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miércoles, 23 de septiembre de 2015

VIENEN

Preocupados, pero listos para el hecho.  A lo que viene, pecho.  Los EE.UU. salieron de Cuba como punto de justificación para mantener la tensión en América Latina y del Caribe, y se la juegan ahora con Venezuela.  El nuevo espacio vacío en su alforja imperialista ha de ser llenado con Venezuela.  Por ahora andan livianitos, a la pesca del conflicto.

Le conviene más.  Venezuela es la clave.  Lo de Cuba ya fue capítulo, una porfía imperialista contra el otro eje del poder en el mundo, la U.R.S.S., ya en página pasada, aunque página histórica con sabor a nuclear desgracia.  Venezuela subvierte la paz de los muertos y aclara el agua turbia que ellos enlagunan en su llamado "patio trasero".  Venezuela es el petróleo, el fogón del mundo, y es el oro, el agua y hasta uranio en su tierra esequibense.  Hermoso lugar para una gran base militar.  Bello enrejado para una nueva Guantánamo.  Piratas de nuevo cuño.

El periodista Jose Vicente Rangel lo acaba de denunciar muy aplicadamente la semana que pasó.  Los gringos vienen.  Se arrecharon con lo de Leopoldo y su condena, y otra vez, como con Allende, dicen que el hombre es su hijo de puta y se golpean el pecho de gorila en su defensa.  Pero es una excusa, sabido es.  Leopoldo es nada en el fondo, un simple pendejo preso; pero vale como bandera para denigrar y tratar de entrar.  Ya lo están haciendo por Guyana con David Granger, el presidente títere de la componenda para buscar invadir Venezuela.  Y andan en eso, buscando formar un lío de tal magnitud donde lo más barato para los venezolanos sea aceptar la pérdida de Guyana.

No hay respeto a los derechos humanos, hay presos políticos, no hay autonomía de poderes, no hay, no hay… y, por lo tanto, como sí había armas de destrucción masiva en Irak y como pagó Irak, pagará Venezuela con petróleo, ese que la ExxonMobil ya explora en el Esequibo.  ¿Es un país forajido, que no se acomoda al lineamiento de los amos del mundo?  Habrá de pagar con petróleo.  Y ello se logra de dos modos:  defenestrando con guerra asimétrica al gobierno bolivariano o sumiéndolo en un caos de guerra convencional y sostenido con sus vecinos, con Guyana, con Colombia, con el montón de bases militares en tierra neogranadina, como si se pudiera trasladar un sueño de ejecución del Medio Oriente a América Latina y del Caribe.  En ambos casos el mando del país lo asumiría la oposición, los muchachos gringófilos de Primero Justicia, ansiosos bombeadores de petróleo casi gratis, a $7.

Cumplieron ya una prelación de ataque en su seno político interno:  declarar a Venezuela amenaza horrenda contra los intereses yanquis, contra su seguridad como país.  ¡Una pelusa!  Están listos.  La bandeja servida para que quien llegue, después de Obama, haga el trabajo.  ¡Y miren que se puede deducir un mundo de posibilidades de los candidatos:  Rubio, Trump, Bush, Pataki, Cruz.

Del plan también habla Colombia.  Ataca en la frontera.  Se presta. Grita.  Se hace de la vista gorda.  Señala.  Y hay en incertidumbre un avión Sukhoi-30 derribado, $40 millones de un pepazo.  Pero lo peor es la decisión del gobierno venezolano de reponerlo con la compra a Rusia de ¡12 más!   ¿Por qué sobrecompensación tan alarmante?  ¿Qué hay, qué viene, qué no saben los legos?  ¿Cuánto es el enemigo que el bípedo mortal ciudadano no vislumbra a comprender? 

Lo primero serán sanciones.  Hay que ahogar, a propósito de las elecciones del 6 de diciembre de 2015 (6D).   Más sanciones.  El ideal es la otrora Cuba cercada, sin aire político y económico, con ciudadanos presuntamente enardecidos por la reverberación de la cultura gringa, lejana y prohibida.  Lo demás es, después de un 6D desbarrancado, pan comido, como dice el dicho, con comensales auxiliares como Guyana-Granger y Colombia-Santos-Uribe invitados al banquete.

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