Compartir la entrada

martes, 26 de mayo de 2009

El blanco poder negro en los EEUU

No entiendo cuál es la esperanzadera que se tiene con el negro.  Tienen que disculparme, pero no lo comprendo.  Que Obama es el cambio en la política imperial de los EEUU sólo porque la coloración de su piel es distinta a la tradicional que han ostentado sus predecesores, es una ilusión que raya en la ingenuidad.  A ello se le suma que viene de un pasado oscuro, cimbrado de esclavitud, coloreado de humillaciones y trabajos pesados.

Claro que él creció en otra época y otras circunstancias.  Tuvo la suerte de abonarse la “ventaja” de que uno de sus padres perteneciese a la tradición, es decir, al color blanco originario nacional, y en medio contexto donde ya la sangre de muchos mártires había dado el fruto de luz libertaria.  El “yo tuve un sueño”, de Martin Luther King, en su caso había cogido vuelo:  estudios universitarios, cero esclavismo, prestigio, respeto a su dignidad, como debe ser.

Por más que la prensa estúpida y mal intencionada que lo rodea saque a cada rato a todos que el palacio de gobierno que ocupa, de modo insólito, fue construido por sangre, sudor y mano de obra esclavos.   Como si eso diera para que el supuesto atribulado y nuevo presidente de los EEUU no pueda dormir en paz, rodeado por penitentes fantasmas que a cada rato le presentan sus reivindicaciones desde el más allá.

¿Hacia dónde vamos con el argumento?  ¿Será, por ventura, a creer que por tales circunstancias pigmentarias ya la humanidad resolvió ingente cantidad de problemas que en gran parte dependen de la actitud política que despliegue la potencia militar de los EEUU?  Condolezza Rice, no obstante ostentar en su nombre las huellas de los granos que seguramente sus antepasados sembraron (arroz), es más blanca que el más pintado, adlátere y perro guardián del mismo sistema que millones de idiotas sueñan con que Obama cambie.  Así como suena:  dos negros universitarios mirando el mundo, una de ellos del color que ya conocemos y el otro siendo inducido hacia otras tonalidades.  Tal es la esperanza.

Ha poco el intelectual estadounidense Chomsky hizo públicas sus dudas sobre el “pupilo de la esperanza”, como debiera llamarse de una buena vez el simpático negrito de la Casa Blanca.   Lo llamó algo así como “un blanco pasado de sol”.  A cien días de mandato, cuando Irak sigue siendo un nuevo cuento viejo, Irán el mismo de la gestión bushiana, la tortura de Guantánamo una caja negra de la impunidad y violación de los derechos humanos, Cuba aún con bloqueo, Israel la perenne nación elegida, Corea del Norte el nuevo peligro y Hugo Chávez el jefe de un terrible “eje del mal”; parece torpe seguir creyendo en colores, así como tonto es continuar aferrándose a un utópico deseo de cambio. ¿Existen razones, más allá de los colores?

Colin Powell, aquel viejo hombre fuerte de las anteriores gestiones de gobierno, también fue de color oscuro antes adoptar el definitivo matiz blanco que hoy ostenta.  A su modo, fue un antecedente en materia de poder de quien hoy funge de presidente en la Casa Blanca   …Igual que Condolezza, nuestra aludida arrocera.  Ambos, finalmente, asimilados por el sistema, el estatus, el molde, el motor de fuerzas estructurales de la sociedad de privilegios que son hoy los EEUU.

Por supuesto que su advenimiento al poder del sistema blanco norteamericano es un hecho sorprendente, aunque no inesperado en esencia, si uno se pone a sacar cuentas.  Más que eso:  un síntoma delatador de problemas.  Los balances no venían cuadrando, los saldos blancos no arrojaban las convicciones requeridas; el color negro y latino crecía multiplicadoramente, atiborrándose, sedimentándose como nuevo elemento de sentimientos y cultura dentro del espectro del discurso “democrático” a tener en consideración por quienes han dirigido el país, como ha sido la costumbre desde Abraham Lincoln en adelante…  Tanto así que ya memorizamos el tal discursito de la “democracia”, “igualdad” y “libertad”; “patio trasero”, si para América Latina.

De forma que no iremos a creer que otra cosa distinta a esta preocupación por el quiebre de la tradición “blanca” es Obama.  Un hecho discursivo, reparador de apariencias; un taimado ardid dispensador de equilibrios e igualdades desde el gran país de la “democracia”, a un tiempo válvula de escape de la presión social, desconfigurada racialmente desde hace una cuantas décadas para acá.  Finta de los factores de poder dominante para hacer consistente el inveterado discurso de los “progresos”, mismo que le imponen a los demás pendejos de este mundo.  Cálculo blanco sobre el espectro de los colores y las nuevas realidades.  Chivo expiatorio y al mismo tiempo agente de la distracción del error propio.

…”a Obama no habrá de quedarle más que tres destinos:  el dado, eterno reo de los mecanismos de poder; el de payaso escarnecido en su representación factorial étnica y cultural, o el de repentino cadáver de la conveniencia plutocrática malograda, último éste para el caso que las aguas dejen de estar controladamente calmosas sobre la superficie social de los EEUU”

Naturalmente, él lo sabe.  Ni idiota que fuera.  En verdad su alma podría albergar la semilla de cualquier reparadora reivindicación que clame la justicia y la Historia, pero la sabe lanzada sobre un infértil territorio de piedras.  Esperanza como semilla al fin, como lo desea mucho del mundo, ahíto de ansiedad; imposibilidad como árbol frutal, ni siquiera imaginado.

Elemento como tuerca y tornillo enclavado en la maquinaria del viejo poder blanco que juega con la estupidez del mundo.  Apariencia de elección popular, Obama es un reo de la fisiología imperial de los EEUU, de los sacrosantos poderes plutocráticos que desde allí intentan monopolizar el mundo.  ¿Cómo venir, pues a creer la perla buena de que eso se habrá de acabar sólo porque en su historia de dominios hubo un eclipse un mal día?

