación estratégica.  Las FARC, dado el tiempo transcurrido y con una oligarquía atornillada ahora con apoyo internacional en el poder, desesperadamente necesita una ventana de combate "formal" hacia el mundo exterior, ahí donde está la opinión pública.  Nadie propone declinar nada, ni parar ni entregar, ni mucho menos.

Véase la misma oligarquía estadounidense −para ilustrar este punto atinente al poder político− cómo en breve se dispone a llevar a la presidencia al negrito Obama, bajo la promesa de cambio.  Tiene la percepción cierta de que el esquema colonialista directo de la Casa Blanca, de guerra e invasiones, es insostenible ante la opinión pública internacional, y se dispone arteramente a retroceder en tal punto, aunque sea de modo aparencial.  Medio planeta sabe que Obama es más de lo mismo, pero maquillado; esto es, la promesa de "un imperialismo más presentable" (4).  Claro, es la derecha política maniobrando para conservar su plaza.  ¿Pero en términos de una guerra −que tal es la política− es sólo facultad de la derecha política procurar abiertamente conservar el poder?  ¿No lo puede hacer la izquierda por estar atapuzada de doctrinas combativas  a la vieja usanza, como el idealismo suicida en determinadas momentos?

"La derrota del 2D (dos de diciembre 2007) fue a su manera una bendición porque quebró la matriz mítica de que el presidente venezolano es un dictador; [...] En tal contexto, la declaración, en apariencia en contra de las FARC, desmonta el esfuerzo mediático de ligarlo a la guerrilla."

No, caballero.  Ni tan ortodoxamente, pero tampoco tan frívolo.  Se requiere el cuerpo con la sangre circulando en la carne para seguir portando las ideas.  Es eso el socialismo nuevo que tanto han puesto a correr con la incertidumbre:  adecuación de formatos, aclimatación de ideas, sin la pérdida humanista fundamental de la doctrina.  Científico, si se me permite corromper el término romántico, en sintonía con la sistematización del saber y su aplicación.  No obstante, si a algún delicado le molesta la ofensa del término en tal contexto, entonces tómelo como una reflexión con orientación bolivariana.

Lo cierto del asunto es que Hugo Chávez maniobra estratégicamente con miras a la trascendencia política.  Quien desbocado se lanza al terreno a despotricar y a acusar de escandalosa traición, lo hace desde el filón del mismo idealismo aéreo que históricamente fue derrotado, desde la tribuna de quien no ve que el año 2008 es crucial para el proyecto político en la cabeza continental (Venezuela), para las revoluciones en América Latina, para la izquierda y el bolivarianismo en general.  Perdido Hugo Chávez en las elecciones regionales previstas en Venezuela para el mes de noviembre, es una América Latina quebrada en su proyecto político de cambio, el acabose de unos esfuerzos reconstitutivos, la verdadera guerra del hambre contra los mortales de estos lados y la verdadera institucionalización del terrible modelo económico que ejercita la derecha política.

Quienes no recuerden que promovió en la Asamblea Nacional un estatus político para las FARC, esto es, la guerrilla como una organización beligerante (5), pueden irse por el camino de acusarlo de mezquindad en sus razonamientos:  que las FARC están erigidas como la excusa fundamental de la presencia de las tropas norteamericanas en la región, amenazando a Venezuela; y pueden también obviar que el esfuerzo del presidente desde el principio ha sido el labrarle un formato de presentación aceptable a la organización, vía opinión pública internacional, para que con garantías incursione en el terreno de la contienda política electoral en Colombia.

Pero pasada ocasión, con el quiebre de la operación humanitaria, de cara al evento fundamental de las elecciones regionales venezolanas, no queda más que reformular la estrategia con miras a sumar políticamente, incluso a precio de reconocer "verdades amargas" dentro de las mismas identidades ideológicas.  Incluso a riesgo de dar felicidad a la canalla política y generarle ilusorias expectativas, pero con el propósito  de recoger un fruto, recuperar una moneda para provecho propio en un momento coyuntural importantísimo.   ¿O debe el presidente estar permanente en situación de satanización política para complacer a las rocas ideológicas de la ortodoxia?  Técnicamente, las elecciones se ganan con la identificación con las masas, su guía orientadora y con el combate de las matrices adversas de opinión.  Y en eso anda el "candidato" Hugo Chávez, en el combate comunicacional estratégico, en el contexto de una política de "rectificación" que ha dado el magnífico fruto de desarmar a los factores adversos, incluida la opinión política internacional.

