martes, 1 de noviembre de 2016

OPOSICIÓN AL GARETE

Para desgracia opositora, los EE.UU. (de donde emanan sus directrices de comportamiento y atentados), están ocupados en elecciones.

En situaciones así se siente como que el olvido llegó y la arrasó, torpe la oposición, sin amo ni órdenes.  "Ocupado en elecciones", dice el cartelito, más abajo en letras pequeñas:  "Se agradece arreglarse como puedan".

Decía Aristóteles que algunos hombres nacen para ordenar y otros para servir, entre otras "naturalezas".  Aplica en esto de las ideologías:  la derecha es facción monarquista sentada a la derecha de un ágora clamando por un rey, un amo, un sátrapa o cualquier bicho humano que sea elitista, absolutista, por ende egoísta y explotador, y que le dé cabida en el banquete, claro está.

No hay órdenes, no hay acción guiada, y en el presente lucen los líderes opositores como rebaño sin pastor.  Solos, a cuesta con el cascarón del libreto, que no se escribe sólo, han empezado a improvisar o seguir cualquier cosa.  Pero lo peor es que han caído en la trampa de su propio discurso, que es la "paz" y la "democracia", la misma que esgrime la potencia imperial cuando arrasa pueblos e invade.

A riesgo de quedar en evidencia (¡más!), bueno, sí, se han tenido que sentar con el enviado del Vaticano a hablar de paz, derechos humanos y víctimas.  ¡Menuda incongruencia!   Mataron tanta gente cuando ejercieron como gobierno y todavía lo hacen cuando ejercen como oposición.  Los muertos de la arrechera de Capriles, los muertos por las guayas, los muertos del golpe de Estado de 2002, los muertos selectivos sobre los que permanentemente trabajan.

 Y luego en otra mesa, a sentarse con el ex presidente español, Rodríguez Zapatero, para hablar de soberanía nacional, la misma que han querido conceder, a cualquier precio, a los EE.UU.

Y luego otra, la económica social, donde se sentarán con Leonel Fernández, con la experiencia que acumulan con el sabotaje económico continuado, la llamada "guerra económica".

Y otra, con Martín Torrijos, para hablar de generación de confianza, sí, unos líderes que no hacen más que inspirar violencia en sus seguidores y mentirles.

Perdieron, en fin, el tino propio, se desnaturalizaron, como lobos que se sientan a defender los derechos de sus presas.  Asesinos que hablan de paz, violadores que lo hacen de democracia, curas golpistas predicando amor y constitucionalidad.  No hay una persona que no sepa quiénes son, ni en Venezuela ni el mundo, y ni ellos mismos se creen ese exabrupto de sentarse a dialogar.

¿Cómo?  Con diálogo no se tumba gobierno, que es lo que ellos buscan, a costa de miles de muertos y mucha sangre.  Pero han tenido que hacerlo, sentarse, hablar, predicar, decir sí, amo a mi prójimo y Venezuela, quiero a mi país.  ¡Ja, ja, ja!  Ríe el guasón en un rincón escondido tentado a sacar una fotografía de Barack Obama y, en nombre de la democracia y la paz, matar a todos los presentes, enviado del Papa inclusive, con una ametralladora.  ¿Cuándo diablos ganará Híllary Clinton de una vez las elecciones?

Tanta grosería a la inteligencia humana, esto es, asesinos hablando de paz en medio del humo del incienso, tiene lugar por las vacaciones del amo.  Thomas Shannon anda por ahí, es verdad, pero ni el mismo sabe si quedará en el cargo para asuntos hemisféricos después del espectáculo electoral de su país de origen.

Mientras tanto, mientras los curas del Vaticano duermen, mientras Rodríguez Zapatero y Fernández puedan por momentos creer en su sreales arrepentimientos, en lo oscuro de las quintas del este, en reuniones secretas, extienden su bojote sobre la mesa y hablan de llegar a Miraflores en marcha del día jueves.

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