Existe un gen fundador, hay una estructura, un centro ideológico sistémico, disimulado arteramente en el manejo del discurso, llegada la necesidad de confrontar la evolución de los tiempos.  País de blancos con oportunidades, donde, para que se vea como tal, gobierna un negro.  EEUU es el país apropiado por unos pocos, todos de sueño anglosajón iniciático.  Aquella Vieja Inglaterra resabiada, con ínfulas de nuevo pueblo, nunca visualizó en la novedad futura algo que nunca fue ella misma.  Ni negros, asiáticos o latinos…, a no ser más que como giros discursivos.

El futuro de los EEUU, tanto como sistema político democrático e ideológico, y hasta como hecho integrado territorial, podría ser una calamidad en breve, si nos atenemos a los factores considerados que lo delinean como una predestinación étnica jugando hipócritamente con los “colores” o discursos de la conveniencia, haciéndose la idea que el resto del mundo es como su adormilado pueblo.  Obama puede no saberse un inocente sujeto de la Historia, que puramente llegó al gobierno por los efectos de la sinceridad circunstancial; pero, con seguridad, se sabrá un hombre pensante con las manos atadas, esto es, un conflicto viviente que un día tendrá que asistir a la imposibilidad de ejercer su libertad, su libre albedrío, su humana dignidad.

Más cuanto –sospechosamente- accede a la presidencia de los EEUU en momentos en que el valor blanco se ha fracturado un poco, presentándose como la oportunidad para que el factor emergente negro (el enemigo) haga su trabajo, a duras penas entre la actual crisis.  ¡Vaya, vaya, vaya!  Sus orígenes precisados, esposa e hijos, el foco del mundo sobre su frente, cínica nueva figura impuesta como cabeza de una situación de crisis mundial, presenta Obama una de las mayores vulnerabilidades que presidente alguno jamás ha presentado, así lo sea del “país más poderoso” de la tierra, como se suelen llamar los gringos a sí mismos.  Precisamente por ese hecho mismo, listo para aniquilar la oferta negra de andar ejerciendo poderes, aunque sea en tiempos de crisis.

Ya lo hemos visto:  los medios de comunicación han empezado a realizar su trabajo, de indetenible descrédito de la figura presidencial. Han empezado, soterradamente, a acusarlo de todo: que sí blando con el terrorismo, con Irán, con Corea del Norte, con China, con Venezuela…  No perderá la derecha política mundial, blanquita, semita y sajona, en medio de este trance obligado de estirar el discurso hasta lo oscuro del espectro, la oportunidad de arrodillar de una vez la posibilidad de estar realizando cambios sobre la matriz conocida, incluso de desearlos.  De correr con la suerte que el país que aprisiona (la derecha política) no se le desboque en medio del descontento social de la coyuntura, a Obama no habrá de quedarle más que tres destinos:  el dado, eterno reo de los mecanismos de poder; el de payaso escarnecido en su representación factorial étnica y cultural, o el de repentino cadáver de la conveniencia plutocrática malograda, último éste para el caso que las aguas dejen de estar controladamente calmosas sobre la superficie social de los EEUU.

miércoles, 20 de mayo de 2009

EEUU se vuelca a Cuba y corta geostrategia a Rusia, hoy provocada desde Georgia: la política ingenua conquistando mundos.

Uno lo ve y no lo cree.  Con la “ingenuidad” se ha conquistado el mundo, puede decirse, cuando uno nota cómo determinadas inteligencias se esconden detrás de una apariencia para lograr sus propósitos.  Es tema milenario, si se quiere, conocidamente encarnado en la fábula del lobo disfrazado de oveja. Clisé.

El punto recuerda al emperador romano Claudio, quien, sin pretender ser lobo con ocultos propósitos, intentó hacerse el pendejo –es decir, ser oveja- para salvar el pellejo ante la conspiradera del imperio, acostumbrada a asesinar emperadores sistemáticamente.  Ya sabemos que el ardid no le funcionó:  igual murió envenenado, como sus similares que le precedieron.

Su fama de cojo, tartamudo y hasta de bobo no revistió definitivamente la fisonomía ansiada de “ovejita" inofensiva, dado que durante el ejercicio de su imperio no se pudo ocultar que había sido un estudiante excelente, un hombre de inteligencia, hábil estratega militar como gobernante, de paso querido por su pueblo.  Habrá que suponer que semejante develamiento de personalidad empezó a molestar a quienes inicialmente confiaron en su eterna imbecilidad, es decir, los guardias pretorianos y el Senado de entonces, extremistas de la conspiración y bichitos de nobleza o patriciado parecidos en sus remilgos de clase a la oposición política venezolana. Sin ir muy lejos.

Pero Claudio fue puesto en el trono, según no existen claros indicios que lo impliquen en la conspiración y el asesinato de su sobrino Calígula y familia; de modo que quedará para la Historia sin fin  la especulación de algunos autores que lo involucran en el complot.

En todo caso, el punto del emperador es que un “bobito” como Claudio, con sus “ingenuidades” pudo muy arteramente arreglárselas para lograr sus cánidos propósitos, para decirlo de tal modo que traiga a colación la idea inicial de las ovejitas utilizadas para solapar inconfesables designios.

Para el supuesto que así haya sido, modalidad tan vieja no deja de tener vigencia en la actualidad, cuando otros imperios y emperadores se revisten de aparente “ingenuidad” o progresismo para ejercer la política de coronamiento de sus propósitos en el mundo.   Dos tipos hay de esta actitud, muy propios de las “mosquitas muertas”, como se dice cuando una tonta aparenta un modo de ser con sus acciones para ocultar una contraria y verdadera naturaleza.  Aplícase con frecuencia a mujeres (me perdona el género) aparentemente santurronas, quita-maridos en el fondo, hasta el daño intrigantes o chismosas.

Un tipo es ese comportamiento santificado de utilizar las “formas” convencionales para lograr los objetivos.  Como cuando los EEUU –para ir ya al grano- dicen que invaden a un país y matan a un montón de gente bajo el argumento de que lo hacen para salvar al mundo o protegerse ellos del terrorismo o cualquier otra plaga que su ingenua, transparente y pura condición de paladín invente.  Digamos que es el tipo velado que utiliza la institucionalidad –como la OEA y la ONU- para, a través de discursos irrebatibles de “democracia” y “progreso”, imponerle sus bobadas a los demás. Se atienen a reglas y resoluciones, y lo demás es cuento.

