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miércoles, 30 de abril de 2008

¿Hasta cuándo, América?

Imagen tomada de Viento del Sur

Es difícil salir del asombro, es decir, es difícil creer que, a título de formatos retóricos políticos, te consideren tan redondamente estúpido como para explicártelo en tu frente. Caramba, que te metan la estocada y de paso te digan en tu cara que fue por tu bien y que tu segura muerte te beneficiará... ¡Oh, oh! Suficiente se tendría con dejar morir tranquila a la víctima, quizá en paz, sin necesidad de enlodar su dignidad e inteligencia con tanto escarceo insultante.

Diga el gobierno de los EEUU de una vez por todas que el propósito es un "Plan México", como el ya conocido Plan Colombia, cuyo objetivo es el desarrollo de un plan militarista en México que posibilite la penetración y el control de un territorio clave en la agenda expansionista de los EEUU, cada vez más combatida por los crecientes movimientos de concienciación y protestas en América Latina; nada de eso de que se trata de una iniciativa de "seguridad regional" para "enfrentar el narcotráfico y la violencia en la región fronteriza que comparten ambas naciones". ¹ No digas, por favor, mister Bush, que en nada se parece al plan colombiano dizque porque no se contempla el envío de tropas al país, sino de sofisticados equipos de rastreo y espionaje, radares, aeronaves para el transporte de personal militar y equipos de entrenamiento, bajo el telón de fondo de una "ayuda" de mil millones de dólares en los primeros años. Mete tus tropas y ya.

Por su parte, diga el cuestionado presidente de México, Felipe Calderón, que de una vez aceptará a los soldados estadounidenses en su suelo nacional, en vez de hablar sandeces ofensivas a la inteligencia humana como que no es posible resolver el problema de la narcoviolencia a solas, solitos los mexicanos, a lo mero macho, pues, sin cojones ellos. Acéptese que la cooperación es necesaria para un tema tan complicado como el narcotráfico, pero, ¡caramba!, no se utilice el argumento en su maleabilidad retórica para traer las tropas a casa. Suena ridículo y ofuscante decir que no se aceptarán tropas extranjeras en el territorio, pero que no es posible hacer las cosas de otro modo. ¿Hasta cuando, América?

Luego viene George W. Bush y remata con que "la frontera debe unirnos y no separarnos" ², despiadadamente cínico, mientras la "Operación Guardián" desde su país construye aceleradamente un muro en la frontera para impedir el flujo de mexicanos hacia su país, como si se tratará de una mala raza de perros portadora de pestes infernales. Bueno es el petróleo mexicano, pero no esa pila de greñudos sudados que viene al país a minar nuestra prosperidad. Es la increíble realidad.

"¡[...] Calderón, por favor, deja que los mexicanos, por lo menos, se mueran tranquilos! Vende tu petróleo y ya"

Y Calderón, el inusitado presidente de los votos dudosos, también remata con lo suyo tiempo después, como para no ser el penúltimo en terciar en tan disparatada comedia del discurso político, agregándole hechos al guiso, aunque con un toque más de desvergüenza e indignidad para con su pueblo, haciéndose de la vista gorda de los miles de muertos mexicanos que acumula la construcción del muro fronterizo: ³ da las gracias, se acuclilla y da las gracias por la buena ayuda americana, por sus monedas y tecnología, por querer hacer de México un país de primer mundo, como fue el cuento que le pintaron hace 14 años cuando firmó el Tratado de Libre Comercio con Canadá y EEUU (TLCN). Siente la obligación de ofrecer su petróleo como agradecimiento.

De forma que al galimatías del lenguaje político, ese que te mata y luego quiere explicarte por qué eres estúpido, viene y se le agrega un mayor sacrilegio personal, algo así como si al lugar donde descansan tus huesos le metieran después la piqueta de un tractor para remover el terreno y acabar con cualquier vestigio de amor por tu patria en el más allá. Calderón, sin tantos pelos en la lengua, dueño del discurso de la derecha más capitalista del mundo, encabeza la propuesta de privatizar el poco petróleo que le queda a los mexicanos. Con el mayor desprecio universitario por su pueblo −se dirá−, intenta persuadirlo de que la privatización no privatiza y que regalarle el petróleo a las trasnacionales gringas no implica que los mexicanos se queden sin él. ¡Coño, Calderón, por favor, deja que los mexicanos, por lo menos, se mueran tranquilos! Vende tu petróleo y ya.

Es magnífico finalizar, por lo menos antes de ir a dar con nuestros huesos a tierra, con la convicción de que detrás del parapeto vergonzoso de tan cansado discurso del aparato dominante, derecho-capitalista, regala-patrias por antonomasia; lo que hay es un mundo de fantasía y mentiras, hoy apenas sostenido para engañar a los pueblos, según estos parecen cansados y se remueven en olas sociales en el continente. (De allí que cuestionemos el formato). Si no, véase el Plan Colombia: casi 5 mil millones de dólares y 500 soldados estadounidense desplegados en el territorio, además de los mercenarios, concebidos para combatir la llamada narcoviolencia, terrorismo o como el interés potencial lo proponga. Hoy −ocho años después− sabemos que el problema se ha acentuado y que el gran ganador es la potencia invasora al obtener una especie de patente de corso de sus intereses en tierras extranjeras.

Despiertan los pueblos de América Latina, pero no tan rápido como se quisiera. ¿Hasta cuando, América?

Notas:
¹ Libia Guerrero Castellón: "Plan México: hipócrita plan de seguridad" en A Plena Voz. - (2007) nº 34; p. 43-4.
² Felipe Calderón y George W. Bush se reunieron en marzo de 2007 en Mérida, Yucatán, para hablar del susodicho acuerdo antidrogas.
³ Ahora la ruta del inmigrante es el desierto de Arizona: 3000 muertos.

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domingo, 27 de abril de 2008

“El mayo venezolano” de William Brownfield: la secesión del Zulia

Imagen tomada de Aporrea.org

Afirmar que Colombia comporta un peligro de guerra y división en América Latina es ya un lugar común. Demasiados factores concurren hacia tal perfilamiento, tanto así que parecieran trascender el señalamiento mismo y solazarse en indicarnos que es una naturaleza histórica, como si los fundadores de las naciones, para el caso Francisco de Paula Santander, prominentemente, hubieran dejado impregnado destino y gobierno con su espíritu. Porque eso es Colombia, en un principio niña consentida del Libertador: división y quiebre de bolivarianas consignas, verdugo de su ideario y obra, hoy con más fuerza amenazante que nunca.

Demás está salvar que es un pesar certificar que los hechos y naturalezas hayan resultado de tal manera, porque Colombia a fin de cuentas, en su esencia popular, es nuestra misma gente, hermanos del combate independentista, sangre en conjunto derramada. Pero no por obvio hay que dejar de aclarar: en ese país el pueblo no tiene representación, el hombre sencillo, el de a pie, a pie se quedó desde que las castas −con Santander a la cabeza− se apoderaron del poder y han ejercido un gobierno concéntrico, excluyente y explotador. En consecuencia, nuestras alusiones −para calmar a tanto delicado que hay por ahí− se enfilan contra el gobierno de Colombia, esa congregación de mantuanos anacrónicos dueños de todo, suerte de Ku Klux Klan del poder económico y custodios de la estamental nobleza de la sangre colonial. El pueblo, el que vota reconducido para elegirlos en la farsa democrática de cada período, el mismo incierto que procura su pan en un país encendido, nada tiene que ver con ellos si su sangre tiñe de rojo y si la ciencia heráldica es inútil para explicar su abolengo. El lenguaje del poder es exclusivo en Colombia como en cualquier otra parte del mundo donde prive la injusticia, con la diferencia que aquí la telaraña del tiempo ha hecho su agosto y todo huele a rancio.

Decíamos que el Libertador debió fusilar a Santander en su tiempo, cuando lo descubrió con las manos en la masa de la conspiración para asesinarlo, en vez de mandarlo al exilio. Cortar por la raíz lo que conspiraba contra la unidad y aquello por lo cual tanto se había luchado, encarnado en su persona misma, en su simbología y presencia, amenazado tantas veces de muerte. Se habría ahorrado el rebrote de tanta hierba lesiva para la salud de la causa bolivariana, la misma que jugó su carta aniquiladora en su tiempo y la sigue perpetuando ahora en las viejas oligarquías criollas: en efecto, muerto Bolívar, entra en juego Santander, se divide con Páez la Gran Colombia y moldea un sello modélico de vida que sigue rigiendo infaustamente en el país neogranadino hasta hoy, es decir, el apartheid, la selección, la exclusión, el mantuanismo, el santanderismo, el desprecio por las "chácharas" sobre la unidad republicana o soberana, por el gran hombre a pie del pueblo, desplazándose por las llanura en busca de un sobrante de país que le permita vivir con cierta dignidad. No tuvo el Libertador con Santander los arrestos que tuvo con Manuel Carlos Piar en nombre de la aterrada unidad a conservar; habían transcurrido los años y no se vivían ya los tiempos puramente difíciles de conservación de la disciplina entre la fila militar, en momentos plenos de combate.

Sumándo, dígase que no es casual la muerte de Bolívar en Colombia, como narra el clisé histórico, sin camisa propia sino prestada, habiendo exclamado tiempo antes "he arado en el mar" y lamentando la unidad perdida. Ello cultiva un filón simbólico de la derrota de un ideario independentista regionalizado, para muchos jamás concretado en un pleno sentido ni siquiera republicano, para hablar, en fragmentos, del gran sueño bolivariano destrozado. Se cambió de yugo trasatlántico y ya. Las nuevas naciones, agotadas por la lucha interna del poder, preocupadas por instalar y sedimentar los nuevos grupos rectores a futuro (las oligarquías), fueron presa fácil de neocoloniales formatos de dominio, cuales aldeas disputándose su propia condición de aldea. Y con esos muchos habría que afirmar, nada temerario, que no ha habido en América Latina un verdadero proceso de independencia triunfador, ceñido al ideal iniciático libertario, arruinado a posteriori por las desleales castas de poder que se apoderaron de los países, birlándole los derechos de participación a las grandes masas; lo que ha habido es una transdependencia (cambio de dependencia), afirmando esto sin menoscabo de la gesta bolivariana, que sentó los lineamientos políticos y filosóficos del ser patrio, y la condición inicial para la libertad, valores que han sido sistemáticamente traicionados por los mismo locales.

Colombia, en tal ruinoso sentido, es emblemática. Es el agujero negro de América Latina que se traga lo arduamente construido o soñado desde elevadas e ilustradas posiciones de un ideario político. Es el país teoría y práctica de la desmembración, psicológicamente delineado por la matriz santandereana, más viva que nunca entre sus descendientes, albaceas del poder espurio en el país, hoy amenazante de expansión en el continente. Una revolución allí empezaría por desmitificar la figura de prócer del mismo Santander, preñando de simbología el cambio, arrancándolo del discurso enaltecedor de sus rufianes herederos, los mismos que escriben su historia y la trafican entre el pueblo ya no tanto bajo el restallar del látigo como sí de las modernas metrallas de la dominación: los medios de comunicación, la educación estigmatizada. Su culto, por más que salte y teja la habilidad del discurso, es loa a la división y al desprecio de la causa fundamental de la "americanidad", ese modelo singular, político y social, propuesto en un principio para la vida de las repúblicas; es apología, en fin, de sectarios grupos administrando el poder, su poder, indeterminadamente.

