sábado, 4 de agosto de 2007

Estados Unidos tantea la expansión de su poderío militar

¿Recuerdan la crisis de los misiles de en los años 60, siglo XX? Ahora hay otra, siglo XXI. Los Estados Unidos, con el obstinadamente presidente menos popular de su historia al frente, G.W. Bush, intenta nuevamente hacerse con una situación de poderío imperial, intentando capitalizar a su favor la ventaja de una eventual ruptura del equilibrio militar. Su deseo "estratégico" es instalar con la anuencia mundial bases militares en Rumania y Bulgaria, además de una plataforma de lanzamiento de misiles en la República Checa y Polonia. (Siempre Polonia como nervio en las guerras: ¿por qué será?).Habrá que suponer que ello tendrá consecuencias, pues es don del sistema imperial crear situaciones de radicalización de actitudes dado su característico modo de ser arrogante, amos del mundo.

La dirigencia rusa ya hizo su balance: ellos reducen por su parte el arsenal, reducen en 300.000 los efectivos militares, se retiran de Europa hasta los Urales, y se preguntan luego porqué no obtienen retribución. Así lo declaró Vladimir Putin al The Wall Street Journal, hombre al que parece faltarle un poco más de mercurio en las venas para no dejarse tragar por el monstruo, más cuando él mismo desenmascara el argumento del Departamento de Estado de que las bases le servirían para defenderse de los misiles iraníes. ¿Quién se come el cuento? Pero es el estilo de los Estados Unidos: un lenguaje hasta sonso, que dice le dice al resto del mundo que es idiota, muy al estilo de una frase como está, ha poco pronunciada: "No tenemos pretensión de invadir Irak".

Duele reconocerlo, pero a veces las medidas de fuerza surten efectos, sobre todo cuando una de las partes -EEUU- gusta de andar tanteando los terrenos para ver las reacciones, sopesar y actuar. En tiempo pasado el premier ruso, Nikita Kruschev, no vacilo mucho para responder a la pretensión gringa de colocar misiles en Turquía, muy cerquita de su país: prontamente arregló el despacho de navíos cargados del mismo material hacia Cuba. Lo que es igual no es trampa, podría decirse, y las acciones se comprenden por la necesidad de la simetría bélica. Kruschev se permitio hasta "juguetear" con su homólogo gringo, el jovial Kennedy. Como si le dijera: "Ves, tu me colocas tus juguetitos allá cerca de mi casa y yo los míos aqui, cerca de la tuya. Vayámosno en paz".

Fuera de Vietnam, Irak, Pearl Harbor, no he visto a los gringos alarmarse tanto y correr humedecidos: en la reunión de estos dos mandatarios no se acordó expresamente que irían a retirar los misiles de Turquía, pero los gringos no pecaron de pendejos: lo hicieron.

Y ocurrió lo que ya sabemos: se devuelve la URSS de Cuba y los gringos arrancan de Turquía, quedando la isla, Cuba, desde entonces bajo la aprensión de un ataque norteño.





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