Porque es de un impresionante ver cómo con tan formales y hasta tontos argumentos te controlan a un mundo entero, cuando lo ponen a apoyar idioteces como que Manuel Antonio Noriega, por ejemplo, sembraba marihuana en el patio de su casa, siendo por ello un peligro de narcotráfico para el "subhemisferio” americano, como ellos nos llaman a nosotros los suramericanos; o como cuando se ponen a decir que Hugo Chávez comanda un terrible eje del mal, siendo necesario salvar los modos convencionales de vida casi que en el planeta completo.  Nada hablemos de otros tantísimos ejemplos de la formalidad institucional que reviste a esta modalidad de conquista del mundo con los más puros arrestos de una bondad providencial, ingenua en la confianza de suponer que los demás han de seguir a pie juntillas las reglas que ellos inventan.  Las invasiones de Irák y Afganistán son los más claros emblemas de los últimos tiempos, cuando el disfraz de oveja se usó para ocultar las apetencias petroleras y geoestratégicas de tan  solapado lobo emperador del mundo.

Lo mejor de todo es que lo hacen de modo impecable e irrebatible, en su criterio de justicia franca, irrefutable para cualquier mentalidad progresista.  Creyentes lineales de la piedad del mundo, respetuosos del libre albedrío de los pueblos y sus leyes, se ven a veces –casi sin darse cuenta- en la necesidad de actuar con “mano dura” para corregir entuertos, violaciones, naturalmente sin darse a ver que la mano es dura, puesto que quien anda en la gloria no puede andar al mismo tiempo en pecado y es muy probable que no conozca sus abominables pormenores terrenales.  Así de tonto.

Hay forajidos y ya.  Hay terroristas y ya.  Hay narcotráfico y ya.  Hay dictadura, violación de los derechos humanos y ya.  Hay leyes y convenciones quebradas y ya.  Hay progreso y punto.   Y hay, por consiguiente, países al margen de la convencionalidad saludable del mundo que requieren ser combatidos, y una vez más y ya.  Así de simple, tonto o ingenuo.  Para quien es sincero, respetuoso de la ley, amante de la paz, carente de malicia, la maldad del mundo se le presenta como un contraste insufrible, y va más allá de lo natural –a lo instintivo, se dirá- su reacción de erradicación y combate.

El otro tipo de no-malicia redentora (acepción de “ingenuidad”) requiere de una gran capacidad de estupidez de quienes observan.  Como cuando te dejas convencer con el argumento de “necesidad de matar” de un asesino en el preciso momento en que desguaza a su víctima.  Asesinos por naturalaza, pues, hecho espontáneo que requiere tu comprensión y condescendencia, sin dejar colar en la explicación matiz alguno que pueda cargar de culpa a los victimarios.  Así de ingenuo.

Montan los gringos un teatro bélico de operaciones al lado de tu casa pero no con el propósito de atacarla.  ¡Ummm, que va!  ¿A quién se le ocurre?  A lo más, es para protegerla, unir lazos con sus habitantes, congeniar, ser amigos, practicar el progreso, casi casi que para hacer el amor.  Infinidad de veces ha sido visto:  operaciones al lado de Irák, y luego invadido, como en tanto otros casos ya históricos que huelga mencionar.  O como se le hizo recientemente a Venezuela con la ocupación del Caribe por fragatas misilísticas, dizque para defender la libertad o fraternidad continental, argumento que, como es obvio, no admite remilgos (por lo “progresista”) so pena de darte por aludido.  Como se dice en Venezuela:  el que se pica “es porque ají come”.

O como se hace hoy mismo en Georgia, el país que intentó hacerse con Osetia del Sur, generando una breve guerra con Rusia.  La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) realiza ejercicios militares en conjunto con otros países, en el interior del pequeño país caucásico, en la misma frontera rusa, pero en ningún momento con la intención de generar molestias, provocar, intimidar ni nada parecido.  Se hace con el propósito de unir lazos, fortalecer el intercambio, la democracia y otras grandes pazguatadas dignas de estatuas.

Semejante tipo de “inocencia” es de proceder directo, incisivo, franco en la fe que convence montañas.  Nadie tiene que sospechar de un conjunto de países que ayuda a otro, asolado por una derrota de guerra.  Menos de un país al que se le intenta dignificar como nación, esforzándosele por incluirlo en la organización bélica que es la OTAN, sin que ello tenga que interpretarse –¡pero ¿por qué, señores desconfiados y pecaminosos?!- como un gesto contrario a la paz y al progresismo del mundo.  Nada de eso, caballeros.

Y he aquí la movida principal de tan pulcra conciencia del actuar, no diremos ya falsa, de lobo cubierto de oveja, sino cínica, de lobo despojado de ella, pero requirente del concurso de una idiotez universal:  los EEUU saben que los rusos, en contraataque, pueden plantearle un teatro de operaciones en Cuba, como en los viejos tiempos de la Guerra Fría y la famosa Crisis de los Misiles, y hoy mismo, del modo más inusitado posible, han puesto a hablar de concordia a unos de sus funcionarios más hostiles hacia la isla durante sus funciones, Thomas Shannon. ¿Se ha visto semejante desfachatez, que pide a gritos que seamos unos desmesurados idiotas?

Semejante cambio de brújula, que no busca más que quitarle capacidad de respuesta a Rusia, en ese eterno juego de estrategia de las potencias, se disimula en el hecho esperado del reestablecimiento de las relaciones diplomáticas y la suspensión del embargo económico a la que han sometido a Cuba durante tanto años.  Un loable accionar, en apariencia, digno de los mejores aplausos de quienes tienen años esperando un cambio de política de una de las Américas hacia la otra.  Pero acción política al fin, calculada, confiada no tanto en la presunción de la inocencia propia, esa que engaña, pureza que confía en la buena fe de los demás a la hora de interpretar sus acciones como potencia “magnánima”; sino en la estupidez del mundo entero para que no le descubran sus movidas de piezas.  Las movidas de “alma” de los EEUU y sus esbirros europeos.  Su naturaleza lobuna, aunque se vista de oveja, y de oveja tonta y confiada en la reglamentaridad del mundo.