La derrota del 2D (dos de diciembre 2007) fue a su manera una bendición porque quebró la matriz mítica de que el presidente venezolano es un dictador; la devolución de los proyectos, como el famoso currículum educativo, y el retiro de leyes, como la famosa de inteligencia, han tenido la virtud política de mantener desarmada la argumentación opositora.  En tal contexto, la declaración, en apariencia en contra de las FARC, desmonta el esfuerzo mediático de ligarlo a la guerrilla.

A ello habría que agregar, finalmente, que quien no quiera ver la inminencia de una conflictividad militar en el área, promovida por los EEUU con el argumento del combate al narcotráfico y la guerrilla, o no vive en América Latina o realmente cree en las matrices que propalan los medios de que el ejército de los EEUU es algo parecido a una fuerza de paz.  Las precisiones son claras, con tanto gringo navegando en el Mar Caribe y equivocándose en el espacio aéreo.  Grandemente ha detenido la opinión pública a los EEUU en su prurito por acometer otra de sus "necesarias" invasiones en América Latina, esta vez en contra Venezuela.  En tal contexto, con el capítulo de la FARC, algo desarma Hugo Chávez y, de algún modo, propone a las FARC ganar tiempo (tiempo para pensar).  Como si perdiendo también se ganara. ¡Vaya la política, eh!

En fin, amiguitos, tan largas palabras ojalá conduzcan a una reflexión sobre estos planos del maniobraje político, que deben ser vistos desde el mismo plano y no a brinco de corazón.  Yo, el primero, me indigno nomás con imaginar que la lucha contra la oligarquía colombiana pueda terminar en el cesto de la basura; que el sentimiento gaitanista y su asesinato pudieran pasar al diccionario de las iniquidades o vacíos, sea ya porque se pierda la guerra o se decline en continuar con la lucha.  ¡Jamás!, como exclamaría cualquiera de quienes murieron con las botas puestas entre las honduras de la selva, hombre de ideales hasta el final.   Pero sin duda, la invitación de Chávez habrá de servir para aplacar un poco el pecho y buscarle aplicación al intelecto.  La guerrilla rebasa ya el medio siglo, y puede darse un "silencio" para analizar en frío.  Sin malas interpretaciones. Un proceso de sopesamiento, de toma de decisiones. Es una toma de decisiones: O se meten las FARC más en el monte o se obliga a la oligarquía colombiana, vía trabajo intenso de observación internacional, a aceptar su competencia política. Y aquí toda América tendría que trabajar.  Pero sabemos que esto último sería la otra gran guerra, más allá de los mil retos que −confieso− me suenan hasta utópicos. (¿Pero qué? ¿Quebramos de una vez la utopía?)

De paso es bueno prevenir lo que viene, más fuerte inclusive para quienes no quieran abrevar en los enfoques políticos.   La reciente visita de Bill Richardson a Venezuela, promoviendo desde ya el diálogo desde la gestión ganadora de Obama, ha dejado sembrada la determinación en el gobierno venezolano de conversar con el nuevo presidente de los EEUU, situación para la cual se prepara el ambiente desde ahora.  Vea usted, pues, la Gran Política, aunque le levante el resquemor a tantos delicados.  Note cómo el candidato gringo ha bajado el discurso encendido contra Venezuela, incluso contra Cuba, igualmente atacando cuando habla pero quitándole calibre satánico: "Sí, −declara Obama− creo que es una amenaza, pero una amenaza manejable" (6).  Dada la situación de mentoría política entre Fidel Castro y Hugo Chávez, y dada la circunstancia de cambios aunque pequeños en la isla, resulta poco más que increíble que el viejo zorro de Fidel no tenga la mano metida en este ajedrez político.  Un paso semejante no se da sin reflexiones o consultas, de buenas a primeras, en medio de una soledad política.

Notas:

(1)  Aunque algo escatológico, este post, "las 'reculadas de Chávez", recoge la impresión generalizada opositora. (Que no sorprenda la fraseología, carácter ya típico del lenguaje opositor cuando de tomar frases bolivarianas se trata.  Por cierto, una que pronuncian con el mayor desparpajo es de Hugo Chávez:  "Dentro de la Constitución, todo; fuera de ella, nada").
(2)  Muchos hay que los buscan todavía, descaradamente en medio de su "nueva" condición de derecha política.  Teodoro Petkoff y Luis Miquelena parecen ser íconos en Venezuela, entre muchos otros que andan por ahí a la deriva, sin el coroto del poder, cascarones vacíos, pelusas en el aire, sueño irrealizado de pequeños oficiantes políticos.
(3) Celia Hart, una de las articulistas más exaltada,  ofreció no llamarle más "presidente":  "El sacrificio de los hombre no se mide por las revistas de moda" en Aporrea.org [en línea].  11 jun 2008.  Págs.:  11 pantallas. - http://www.aporrea.org/actualidad/a58668.html. - (Consulta:  12 jun 2008).
(4) Thierry Meyssan: "Presidencia USA 2008: un show antidemocrático" / entrevista por Sandro Cruz. En Voltairenet.org [en línea]. 26 mayo 2008. Págs.: 17 pantallas. - http://www.voltairenet.org/article157134.html. - (Consulta:  12 jun 2008)
(5) "Congreso venezolano reconoce beligerancia de guerrillas, FARC, ELN" en El Universo [en línea].  17 ene 2008.  Págs.:  5 pantallas. - http://archivo.eluniverso.com/2008/01/17/0001/14/C0E71A3B3D8042CEADDEC51FA19D58F8.aspx. - (Consulta:  12 ene 2008).
(6) Obama dice que Chávez es "amenaza manejable" para EEUU en Aporrrea.org [en línea].  11 jun 2008.  Págs.:  3 pantallas. - http://www.aporrea.org/internacionales/n115379.html. - (Consulta:  12 jun 2008).

lunes, 9 de junio de 2008

El imperio de los mil embustes y sus acólitos

Probablemente en la cada vez más patente incapacidad norteamericana por dominar mundo −como reza el eslogan de una de sus caricaturas: Pinky y Cerebro− esté implicado el fin del modelo imperial tal como lo conocemos: un único país preponderando en la toma de decisiones de la política planetaria. Modelo que, con todo y la diferencia tecnológica de control y capacidad militar, es el formato clásico de la vieja Roma o, más atrás en el tiempo inclusive, el de la cultura mesopotámica; modelo que contempla una componenda de intereses entre un fundamental protagonista y unos agregados menores que secundan sus aventuras, pero que como sea constituyen una alianza invencible y conquistadora . El propósito es la expansión y la captura de zonas de influencias en ese amplio mundo −que ahora se conoce del todo y hasta parece pequeño−, donde uno toma posesión principal y otros se las arreglan con una buena tajada.

Este formato clásico lo juegan hoy EEUU y la mayoría de los países europeos (que no son el mundo completo). El primero, a la cabeza, penetra y pone en la conquista el mayor gasto, en consecuencia cobrando la mayor cuota; los otros, es decir, Reino Unido, Francia, Australia, España y los que últimamente lo han acompañado en sus andanzas, cobran en proporción al esfuerzo en la guerra invertido: contratos de reconstrucción del país jodido, saqueo de tesoros arqueológicos, custodia y explotación de algún yacimiento. Ahí están Irak y Afganistán, donde se lucha contra el terrorismo de que otros −y no las potencias militares de la alianza− sean los dueños de las riquezas naturales de sus tierras. En la lista Irán o Venezuela. El modelo tradicional habrá de durar mientras prive la también ya prototípica noción occidental de desarrollo, cimentada en la explotación de los recursos naturales. Aún queda un algo de petróleo que conquistar en el mundo. Mientras tanto, quien dueño ose defender tales recursos será acusado de terrorista y jamás visto (virtud al trabajo mediático) como defensor legítimo, a pesar de que la misma ONU haya conceptualizado tal derecho para los pueblos ¡hace poco!

Y esto ya es un colmo que satura la capacidad de aguante pacifista de las naciones, de la cultura humana en general. Cercanos ya al agotamiento de los recursos fósiles energéticos planetarios, conjuntamente se llega a un punto de quiebra en la sostenibilidad del modelo. Hay demasiados Anibal por doquier, tanto bárbaro conspirador que llenan al mundo con la esperanza de cambiar el curso del presente esquema de desarrollo (que amenaza con morir en boga, victorioso). Hay demasiadas mentiras, harto cinismo institucionalizado en el modo de hacer política, como para que se le pueda conceder tan más larga vida al imperio. Las armas de ayer, lanzas y flechas con punta de acero, paquidermos acorazados o torres lanza rayos solares aumentados, en nada desmerecen de las nucleares de ahora: eran la punta de lanza del momento, la relativa proporción militar histórica. De forma que nadie hoy, virtud al poder nuclear que ostente, puede congelar el avance de la descomposición de los tiempos. La historia está escrita en la medida en que el modelo desarrollista occidental es el mismo de todos los tiempos. Es cuestión de breve tiempo. Los imperios también se pudren.

