miércoles, 22 de agosto de 2007

La espada de Bolívar preocupa a los centros de poder enquistados

La noticia de que próximamente del lado colombiano colindante con Venezuela se instalará una base militar gringa con el propósito de hacer frente al "militarismo" del gobierno del presidente Chávez, genera dos sentimientos: (1) preocupan las previsiones que nuestro país toma para defender sus recursos, su soberanía e integridad territorial, y (2) entristece por lo que lo que de entreguismo hay en dejar permitir que extranjeros pongan su bota en el suelo, suelo colombiano.
Que un país surtidor de materias primas de repente le dé por ser patriota y defender lo suyo es preocupante para quien está acostumbrado a la explotación y a la impartición de ignorancia y miseria. Más preocupa que este tipo de actitudes caminen por nuestra América, y países tradicionalmente arrasados empiecen a seguir el ejemplo de Venezuela.
Por otro lado, es apenante que el presidente Uribe se sienta entrampado entre las poleas del poder, y que sus escasos arrestos de nacionalismo e independencia se vean ahogados por las exigencias del poder mantuano que mantiene a ese país a disposición de los gringos desde hace décadas, y más allá, desde la Colonía.
Decir "yo amo, quiero, tengo amigos, no acepto presiones" (como cuando dijo que Chávez era su amigo) nada vale cuando de antemano el país que se dirige está comprometido hasta los cimientos con el capital y mano peluda extranjeros. Colombia le vendió su alma al Plan Colombia, y los gringos harán seguramente lo que quieran sobre esos paisajes. Razón mayor para que gastemos en defensa, porque una base militar allí constituiría una desmedida amenaza a la seguridad nacional.
Por supuesto, están unidos en intereses Colombia y los EEUU: a las rancias cúpulas neogranadinas les preocupa Chávez y a los gringos también.

Nota posterior: páginas hay que no reseñan el asunto, sino que más bien lo desvirtúna señalando que la base militar se construye del lado de Venezuela: es decir, no debemos tener derecho a la defensa y hay que quedarse con los brazos cruzados



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