Tales tipos de ingenuidad, de burda ingenuidad política, requieren del concurso tuyo, lector, pero no en tu forma de ser suspicaz, sino idiota.   No se dirá que puede conquistarse el mundo completo con semejante cinismo político, sino el universo mismo, dado que su pila de ingenuos habitantes hacen posible la faena.  De ser cierta la suspicacia respecto de Claudio, hay que reconocer que engañó a medio mundo con su aire de “mosquito muerto”.  De allí que valga decir que con santurronerías también se conquistan galaxias.  El tonto no está en quien predica, sino en quien cree y se atiene a los sofismas de sus discursos.

lunes, 18 de mayo de 2009

“Pueblo alzao”: Los siete años de Aporrea.org

Estuve en la celebración de los siete años de Aporrea.org, llevada a cabo en la sala José Félix Ribas, del Complejo Cultural Teresa Carreño

Después de la cola para entrar, incluida entretenidas conversaciones con algunos de los asistentes, recibimos la impresión que el espacio de la sala se quedó corto.  Gente se quedó afuera, esperando.

Aporrea.org es un portal rápido y certero en cuanto a noticias y publicación de artículos de opinión, todos afanados por aportar a la realidad política y cultural del país.  En siete años sumó 200 millones de visitas, luego de las iniciales 100 que registro en un inicio.  Mantiene un ritmo de 50 mil visitas  diarias, aproximadamente.  Ocupa el puesto 65 a escala mundial como página “que más registran los cibernautas” (*).  Casi el 50% de sus visitas proceden de países distintos a Venezuela, el cual es su país de origen.

Un dato curioso, notificado por su fundador, Gonzalo Gómez:  posee más visitas que el canal de noticias Globovisión, mismo que ya conocemos, de furibunda orientación antichavista y adlátere de cadenas de noticias como CNN y Fox News

Y lo más importante, para efectos del balance de su aporte a la discusión revolucionaria y socialista:  nace al calor del cerco mediático que durante el golpe de Estado de 2.002 la derecha política le infirió a Venezuela.  Suplió la necesidad que tuvieron los pretendidamente acallados sectores que entonces buscaron alzar su voz.  A partir de allí el portal se convierte en la página que preferentemente da espacio a quien en condición personal o institucional se queja, critica, recomienda o reflexiona.

El modelo del intelectual refinado o académico no pinta en la exigencia del portal para aceptar sus contribuciones.  Tanto son publicados escritos de, por ejemplo, los “Voceros de los artesanos” como de un académico como Noam Chomsky.  La idea es la inclusión y la comunicación sin cortapisas, naturalmente, siempre entre los parámetros de lo moral y legal.

En su espacio aparecen publicaciones de intelectuales como James Petras, Luis Brito García, Noam Chomsky, Heinz Dieterich, Eduardo Galeano, Marta Harnecker, Ignacio Ramonet, Pascual Serrano, Alan Woods, Marcelo Colussi, entre otros.  Veamos otras estadísticas que, a vuelo de pájaro y por categorías, extraigo a continuación:

 

Autores con más Page Rank Figuras politicas Autores más asiduos Comunicadores y medios Mujeres al frente (según asiduidad) Autores blogueros  
Vladimir Acosta (4) Hugo Chávez Frías Ricardo Abud Hindu Anderi Carola Chávez Ricardo Abud  
Eliécer Alvarado (4) Carlos Escarrá Ana Gómez Antonio Aponte Ivana Cardinale Luigino Bracci  
Hindu Anderi (4) Alberto Müller Rojas Alexis Arellano Ernesto Carmona Mercedes Chacín Oscar J. Camero  
Denis Roland (4) Isaís Rodríguez Mercedes Chacín Eleazar Díaz Rangel Ana Gómez Yosmary Delgado  
Gillermo García Ponce (4)   Andrés de Chene Jorge Arreaza Celia Hart José Roberto Duque  
Eva Golinger (4)   Luis Díaz Vladimir Acosta Mariadela Linares Jota DobleVe  
Roberto Malaver (4)   Martín Guédez Roberto Hernández Montoya Stepanía Mosca Omar Montilla  
Ernesto Navarro (4)   Augusto Hernández Earle Herrera Isabel Rivero    
José Sant Roz (4)   Antonio Machuca Roberto Malaver Asalia Venegas    
Luis Villafaña (4)   Juan Martorano José Vicente Rangel      
Vladimir Villegas (4)   Pedro Patiño Ernesto Villegas      
    Iván Oliver Rugeles        
    José Sant Roz        
    Francisco Sierra Corrales        
    Mario Silva        

Nota:  esta tabla pide excusas por las omisiones que pueda cometer, pero está abierta a su actualización y corrección.  Favor escribir al correo del autor si usted nota algún detalle impreciso u omiso.

Quien escribe tiene la satisfacción de publicar sus artículos en ella, cuatro o cinco al mes.  La mayor parte de los artículos de Animal político está también publicada en Aporrea.org en primer término, unos 130, aproximadamente, de los doscientos y tantos que ha publicado la página.

Siguen unas imágenes del evento:

(1)  Presentación del equipo Aporrea.org

100_0150

(2) Música y Declamación con Charango

100_0153 100_0155

(3)  El grupo Dame pa’matala

100_0158 100_0163 100_0164

(4) Público en general

100_0138 100_0166

Más fotos en Aporrea.org

(5) Breve video de Lloviznando Cantos

 

Participaron Jesús Mijares y Alejandrina Reyes.