El mundo se hizo ingobernable. Es imposible detener la proliferación de la tecnología nuclear, desde el mismo momento en que el conocimiento es susceptible de la humana operación de pensamiento. La inteligencia humana no es patrimonio de nadie. Y el conocimiento mismo, por cierto, es una ilustración de cómo una matriz se puede hacer tan fecunda que rebase la capacidad de control y asimilación humanos. Fue Leonardo Da Vinci quizás el último hombre universal de los modernos tiempos: abarcó su mente individual prácticamente todo el conocimiento humano de los tiempos presentes y pasados. Pero luego, como sabemos, virtud a la imprenta, virtud a la explosión científica, virtud al espíritu de la ilustración y el enciclopedismo, ningún humano vive tanto como para abarcar la plenitud del conocimiento ni siquiera en una parcela del saber.

Pero hay imperios, de cuño viejo, que presumen del control planetario. No hay para ellos, como para el viejo César, ríos Rubicón que se opongan a sus designios. Como si no fuera el tiempo una medida para ellos, sino al revés. El modelo, modelo de los modelos, o modelo único, como lo llaman en el colmo de la soberbia. El fin de la historia, pues, en idea de Francis Fukuyama, como lo dijera él en su libro y como lo repitieran luego para el mundo los loros oficiales del aparato imperial, tomando como base la presunta caída del gran opositor ideológico: el socialismo. Y así, por esta línea, se obliga a los países más débiles con el discursito trillado de la globalización planetaria, como si la Tierra se pudiera meter en el bolsillo de unos pantalones y sus habitantes fueran unos estúpidos como para creerlo.

Nada más lejos de la verdad, pero es también cosa que no impide que se haga el intento. En todo tiempo ha sido la soberbia una medida que sobrepasa los raseros, pero no por ella misma, sino porque presupone que el resto de los mortales son unos redomados pendejos. El modelo viejito del momento es como un soñado muchachote altanero que difunde por los cuatros costados los más estúpidos cinismos, las más grandes mentiras sobre sus visualizados ambiciones. Que si el imperio no se cae. Larga vida al César. El dólar esta pujante todavía. No hay crisis en las arcas y es mentira que en pocos años la deuda interna estadounidense impida hasta el pago de los sueldo de los empleados públicos. Tenemos la mejor democracia del mundo, donde el pueblo vota por grandes electores que a su vez designan al presidente de la nación, pero sin resaltar que los "grandes electores" ¡son elegidos realmente por grupos económicos que monopolizan la vida político-económica estadounidense! Los medios de comunicación han de ser independientes, pero que no se note que pertenecen a las corporaciones de quienes gobiernan el Estado. ¡A otro perro con ese hueso!

"Conclusión: un ataque a ese país parece inminente [a Irán]. George Bush en Europa consulta los ánimos que lo pueden apoyar en la aventura y suaviza su imagen (y quizás hasta despiste) visitando al inefable Papa que tenemos en el Vaticano."

Ah, pero el cuento no acaba allí. Hay más mentiras, más cercanas a nosotros, contenida en ese cáliz cínico y soberbio que suele levantar una pasión indignada sobre quienes se pretende operar, y que suele generar la convicción de que es realmente insultante para la inteligencia humana que se le pretenda vender la especie de un modelo de desarrollo en bancarrota, cuya aspiración pareciera querer quebrar también el mundo completo. Pero para América Latina, como para el resto del mundo, la farsa no se limita a disimular las ronchas internas del monstruo, sino a presentar el discurso oficial imperial cazabobos, ese que presupone que quien habla es la gran inteligere y quien oye es una atrasada especie de la inteligencia humana, dándose por descontada la estupidez generalizada. Unos macacos mestizos todavía colgando de las ramas, primates que, por cierto, han de distar mucho respecto a los del norte por lo que tienen estos de eslabón perdido, siendo incluso en esa materia hasta inferiores... ¡Vaya, vaya, vaya! Se pasa a veces de la soberbia a lo gracioso.

Así usted oye a cada rato la especie de que Álvaro Uribe −para hablar de uno de esos aliados que suelen conformarse con las sobras de las rapiñas imperiales− es un gran demócrata, "valiente", en nada relacionado con los iniciales grupos paramilitares llamados "Convivir", presidente ejemplar de país modélico; oye también que es una patraña que su país pretenda agredir a Venezuela en medio de un contexto de desestabilización para darle puerta franca a la acción imperial; oye que su bombardeo al Ecuador fue una especie de favor concedido y que en todo el ámbito latinoamericano es deseable que se imponga la aplicación doctrinaria de la legítima agresión (en vez de legítima defensa), de la “persecusión en caliente”, de que son terroristas quienes se defienden y que lo más idóneo es lo implicado en las fraseologías mencionadas: ¡carajo, que debe ser que no tenemos rostro ni presencia para que nos estén maltratando con semejantes cuentos!

