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domingo, 7 de junio de 2026

Las elecciones presidenciales de Venezuela en 2027

El río ha empezado a resonar. La palabra “elecciones” ya se perfiló entre el montarrascal. Por supuesto, hay muchos murmullos entre las briznas de los montes. Pero “elecciones” fue escuchado por los simples mortales, esos a quienes se les dosifica la realidad y se les modela el pensamiento con las redes sociales y las mentiras verdaderas.
El Departamento de Estado llamó al gobierno encargado de Venezuela para instruirlo. Marco Rubio, el secretario de Estado que no ama ni a cubanos ni a venezolanos, dio su veredicto. María Corina Machado lleva meses trabajándolo para incidir en Donald Trump en relación con las elecciones. Y dijo a Delcy Rodríguez el gringo que había que ir preparando las condiciones.
Se vienen, pues, las elecciones. No ahora, como dijera el mismo Rubio y la congresista mayamera María Elvira Salazar. Pero tampoco en el plazo de la previsión constitucional. Serán en 2027.
Cuando el Departamento de Estado llama a la presidente encargada para instruir una ley, operativo o incursión, da plazos muy breves para su ejecución. No de diez minutos, como explicó Jorge Rodríguez en la reunión secreta del PSUV. Tampoco así. Son lapsos semanales, por mencionar un plazo, sin embargo, relampagueantes en políticas, en verdad apremiantes.
No debe haber “presos políticos”, dijo Machado a Rubio. Y éste se lo dijo a Delcy, y pronto se le oirá también a Trump, como si fuera idea de su cuño. Es simple imaginación. Diosdado Cabello, que también recibe llamadas, dejó entrever en unas pantanosas declaraciones que no habrá elecciones en ningún 2030. Había que vaciar, en fin, el Helicoide, y soltar a las avecillas, inocentes o culpables. Rubio siempre remacha sus palabras con el recuerdo del acuerdo alcanzado con la presidente encargada, a quien le reflota que le perdonó la vida. También dejó instrucciones sobre los directivos del CNE, donde siempre hay que purgar con celeridad.
Para los efectos, no importa tal impronta, si los presos son monstruos o santos. Hay que liberar. Es la orden. Las leyes de la república importan un bledo si quienes mandan en Venezuela son los Estados Unidos. Que nadie se engañe. Hay que apremiar esa ejecución de la Ley de Amnistía. Al país deben volver, también, todas esas avecillas políticas que volaron en el exilio. Urge conformar el nuevo ecosistema ultraderechista que habrá de purgar al chavismo y su horrible ideología del país.
Tampoco importan un carajo los plazos constitucionales. Las elecciones vienen. 2027. Si la Constitución manda a escenificarlas en 30 días (falta presidencial absoluta) o en 180 días (la falta temporal del TSJ), es irrelevante. Venezuela está tutelada y punto. Manda el gringo. A una gente que no respeta el derecho internacional poco debe importarle la legislación de un pobre rico país petrolero.


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