Notas:

(*) “(VIDEO) ¡HOY! Todo listo para celebrar los 7 años de Aporrea” [en línea].  En Aporrea.org. – 14 may 2.009. - [3 pantallas]. -  http://www.aporrea.org/medios/n134444.html. - [Consulta:  18 may 2.009].

viernes, 15 de mayo de 2009

El golpe de este año

La oposición nos ha acostumbrado a los golpes, y golpes en el pleno sentido de su acepción violenta.  Primero en su pasado, cuando era gobierno, con sus múltiples asesinatos y exterminios selectivos contra figuras incómodas de la oposición en su tiempo; y ahora en el presente, cuando ya no es gobierno y da pataletas contra el suelo de Venezuela para protestar por su progresiva pérdida de poder personal, permanentemente soñando con su golpe de Estado, en consecuencia.

De forma que tenemos a una oposición política boxeadora, ayer y hoy repartiendo golpes, según su relación establecida respecto del poder.  Es todo un poema a la constancia, que ella califica de “democrática”.  Volver al pasado o, al menos, salir del presente, como si fuera posible echarle un desperfecto a la máquina de los tiempos.

Y nada peor para gente acostumbrada a calzar tan terribles golpes en una jeta desde siempre que la situación presente de pérdida de fuerza, su enfermedad aquejante desde la llegada de Hugo Chávez al poder.  Cosa terrible e inaceptable de los tiempos, que no tarda en calificar de antideportiva –se dirá-.  Es una desgracia que la gente pierda su condición de pera de boxeo y empiece a soñar  con que ya no le apliquen uno más en su vida, sueño que ella, la oposición golpeadora, no tarda tampoco en calificar monstruosidad de los tiempos, retroceso, comunismo, antiprogreso, barbarie.  El pueblo es para llevar coñazos; esa es su vocación.

En aquella ocasión (cuando era gobierno) sus golpes mandaban a los incómodos a dos metros bajo tierra, hábitat de los gusanos, donde se duerme el sueño que no molesta el sistema establecido de sus prebendas.  Tanto así que entre la capa subterránea ya había empezado a sedimentarse un ingente recurso de materia orgánica que a lo mejor explotarían a futuro como un nunca visto hidrocarburo.  Guerrilleros, militares críticos, estudiantes, líderes vecinales, cualquier pendejo…  Cualquier pendejo podía alimentar con sus huesos la fosa del silencio.

Me tocó perder unos cuantos amigos, de mi época de estudiante en la Universidad Central de Venezuela, cuando las protestas eran un real mechero de indignación, entre los ochenta y noventa.  Para nombrar dos, menciono a Yulimar Reyes y Belinda Álvarez, vilmente asesinadas.  A mí mismo me tocó agarrar algo de plomo y plástico durante las correrías de la represión policial.  Eso era que cada año moría al menos un estudiante, si no era el caso que quedaba ciego, cojo o de algún modo encamado.  Eran los tiempos de Carlos Andrés Pérez, Antonio Ledezma, José Ángel Ciliberto (“Cilipuerco”, entre los estudiantes) y del militar Ítalo del Valle Alliegro.  (Para hablar de más atrás dejo a gente mayor que yo, dado que recuerdos como estos encrespan el alma).

Hoy, que ya no está en el poder, nuestra oposición añora.  No hay dudas.  Lo confirma cuando golpea la mesa y exclama que, si un negro como Chávez hubiera hecho esto o aquello durante los años de su reinado, ya estaría haciéndole compañía a los gusanos sin ningún tipo de chisteo.   Tal es nuestra oposición política derechista venezolana, con ínfula de virreinato dictatorial.

A la evolución de semejante posición política, de gobernante a oposición, le acompaña una correlativa evolución de los golpes que tira, como llevamos dicho.  Desde el mismo momento en que se descuidara en su control y represión sobre las masas, cuando el pueblo le quita la batuta de la dirección del país, no hace más que ensayar golpes y más golpes, de uno y otro tipo, pero con preferencia los de Estado, que son los que le quita el sueño todos los días.

“La oposición-dinosaurio o muta o se queda atrapada en las mallas de los tiempos, viviendo en el recuerdo de sus sangrientas glorias, al margen de la ley si extremada, como es mucho el caso de tanto grupo terrorista en el mundo. Y es de cajón acotarlo: no queremos sino paz para Venezuela.”

No digo que la derecha venezolana ha dejado de tirar sus asesinatos selectivos, como está acostumbrada a hacerlo desde su génesis (sabemos que ha sido hasta genocida); pero dado que no le parece efectivo que uno u otro dirigente muera por allá o acá sin que muera el chivo mayor (Hugo Chávez), ha optado por perder la paz en el terco proyecto de su muerte, o en su defenestración, en el menor de los casos.

De manera que su boxeo ahora se entretiene, preferentemente, en dar golpes de Estado, teniendo siempre uno pactado para cada año, desde la misma llegada de la Revolución Bolivariana al poder.  Ya sabemos de eso, del 2.002, o de cada año siguiente, cuando se dio a la tarea de concatenar factores internos y externos para acarrear desestabilización al país, siempre acariciando la idea de la defenestración presidencial.  Toda una pesadilla sobre sus sábanas, que ya se ponen rancias.

Vale, pues, preguntar, cuál es el golpe de este año, con todo y el que ya casi va por la mitad (hay que tener presente que para un golpista el año termina el 31 de diciembre a las 12 de la noche).  Tuvo su época florida con la gestión de Bush, quien los acompañaba en cualquier locura que sus jurásicos cerebros ideasen; y tiene hoy su época de gran esperanza, mientras se dilucida la verdadera orientación del actual presidente de los EEUU.  Acarician de noche y de día que Obama sea eso Chomsky denominó un blanco pasado de unos cuantos tragos de sol.