Usted oye que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el ejército venezolano son un mismo montón, que es preferible que un general extranjero esté al mando del gobierno venezolano en lugar de Hugo Chávez (lo dijo una periodista venezolana), que el incremento de tráfico de estupefacientes desde Colombia hacia EEUU es culpa del presidente venezolano, no teniendo pito que tocar en la materia el Plan Colombia; que Hugo Chávez es el responsable de los altos precios petroleros, afectando a los países pobres compradores del mundo (lo dijo recientemente el diario El País, de España); que en Venezuela hay una guerra y que los EEUU nos cuidan... ¡Por favor!

¡Decir imperialistas barbaries cuando la realidad es que el mismo Uribe −para seguir con el paisa− está institucionalmente quebrado, sólo explicado en el cargo por el apoyo norteamericano! Decir semejante desfachatez cuando todo el mundo sabe que el paisa rige todavía allá sólo porque el interés de los EEUU en tumbar a Chávez define la política estadounidense respecto de América Latina y obceca mentalidades, cosa última que se presenta como un gesto elegante de la alta inteligenzia, aunque de locura al fin se trate. Todo el mundo sabe que Colombia vive una dictadura disfrazada de cordero, una real maquinación para conducir por la fuerza el voto popular durante las elecciones (que fue como eligieron al actual presidente); que es cuestión de tiempo para que caiga el delgado velo de la apariencia democrática de ese país para que se instaure un régimen títere allí como el de Musharraf en Pakistán, con la hora llegada de los militares al bate de bateo. Sépase que ya la suerte está echada en el sector militar, con el nuevo favorito de la casa blanca, el Ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos. Sépase que para tumbar a Hugo Chávez es difícil operar con el galimatías colombiano de democracia; la instauración de un gobierno de facto agilizaría el trabajo operario, del mismo modo que lo hizo el formato paramilitarista respecto del ejército.

Pero usted oye toda esa barbaridad de ridiculeces y no termina pensando en ninguna soberbia o presunción imperial. No, no. ¿Que un imperio pretenda sostenerse con semejantes gafedades, repetidas incansablemente? Es dificil que termine pensándolo. l poder mediático lo lleva a concluir que noblesse oblige, esto es, que no es criticable que una naturaleza agresiva o lunática agreda o insulte (la genética excusa) como sí que otra se defienda y presuma que no es tan bruta o que es cuerda. La inteligencia natural para unos y artificial para otros. Es el modo de ser del aparato imperial, que se propone eterno para el disfrute del mundo, para que usted y yo lo apoyemos. Quizás usted sienta una indigna sensación de estupidez nomás, algo así como cuando alguien le dice en su cara que la pared blanca es de color negro. Es el institucional modo de ser del poder imperial (nada de eso de mejores); y no el inusitado modo de ser tonto de unos esperpentos pintados en la pared.

¿Más ejemplos ilustrativos de la cabra imperial −horror: nadie lo pone así− que se propone como modelo eterno para regir el mundo? ¿O más ejemplos de este modelo cazabobos, modelos de los supermodelos? Véalo brevemente en el panorama internacional, fuera de nuestras fronteras. Hoy mismo se plantea una gira del presidente estadounidense por Europa. Su misión: buscar aprobación para darle el golpe de invasión a Irán. Entre los personeros a consultar está el mismo Vaticano. Pero antes de partir volvió a repetir que la nación árabe es una amenaza mundial, con riesgo de desarrollo de armas nucleares. Nada que opinar respecto de Israel, de la misma región, con armas nucleares (según Jimmy Carter), pero su aliado: se dirá que tal no es amenaza, sino bendición para la región. Aplíquese, por favor, el método de idiotas analítico propuesto arriba, ese maltrato a la inteligencia dicho. Véalo así: ¿cómo un presidente que se reúne con el Papa va a estar atacando a nadie? ¡Por favor, no sea tonto!

Conclusión: un ataque a ese país parece inminente. George Bush en Europa consulta los ánimos que lo pueden apoyar en la aventura y suaviza su imagen (y quizás hasta despiste) visitando al inefable Papa que tenemos en el Vaticano. La pared de es de color blanco, estúpido, no negra, y el modelo actual imperial que vivimos es toda una novedad histórica, jamás replicada, jamás vencido ni vencible, imperio para los mil años. ¡A creer en sus palabras! ¡Temblad los incrédulos!