Temiendo que las generaciones venideras traicionasen los valores humanos conquistados por sus antepasados, escribió Thomas Jefferson en una de sus cartas:

La generación que está a punto de desaparecer, merece la gratitud de los humanos por la lucha que ha sostenido contra el despotismo que tiene dominado el mundo desde hace miles de años. Si, como parece, hay peligro de perder de nuevo el terreno ganado, vendrá ese peligro de la generación de usted. Pero una juventud que, con el entusiasmo propio de su edad, levantase la mano parricida contra la libertad y la ciencia, sería tan monstruosa que no creo que ocurra en
nuestra época y en nuestra tierra

Por supuesto, la Colombia santandereana trasciende en la práctica el temor del pensador, puestos en el plan de transliterar situaciones. De Colombia huelga abundar sobre los tales valores masacrados −digámoslo así− y sobre cuál es el terreno que se le ha descontado a la historia en materia de conquistas humanas. El asesinato de Gaitán, a partir del cual el país se sumió en un cisma social de bélicas consecuencias, es capítulo histórico ejemplarizante de cómo la bastardía patria se aferra al poder y combate, en abyecta cofradía, cualquier amenaza que huela a pasado, a ideal libertario y justiciero, que apunte a la democratización del poder para los colombianos, en manos de Santander y su "perpetuación genética" desde el principio de los principios. El Estado colombiano, bajo el cartel de fondo de la muerte de Gaitán, aprovechó la ocasión para acometer prácticamente una razzia contra sus opositores políticos −congregados en el partido liberal− (1), peligrosamente comulgantes (entonces) con el credo de las reivindicaciones populares, seguros de un triunfo electoral y de un consecuente cambio para Colombia, denunciantes de la situación flagrante de injusticia "conservadora", odiosamente evocadores de viejas gestas que se proponían servir a los países para el disfrute de todos, por igual. Por esta línea, no sería tampoco temerario afirmar que el bolivarianismo, en cualquier expresión, ese que pide igualdad social y "mayor suma de felicidad" para todos, es instintivamente combatido desde los recintos del gobierno y casta colombianos. De modo que es honesto precisar que no existe democracia alguna en Colombia ni antes de Gaitán ni mucho menos después, cuando se aprietan las tuercas de la represión política; lo que existe es una sociedad conservadora para la "conservación" del poder −inevitable redundancia−, así sea en su inicua concepción contrahistórica.


"Se aprestan en lo pronto −le llaman el 'mayo venezolano'− a intentar secesionar el "estado Zulia de Venezuela", con participación del ejército colombiano y paramilitares [...]"

Por ello jamás tendría que sorprender que ese gobierno, asentando en su territorio fuerzas extranjeras contrarias al interés soberano de la región, radicalizando su determinación de hacer del país un botín exclusivo incluso a costa de alimentar una "conveniente" guerra contra la guerrilla (2); calumnie, invada o se preste para la zancadilla contra sus países vecinos, más cuanto estos comportan el gen de los cambios y corrección sociales en sus sistemas de gobierno actuales. Tanto la historia patria bolivariana en el caudal histórico de su lucha independentista, como sus émulos actuales reeditores, conspiran en su capacidad de contagio político contra la Colombia sumida en el tranquilo sueño de las tumbas, sueño ahistórico, “progresista” −dirán algunos−, sin nada que deberle al paradigma Bolívar.

Y por ello su gobierno hoy, haciendo causa común con sus baluartes que lo mantienen en el poder −los EEUU−, procura hacer del país un campo genuino de batalla, de inestabilidades calculas, con el propósito ejercer la prédica maquiavélica de la toma del poder de cualquier manera (venta de la misma soberanía incluida: eso es lo que comporta el Plan Colombia). Expandir el conflicto más allá de las fronteras, arrastrando en el caos a gobiernos vecinos ideológicamente contrarios, amenazantes para el caso, es una manera de exorcizar los demonios del temor de final, del declinar de una era, del despertar de los países a su nueva independencia. Idóneo sería, como en el pasado, eliminar físicamente al oponente, como a Bolívar, como a Gaitán y sus seguidores. (3) Idóneo sería, también, colombianizar a Venezuela y Ecuador (Bolivia no le preocupa), para eliminar de una vez por todas el santo y seña de las amenazas revolucionarias.

¿Los planes últimos de su presidente, Álvaro Uribe, el embajador de EEUU, William Brownfield, y el Ministro de la Defensa y Vicepresidente colombianos, además del gobernador Manuel Rosales? Nada que ver con las sorpresas. Se aprestan en lo pronto −le llaman el "mayo venezolano"− a intentar secesionar el "estado Zulia de Venezuela", con participación del ejército colombiano y paramilitares, según precisiones de una denuncia presentada en el Ministerio Público venezolano. Propósito inmediato: salida de Hugo Chávez, echando mano inclusive de mecanismo de presión como el secuestro de sus familiares.

Haciendo abstracción de consideraciones relativas a la onda secesionista que priva en América Latina con el caso de Bolivia, y con Kosovo, inclusive, que para los efectos no está muy lejos; dejo a continuación la trascripción de una conversación entre las partes mencionadas, cuya fuente se remonta a los servicios mismos de inteligencia colombianos (DAS).

Uribe intervino para manifestar que esa acción era muy peligrosa y que no creía que los venezolanos acepten la separación. 'Yo conozco bien a los venezolanos y no van a aceptar eso, quizás eso favorezca más a Chávez'. Francisco Santos replicó a Uribe diciendo que 'de lo que se trata es de distraer a Chávez, mientras se efectúa lo otro en Caracas, Valencia y Maracay'. Brownfield tranquilizó a Uribe con un 'no se preocupe que ya todo está previsto, son años desde Venezuela para crear condiciones en el Zulia, ahora sólo falta halar los hilos desde Colombia y coser la operación para que se dé el mayo venezolano. (4)
De manera que nos va pareciendo colombiano eso de romper unidades idealizadas, amenazar concepciones de repúblicas independientes y soberanas, o, lo que es lo mismo, quebrar mil veces el esquema de integración bolivariana. Vive Santander hoy como en los viejos tiempos; despacha desde la Casa de Nariño.

Notas:
(1) Escritores colombianos hay que le atribuyen a esta causa el origen de la guerra civil, no creyendo que lo sea propiamente la muerte de Gaitán.
(2) La Colombia incendiada en guerra ya parece doctrina y parecer común entre el gringo ocupante y el mantuano local, que ven en la división la posibilidad de ejercer el poder de cualquier manera. Unos para supeditarlo con el interés concreto de permanecer enquistados; otros, para convulsionar el área y "pescar en río revuelto".
(3) Algunos hoy proponen la tesis de envenenamiento del Libertador. De cualquier modo, aunque no fuese envenenado, es ya historia los varios intentos de asesinato en su contra.
(4) "Uribe estaría metido en la 'ofensiva final' en Últimas Noticias. - (2008) abr 25; p. 31. Véala también reeditada, de cuerpo entero, en
http://www.ojopelao.com/noticias.php?id=21865

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miércoles, 23 de abril de 2008

México lindo y querido, un TLC para América Latina

Imagen tomada de Alca y TLC

No termino de digerir que en una región como Suramérica, secularmente asediada, trasquilada y explotada a fondo por los EEUU, con resultados económicos al día depauperantes como para despertar a cualquiera, se muera su dirigencia por firmar un Tratado del Libre Comercio (TLC) con los ellos. ¡Caramba, la experiencia ha puesto en evidencia que el bendito Tratado capa la autocapacidad de producción y abastecimiento alimentaria, para suplir el hueco con productos importados procedentes del norte! O en otras palabras, claras de claridad: millones de trabajadores dejan de producir alimentos, por hablar de este rubro, pierden su empleo y se ven reducidos a sentarse en un banquillo a comer el producto procedente de la siembra de otros países, mientras el campo yace ahí, flojo e infértil frente a sus narices, seguramente a la espera de que lo manden a sembrar a futuro con maíz u otra cosa para producir biocombustibles, como el etanol. Mientras tanto, las trasnacionales se llenan el bolsillo.

A catorce años del primer TLC firmado en la región, el suscrito entre EEUU, Canadá y México (TLCAN), los resultados no son nada halagüeños para el gran pendejo de México, que desempleó a 6 millones de sus trabajadores y llenó sus anaqueles de productos importados. El campo arruinado, como tierra arrasada por la guerra, se dirá, dada la ingente cantidad de personas que anualmente emigra de ese país hacia los EEUU, como alma que lleva el diablo. Medio millón de mexicanos, reventados en su posibilidad económica familiar, se va hacia la frontera anualmente a rumiar en brazos extranjeros la incapacidad de su dirigencia “nativa” en darle de comer. Es una vergüenza nacional del país azteca, con monumento conmemorativo en el muro que le construyera EEUU en su frontera común, para atajar a los cuates como si fueran perros, no obstante ser ellos mismos, los EEUU, parte de la causa del problema.

No pasarán muchos años, al ritmo de empobrecimiento presente, con el petróleo acabándose en sus tierras y con la reciente reafirmación del tratado entre Felipe Calderón, George Bush y Stephen Harper, ¹ para que ese país corra la suerte de El Salvador, país dolarizado, cuya economía tiene su mayor aporte en las remesas que sus emigrantes envían desde los EEUU. No parece querer comprender la dirigencia de nuestros países que está siendo utilizada para quebrar sus propias casas, tenebrosa y calculadoramente, con el propósito de establecer finales dependencias económicas que, indefectiblemente, terminan también quebrando la autonomía republicana. Los países depredadores invierten para quebrar economías a futuro, siendo luego amos y señores de escombros nacionales, de donde derivan ganancias de reconstrucción o de simple toma u ocupación de los territorios (bases militares, misiones, grupos de ayuda, formas de penetración); los países depredados, como tontos encandilados por los espejitos de la conquista, dejan tomar su oro con la promesa del progreso. A México se le pintó hace 15 años que pasaría "a integrar el primer mundo por supuestos beneficios que aportaría ese proyecto [el TLCAN]". ²

Por supuesto que más allá del acto de encandilamiento conquistador, hay otras razones que parecen escapar a esta conceptualización transculturante. Pero es aparente: se trata del mismo problema de transculturación y pérdida de valores de identidad nacional y de raigambre histórica, que es lo que da individualidad y noción diferencial. El trabajo de zapa de la penetración cultural suele surtir un efecto devastador en la psique colectiva, con el resultado concreto de grupos humanos capados de autoestima y amantes de banderas extrañas a despecho de la propia. Que haya dirigentes de determinados países, grupos selectos de la economía nacional, firmando un TLC con el país de los ensueños, llenando sus bolsillos y el de las trasnacionales a costa de la depauperación de los más pobres, es un acto de monstruosidad sólo explicable por lo arriba dicho sobre la enajenación nacional. Es el país despreciado y perdido por agentes de la descomposición local, de lo exótico. Nadie quitará de mi cabeza que no es casual que un gerente de la Coca-Cola, como Vicente Fox (el primer "cachorro del imperio" de Hugo Chávez), haya llegado a la presidencia de México.

