domingo, 20 de septiembre de 2015

TRAMPOSA

María Corina Machado, la destituida parlamentaria de oposición, acusó de "tramposa" a Tibisay Lucena, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE).  Ella, la ex diputada, quiere traerse a la OEA y a la UE como observadores para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 (6D), para garantizar su "transparencia", según afirma.  Pero la jefa del CNE dejó sentado que la observación estará a cargo de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur).

"Tramposa" le dijo, pero no miró su rabo, humeante, sonoro, de paja.  El comportamiento de Tibisay, cónsono con lineamientos de soberanía e independencia suramericanas, sin tutelajes más que los propios (Celac, Unasur), como naciones capaces que son los países de América Latina y del Caribe, le parece reprochable, lleno de trucos, desleal, tramposo, pues.  Ergo, lo contrario, que a América Latina y del Caribe la tutelen organismos y potencias extranjeras, los países viejos y tramposos de siempre del norte y de la UE, acostumbrados a golpes de Estados e intromisiones inveteradas, tiene que ser para ella, por lógica fuerza, lo honrado y transparente.  Y estas joyas de la corona transparente son:  EE.UU. y la OEA, el organismo inventado para colonizar a América Latina y del Caribe; Inglaterra, país que todavía se cree navegar en un mar de bucaneros, así como Países Bajos (Holanda) y España, además de la inenarrable Francia, país tramposísimo, deshonestísimo, el mismo que mató a Muammar Gaddafi e invadió a Libia después de que le financiaran sus elecciones (las países son lo que son sus gobernantes, sus súmmum de expresión).

Claro que la preocupación de María Corina es la "transparencia".  Ella quiere sentar que América Latina y del Caribe, soberana y unida, con entes autonómicos como la Celac, la Unasur y el Alba, por mencionar tres, están allí para romper el esquema y el tutelaje tradicionales y colonialistas, y para avalar trampas independentistas y soberanas, esas marramuncias que hacen los países para existir por sí mismos.  Y, en concreto, para quitarle a ella y a su oposición la "victoria aplastante" que asegurada tiene para las elecciones parlamentarias del 6D, así como se la han quitado ya en dieciocho ocasiones anteriores de elección en Venezuela.

La posición del CNE, expresada por su presidenta, es un simple acto de cosechar la flor de cultivos anteriores.  La experiencia electoral de ese ente, proba y pulida, certificada en diferentes justas por varios organismos internacionales que pertenecen a la misma materia ideológica que defiende María, como el Centro Carter, para mencionar al más emblemático, hacen luego inútil tanta chilladera imperialista, antinacional sólo en una persona como ella, genuflexa y embarrada hasta las briznas de su indecente rabo de paja . 

María Corina Machado grita trampa, apriorísticamente señala los resultados electorales como reconducidos si no están presentes esas garantías luminarias de su formación ideológica, cosa inconsistente porque en el pasado también lo hizo, aun cuando estuvieran presentes el Centro Carter y otros santos de su devoción en aquellas sus otras dieciocho derrotas.  Grita y habla de transparencia, y, para acompañar la palabra con la moral propia, como es debido, bate su enorme cola de paja en medio de la Av. Diego de Cisneros del municipio Chacao, sonando todo tipo de magalla en su parte trasera:  el bolígrafo de la firma del decreto de Carmona en 2002, la carta fascista a Teodoro Petkoff pactando muertos con tal de que escandalicen, el manotazo con que se limpió el beso que le diera una negrita venezolana, su actuación en la guarimbas con Leopoldo López, su expulsión del parlamento, su alineación con Guyana y Colombia en el caso de frontera contra Venezuela, etc., más la palmas que faltan.

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