viernes, 3 de agosto de 2007

Los marines USA van a la escuela

La situación se ha tornado adversa para la política estadounidense en América Latina. La arrogancia y los complejos de superioridad llevaron al imperio a declinar en su propio terreno, lo que ellos llaman su "patio trasero". "Esa cuerda de indios nos necesitan para respirar", musitaban desde las alturas de sus ojos ladeados, "y la necesidad es eterna". ¡Sí, cómo no! Décadas de gobiernos regionales satélites de los Estados Unidos aplicando políticas habreadoras a los pueblos, paquetes económicos complacientes con la causa de los potentados, medidas compadecidas con las organizaciones mercantilistas internacionales, acabaron con la paciencia de los que esperaron estoicamente por la hora de la dignidad, amén de tanta gente hambreda por tan vil sistema. Hoy América Latina abre los ojos y descubre, tras años de sometimiento e ignorancia, que aún no se ha logrado la independencia que tanto se pregona en los escolares libros. Se levantan países y se conforman en trípodes, en consorcios, en Albas, en ejes, o cómo se le llame. Venezuela, Brasil, Argentina, Nicaragua, Ecuador, Bolivia: no es posible continuar viviendo como si de verdad se tratase de un patio trasero. Entonces los gringos reaccionan: la vaina se nos pierde en el patio, compañeros. Volvamos. Es posible que aún estemos a tiempo.
Ahora van los marines a la escuela a aprender sobre nosotros, sobre cuál es la nueva clave para mantenernos dominados. El Southcom, bajo el mando de James Stavridis, intenta establecer "contacto emocional" con nuestras naciones (Jaime Garvett Ocando: "Las Américas según Condolezza" en Quinto Día, 27 jun-03 ago. de 2007) . Van a la escuela y leen a Crónicas de una muerte anunciada, ven la peli Ciudad Perdida de Andi García y promueven paneles de reflexión sobre Cuba. Pero aún así -perdiendo- mantienen la arrogancia característica: "estamos tratando de ayudar a la agente a comprender la cultura de la región", declara el general.
¡Tremenda perla de intelectual!
Trabajan nuevamente para dominarnos y lo arropan con generosas palabras de ayuda. Muy tierno.



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