Allí no sólo ocurre que se firman TLC exterminadores de pueblo, sino que su dirigencia política, a la mar de entreguista, negocia la privatización de la última década que le queda al país como proveedor de petróleo. Simplemente increíble. Nada digamos que hoy por hoy es de ese país el hombre con la mayor fortuna del mundo en proyección (Carlos Slim se pelea con Bill Gates en el ranking, según Forbes), ³ por no decir el mayor nuevo pecador del planeta, según el Papa. ¿Cómo se amasa una fortuna tan descomunal en un país donde la gente huye despavorida de su situación miserable? Necesariamente −hay que decirlo− a costilla de los más pendejos. No sería estúpido ni ingenuo afirmar que la gente, sumida en el imaginario colectivo de la pobreza que busca consuelo, emigra a los EEUU para convertirse en ciudadano gringo, ser como el millonario mencionado o al menos como Vicente Fox, que trabajó en la Coca-Cola y llegó a presidente.



"¿Cuando se comprenderá que se es objeto [a través de la implementación de los TLC] de una fría operación de cálculo, con rédito estratégico a futuro de quiebre y dependencia de las economías más pequeñas?"

Sin embargo, el espejo mexicano de los TLC favoreciendo con su vil metal a unos pocos de la dirigencia político-económica del país (empresas grandes o trasnacionales) y quebrando a una mayoría, no ha servido para gran cosa a la hora de hacer un punto de reflexión sobre el tema. Otros países del hemisferio deliran por firmar uno. El esfuerzo del gobierno de Costa Rica por firmar el suyo fue emblemático. Agotó hasta el extremo de un referendo nacional −supuestamente amañado− su determinación de quebrar su autosuficiencia productiva para inundar su mercado con productos importados. Al decir de Oscar Árias, su fulgente presidente Premio Nobel, era necesario. Y habría que preguntarle al buen alumno de los extremados valores perfectos de la cultura occidental −un Premio Nobel no se entrega a quien no encarne tal condición−: ¿necesario para quién?*

Perú no se rezaga tampoco en prenderle velas a su santo. En República Dominicana se continúa con la plegaria idolátrica a pesar de que ya el TLC generó el despido de un montón de gente en el área de la producción medicinal. Pero quien parece no escatimar esfuerzos para que la dirigencia político-económica de su país se beneficie con el tratado, se llama Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia. De todos son conocidas sus recientes andanzas en contra de sus vecinos, Ecuador, Nicaragua o Venezuela, relatoras de las más disímiles artimañas para complacer el criterio del gobierno de los EEUU para lograr sus propósitos (bombardeos y super computadoras). No obstante, a pesar de su esfuerzo y que casi logra el cometido de prender una guerra con participación estadounidense en el continente, el Congreso de los EEUU se ha mostrado renuente a concederle su aprobación, suscitando gran consternación en el selecto grupo de mantuanos que en ese pais gobierna y en el presidente mismo de los EEUU, que a ciencia cierta sabe del puntaje positivo ganado por Uribe como para ser recompensado, pero que nada puede hacer en medio de la impotente circunstancia de desprestigio que vive su imagen presidencial.

Todos ellos, grumos oligárquicos de sus respectivos países, ruegan por su TLC con los EEUU (o perpetuarlos, los que ya los tienen), ansiosos de entrar en tratos con las grandes trasnacionales, llenar sus ya gordos bolsillos y reventar a los trabajadores y pequeños comerciantes de siempre, los súbditos de los pueblos. Nadie por ningún lugar parece caer en cuenta del enmarañado lazo de poder supeditador que su firma comporta para los países de economías potentes frente a las débiles, a quienes terminan tragándose, como el pez gordo al flaco. O lo notan y le hacen el juego, más extranjeros que de nacional gentilicio. ¿Cuándo se comprenderá que se es objeto de una fría operación de cálculo, con rédito estratégico a futuro, de quiebre y sumisión de las economías más pequeñas?

Se busca esquilmar a las economías más vulnerables, liquidarlas en su autocapacidad productiva, para hacer de ellas una figura ávida del consumo, dependientes del más fuerte. La idea es, por ejemplo, en el plano agrícola, que no siembren y que importen lo que el mismo país podría cultivar. La idea es abarrotar el mercado con connotadas marcas del extranjero. La idea es caer en la trampa de los mismos pendejos de siempre, encandilados seres de los espejos (vivos y no vivos) que no ven la hora en el momento en que los perpetúan en sus colonizados oficios de proveedores, surtidores eternos del paradigma explotador, cuasi feudal. No sería aventurado afirmar, por ejemplo respecto de México o cualquier otro país de agricultura arrasada, que podrían destinarlos a la siembra de maíz, pero no maíz para el consumo humano (¿para qué, si importarían todo el alimento?), sino para generar biocombustible, como el etanol mencionado al principio. Serían héroes salvadores del descalabro de fuentes energéticas que se avecina con el agotamiento del petróleo, piezas móviles en medio de una ajedrecística y estratégica operación preventiva.

¿Recuerdan la malograda y sonada Área de Libre Comercio para Las Américas (ALCA), aparentemente rechazada? EEUU nunca ha cejado en su empeño de imponerla en América Latina, y hoy mismo opta por hacerlo a través de "aislados" y locales TLC. Que la pastilla del ALCA se trague bajo la denominación de otras siglas.

Notas:

¹ Todos confían en que el próximo presidente de los EEUU continúe sosteniendo el acuerdo comercial, "porque ha sido benéfico para los tres países". (EEUU, México y Canadá defienden tratado comercial" en Últimas Noticias. - (2008) abr 23; p. 60)

² Roberto Salomón: "Los TLC en la mirilla" en Diario Vea. Encartado Orbe. - (2008) 20 abr; p. 33.

³ “Slim, el segundo hombre más rico del mundo” en Olganza Weblog Busines [en línea]. 11 abr 2007. Págs.: 3 pantallas. - http://olganza.com/2007/04/11/slim-segundo-hombre-mas-rico-del-mundo-forbes. - (Consulta: 23 abr 2008).

* Siempre será para mi un enigma por qué a un escritor como Jorge Luis Borges, de los más europeizados nuestros, no le fue concedido el premio. Algunos razonan que fue porque un "mal" día ensalzó la gesta comunista de Fidel Castro.

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lunes, 21 de abril de 2008

EEUU o el regreso del padre pródigo

Imagen tomada de Sendero del Peje al 2006

Cacareados anuncios de la lógica política: el gobierno de los EEUU, ya instalado sobre las reservas petroleras iraquíes e imposibilitado de plantearle una guerra a Irán para realizar su juego de barrido y mesa limpia en el Medio Oriente, ha venido a rumiarnos sus amarguras y a pagar los platos rotos con nosotros, Latinoamérica, su eterno cuento de "patio trasero” o granero monroeista.

Pero ¿cómo es eso de los platos rotos, si supuestamente ganaron la guerra en Irak y tienen "prensados" a los iraquíes, divididos y echándose plomo entre ellos mismos? La pregunta la podría formular un lector de noticias en titulares, ese que ve en los periódicos grandes letras que desde el mismo inicio del conflicto ya daban como ganador a EEUU: EEUU invade, EEUU combate, EEUU reduce las últimas células de la resistencia, EEUU gana, EEUU aplasta. ¿Qué necesidad, pues, hay de estar infundiendo que andan arrechos y ansiosos de darle de patadas a alguien, nosotros para el caso?

Simple, señor come tintas: el petróleo allá no manó, no mana y al parecer no manará la cuota estable por ellos necesitada, ese ansiado soporte estratégico de los 20 millones de barriles diarios que consumen. Hay una situación de guerra (800 mil muertos) y las proyecciones para la extracción estable del soñado flujo negro de la tierra se complican con las acciones de sabotaje de la resistencia del país y su inestabilidad generalizada. De forma que la situación luce complicada, lenta, de minuciosa reconstrucción de un Estado títere que logre salvar las apariencias ante la comunidad internacional, de refundación legislativa pesarosa, mientras compran por $5 millones el voto de los parlamentarios para que les aprueben la "ley de petróleo" por ellos propuesta. Son detalles, señor come fintas, que no cuentan las trasnacionales mundiales de la noticia, controladas en un 73% por las corporaciones estadounidenses.

Cuando voltearon la mirada hacia el país vecino, Irán, después de constatar la dificultad de servirse al país invadido en bandeja de plata, terminaron por probar la fruta de la amargura y convencerse que el petróleo se ponía cada vez más difícil en el mundo. Irán les ladró con movimientos de alianza tipo "guerra fría" (Rusia) y puso en fuga sus arrestos belicosos por terminar de encender el área. Y ellos debieron, pues, desistir de sus aspiraciones expansivas, dejando un ejercito ocupante por allí cerca, en la vieja Babilonia, logrando apenas creer que podrían controlar a largo plazo la producción petrolera del país. Objetivos militares, políticos y geoestratégicos, ¡ni a medias!: ¿dónde está la producción petrolera? Ello sin contar el impacto desbancador político de esa fallida acción guerrerista sobre el gobierno republicano que regenta la Casablanca, con el estratega George W. Bush al frente.

La prueba es que el petróleo, además de no manar en la cantidad soñada, se disparó en sus precios a niveles inusitados para el soberbio cálculo imperial de las economías consumidoras: más de $100, con amenaza de llegar a los 200 si ahora a EEUU, en tierra suramericana, se le ocurre la "estratégica" y "genial" idea de meterse con Venezuela, el mayor depósito de oro negro del mundo, según recientes certificaciones. Un verdadero disparo por la culata que sumiría al mundo en una peligrosa situación de desbarajuste internacional, seguramente con proporciones de conflagración planetaria, porque el ataque a un gobierno constitucional nomás para birlarle sus yacimientos constituiría una invitación directa a la anarquía, al pisoteo del derecho internacional y a que cada polo de poder terráqueo proclame su necesidad de tomar militarmente otras “economías” para contrarrestar el poderío creciente de los EEUU. Una real propuesta de guerra mundial, para dejarnos ya de escrúpulos.

Ahora los tenemos aquí, más arrechos que nunca, con un déficit petrolero a futuro que raya en la histeria desesperante. No hay petróleo por ningún lado sin pagar "exorbitantes" precios, y el recurso de la guerra no parece asegurar en estos tiempos victorias totales (Irak “derrotada” no se rinde). "Hemos llegado", se dicen, "¡Qué tontos hemos sido, buscando petróleo difícil y tan lejos! Venezuela tiene petróleo y está aquí tan cerca, en nuestro solar geoestratégico". Junto a los pequeños grupos oligárquicos de la región suramericana, satélites culturales de la economía gringa, se repiten que son bienvenidos, largamente esperados, provenientes de ese somnoliento olvido en que habían relegado a su amado patiecito trasero, desde el mismo momento en que se habían asegurado de su coloniaje, de su ciega producción y provisión de servicios. Y olvido, chico, por aquello de sentir seguro lo que es tuyo, hasta sentir amenazas de su pérdida.

