¿Y ahora por quién votar? Diosdado Cabello se acaba de suicidar políticamente por el tema de Alex Saab. Era percibido como el último bejuco al que aferrarse durante la caída en el barranco.
El “hombre fuerte”, decían algunos. El sucesor natural de Hugo Chávez. El pertinaz. El ministro de Interiores que no perdonaba una ofensa. El que, tiempo atrás, sometió al periódico El Universal al pago de una indemnización por difamación. El implacable al que parecían ofrendarle cada opositor que era penalizado en las redes sociales con los famosos “tres doritos después”, esto es, la violación de la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia (de posible anulación en estos tiempos de colonia).
“Era” porque, puede decirse, quedó despojado de sus poderes en el acto cuando refrendó la deportación del neogranadino hacia los Estados Unidos. De inmediato corrió la bola nacional de que, pudiendo tener armas nucleares en su haber, había dejado de inspirar confianza en la audiencia política, esa que no come cuentos de miedo desde que el sufragio es lo que es, un acto universalmente secreto.
El hecho de sumarse al coro de los hermanos Rodríguez como el nuevo poder tutorado de Venezuela quebró la esperanza de ese eventual votante, buscador del patrio consuelo en medio de la vorágine colonialista del momento. Hundir en el fango a un antiguo compañero de lucha, no importa que colombiano o demente, sonó feo en el alma magnánima del venezolano.
Fresco está en la memoria cuando, junto a los Rodríguez y muchos otros que detentan cargos, participó en la costosísima campaña del país para pedir la liberación del exministro de Industria y Producción Nacional. Eso fue un marchar de la militancia casi a diario. Y esa victoria de lograr liberarlo desde la gestión de Joe Biden sentó un precedente prestigiosísimo del país ante el mundo.
Pero de pronto, para pasmo del ser político, del pobre venezolano ─amellado en su capacidad de asombro─, aparece en televisión revelando el hallazgo de que el hombre era colombiano, portador de cédula falsa. ¡Si había sido ministro y su compañero mismo de trabajo… debiéndose conocer ese “secreto” desde hacía tiempo! Hombre de confianza del presidente de la república, al servicio de la causa de luchar contra las sanciones, rodando por aquí y por allá en el mundo en busca de la papa para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). ¿Qué importancia podía tener, para el caso de que fuese culpable de qué? ¿Es que acaso aquí los únicos que pueden ser imperfectos son los estadounidenses con sus asesinatos y pisoteos del derecho internacional?
La gente gritó traición e ingratitud, y borró un tarjetón electoral de su alma, en medio de un panorama político derruido nacionalmente. Lo más pecaminoso de la asina movida de Cabello es que Saab será utilizado para acusar a Nicolás Maduro en los Estados Unidos y eso, como se ponga ante la percepción, es obra suya.



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