Ahora, cuando se plantea su reforma, ocurre un fenómeno incomprensible: aman la constitución, no quieren ni que la toquen. De la noche a la mañana, por efecto de varita mágica, se ha convertido en el mejor texto constitucional de la historia de la via láctea. Corren como gallinas políticas que son, concertando ataques a la propuesta y desinformando de lo lindo: que si Venezuela se convertirá en la URSS comunista del primer tercio de siglo, que si Cuba será la capital de Venezuela, que si Chávez se hace indefinido hasta más allá de su muerte física, pues casi que insinúan que tiene preparado un retorno de ultratumba para seguir gobernando en virtud de la bondad del texto constitucional.
La Reforma Constitución 2.007 va porque la democracia así lo dispone, y será el pueblo, la mayoría, quien decida.
¡Dinosaurios, al lugar que les corresponde! ¡El recuerdo (si acaso)!
Reforma+Constitucional Oposición+política-Venezuela


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