En el ínterin de sus lapsus, mientras imperialmente alzaban su vista hacia otros terrenos para la conquista de sus huestes, en América Latina rápidamente se ensambló un movimiento de refundación nacional, de concienciación soberana, de recuperación de repúblicas perdidas, tristemente mancilladas en su independencia e historia patria. Rápidamente (si a casi un siglo le cabe tal apreciación temporal) se engranó la queja, el sentimiento de desigualdad y exclusión, el lamento del hambre y la pobreza, el malestar por la patria pervertida en su condición soberana. Se formó el batallón para la nueva Guerra de Independencia. Porque aquí se pedía permiso al Norte para todo y el gringo, con la actitud más natural de quien se merece lo creado en el universo, se iba llevando "lo que es de nuestro pueblo, y sólo nos van dejando miseria y sudor de obrero", para decirlo en palabras del poeta y cantor Alí Primera en su Perdóneme Tío Juan. Lo último descubierto del apalancado sistema capitalista explotador en la región, amén de la quiebra de las economías locales, fue el descubrimiento de que en Bolivia se viven vencidos momentos de la civilización humana: esclavitud, terratenientes esclavizando a lo vivo que anduviera en su entorno y que requiriera un planto de comida para seguir viviendo.

"porque el ataque a un gobierno constitucional nomás para birlarle sus yacimientos constituiría una invitación directa a la anarquía, al pisoteo del derecho internacional y a que cada polo de poder terráqueo proclame su necesidad de tomar militarmente otras 'economías' para contrarrestar el poderío creciente de los EEUU"

Y en el ínterin, desguarnecidas de la atención imperial, las oligarquías criollas chillaban, denunciando haber desaparecido de la agenda política del gobierno de los EEUU. Hasta que ¡pum!, fueron complacidas, y por ahí andan cuales santos de la devoción americana, procurando servirles a la democracia y a su necesidad particular de petróleo. Pero no vinieron porque los llamaron, como les reclaman sus adeptos; vinieron porque lo necesitaban, atendiendo su universo geocentrista político, como siempre han hecho. Dizque el imperio se cae y anda en crisis −le soplaban sus mismos analistas−; consume cada vez más petróleo y no hay; tiene rato que no gana una guerra; se rebelan sus colonias, siendo necesario cuidar lo que se tiene, metiéndolas en cintura, protegiéndolas de sus propios bárbaros suramericanos. "Había que tomar medidas y aquí estamos", le explican a sus testaferros.

De modo que el plato de la calentura gringa lo pagamos nosotros, los latinoamericanos, porque en su concepto ofrecemos un blanco fácil de satisfacción de sus necesidades psicopolíticas, frustradas en otros espacios del planeta Tierra: (1) una ansiada victoria militar que suba su ego de potencia mundial temible, con una demostración de fuerza balsámica para el levante de su maltratado prestigio imperial; (2) un reaseguramiento de las zonas geoestratégicas, consecuencia de lo anterior; (3) un pequeño apaciguamiento de los ánimos ofuscados de los llamados perros de la guerra por el déficit de la guerra no hecha en Irán y (4) un poquitín más de petróleo. Coincidencialmente con el júbilo que su retorno a casa genera en las oligarquías criollas, cual padre pródigo, vienen con la percepción de que Venezuela "lo tiene todo". ¿Para qué más cabeceos contra la pared en otras aventuradas regiones? Balcanizar el ambiente es lo que resta hacer. Incendiar, dividir y debilitar para gobernar, devolviendo a los esclavos hacia su noria de trabajo, de donde no tendrían que haber escapado jamás, del mismo modo que no escapa una mula amarrada por el cuello. Por lo pronto, Bolivia es un paraíso para empezar. ¡Manos a la obra!

En fin, pues, don lector, aquí está el gringo. "¿Me querían? −pregunta emocionado a sus muchachos, disimulando sus frustraciones transoceánicas−. ¡Pues, aquí estoy!" Y como la famosa canción del frutero, se lanza a vender la variopinta mercancía de su arsenal, que no excluye mucho menos la de comprar allí donde no cundan sus testaferros. Así, extiende sobre el mostrador su libertaria necesidad de recuperar a América Latina, designando próceres para encabezar las retomas en cada sitio; extiende sobre el mostrador millones de dólares para financiar las acciones de reafirmamiento de las colonias, vistos, más que como gastos, como pequeñas inversiones para descomunales ganancias a futuro (¿cuánto cuesta una reserva de petróleo?); extiende sobre la mesa la necesidad de reducir los ánimos independentista de las pequeñas republiquetas, aunque para ello tenga que fomentar aspiraciones autonómicas y separatistas en sus localidades. Le explica con gran énfasis a sus cipayos, vehementes de golpes de Estado, que por los momentos −de gran desprestigio mundial− deben actuar de modo soterrado, realizando un trabajo previo, de zapa, bajo la inteligencia y presentación de su lenguaje político de siempre, lleno de la democracia del mundo, la libertad y la igualdad de las naciones. El palo cochinero final será un efecto consiguiente.

Por lo pronto, como todo vendedor que procura una ganancia en su balance general, pregonan los EEUU a todo grito sus productos libertarios y callan, naturalmente, sus estrategias de venta, ejercidas en el silencio y en el espíritu de la futura retribución: ALCA o TLC (pequeño ALCA), terrorismo, narcotráfico, guerrilla, dictadura o tiranía. ¿Comprará usted?

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sábado, 19 de abril de 2008

Petróleo final

Imagen tomada de The Global Village

La humanidad se encamina a paso firme hacia un momento crucial, espoleada por el agotamiento de la principal fuente de energía del mundo: el petróleo. Es clisé ya. Es una verdad tan grande como de aquí a Marte, tanto que no lo notamos precisamente por sus dimensiones, como las líneas Nazcas del Perú, que se divisan haciéndolas pequeñas desde la lejanía del cielo. Asunto tan rutinario, tan evidente, tan nuestro de cada, tan incómodo a la ciencia y a la reflexión, que, cual ídolo del prejuicio, la cautela razonante parece pasar de largo con gran comodidad.

México le dio prácticamente todo lo que tenía a ese gran zancudo chupador que tiene posado a un costado, EEUU. Sus reservas prometen una o dos décadas de producción, a lo más. Se despediría del club de los vendedores de petróleo habiéndole brindado al mundo su negro bálsamo de la vida, motor de la civilización contemporánea. Gran orgullo para quien, como suerte de mecenas energético, proveyó por pingues ganancias a cambio su descomunal masa de oro negro...; porque México se va del club petrolero casi como vino, con gran afianzamiento capitalista e ingentes miserias sociales. Con decir que es cuna del hombre que hoy por hoy es dueño de la más grande fortuna de los mortales terrenales, lo cual nada de malo tiene a pesar de que el Papa lo condene con sus nuevos pecados, pero si hay que decir que es representativo de ese 2% que es dueño del 60% de las riquezas de la tierra, típico del esquema salvaje moderno en que vivimos. En México está planteado hoy, con el presidente Calderón a la cabeza, la privatización de las pocas reservas de petróleo que restan, lo cual nos evidencia la voracidad de este nuestro esquema de vida comercial que no se conduele con el hecho histórico de una agotadora producción durante décadas en contraste con una también desairada pobreza.

Venezuela ha estirado quizás hasta unos setenta años sus reservas, según cuidadosas verificaciones de los yacimientos, un poco más allá de la media estimada para el fin del crudo, año 2050, aproximadamente (1). Rusia, el Medio Oriente y hasta Brasil, con sus nuevos hallazgos, prometen otro buen rato de petróleo. Pero el petróleo se acaba, y esa es la gran verdad que sumirá al mundo, como ya lo está sumiendo, en el trauma tanto de la toma de decisiones como del cambio de paradigma energético para sostener la vida plástica civilizatoria que provee la actual fuente.

Modelos de consumo a ultranza, como el emblemático de los EEUU, que siendo uno de los principales productores del mundo no se basta para sí mismo (consume 20 millones de barriles diarios), teniendo que importar, son una garantía de un rápido agotamiento de los yacimientos y de un seguro caminar hacia una situación de crisis general, donde los amenazados hábitos de vida de unos (de primer mundo) perseverarán explotacionalmente sobre los hábitos de quienes lo sostienen sobre la mullida comodidad del sofá. (los proveedores, mayoritariamente del llamado tercer mundo). La cerrazón del sistema (es toda una infraestructura de refinamiento) no parece permitir ver la realidad del agotamiento de tal modo que dispare la busca preventiva de otras fuentes, amén de disminuir el consumo, sino que prefiere lanzarse al acto soberbio y bucanero de obtener el petróleo a precio de guerras, hasta refinar la última gota, de ser posible. Modelos de vida del pasado y del futuro, pero en modo alguno del presente sostenible.

El alza actual de los precios del crudo y la poderosa gremialización del suministro son una simple consecuencia de lo anteriormente dicho: el petróleo se acaba y, por ende, se convierte cada vez más en una suerte de lingote de oro de los sueños; y los países productores, mayoritariamente en estado de subdesarrollo, cada vez más -también- parecen resistirse a despedirse de sus riquezas sin anclar un legado de desarrollo para ellos. Venezuela es puntal en la materia en estos momentos, así como México es el modelo de historia a evitar, lamentablemente. La reservas mexicanas no están en situación de rendir para el momento presente de toma de conciencia gremial y mineral, si así podemos expresar el acto de justa valoración del producto comercializado, hoy en más de $100, ayer, apenas hará una década, en 10. Por el contrario, como dijimos, ese país hermano se debate en medio de una ola privatizadora de sus mermadas riquezas, lo cual, capitalistamente hablando, se traduce en menos rentabilidad para los suyos y más para los extraños. No otro fue el criterio que privó en la venta de todo su petróleo para hoy encontrarse sumido en medio de tantas problematícas de carácter social y económico.

En el reloj de la historia cuando una de las partes empieza a resistirse a la ejecución de su consabido, esperado y milenario rol, se empiezan también a perfilarle cambios en el horizonte, como si el globo terráqueo debiera en su impertérrita marcha, con su inevitable masa humana, continuar adelante y dar su hora de cualquier manera. Porque el mundo ha estado ensamblado como lo pinta en algún momento en La máquina del tiempo H.G. Wells: unos arriba, milenarios explotadores, sujetando en trabajos forzados a los de abajo, explotados obreros que mantenían encendida la maquinaria de la vida de los privilegios, aunque no precisamente para ellos mismos. Llegado el momento en que los de abajo toman conciencia del su poderío, proceden a la rebelión y al cambio de fundamentos, lo cual, como ley humana, parece ser madre de toda contienda.

Imagen tomda de foro La trinchera


El esquema de unos chupando y otros ofreciendo el lato lomo al insecto parece haber llegado a su fin, no sin antes plantear con su apocalipsis paradigmático un serio pulso civilizatorio respecto de la energía mundial: (a) que el llamado "primer mundo", la sociedad industrializada y con alto nivel de vida (G-7 y otros), acepte el nuevo petitorio gremial de los países productores, con un barril cabalgante más allá de los $100, (b) que tome los yacimientos por la fuerza para obligar a la anterior situación de suministro fácil o (c) que, simplemente, desde su gran poderío emprendedor, suplante la fuente de energía de hidrocarburos por otra alternativa, como el hidrógeno u otra de origen vegetal, como el etanol, entre otras, para no hablar del uranio, satánico elemento contracivilizatorio sólo utilizable por unos pocos privilegiados del planeta con criterio “responsable”.

