Considerado la última resistencia musulmana contra el imperialismo occidental y el sionismo aberrante, Irán fue atacado el sábado 28 de febrero.
Los Estados Unidos, junto con Israel, hicieron la vuelta. Su argumento es ofensivamente fútil, como es costumbre: acabar con asesinos, enemigos de la paz mundial, como si ellos no fuesen la guerra misma.
Así también, burlescamente, procedieron contra Venezuela: dizque para acabar con el tráfico y los cárteles de la droga, amenazantes de la seguridad nacional gringa.
No pasó nada, por supuesto. Nadie reaccionó más allá de las palabras. No hay ONU ni derecho internacional, como si el mundo fuese una farsa o una película más llamada "Matrix". Plomo y bomba son el lenguaje de la civilización humana después de 5 mil años de existencia. Lo demás (ese silencio que lo envuelve todo en medio de la polvareda) es cobardía.
Venezuela, que por cierto desde el 3 de enero de 2026 dejó de ser ejemplo heroico para nadie y no es resistencia contra nada en la región, dijo algo. Miró que atacaron al país islámico y condenó la agresión gringa porque se realizó durante el curso de unos "esfuerzos diplomáticos y negociaciones", según comunicado del gobierno.
Pero también vio que Irán se defendió como pudo de la cayapa, atacando las bases militares de los Estados Unidos ubicadas en los países circundantes. Entonces, de manera insólita, como si no fuese el país bolivariano por antonomasia, condenó a Irán por ejercer "indebidas y condenables represalias militares en contra de objetivos ubicados en distintos países de la región".
Es decir, haciendo conciencia omisa de la vergüenza recién vivida precisamente a manos del mismo agresor de Irán, se pronunció a favor de Dios y en contra del diablo, como mandan los amos de la civilización occidental, siendo ahora demonio el país acuciado y Dios el atacante.
Una voltereta ideológica espeluznante, tanto más cuanto menos se solidariza con el país que, hasta hace poco, fue su aliado incondicional en su lucha contra las sanciones imperialistas.
Lo peor de la situación es que, mientras se redacta esta nota, la cancillería elimina el comunicado oficial, no por lo que atañe a Irán, que ya es vergüenza, sino porque critica a los Estados Unidos (https://www.el-carabobeno.com/canciller-venezolana-elimino-comunicado-de-condenaba-al-ataque-de-ee-uu-contra-iran/). De manera que la cosa queda como que fue una fake news (https://diario-octubre.com/wp-content/uploads/2026/03/01/venezuela-condena-la-respuesta-de-iran-a-los-ataques-de-ee-uu-e-israel/imagen.jpg) o algo que nunca se publicó, no dejando evidencias críticas en la red. Si usted busca ahora en la red, notará que los portales oficiales y cuasi oficiales retiraron la información y presentan ahora error de página. Si quien escribe incurrió en la confusión del error, lo hizo en medio del efecto dominó de dichos portales.
Una expresión, a no dudar, de la disfuncionalidad de Estado del país bolivariano, convertido ahora en una duditiva colonia o protectorado estadounidense.
Si ya no hay antiimperialismo que enfrentar ni revolución que cabalgar, déjese, al menos, el derecho de otros a soñar mundos mejores y no se emprenda ahora una cruzada "bolivariana" en contra de las ideas progresistas.


