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martes, 8 de diciembre de 2015

¿CÓMO RECONQUISTAR?

Hora de reflexiones pero de reflexiones con efecto sobre la realidad, es decir, hora de reestructuraciones.  No se trata nada más de paja hacia adentro en forma de pensamiento, sino de elaboración y acción hacia afuera, hacia el plano de lo real donde se vive de tal manera que incida sobre la conciencia.  El error del gobierno chavista al perder estruendosamente la Asamblea Nacional Bolivariana (ANB) fue intentar conquistar realidades con una conciencia que aún no está cabalmente delineada, cuando ha debido ser a la inversa:  conquistar conciencias con realidades.

Pero no regalando un carajo.  No maltratando la estima y la inteligencia con Canaimitas, pensiones y viviendas adjudicadas sin criterios, finalmente casi todo manejado por mafias.  ¡No, que va!  Suspéndase, por cierto, toda esa caterva de dádivas o lesión integral al alma fuerte que debe tener el venezolano.  No todo el mundo acá es ese viejito de 80 años que se la pasa chillando del dolor y miseria, y pide ayuda.  ¡No, que va! Y no se mal entienda:  una cosa es pagar la deuda histórica social que prometió Hugo Chávez, ayudando al quebrado y desvalido, al viejito, y otra más arrecha y repugnante es agarrar esa excusa para alimentar mafias.  Detrás de la entrega de vehículos hay una mafia que cobra tres veces el precio del carro, detrás de los apartamentos adjudicados hay una mafia que pide millones para adjudicarte, detrás de las pensiones hay gestores, y así detrás de todo hay una sombra, casi como ley física.  ¿Entonces?  ¿No parece razonable suspender lo que no sirve, lo que, peor aún, utiliza el cartel de obra humanista (pago de deuda histórica) para cometer delitos?

Esa no es la realidad que conquista.  Por contrario, esa es la realidad a desmontar, y así con el resto sobre la línea estructural chavista.  El gobierno tiene que reformarse.  Allí el único que tiene que quedar es Nicolás Maduro ¡y de perinola!  Se sabe que cambiar de gabinete es como quitar el dolor de cabeza con una aspirina y no matar su causa.  Pero es un gesto, manifestación de voluntad, de mea culpa, de pedida de excusas al pueblo.  Hartamente se han dado las soluciones:  (1) dejarse de humos elevados y bajar al pueblo:  el chavismo gobernante se aburguesó y se puso la corbata; (2) bajar a las comunidades, donde está el barro que da vida:  a la final todo es polvo; (3) así ejercitar el legado de Chávez, que se sabe es concilio fisiológico entre los poderes constituyentes de una sociedad:  político, económico, comunal, cívico, militar.  Por cierto que, para horas de crisis, Hugo Chávez dejó una reflexión que llamó las tres R:  revisión, rectificación y reimpulso.  ¡Epa, hablo de Chávez!  ¿Se acuerdan?  Sería un re-comienzo. 

En letra el chavismo tiene definida la realidad ideal conquistadora de mundos y conciencias, no por azar su ser se asienta sobre la ideología socialista; pero en la práctica se tiene el desastre descrito a desmontar.  Las adjudicaciones justicieras del gobierno se convirtieron en grandísimo negocios a costa precisamente de aquellos a quienes pretendía redimir.  ¡Una infamia!  En la práctica se tiene lo que castigó el elector chavista. ¡Alguien en el alto poder tiene que soportar las bajezas de los otros niveles!  Un buen inicio tanto para ajusticiar como para empezar a reconstruir esa realidad conquista-conciencia es hacer cumplir las leyes aprobada por la ANB.  No es poca cosa cuando, si se revisa, ellas contienen el ideal reivindicativo humanista que incorpora a las comunidades en el ejercicio del poder.  Si el gobierno hubiera hecho cumplir las leyes que va aprobando, desde hace tiempo, no tendría el desastre presente de distanciamiento entre el elegido y el elector.  Y dígase esto con todo lo que está implicado en la aseveración respecto a lo que se había convertido el legado del comandante Hugo Chávez en la figura del gobierno:  pura paja y letra, y escaso ejercicio popular.

--   Oscar J. Camero, @animalpolis
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