Teniendo las dos primeras opciones la contrariedad de que de todos modos el petróleo se va a agotar, encaminando igualmente a la humanidad hacia un punto de quiebra, la tercera, incluso con su inteligencia de búsqueda de fuentes alternativas, no resuelve en nada de todos modos la marcha hacia el desastre, dicho sin ánimos de andar aleteando como pajarraco del desastre. Lo dicen las cifras, los hábitos, los modos de vida, el consumismo, la explotación institucionalizada de los modelos políticos y económicos, la mezquindad humana, el fundamentalismo social, el apartheid, el esquema capitalista e imperialista del mundo. No se trata de un simple sustituir de piezas defectuosas en el reloj de la humanidad, sino de un nuevo concepto del tiempo, de reforma de las ideas, de las actitudes, de abolición del reloj mismo si es posible para dar paso al huso horario de la solidaridad humana. De otro modo, no existe la posibilidad de detener la marcha hacia un estadio difícil.

Marcha que, por cierto, luce segura, brillante, aceitada e indetenible, porque así parece ser el hombre en sus fundamentos: una afectiva máquina de amar..., de robótico amor por las ideas, sin anocheceres o amaneceres, permanente, ciego animal de los hábitos y las costumbres incluso a precio de sacrificar su propia vida y razón antes que ejercer su humanismo y solidaridad, rasgos no tan fundamentales, animalmente hablando. Se trata, en fin, de un modelo de vida que suple en el hombre la necesidad del terreno conocido y la costumbre, pero que encasilla, educa al animal en el consumismo y compra la conciencia a precio de la estabilidad social, económica y política. Lo demás es orbe, no importa; el resto es terreno desconocido o maquinaria al servicio de la causa; los demás son los otros, sencillamente, suerte de seres de otra especie. Alumnos eternos de la escuela militar del mundo, irremediablemente.

No lo invento yo, lo dicen los aparatos científicos y sociológicos de la humanidad, terriblemente presionada hacia el ejercicio de un único modelo de vida (unipolaridad, cultura etnocéntrica): de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el mundo produce un 10% más de los alimentos que puede consumir y, sin embargo, existe una crisis alimentaria, hay hambrunas, los alimentos no aparecen y millones mueren por tal causa (2). En América Latina el panorama es más desalentador, según estimaciones del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): se "produce alimento para una población tres veces más de la que posee, y, sin embargo, su gente no sólo padece hambre sino que muere por desnutrición" (3).

"Se trata, en fin, de un modelo de vida que suple en el hombre la necesidad del terreno conocido y la costumbre, pero que encasilla, educa al animal en el consumismo y compra la conciencia a precio de la estabilidad social, económica y política"

De modo que no queda otra opción que hablar con un acento crítico hacia el salvaje modelo de vida que genera tales dislates, resumido en la consabida fórmula de que únicamente el 2% de la población del mundo es dueña del 60 ó 70% de su riqueza. Allí radica la promesa de caos e inestabilidad planetaria para tan breve plazo, cuando el petróleo haya pasado a mejor vida y haya dejado de ser el armazón baluarte de esta tenue cortina sentimental de estabilidad y civilización actuales. Simple percepción humana contabilizada en millones de millones de barriles en los yacimientos. La era del petróleo habrá sido tan magnífica, desde el punto de vista de la fenomenología histórica, como la era de la informática, de la máquinas a vapor y los vuelos espaciales, cada cual aparejada con sus respectivos correlatos de impactantes cambios revolucionarios.

Olvidados inclusive del petróleo, superada su era y viviendo bajo el régimen de otra fuente de energía -como el etanol-, y bajo el mismo formato político y económico capitalistas (en el supuesto que el agotamiento del petróleo no hubiere acarreado un trauma para la humanidad), no son tampoco halagüeños los pronósticos para la paz mundial. Puestas en el plan de ser previsoras, desde ya las potencias coloniales presionan y mueven sus piezas para calar en aquellos países de América Latina que no producen petróleo o se les acaba con el fin de ponerlos a sembrar maíz como fuente de la energía alternativa inmediata, alterna al petróleo: el etanol. EEUU en tal sentido ya ha pisado el pasto en Brasil y México, y con seguridad lo ha hecho también en Centroamérica, un territorio que lo único que ha faltado es anexárselo con una resolución oficial. Por supuesto, hay dignas excepciones.

Un simple procedimiento que plantea nomás un cambio en el medio de producción, pero que sigue preservando el esquema colonial del país proveedor, ahora metido a sembrador de maíz para suministrar el combustible que necesita el "primer mundo" para mover sus engranaje. Países paradigmas de la otrora economía bananera, pero a futuro insostenibles como colaboradores de la miseria y el hambre en el mundo, la suya misma incluida : el etanol en su producción requiere de demasiadas hectáreas para la cosecha del maíz y hoy mismo se sabe que ha plagado de pobreza a sus cultivadores por el efecto erradicador de espacios que implica para otra siembras y el alza de los precios de los rubros derivados del maíz, el pan sagrado de la América precolombina (4).

Vea usted cómo desde ya las grandes potencias se aseguran bajo sus esquemas de dominio la producción del biocombustible que habrán de requerir llegada la era post petrolera, a precio inclusive de trocar espacios y cultivos para el consumo humano por espacios y cultivos para el consumo industrial (el consumo de ellos, por cierto), en detrimento de los tradicionales países suministradores de materia prima, tales como los pendejos de siempre, muchos de ellos produciendo petróleo hoy. Como si dijéramos los eternos unos sosteniendo el nivel de vida de los otros de siempre. Concluya usted conmigo que este mundo, bajo tal modelo aniquilador y sin concienciar un cambio, habrá de explotar necesariamente si al hambre alimentaria del presente se le apoya y fomenta con el birlamiento de espacios para la producción de biocombustibles y no de alimentos.
Caricatura tomada de la portada de Rebelion, 19 abril de 2008

Nadie cierra la puerta a la exploración alternativa, pero ¡produzca cada quien en la medida de su proporción nacional sin necesariamente condenar al siniestro a los demás países! ¡Acábese ese sueño irracional de las superpotencias extraterrenas, con gente de primer nivel devorando el destino de otros "humanos", de segunda, extinguiendo pueblos! ¡Sincérese el mundo en la identificación de sus "agujeros negros", esos que se tragan todo, y apréstese a la perpetuidad digna de la especie humana en su natural hábitat, el planeta tierra! ¿Quién ha dicho que el espacio que requieren unos para vivir tenga que ser los espacios que utilizan otros para el derroche? Convénzame alguien que tan selectivo modelo de vida es el modelo del futuro, pero sin pronunciar la palabra "extinción" o "guerra", ni siquiera bajo el disimulo de la profilaxia humana o la guerra preventiva.

Siendo honestos, lo que está planteado a futuro, a propósito de la coyuntura de la debacle petrolera, es que el mundo se sumerja en una severa crisis de conceptualizaciones sobre la equidad y la justicia, sobre la igualdad de posibilidades de sus propios espacios y recursos para sí mismos, sobre la utilización y democratización del conocimiento científico, cosa que seguramente evolucionará hacia una situación inevitable de liberación y tolerancia de conceptos satanizados y manejados en la sombra, como la energía de fusión nuclear, que tanto reclaman ya tantos países en el mundo. Las reservas de petróleo marcan la pauta: mientras se agotan, se lucha por asegurar un tajo de porvenir, acaparándolo o reemplazándolo (los consumidores); agotadas, habrá de nacerse a la nueva era como la mítica Palas Atenea, armada para la guerra de una vez con casco, listo para reclamar un lugar en el concierto energético del mundo, si es que la marea capitalista no ha hecho aún su trabajo aniquilador (países productores; caso México, asunto etanol, etc.) Es un camino de guerra, propia consecuencia del modelo político de la unipolaridad perfecta tan soñada por muchos.

Notas:
(1) Entiéndase fin funcional. Muchos países tendrán petróleo más allá de la fecha, pero no será significativamente suficiente para suplir la demanda mundial. Véase "¿Cuánto petróleo queda en el mundo? en Consumer.es [en línea]. Ene 2004. Págs.: 8 pantallas. - http://revista.consumer.es/web/es/20040101/medioambiente/. - (Consulta: 19 abr 2008).

(2) Odalys Troya: "Más hambre para Centroamérica" en Diario Vea. Encartado Orbe. - (2008) 23 mar; p. 35.

(3) Bernardo Kliksberg, vocero PNUD, citado por Oscar J. Camero: "Notas sobre la pobreza y el subdesarrollo en América Latina" en Animal político [en línea]. 5 sep 2007. Págs.: 2 pantallas. - http://zoopolitico.blogspot.com/2007/09/notas-sobre-la-pobreza-y-el.html. - (Consulta: 19 abr 2008).

(4) Dice Jacques Diouf, director de la FAO, que el "Uso de maíz para producir etanol está aumentando la pobreza". Citado en Gustavo Alonzo Jaime: "Verdades de Cojedes" en Las Verdades de Miguel. - (2007) sep 14-30; p. 19. Tomado de Oscar J. Camero: "Etanol y petróleo versus miseria colonial" en Animal político [en línea]. 20 sep 2007. Págs.: 7 pantallas. - http://zoopolitico.blogspot.com/2007/09/etano-y-petrleo-versus-miseria-colonial.html. - (Consulta: 19 abr 2007).

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jueves, 17 de abril de 2008

Derrota en Ecuador y contraataque gringo

Imagen tomada de unionradio.net

Usted lo vio: en días pasados el subsecretario para Asuntos Hemisféricos de EEUU, Thomas Shannon se fue a Argentina y, después de reunirse largo tiempo con la presidenta Cristina Fernández, declaró a la prensa que el propósito de su país era "mejorar las relaciones" con Venezuela.

Naturalmente, acostumbrado uno a ver tanto gato comer ratones o queso, no puede menos uno que sorprenderse al descubrir que el mismo gatito propone un cambio de menú, pidiendo un plato vegetariano. ¡La vaina no pega ni con cola!

Los EEUU, más allá de la evocación imperial de la vieja Roma, que con los recursos tecnológicos de la época pudo bosquejar los magníficos terrenos para la conquista, son el imperio moderno por antonomasia, amos y señores de precedente atómico del mundo e insólitos administradores de la información sobre los recursos naturales del planeta. Con su puntal satelital y tecnología en telecomunicaciones, además de sus arteras incursiones a través de formatos "aceptados", como misiones científicas o humanitarias, bases militares, grupos de paz, han desarrollado un potencial de penetración que les ha permitido explorar y atesorar bases de datos sobre la naturaleza de los territorios, más allá incluso del conocimiento de los mismos locales donde operan.

Emblemático es, por ejemplo, el asunto del uranio en Venezuela, de la que se dice requerirá una década para tasar con aproximación sus reservas, y de la que se dice también que EEUU "sabe todo", no sólo sobre sus dotes en uranio, sino en hierro, oro, diamantes y, lógicamente, petróleo, del que vivieron durante casi cien años becados. Las reservas de agua dulce de nuestro continente también las tienen dateadas. Fresco está aún en la memoria, para seguir con Venezuela, el reciente retiro de los famosos misioneros mormones, quienes, de modo más social, realizaban un trabajo de espionaje para su país natal. Recuérdese también Intesa en manos gringas, el cerebro informático de Petróleos de Venezuela; no se olvide tampoco la extinta base militar que tenían en La Carlota, en pleno centro de la zona capital, habilidosa en eso de entrometerse en la corriente comunicacional del mando militar.