Y ya desde enero lo sabemos.  Anda por ahí la derecha sonámbula venezolana con un papelito en la mano que no oculta una figurita de ajedrez:  el plan “Jaque al Rey”.  Ya sabemos de eso.  Lo resume en sus postulados José Vicente Rangel, a quien cito:

“a) organización de comandos políticos-militares con fachada pública de carácter social, tomando como ejemplo la corporación de seguridad de Antonio Ledezma y las redes sociales de Leopoldo López; b) presencia en las comunidades urbanas y rurales a fin de activar demandas sociales; c) promover el mayor número de conflictos sociales, laborales, educativos, por servicios, sector transporte, alimentación, etc.; d) generar rumores de inestabilidad económica, financiera y bancaria para alimentar la crisis; e) estimular el descontento en el sector militar a todos los niveles de la institución armada; f) generar situaciones criticas de seguridad que sirvan para promover pánico y desconfianza en las políticas de seguridad del estado, y magnificar a través de los medios la incidencia del delito en el país; g) incrementar la protesta estudiantil radical, combinada con una intensa actividad mediática en diferentes regiones y áreas del país; h) escandalizar con el tema de la corrupción, utilizando cualquier recurso, incluso apelando a denuncias falsas, para desacreditar al gobierno y mostrarlo ante la opinión pública como un gobierno de corruptos.” *

Pero como los tiempos se le hacen adversos, es decir, el boxeador envejece y pega con menos fuerza, ya ni siquiera les está empezando a funcionar el andar tocando puertas a militares para revivir un Altamirazo o el andar hamaqueando a los medios de comunicación para sublevar a la gente en la calle, como si de verdad se estuvieran acabando los bosques proteínicos a los dinosaurios.  Suerte de loquitos soñadores, pero que no dejan nunca de representa un peligro, del mismo que lo representa un recogelatas o enfermo mental en la calle (con el permiso de estas personas en desgracia), quienes podrán eventualmente saltarte encima para inferirte una puñalada

Golpeaba y mataba en el pasado, con furibunda efectividad; mata y golpea hoy, aunque no con tanta fuerza, dado el natural debilitamiento de los años; y a futuro ¿quién sabe?   Probablemente ni tire.  Tal tendría que ser el destino de quien no comulgue con el sentir mayoritario de los pueblos y vivan, por el contrario, del hecho de su omisión. Ir contra corriente implica casi siempre el ejercicio de la violencia.

La oposición-dinosaurio o muta o se queda atrapada en las mallas de los tiempos, viviendo en el recuerdo de sus sangrientas glorias, al margen de la ley si extremada, como es mucho el caso de tanto grupo terrorista en el mundo. Y es de cajón acotarlo: no queremos sino paz para Venezuela.

Referencias:

* José Vicente Rangel:  “Los Confidenciales” [en línea].  En Aporrea.org. – 10 may 2.009. - [pantalla 4]. - http://www.aporrea.org/actualidad/a77569.html. - [Consulta:  15 may 2.009].

martes, 12 de mayo de 2009

Decadencia imperial, entre otras siglas

Fin de la Guerra Fría, Perestroika (esfuerzo fallido por preservar el sistema socialista), Muro de Berlin, presunta desaparición de la amenaza comunista, apogeo neoliberal, EEUU como el “país más poderoso de la Tierra”…  Toda una época, a no dudar, con artífices de oro, como Ronald Reagan, Mijail Gorbachov y el Fondo Monetario Internacional (FMI), para simplificar materia tan tremebundamente compleja.

Reagan como el gran héroe, el destructor del sistema internacional comunista, desguazador de contra-imperios; Gorbachov, el tonto útil, el inefable, el penetrado, y, a la vez, el otro gran héroe para la vertiente derechista, quinta-columna entre las aguas comunistas.  Y el FMI (y similares), el gran aparato de chantaje y predicación de la religión neoliberal.  Así de simple, para simplificar, con redundancia incluida.

Pero se sospecha algo defectuoso en la rueda lógica del tiempo, que pone a rodar lo viejo como nuevo y viceversa, y lo postrero como inicial, como si nunca saliéramos del pasado y no termináramos de entrar en el presente.  Ruedas locas del tiempo, sin duda.  Serpientes y perros eternos jugando a morderse la cola, como dicen los historiadores poetas (o viceversa).

Porque usted puede colocar las cosas así, a la inversa de lo anterior, y notar que seguimos en la misma charca de los eternos cambios: decadencia neoliberal, reaparición de la amenaza comunista, real Perestroika (esfuerzo efectivo de conservación), reinicio de la Guerra Fría.  Sus ojos podrían cansarse de tanto mirar al can intentar morderse la cosa, sea a la derecha o a la izquierda.

Con los mismos protagonistas, aunque sumidos en una semántica algo juguetona:  el decadente Reagan, el (ahora) bien intencionado y reformista Gorbachov y el anacrónico FMI.  El dios irónico del tiempo no se cansa de echar lavativas, como insistía mi abuelita cn esta última palabra.

Por todas partes el mundo convulsiona, repitiendo esquemas, recordándonos, lanzándonos bagazos de los tiempos, confundiendo papeles, como para que no estemos seguros de nada.  Regresan grandes depresiones económicas, decaen y reaparecen sistemas, se tumban y erigen disímiles estatuas.  Nada tan inseguro como ese puño de humo que nos ofrenda la Historia.  Vuelco de nombre e instituciones, semánticas encontradas, señales, indicios, signos, detalles, gestos…  Lo que sea redundante que nos avise que el mundo cambia de postura para descansar su otra posadera, cosa que no significa que sea un novedoso movimiento, dado que ensaya su otra posición requete-vieja.

Una depresión de los años treinta del siglo XX protagonizándonos; un inusitado presidente negro, en el país de las viejas discriminaciones y esclavitudes, protagonizando decadencias imperiales; otro presidente, afroamericano él, en un país pequeño (geográficamente) como Venezuela, ensamblando cambios; y muchas siglas patas arriba, aunque soñando con viejas glorias y regresos, como estampas oprobiosas de los tiempos:  OTAN, FMI, ONU, OEA, CIDH, SIP, etc., todas expresiones anagrámicas e interesadas del aparataje imperial que ahora se convulsiona, incluyendo al mismo etcétera.  Bichos pre, durante y post Guerra Fría, suerte de tentáculos operativos del modelo dominante, cancerberos ideológicos del sistema, rémoras desvergonzadas de la razón única. Aldea global, modelo único.

