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viernes, 23 de noviembre de 2007

La guarimba armada


Si en el contexto de una manifestación estudiantil los perros de la guerra dan la señal para que sus provocadores desentierren los pertrechos que, estratégicamente, han ocultado en diversos puntos de la ciudad, y si esos pertrechos de guerra son como los descubiertos en la quinta "MB" de la Urbanización Miranda recientemente, y si esos provocadores paramilitares se consiguen con que nuestros policías antimotines andan desprovistos de armas de fuego; podría aventurarse que, inicialmente, los desestabilizadores llevan una gran ventaja en el propósito de sembrar el desconcierto en la ciudad. Pero ello tiene una teoría. Veamos.

El allanamiento a la quinta caraqueña dejó al descubierto, aparte el arsenal, que los agitadores utilizarían para sus propósitos detalles rutinarios, como una bombona de gas -con doble fondo-, para encubrir una carga de municiones y armas desmontables; según pudo desprenderse también de las declaraciones del Ministro de Interior y Justicia, se había descubierto que mucho de la munición estaba dispuesta disimuladamente en los alrededores, lo cual delata la intencionalidad, pronta, de salir del punto de operaciones a generar desórdenes, vestido de militares y todo.
Un complotado de estos sale uniformado y le pega un tiro a un ciudadano, en un teatro donde pueda ser registrado por la cámaras de TV, es mucho lo que le ofrecería a un canal golpista como Globovisión, quien en el acto, secundado por la cadena CNN, pondría a escala mundial a circular una foto de los "asesinos de Chávez", realizando su trabajo de reblandecer el espíritu institucionalista de las Fuerzas Armadas Nacionales con el fin de lograr un pronunciamiento. Naturalmente, para el momento de la matriz de opinión forzada hay que contar con que ya el Departamento de Estado estadounidense se habrá pronunciado contra el "sátrapa" de Miraflores, poniendo también su granito de arena en la intentona.

No es creíble, como dice el periodista francés Thierry Meyssan, que los EEUU desplieguen tropas directamente para actuar en Venezuela, pues suficientemente están desenmascarados ante la comunidad internacional con su participación en el golpe de abril de 2.002, junto con España; pero es completamente creíble que operen de modo indirecto, a través de terceros, de grupos paramilitares y mercenarios para desestabilizar en lo concreto interior, así como en lo exterior también pueden echar mano de la provocación a través de sus aliados en la región, dos países, en opinión del periodista. (“Hay riego de traición en el proceso” en Últimas Noticias. – (2.007) nov 22; p. 28).
Conforme con esta opinión, perfectamente podría encajar el hallazgo paramilitar en la quinta de la Urbanización Miranda, evocadora del pasado capítulo de la finca Daktari del Municipio Baruta, donde se descubrió un campo de entrenamiento de paramilitares colombianos.
Dada la cantidad de teléfonos y códigos, supone el Ministro la existencia de numerosos destinos, probablemente -y gravemente- con similares características al las del hallazgo, esto es, uniformes militares, subametralladoras, armas de asalto, armamento francotirador, municiones, sustancias psicotrópicas.
¿Qué hay con todo esto? ¿Qué se desprendería de una situación como la imaginada, de numerosos puntos armados similares en los ángulos de la ciudad de Caracas?
La respuesta: una guarimba armada. Así de simple. Grupos paramilitares que inicialmente salen de su punto de origen, simultáneamente, ataviados o no con uniforme militar, para desplazarse hacia lugares "sembrados" de municiones, generar caos y asesinar en el trayecto, seguir desplazándose por la rutas previstas hasta, finalmente, cumplido el objetivo, llegar a otro punto, diferente al de origen o, sencillamente, no llegar y confundirse inocentemente con la situación caótica por ellos generada, esto es, en el marco de una guarimba generalizada, uno o varios muertos atribuibles a soldados del gobierno.
La ocurrencia simultánea de semejantes grupos armados sumiría a la ciudad, sin duda, en una situación de guerra, por decir lo menos. Actuando en el espíritu de la guarimba misma, no intentarían la confrontación directa con la fuerza de seguridad del Estado, sino que saldrían, al menos una vez y al mismo tiempo, para desplegar su trabajo en el marco de la guarimba civil a la que sectores de oposición están llamando, para el momento específico en que los borregos estudiantiles distraigan a las fuerzas de orden público y la atención pública en una concentración de masas por otro lado.

Llegado el momento, esto es, el cenit de un relajo callejero con una marcha, entonces y sólo entonces, se daría la señal para la guarimba civil, entrando luego en acción, la armada, lo cual significa que los grupos armados –al participar del mismo hecho- podrían emprenderla contra los opositores mismos que guarimbean para generar dos o tres muertos atribuibles al gobierno y de profunda repercusión en el ánimo de quienes en el momento anden en la calle marchando, probablemente intentando llegar al Palacio de Miraflores. ¡El gobierno está masacrando a la gente! –Se correrá la voz-. ¡Vea la foto, vea Globovisión! ¡Vea el uniforme militar! ¡Son ellos! ¡Fuera Chávez! ¡Era un pobre niño… una pobre señora… que ejercían su derecho a la protesta! ¡A Miraflores!
Tal es la situación que, especulativamente, se desprende del análisis de los elementos descubiertos en el allanamiento de la quinta, de la razón misma y de la fábrica de rumores que en la calle campea.
Todo un plan macabro, con el mismo libreto del 11 de abril pero con la novedad de la guarimba como elemento aportador de los muertos y del justificatorio final para decidir a los supuestos cuadros que el golpismo dizque posee en la FAN. De la asesoría de grupos cubanos y venezolanos que rumian su destino en el exilio no puede venir otro aporte bélico que la guarimba. Se debe decretar toda la alerta posible, porque dada la situación descrita para enervar los ánimos de los eventuales manifestantes en la calle, es muy probable que los golpistas no desestimen tampoco agredir a los estudiantes, lo cual la lógica no considera creíble dado que todo el mundo estaría prevenido para el uso de tal formato. Pero precisamente ahí estaría el descalabro, en la superficie de lo cotidiano y esperado.
La cosa apunta a que el golpismo opositor hará su intento en los días venideros, pero, para el caso de adversidad, no morirían de desesperanza porque manejan la tesis del padre Ugalde, esa del "día después", es decir, que las acciones, en forma de "Plan B", continuarían para después de la votación refrendaria, diciembre inmediato y mes de enero de 2.008.
Quede claro que no se escribe para alarmar, sino para aletar. Ya he escrito para intentar reflexionar que nuestro país, Venezuela, no tiene precio para quienes sueñan con tomarla por la fuerza, apetencia exterior incluida, en cuya ambición no desmayan los peores crímenes contra propios hermanos.
Recordemos detalles siniestros de los preparativos de abril de 2.002, lo cual nos mantendrá en la comprensión de la frialdad y poco escrúpulo del golpismo, y hace palidecer cualquier maquinación que intentemos poner a descubierto

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