De forma que saber más que tu sobre ti mismo es una manera de ejercer poder, y ello da confianza extrema en uno de los interlocutores, siembra un estilo de suficiencia, de trato superior, para no hablar de desprecio. En el caso de los EEUU, cabeza práctica del aparato imperial mundial, semejante percepción de la realidad interlocutora, más allá del impacto de su poderío militar, que tiende a devastar dicha realidad, como un bombardeo; el asunto del conocimiento ha instituido un formato y estilo de aparataje de Estado que, prácticamente, ha derivado en un paradigma: EEUU se ha estatuido en una especie de policía mundial, en el custodio de sus recursos naturales, en el propietario final de sus tesoros, por aquello de haberlos “descubierto” primero, así estén enclavados en medio de un territorio republicano, sujeto a la normativa legal y soberana que observa el derecho internacional.

Claro, semejante perfil necesariamente procura algunos delineos de personalidad: autoritarismo, soberbia, ventajismo, definiciones todas que en la realidad del trato terminan haciendo derivar al interlocutor hacia las aguas del escarnio y la explotación. Y EEUU no es la excepción que se escapa del formato, menos aun si a hablar vamos de América Latina, donde políticamente hacen privar su doctrina Monroe, neocolonial conceptualización del famoso "patio trasero". Tanto así que, si en general ese país concibe el derecho internacional como una objeción para la toma de los recursos naturales de otros países, en lo que atañe a Latinoamérica la dicha objeción se debilita hasta el extremo más bajo, paseándose por nuestras latitudes como "Pedro por su casa".

Por ello no dejan de sorprender las declaraciones de un funcionario como Thomas Shannon en Argentina, bajándole al discurso el tono acostumbradamente altanero del esquema imperial, aparentemente tendiendo puentes de concordia hacia su más connotado opositor en el continente: Hugo Chávez, aliado confeso de Fidel Castro, de paso.

Ello tiene dos explicaciones posibles: (1) EEUU prepara una nueva arremetida contra Latinoamérica y, como el que se mueve en el secreto conspirador, cuida las formas del discurso a efectos del engaño. Acostumbrados estamos a oírlos decir "No" cuando preparan un "Sí". Recuérdese el giro del discurso de ese país poco antes de arremeter contra la soberanía de alguno de sus invadidos: "jamás invadiremos", "somos respetuoso del derecho internacional", "la autonomía", “la democracia”, “los derechos humanos” y patatín patatán. Y luego de ello, como si se tratara de una ingenua regla del comportamiento trasgresor el decir cosas bonitas, el palo cochinero invasor, el golpe de astas, el refriegue de la economía de cualquier país, la toma y saqueo de las riquezas locales. Irak es un emblema.

"Su desenmascaramiento fue apenas una consecuencia pequeña, aunque importante, de la serie de eventos significativos que se desencadenaron a raíz del garrafal error de cálculo político ecuatoriano"

Es como cuando no te gusta la calma que respiras en el ambiente. Te parece sospechosa, demasiado hermosa como para ser cierta. En literatura es un clisé, conceptualizado como suspenso. Los marinos le llaman "calma chicha", pavoroso estado del tiempo que presagia tormentas. Y no es porque el tiempo en sí carezca de belleza, nada por el estilo: el estado del tiempo es bello per se, sólo que los zorros viejos lo reconocen en sus consecuencias. En la misma naturaleza es ley que lo vistoso y hermoso es sinónimo de muerte, como las coloridas ranitas amarillas del Amazonas, de donde los indios extraen el curare para sus flechas, o los vistosos colores de cualquier reptil del planeta. Incluso, el mismo dicho "Después de la tempestad viene la calma" es una perfecta circularidad apenas expresada en su media circunferencia.

(2) EEUU ha comprendido que perdió una batalla importantísima en América Latina con su último loco capítulo de bombardear a un país como Ecuador a través de Colombia. De hecho muchos teóricos dan por finalizada la avanzada de su regional Plan Colombia (vea Heinz Dieterich: "La derrota estratégica de Uribe, Bush e Israel en la frontera de Ecuador"), puesto en evidencia como maquinaria imperial de penetración, control y agresión en el continente: la información sobre el paradero de la célula guerrillera e incluso los misiles destructores parecieron proceder de su base militar en Colombia, alimentada en información por su otra base militar en el Ecuador. Una perfecta sincronía para procurar una guerra fratricida. Demás está decir que desde que se establecieron en Colombia el tráfico de estupefacientes ha aumentado hacia su propio país, no dejándose de lado nunca el hecho que en Nicaragua financiaron la guerra con recursos provenientes del narcotráfico. Unas perlitas adorables.

Su desenmascaramiento fue apenas una consecuencia pequeña, aunque importante, de la serie de eventos significativos que se desencadenaron a raíz del garrafal error de cálculo político ecuatoriano. Se ha generado una ola crítica en el continente no tanto en contra de la OEA, organización de la cual son miembros, sino a favor de fundar una nueva organización de arbitraje regional donde ellos, los EEUU, no estén presentes, siendo a este respecto el Grupo de Río el precedente modélico más importante. De la noche a la mañana, con toda la inusitada fuerza de la sorpresa, se ha descubierto qué tan grande puede resultar un pequeño país -como Ecuador- a la hora de defenderse, internamente entramado en sus sectores sociales y políticos, contra las agresiones externas, sin dejar de hacer mención del nuevo valor político litigante descubierto en su presidente, Rafael Correa, en cuya figura se puede mirar que no es Hugo Chávez un quijote penitente de la unidad y dignidad latinoamericanas.

Tampoco hay que dejar por fuera del análisis, ya con Shannon en Argentina, la reciente jugada de los EEUU contra la presidenta de ese país, con el capítulo aquel de la valija millonaria del venezolano-estadounidense Antonini Wilson, que pretendió enturbiar el ascenso decoroso de una mujer a la presidencia de la república (después trataron de darle un golpe económico gremial), mujer por cierto nada intimidable en su supuesta debilidad de género, decididamente resteada con el concepto libertario y autonomista de mancomunar a América Latina sin injerencias extranjeras. Cristina Fernández de Kirchner, como Rafael Correa, como lo demostraron en la Cumbre de Río y mediante otras declaraciones de expresión de afecto bolivariano, con Chávez a la cabeza, constituyen un serio revés para la política divisionista de los EEUU en América Latina.

En consecuencia no es descartable que Thomas Shannon, incluso en medio del diplomático discurso de las ambigüedades, se haya topado con la férrea posición nacionalista de una mujer que, a fuer de inteligente, se ha ventilado como un carismático talento político. No le quedaría más remedio al funcionario norteamericano que recoger la cosecha de sus errores políticos y belicistas declarándole un deseo de paz a Venezuela. Un tanto igual como le ocurrió a Condolezza Rice en Brasil cuando tanteó a Lula para incluir a Chávez en la lista terrorista. Como le ocurrió tambien, más recientemente, al congresista Connie Mack cuando quiso interpelar al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, procurando ligar a Chávez con la guerrilla. No es ya Latinoamérica el consabido molde de ensayo para la experimentación política, científica e ideológica de la teorización capitalista, o, como vale decir, para el ejercicio neocolonialista. Desde hace mucho rato que se está acabando la feria de las vanidades apátridas en el continente, y ello tiene lectura hasta para el ciego o sordo que quiera ver u oír, luciendo cada vez más aislado y evidenciado ante sus pueblos el dirigente que no esté en capacidad de profesar amor por lo propio.

Por supuesto, como imperio con poder militar y apoyo aliado, para la causa de los EEUU no todo está perdido, quedándole el expediente de la agresión abierta y la invasión descarada, contra todo regla o pronóstico, como hicieron contra Irak, aun en contra del mandato de la ONU. Pero EEUU es un país severamente desprestigiado en su política exterior, electoralmente sostenido sobre la bomba de tiempo del engaño del ciudadano promedio estadounidense enajenado, en cualquier momento listo para un despertar. Aventurarse hoy con una guerra en América Latina, zona de relativa sustracción respecto de su capciosa doctrina de guerra preventiva antiterrorista, suena como a un fin de algo, que no sería precisamente el fin de un continente emergente como el latinoamericano.

George Bush e Irak pesan demasiado en la credibilidad gringa, y, en momentos en que otros bloques de poder en el mundo se mueven para no quedarse rezagados respecto de sus viejos enemigos en la nueva Guerra Fría, no parece recomendable otro gran error norteamericano como el reciente con Ecuador. La comprensión de ello y el ánimo nacional de defender la integridad de nuestros países, hace a más de uno exclamar en tono decidido y campechano: "¡Que le echen bolas! ¡Vamos, pues, gringo, échele!"


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viernes, 11 de abril de 2008

El estado de Florida versus América Latina

Imagen tomada de Voltairenet.org

Si por un momento usted piensa en el hecho que el presidente de los EEUU, George W. Bush, está en el poder porque un sector electoral latino, específicamente de ascendencia cubana, radicado en el estado de Florida, lo apoyó turbiamente, con aquello de los delegados y la trampa en el momento del escrutinio; usted fácilmente puede llegar a la conclusión que el universo electoral de dicho estado reviste una desmesurada importancia a la hora de sumar puntos durante una campaña presidencial.

Para decirlo de otro modo: probablemente no haya otro estado en los EEUU cuyo apoyo en bloque a determinado candidato no se condicione con la implementación de específicas políticas de satisfacción local, como el atornillamiento del cerco político económico a la isla de Cuba para darle reintegro al anticastrismo electoral, ya tradicional; o como el nuevo accionar contra otro objetivo, Venezuela, cuyo petitorio nace de la ilustre fundación de la también nueva cofradía política del estado floral: la cubano-venezolana, cuya visión de mundo devino en estrecharse y hacerse única en virtud de la necesidad de luchar contra el fantasma del comunismo latinoamericano, anacrónica propuesta ideológica del antiprogreso a ser combatida con el derrocamiento y muerte de sus principales promotores, Hugo Chávez y Fidel Castro, cual si viviéramos aún en los años de la Guerra Fría, por decir menos.

Es decir, un vulgar chantaje. Tu me das lo que yo quiero o si no, no... Tanto así que durante las campañas presidenciales los candidatos se cuidan de no incurrir en insinuar siquiera el tendido de puentes hacia esos dos monstruos latinoamericanos de la política mundial: bajarían inmediatamente en la intención de voto, perdiendo sus ansiados delegados, por lo visto claves en los últimos resultados de elecciones presidenciales en los EEUU. Se tiene, pues, que el estado Florida pesa signficativamente sobre los candidatos y sus promesas, y, aun más allá, sobre los presidentes ya electos, en el momento en que implementan su plan de gobierno y su política exterior respecto de Latinoamérica. Su petitorio de asesinar y derrocar dirigentes regionales contrarios a sus intereses (Cuba, Venezuela, otros), es, prácticamente, una política oficial departamental.