“Pero se sospecha algo defectuoso en la rueda lógica del tiempo, que pone a rodar lo viejo como nuevo y viceversa, y lo postrero como inicial, como si nunca saliéramos del pasado y no termináramos de entrar en el presente.”

Se fue el Pacto de Varsovia con el desmembramiento de la antigua URSS, así como el Muro de Berlín se esparció en polvo, como máxima icónica de los tiempos cambiados.  Y así, al parecer, esperan turno ahora los signos del bando contrario ante el nuevo desmoronamiento:  OTAN, OEA, ONU, arrastrada hacia el foso donde se sumerge el cadáver del modelo imperialista neo-capitalista-salvaje que los sostiene.  Como cuando un borracho se cae y se arrastra el mantel de la mesa.  Viejas herramientas, ahítas de herrumbre, naturalmente ansiosas de pasado. Soles muertos, agujeros negros, que tragan.

A nueva novia de los tiempos, otros aires y vestidos.  El nuevo y negro presidente de los EEUU ensayando cambios en un país “de los blancos”, marcado por su origen racial, montando nuevos estilos, abandonando la fuerza de inveterados lenguajes, abriendo puertas a la imaginación ansiosa; y su país perdiendo la antigua hegemonía (sobremanera en Suramérica) que los llevó a figurarse amos de los mundos.

Y así andan por allí, como siglas de OEA o FMI, reconociendo errores, haciendo concesiones con la esperanza del regreso, como si no se dieran cuenta que el tiempo no pasa, sino que gira, y que lo que ellos han empezado a añorar como prendas del pasado no se encuentra más que a un giro, a una vuelta, es decir, en el futuro.  Vaya complicación es hablar de la esperanza de muchos, pero es necesario decirles que no hay vuelta atrás, como es clisé, porque, si bien puede  repetirse la esperanza del pasado en el presente, no ocurre lo contrario, sino en el futuro (se los dije:  es complicado; hasta contrasemántico).  Lo que queda claro es que los EEUU son, también, unas siglas aproximadas al cambio, como ya en un tiempo pasado le ocurrió a la URSS.

Sigue la ONU y la OEA parcializadas como en tiempos de Guerra Fría; quiebra el FMI, pero recién es revitalizado con una lluvia de dólares y euros, con la esperanza –como dije- de viejos retornos; declara la Secretaria de Estado de los EEUU, Hillary Clinton, que de nada sirvió aislar a Cuba antes o atacar a Venezuela ahora; sigue matando el negro Obama en Afganistán, aunque cierre Guantánamo y presuma sensibilidad respecto de la paz y los derechos humanos…   Todas contradicciones de un modelo que empieza a caerse como piedra al vacío, sin saberse más “águila o sol” dominantes (las piedras no vuelan), para cerrar con una vieja expresión nerudiana.

martes, 5 de mayo de 2009

Dioses, hombres y presidentes

La historia esta llena de muchos cuentos sobre hombres grandes y débiles, sobre épocas de oro y crisis.  Hay para escoger, según lo precise el enfoque de acercamiento.

A mi se me antoja que una de las virtudes (o desvirtudes) de las crisis es homologar a los hombres, ricos y pobres, buenos o malos, blanco y negros.  Es decir, un lugar común: la peculiaridad de las condiciones de vida es tal que lo único que queda cierto es el corazón latiendo, común a todos, un armazón de huesos sosteniendo la carne y la necesidad de comer.  Como si se dijera, como reza una canción por allí, que nadie se salva de ir directo al hoyo a pudrirse de gusanos; que la sangre “mía” también “tiñe de rojo”.  Que a la hora del té no hay quien suelte un chorro de sangre azul desde sus arterias, y, si lo hay, es para morirse como un pendejo, como todo el mundo.   Gran descubrimiento.

Hablo al menos de las viejas crisis, cuando los dioses tumbaban de sus pedestales a los encumbrados hombres y los ponían a rumiar sus desgracias junto a la plebe, si es que no los linchaban, como es uso respecto de los chivitos expiatorios.  Después del capítulo histórico cristiano, el mundo se llenó de cuentos por esta guisa.  Poderosos algunos, indefectiblemente descubrían, al sumirse en la desgracia, que su destino era el polvo, como todo el mundo, no habiendo después polvos –para desconsuelo- de mayor o menor calidad.

Ni a los faraones se les escondía semejante certeza, razón por la cual se afanaban tanto en ocultarla construyendo descomunales pirámides sobre sus tan diminutos y penosos saquitos de huesos.

Pero hablaba de épocas pasadas, cuando existían dioses sobre la tierra.  Hoy que se han ido, sus puestos han sido ocupados por sus propias hechuras, no refiriéndonos al todo, por supuesto, dado que no podemos marginar a las élites.  Como si se siguiese la lógica saga mítica:  en el principio fueron las diosas madres, luego advinieron los dioses masculinos, para, finalmente, ser la vida comandada por los  hombres, sus criaturas, con todos sus desperfectos.  Es la evolución o el sino de la vida.

El hombre se asume en su soledad y fugacidad como destino, como dijera nuestro J.R. Guillent Pérez.  Es él mismo su nuevo dios, naturalmente siempre procurando vencer a la muerte, como lo lograban antes los númenes verdaderos.

Y claro:  es una historia que da pena.  Hasta el día de hoy nadie ha logrado la inmortalidad, y la historia nos devuelve inevitablemente hacia el principio, cuando el uso inmemorial es ir a ocupar un lugar en un hueco practicado en la tierra, así los nuevos “diferentes” se cremen hasta la saciedad.  Por más que digan que Walt Disney pronto recobrará vida desde sus cancerígenos huesos, o que la reina Isabel de Inglaterra, George W. Bush y tantos otros, son en realidad una especie verde de reptiles proveniente de otros planetas, muy distinta a la humana...