Poseen los recursos políticos, económicos y hasta paramilitares para ejercer su presión, como si se tratara Florida de un estado dentro de otro, con una especie de autonomía federal robada un gran día -¡al imperio!- por unos contrarrevolucionarios arribistas y más tarde fortalecida por la aparición repentina de unos políticos golpistas, prófugos de la justicia, cubanos y venezolanos, respectivamente. Los políticos de ascendencia cubana, por ejemplo, con presencia deliberante en el Congreso de los EEUU, dado el tiempo que ya promedian en el país, viven del esfuerzo de bloquear sistemáticamente la posibilidad del restablecimiento de las relaciones tolerantes entre los dos países. Si Cuba no es de ellos, no es de nadie, habría que repetir con ellos. Así como viven y vivieron otros muchos tenebrosos personajes, como los Mas Canosa, los Bosh y los Posada Carriles, trabajando contra su propia patria para el gobierno agresor de los EEUU, y como hacen hoy los venezolanos prófugos, invocado el aparataje bélico e invasor de la política imperial para el sabotaje y el terrorismo de Estado, del estado de Florida y del Estado del gobierno norteamericano, que es lo mismo, según ambas entidades se obligan y se identifican entre sí mismas.

Como si dijéramos que la política norteamericana respecto de América Latina pareciera estar filtrada en el cedazo de los humores recalcitrantes del emporio cubano en el estado de Florida, transida por el desprecio político de la interlocución válida, tal como prescribe el conocido paradigma de "patio trasero", cuando no el olvido y la insignificancia, o cuando no el sabotaje, la operación encubierta, el espionaje, el golpismo y terrorismo oficiales. Naturalmente, nada más ridículo que insinuar que la política imperialista de los EEUU respecto de esto lares se deba a la agenda contranacionalista de los cubanos en Miami: esa es una constitución genética que caracteriza al engendro capitalista de los EEUU. Nada más ingenuo, ¡pero como pesa el estado de Florida en la definición de los criterios de tratamiento político para este continente! Y para quien no haya oído el dicho popular que se me viene a las mientes respecto de la traviesa conchupancia de estos dos estados, uno dentro del otro, se los dejo, sin abundar con más palabras: "El muchacho que llora y la madre que lo pellizca".

En fin, dígase que tanto rumiar político y tanto espectro del exilio caminando por sus calles, han hecho del susodicho estado una suerte de escuela de donde emana la enseñanza del hábito y de los mecanismos para la presión política, definidamente hacia el asesinato, la violencia y la trasgresión soberana. Nombrar a Otto Reich, Ileana Ros-Lehtinen u Orlando Bosch, por mencionar un trío, constituye un acto de abundamiento escatológico respecto de la pila modélica donde se ha cultivado el específico gentilicio político de un componente poblacional que se ha hecho influyente y determinante en demasía.

"Y nada tiene de raro que albergue a infractores políticos de todo tipo procedentes del "patio trasero". Golpistas, terroristas, asesinos, genocidas, palangristas..."

Cuando la congresista norteamericana por Florida en 2003 declara para el cineasta británico Dollan Cannell que "El día que muera Fidel será de celebración , quiero que desaparezca... Si alguien lo hiciera (lo asesinara) o lo derrocara, no lloraría una lágrima, quiero verlo a 6 pies bajo tierra" (1) no hace más que dar fe del específico pasto dialéctico que ambienta la política de su estado y que permite labrarse una carrera política con seguridad exitosa. Demás está decir que luchó para lograr el indulto de los terroristas Bosch y Posada Carriles, rayando en el lugar común de izar las consuetudinarias banderas de la política local

Otro que declara 'Hay dos países que nos causan preocupación en América Latina, uno es Cuba y el otro es Venezuela y Estados Unidos va a seguir con suma atención […]" es el cubano-estadounidense Otto Reich, nacido en Cuba en 1945, educado en Carolina del Norte, pero profundamente consustanciado con las actividades anticastristas del estado de las flores (2). Es un penitente agente de derrocamientos para el continente, con calado más profundo en el aparato oficial del gobierno norteamericano.

De forma, caballero lector, que si a usted no le parece que el estado de Florida posee una cultura política cansonamente monocorde que desde sus bases electorales es utilizada para chantajear al imperio en su agenda de agresión para con América Latina, es porque todavía falta comentar el capítulo Venezuela. En un principio fue Cuba, la semilla contrarrevolucionaria que floreció en el estado de Florida –valga el juego de palabras-, creando el armazón dialéctico para entubar el combate contra el brote nacionalista y soberano de la isla; pero con el tiempo el furor local y específico se generalizó como política de estado contra la América Latina toda. Hasta el punto que Otto Reich (de gran relación con el estado) e Ileana-Ros no son penitentes golpistas dedicados a Cuba sola: su campo de acción es el continente suramericano total como paradigma colonizado. De modo que hay que decir que el estado de Florida evoluciona abriéndose hacia un discurso político más universalmente conspirador e interventor, como hemos ingenuamente insinuado desde el principio.

Y nada tiene de raro que albergue a infractores políticos de todo tipo procedentes del "patio trasero". Golpistas, terroristas, asesinos, genocidas, palangristas... Por ejemplo, los venezolanos prófugos a raíz del capítulo político de Hugo Chávez actualmente intentan fundar su "pequeña Venecia" en el estado, no teniendo nada de extraño que en breve, dado la onda de cambios que vive el continente, enfrentado al estigma colonizador del imperio, el estado de Florida se empiece a llenar de la escoria infractora procedentes desde los otros países tambien , háblese de Ecuador, Bolivia, Nicaragua y hasta Argentina, donde hace día apenas la ultraderecha intentó afinar una especie de golpe económico con cabeza imperial tras las espaldas. De esta suerte, sería la entidad el crisol de las anticulturas, especie de raza cósmica latinoamericana, aérea, sin raíz en la tierra, tierra propia o conocida, evocadoramente recordada.

Hace ya un rato largo que la franquicia venezolana en Miami confundió su petitorio antichavista con el local del estado, el anticastrista, esforzándose por hacer de su discurso antichavista una política de estado con rango de chantaje más universal. Aunque es una huelga del discurso, que no puede abundar más semáticamente donde las cosas se desbordan. Harto es sabido que el gobierno de los EEUU, dado su trauma energético, no requiere ser azuzado con gran tesón contra Venezuela, propuesto como está de defenestrar a su presidente constitucional. Y resulta curioso, aunque no sorprendente, pillar como los locales mayameros venezolanos observan en sus vuelos lingüísticos los mismos giros semánticos que parecen ser condición sine qua non del estilo político de Florida: un actor golpista por ahí, de esos de la primera camada prófuga, hizo pública apología de la muerte de Hugo Chávez, recomendando el uso de armas con mirilla telescópica para eliminarlo.

De manera que al sol de hoy dos son los objetos por separado de la política de ataque del estado de Florida, Hugo Chávez y Fidel Castro, pero uno sólo el paquete golpista. Cubanos y venezolanos ya no hacen distingos a la hora de expresar sus deseos de muerte, y ya entre ellos mismos no parecen diferenciarse. El esquema primero antifidelista, evolucionado hoy a antichavista, se ha trascendido a sí mismo y ha devenido en ser el "esquema", la "política", el propósito", con visos de esquela oficial contra América Latina dentro del aparato de Estado estadounidense, abierto a futuro a la incorporación de otros gentilicios cipayos y contranacionalistas. La última expresión de la singular naturaleza cósmica del estado de Florida, con su política del exilio, fue la perpetrada por su legislador Connie Mack, cuando intentó acorralar en Washington al Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, para que declarase al presidente venezolano como aliado de grupos guerrilleros o terroristas.

Es, en fin, el estado de Florida y su política del exilio, adoptada oficialmente de manera accidental, pero quizás con la psíquica remembranza de un histórico pasado autonomista, español, cubano y hasta republicano (aunque fugazmente), hoy en uso como base de la disidencia política suramericana. Un estado de la Unión americana con una específica y sentida psicología de la individualidad, que hace la diferencia con los otros estados y que lo retrata como el estado latino anglosajón de los EEUU cabeza de playa contra la América martiana o bolivariana.

Notas:

(1) Citado por Emilio Palavicini: "Verdades de Apure" en Las Verdades de Miguel. - (2.008) abr 4-10; p. 21.

(2) Para más detalles, vea Ernesto Carmona: "¿Quién es Otto Reich" en Rebelión [en línea] 24 mar 2004. Págs.: 10 pantallas. - http://www.rebelion.org/cuba/040329carmona.htm. - (Consulta: 12 abr de 2008)


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miércoles, 9 de abril de 2008

Bolivia, un pedazo americano

Imagen tomada de Taringa
Bolivia es una bomba de tiempo. Cuatro prefectos (gobernadores de Departamentos), separatistas de cualquier modo, proponen referendos autonómicos para sus regiones, de modo que la dirigencia local posea la potestad de decidir la concesión de explotación de sus recursos naturales a empresas nacionales o extranjeras sin supeditación ni consulta con el poder central, el Estado boliviano. Grave asunto, porque lo que plantea, como quiera que se disfrace con el discurso, es una desmembración política de Bolivia como concepto republicano.

La autonomía
Casualmente los departamentos promotores del separatismo político-administrativo (¿cómo llamarlo de otro modo?), concentran la riqueza en recursos naturales del país. Santa Cruz, el primero de la saga autonómica (tiene su consulta pautada para el 4 de mayo), concentra los yacimientos de petróleo y gas del país, y sus mejores tierras están en manos de grandes terratenientes. En su región operan "empresas transnacionales como TRNSREDES, controlada por el consorcio ENRON - SHELL, REPSOL y otras" (1).

Los otros complotados contra la unidad republicana (¿cómo llamarlos de otro modo?) son los departamentos de Beni y Pando, cuyas consultas tienen previstas para el 21 de junio. Tarija, con el 85% de las reservas de gas, lo intentará un día después. Como si dijéramos, transliterando el caso a Venezuela, que los estados Zulia, Bolívar y Anzoátegui, con sus riquezas petrolíferas y grandes y diversos yacimientos minerales, un mal día deciden proclamar su independencia del gran "tirano" de Venezuela, Hugo Chávez, presidente de no gran aceptación por las minoritarias élites económicas, acostumbras a dispensarse el país y sus riquezas a su antojo.

En Bolivia, como si se tratara de una guerra de independencia contra el "indio de mierda", como llaman al presidente Evo Morales, potentados y selectos grupos de la derecha conservadora plantean sustraerse en sus departamentos del efecto central y rector del Poder Ejecutivo, apoyados por trasnacionales extranjeras y financiamiento desestabilizador del gobierno estadounidense a través de organizaciones como la Agencia del Desarrollo Internacional de EEUU (USAID), entre otras (2). El propósito final es evadirse de la política nacionalista y nacionalizadora del gobierno de Evo Morales, a efectos de no perder su capacidad personalista y decisoria respecto del manejo y arbitrio de las riquezas naturales y la posibilidad comercial de Bolivia, servida al interés penetrador de corporaciones extranjeras.

Para muestra un botón. Véase, por ejemplo, el estatuto propuesto por la oligarquía de Santa Cruz, el principal promotor de la secesión en el país:

Serán de dominio originario del Departamento, la región o la nación que le corresponda, todos los recursos naturales que contenga el suelo y el subsuelo. Toda la concesión de los mismos a empresas nacionales o extranjeras, deberá ser aprobado, previamente, por las instancias legislativas y ejecutivas a nivel Departamental o regional (3).

En sus declaraciones a los medios de comunicación, a sabiendas de la gran irresponsabilidad comportada en sus propósitos, no encuentran sus artífices el modo retórico para sortear el carácter secesionista de las consultas autonómicas. Se han decidido por el callejón de la violencia y la confrontación, penetrados por la ambición personal y los mecanismo de dominación extranjeros, de fundamentalismo imperial que juega a la fragmentación de las nacionalidades, cual rompecabezas, para ejercer el dominio a comodidad.

Pero lo realmente consternante, más allá de una situación específica de felonía nacional, de pura interés mercantilista y trasnacional, es la evidencia triunfal del trabajo de zapa desvalorizador que la transculturación ha operado en la psiques local. Se desprecia a rabiar lo autóctono, sea paisajístico o histórico; se tiene en menos la sangre nativa que mana por las venas de la república a la hora de aludir a la ascendencia europea que campea en nuestras tierras. No se concibe el mestizaje ni siquiera como una medida biológica de fortalecimiento de la raza humana, sino como una afrenta que se le hace al etnocéntrico modelo cultural europeo. De modo que el sueño final es la concepción de una Bolivia sumida en dos repúblicas, separadas cuidadosamente en su componente indio y europeo.

Para el paradigmático esquema de la cultura triunfal, esa que llega, penetra, se acultura y luego liquida los valores y nacionalidades locales, preparando el terreno para lejanas hegemonías, importa poco el legado histórico, el proceso de formación de los pueblos, de las repúblicas fundadas en la sangre de tantos mártires durante las guerras de independencia. La caída de Bolivia, país homenaje del Libertador Simón Bolívar, sea ya sumida en el caos de las guerras civiles o en la desmembración política de sus regiones, plantearía el desmoronamiento simbólico de otro paradigma, integracionista e independentista, de regionalismo soberano: el bolivarianismo. Y en Bolivia el trabajo interno de la "silenciosa cultura" parece estar hecho, esperando la vuelta de tuerca de la factoría externa, concretada en ruidosas acciones que son su consecuencia, como el rollo presente de su división en repúblicas. Así, sencillamente, la ahistórica, desvalorizada y desnacionalizada oligarquía local plantea la conformación de la República de Santa Cruz, por mencionar uno de los cuatro estados que se pretenden fundar en breve.

Lo aparente
En el espacio del discurso se maneja la supuesta intransigencia que esgrime un también supuesto Jefe de Estado que no es representativo de los componentes ciudadanos de la nación boliviana. Evo Morales es acusado de déspota, sectario, personaje de impositivas ideas que no comportan el carácter democrático, a pesar de haber sido elegido por la mayoría de los bolivianos. Su constituyente, su constitución, su condición india, sus reformas, sus nacionalizaciones, su identificación política con Hugo Chávez, sus mandato de ser corresponsable con la mayoría que lo eligió, mayoría, por cierto, empobrecida y sumida en el olvido de las política gubernamentales; es todo metido en el saco de un llamado autoritarismo que rinde para argumentar desacato.

En concreto plantearon desde un principio que la Asamblea Constituyente no debía tomar decisiones con los dos tercios de sus votos, amenazando a la vez con ir a las consultas secesionistas si el "indio" persistía en su juego de imponer sus locuras con el argumento de la democracia y el representativismo supuesto del hecho de ser presidente electo.

Las siguientes declaraciones del prefecto de Santa Cruz esbozan los señalamientos anteriores, mismos que parecen ser suficientes razones para licenciarse en acciones de rebelión:

"Nosotros no reconocemos el texto constitucional (del oficialismo [cualquier parecido con Venezuela no es coincidencia]) que ha sido forzado, impuesto, que tiene una cadena de violaciones a la Constitución y que está manchado con la sangre de los mártires chuquisaqueños", afirmó el prefecto, en alusión a unos choques entre universitarios y policías en noviembre en la ciudad de Sucre (sureste), con saldo de tres civiles muertos. (4)

Las razones de fondo: la maquinación norteña.
Hay evidencia del accionar de ideólogos y oficiantes separatistas y desestabilizadores al servició del gobierno de los EEUU. Se nombra en primer término a un señor de nombre Marc Falcoff (5), ideólogo de la invasión a Irak, promotor también de la invasión a Irán, quien trabaja desde el año 2.004, año del referendo, en decantar a una Bolivia dual, dividida en zonas autonómicas: la Bolivia alta para los indígenas, el altiplano de cultura cocalera, y la baja, para los habitantes de ascendencia europea, liderada por el departamento de Santa Cruz, enclave de la riqueza en recursos naturales del país. Su punto de vista es que las diferencias raciales y geográficas median un punto de incociliación en el país. Aboga por la "República de Santa Cruz" y ha declarado en Chile ser garante de las buenas relaciones que tendría como país con los chilenos, además de asegurar que su reconocimiento por Brasil obligaría al de Argentina.

"el trabajo de zapa de la inteligencia imperial, de la educación transculturante, cada cierto tiempo parece hacer implosionar a los países suramericanos, generándoles crisis de valores y nacionalismo que se pagan con años de derramamiento de sangre y sujeción a la explotación extranjera"

El otro avieso personaje es el embajador de EEUU, Philip Goldberg, recientemente declarado "interlocutor inválido" por el gobierno que preside Evo Morales, versado en el trabajo separatista en Kosovo, gestor y canalizador de las ayudas financieras para la desestabilización interna procedentes de la USAID y la National Endowment for Democracy (NED), promotor del concepto de "autonomías federales", casualmente en las áreas de mayor riqueza boliviana. Ambos, más allá del inmediato objetivo de desmembrar a Bolivia, se afanan por balcanizar a Suramérica, introduciendo el factor de la congestión nacionalista y borrado geopolítico de las fronteras. En el esmerado plan que adelantan, haciendo corresponder la práctica con lo teórico, dan por sentado algunos supuestos: es Chile y su derecha poderosa -y no Colombia- la Israel de Suramérica, y son los indígenas latinoamericanos y su nacionalismo relativo los árabes del Medio Oriente, según transpolaciones teóricas (6).

¿Qué hacer?
Como el mismo ensimismamiento fronterizo del país, sin apertura al mar, la situación para Bolivia luce condenada a la elección de la eventualidad menos corrosiva para la integridad republicana. Confrontar a los separatistas, apertrechados en sus territorios con aparatos paramilitares, en idea esbozada por el comandante de las Fuerzas Armadas de procesar militar o civilmente a los responsables, constituiría un sencillo y redondo pisar de peine montado con propósito determinado: la provocación. Inmediatamente se encendería el país en una guerra terrible y fratricida, bandalizado y vandalizado el país con la rapidez de quien, en las sombras, ha preparado las condiciones para ello: la embajada de los EEUU, los latifundistas y los amos del valle, los que negocian directamente con el capital extranjero. La ocurrencia de esta opción constituiría una invitación de intervención directa de más operadores extranjeros en el país.

Se debe también considerar la previsión de algunos analistas, más allá de la desestabilización misma del país y de una eventual balcanización de la región, quienes sitúan a Bolivia como el cordero a sacrificar para dar al traste con el proyecto de integración latinoamericano, esbozados por los presidentes de Venezuela y Brasil. Más específicamente habría que aventurar que Bolivia es el ataque a América Latina que no se le pudo asestar en la figura de Hugo Chávez y su proyecto continentalista desde la esfera imperialista. Sin embargo, se debe concienciar que la figura de Evo Morales arriconada, el secesionismo de su país, el intervencionismo norteamericano, es un ataque expreso a la figura de un aliado, tesis que manejan los ideólogos que sueñan con llegar a implicar al Hugo Chávez en un conflicto que desguarnezca a Venezuela.

La otra opción es dejar que ocurran los referendos y confiar luego en su desvirtuación por obra y fuerza de su ilegalidad. Pero ello comporta el riesgo de la conceptualización del derecho a la autonomía y soberanía, figuras de peligroso uso en el panorama internacional, donde la historia la escribe el más fuerte.

Bolívar, en tiempos de gran urgencia republicana, tuvo que tomar la decisión terrible de la Guerra Muerte, emblemático ejemplo de que a grandes problemas, grandes soluciones. En Bolivia, donde necesariamente hay que tomar una resolución, siempre comportante de traumáticos efectos, el problema parece cada vez irse delineando hacia el ámbito militar, extraordinariamente pasivo desde un principio, significativamente responsable de la situación presente creada. Su falta de presencia, su silencio ante el delito de lesa patria que tomaba forma delante de sus propias narices, hizo siempre sospechar que entre sus filas cundía la inconformidad con el gobierno constitucional de Evo Morales. Las declaraciones de la dirigencia militar, pequeños balbuceos siempre, le hicieron el juego al alud opositor y oligárquico que tomaba forma desde las alturas, hasta el punto que parece forzado hoy decir lo que ellos parecieran haber querido oír desde hace un buen rato: la solución está en sus manos, señores militares, den un golpe militar para salvar la unidad del país, la opción total de borrado constitucionalista.

Hay, sin duda, una terrible tramoya montada en nuestra querida Bolivia, donde el militar simula constitucionalismo, calla y apoya las felonías opositoras, esperando su turno al bate; el oposicionista le hace juego ideológico a la estructura imperial para desbancar los brotes integracionistas y nacionalista en América Latina, aun a costa del sacrificio de su propio terruño y el presidente constitucional, Evo Morales, es objeto centrado de ingentes presiones -internas y externas- para que claudique en la presidencia.

Es la Bolivia nuestra de hoy, el Chile pretérito de Allende: otro momento de crisis política para el continente, donde la guerra cultural e ideológica escenifica su choque de bayonetas para derrotar la posibilidad presente de cohesión bolivariana. Según crean hábitos las relaciones entre los países, el trabajo de zapa de la inteligencia imperial, de la educación transculturante, cada cierto tiempo parece hacer implosionar a los países suramericanos, generándoles crisis de valores y nacionalismo que se pagan con años de derramamiento de sangre y sujeción a la explotación extranjera.

(1) Ramiro Vinueza: "Bolivia: separatismo oligárquico" en Voltairenet.org [en línea]. 12 feb 2.005. Págs.: 4 pantallas. - http://www.voltairenet.org/article123802.html. - (Consulta: 9 abr 2.008)

(2) Eva Golinger: "Bolivia frente al imperio" en Aporrea.org [en línea]. 16 mar 2.008. Págs.: 5 pantallas. - http://www.aporrea.org/internacionales/a53224.html. - (Consulta: 9 abr 2.008)

(3) Vinueza: Op. cit.

(4) "Santa Cruz irá a referendo autonómico pese a veto de Morales" en La Jornada [en línea] 24 feb 2.008. Págs.: 3 pantallas. - http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2008/02/24/bolivia-santa-cruz-ira-a-referendo-autonomico-pese-a-veto-de-morales. - (Consulta: 9 abr 2.008)

(5) Wilson García Mesa: "Separatismo que sufre Bolivia comenzó en 2.004, con Carlos Mesa" en Bol Press [en línea]. 26 ene 2.007. Págs.: 3 pantallas. - http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2007012610. - (Consulta: 9 abr 2.008).

(6)Loc. cit.

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