Como célebremente lo narra Víctor Hugo, el dios Napoleón Bonaparte amaneció sobre una pila de cadáveres en el terreno de su derrota de Waterloo, yendo a parar con sus huesos a un cuarto envenenado de la isla de Santa Elena (bueno, esto último es otra historia).   O como nos lo enseña la II Guerra Mundial, con los dioses Hitler y el emperador japonés, muertos o derrotados.  O como sabemos de más reciente, con Ronald Reagan, el artífice de la “gloria” imperial contra el comunismo, muerto y enterrado, poco antes vomitándose en cada reunión que como jefe de Estado tenía.  O como Bill Clinton, vivo todavía, si nos ponemos a considerar dioses humanos a quien ocupe las riendas directoras del “país más poderoso de la Tierra”:  eyaculando su debilidad sobre las faldas de su secretaria.

Son, pues, los hombre de poder de la era contemporánea, acercados a la masas no ya por las crisis sino por su comunidad de debilidades, que no de coincidencias.  Me explico:  no es la hora hoy cuando los sacerdotes del Nilo se hacían mágicos en virtud de un conocimiento (agrícola, para el caso) no masificado.  Una demostración de poder faraónico era la predicción de un eclipse.  A no dudar, los tiempos han cambiado. Si los perros aprendieran a leer, descubrirían cuando ocurrirá el siguiente.

El rico y poderoso se sabe condenado al polvo, por más que espere de la ciencia la vacuna de la eterna juventud, por más que ellos mismos financien el proyecto de descubrirla, por más que le pese el oro en los bolsillos.  Y lo que les queda a la mano, como inexplicables dioses mortales de los tiempos contemporáneos, es la eterna división de clases que generan para tapar sus llagas, la comprensión lamentable de su finitud, el perenne mandato de hacer más rica a su prole, acumular infinitamente la riqueza, comprar y vender, ejercer privilegios, ser dueños y esclavizar.  Todos actos compensatorios, si nos ponemos a especular. Tanto es el halo de poder con el que se rodean, se dirá de manera compensatoria ante el defecto de la muerte, que hoy ni siquiera las crisis los pondrán a correr la misma suerte que los patas en el suelo de la Tierra.

“Ni a los faraones se les escondía semejante certeza [el ocaso humano], razón por la cual se afanaban tanto en ocultarla construyendo descomunales pirámides sobre sus tan diminutos y penosos saquitos de huesos”

¿O me dirá usted que mientras millones mueren o pierden sus propiedades es casi seguro que veamos también a un George W. Bush pasar la necesidad de no conseguir un pan para comer?  Ni siquiera pagan por sus crímenes.  Oficio de dioses, sin duda, aunque mortales sean.

Morirán, pero ocupan los cargos directrices de la Tierra, y bien caro que le hacen pagar a los demás mortales el que puedan adolecer de sus mismas finales debilidades.  Se morirá usted seguramente como la vieja reina de Inglaterra, pero no habrá vivido como ella.  Descubrirá usted que Obama no es ningún dios superpoderoso, sino un ridículo pelele de un harto poder estructurado, pero con gran capacidad de muerte para con sus semejantes animales y con una descomunal deficiencia para otorgarse a sí mismo la vida que quita a los otros, menos dioses.

Hallará usted que Álvaro Uribe es el presidente de los colombianos, hombre “poderoso” en el sentido que hablamos, no obstante no pertenecer a la rancia  casta que controla el poder en ese país (un crédito, tal vez); pero se decepcionará hasta el suelo al saber que de patiquín tiene mucho debido a que gobierna por la gracia de su doctor Restrepo, quien lo sugestiona y lo manda a dar pasos por los predios de sus funciones políticas.  Pero, ojo: como dios humano al fin, resentido porque algún día tenga que irse como todo el mundo de esta tierra, y que no sea de abolengo como las castas sociales que lo rodean, puede bombardear países vecinos (Ecuador), quitar vidas (parapolítica) y pasearse por Europa a llenar de infundios a un país hermano como Venezuela, como si fuese una puta vieja, llena la lengua de discordias.  El dios sabandija, para muchos.

Ni qué hablar de uno de los nuestros, Carlos Andrés Pérez, de quien se decía tenía que recibir sus polvos diarios (hierba, pues) para poder ponerse a “trabajar” como presidente.  De todo hay en la viña del diablo.

Pero si uno mira bien descubre la verdad:  el poder humano, que quiere ser divino y no lo logra, a pesar de que no hay más dioses hoy que el hombre mismo, consiste en quitarle la vida a los demás a despecho de no lograr la inmortalidad propia, y hacerle pagar caro a esos pobres pendejos el que se mueran igual que ellos, magnates de techo y pecho.  Vaya estupidez de dioses la de los tiempos modernos, para quienes todavía el apagar vidas tenga que ser una condición divina de demostración de poder, como la historia televisiva esa donde un hombre se hace inmortal en la medida en que mata a otros.

No diré yo que no hay hombres poderosos, y que lo que hay a la final son hombres igualmente muertos, pero tiene que ser criticable que el ánimo de ser diferente se entretenga en exterminar a otros.  Como si el dilema se resolviese con el acto de la muerte, y no de la vida para sí mismos:  matan los dioses, los hombres también pueden hacerlo, luego son dioses los hombres. 

Pero es que la verdad pesa como piedra:  no existen hombres ni divinos ni divinizados, harto poderosos; lo son su conglomerado, en su especie humana, en su anonimato, si tiene que haber algo.  Los hombres fuertes, en su individualidad, lo son a condición de ser tuerca y tornillo de un sistema de fuerzas que los atenaza.  Su encono contra la gracia no alcanzada, esto es, la inmortalidad, se decodifica en muerte para los demás, matando a la vieja usanza divina.  Por ello es que hay tanta vergüenza humana en el poder del mundo, uno eyaculando su debilidad entre el público oprobio, como Clinton, otro drogándose para seguir con vida, como el viejo Pérez, el de más allá siendo maniquí de una anónima plutocracia, como el tal Obama, y el otro ejerciendo un oficio de sabandija y patiquín enclenques, como Uribe.

Hay muchos más, con sus respectivas culturas divinas de no-vida y muerte, para decirlo de un modo deliberadamente redundante.  Es cuestión de girar la humana cabeza, ubicar el nombre y leer sus estadísticas, quizás lo único inmortal de tan dañinas existencias. Es decir: recordados como grandes asesinos, si no de otro modo.