lunes, 22 de octubre de 2007

El despertar de Rusia y la nueva fortaleza de Irán


Finalmente, el presidente Vladimir Putin paró el oído y abrió bien los ojos. De una tímida actitud complaciente con los aparatosos avances de los EEUU en materia de apoderamiento geoestratégico y militar del mundo, junto con sus aliados, pasó a una situación de reacción, aunque exasperantemente retardada. Tuvo los EEUU que instalarle en sus fronteras occidentales un sistema de lanzamiento de misiles y amenazar con una invasión a Irán, para darse cuenta de la artimaña gringa de irlos cercando militarmente, a ellos, rusos, y a también a los chinos. De modo que sería uno de los dos pájaros muertos con un único tiro.
Tuvo la nación rusa que sentirse amenazada en su seguridad para que esté frío ex KGB reaccionara y pusiera las cosas en su lugar. De medio piar tímidamente para denunciar que EEUU se hacía el loco en los acuerdos de desarme y firma de tratados reducción de armas, se ve precisado hoy a irse a Irán y declarar allá que la antigua Persia tiene derecho a los beneficios del conocimiento nuclear, formar una alianza con ella y rematar diciendo que "Estados Unidos no puede imponer un sistema unipolar porque ninguna potencia es capaz de resolver todos los problemas por sí sola" . Ya días antes (12-10-2.007) había advertido a los EEUU con abandonar el tratado de armas nucleares de corto y mediano alcance, donde los gringos pretender hacer caer a medio mundo para amarrarle las manos mientras ellos cabalgan por el planeta haciendo de las suyas. En su lista tiene a Irán y después a Birmania.
Pero no se crea que el mérito de la reacción se le pueda atribuir a Putin. Tuvo que ocurrir un estremecimiento en los estamentos militares, un repunte de la ortodoxia política rusa y el perfilamiento de un probable sucesor de Vladimir Putin (que en una intervención en la DUMA ofreció reactivar la industria militar), para que este señorito comprendiera que a su lengua se la habían comido los ratones.

La comprensión de que la toma de Irán por parte de los EEUU constituye el aseguramiento de uno de los barriles de petróleo más grandes mundo, junto a Irak, y el apoderamiento de uno de los lugares más estratégicos del planeta, claves en la eventualidad de una confrontación; parece haberle llegado al mandatario ruso no por facultad del raciocinio, dada su extraordinaria política exterior de empantamiento mental, sino por instinto. Aparentemente la dirigencia rusa parecía haberse ausentado del mundo, sedada, tragada por el marasmo de los movimientos políticos suscitados en el país en los últimos veinte años, y despierta de repente obligada por el instinto de supervivencia para darse de lleno con un panorama donde su propia nación -para empezar- ya no tiene el mismo nombre ni la misma contextura de antes y el mundo ha sido trajinado por la dimensión unipolarizante de su antiguo rival, los EEUU, quien, a juzgar por sus invasiones y desmanes, le ha ganado la vieja partida de procurarse mejores condiciones y espacios de guerra. Un poco más y no despierta.
Lo cierto el caso es que Irán, en el plazo de tres semanas de movidas políticas y visitas del presidente Ahmadineyad casi a todas partes, ha pasado de ser el último y solitario bastión de la resistencia antiestadounidense en el Medio Oriente a un punto de honor en la política rusa de reponerse y oponerse al avance imperialista gringo. De ahí el nuevo empuje antiestadounidense de las declaraciones, casi conjuntas, tanto de Rusia como de Irán, después del día 16 del mes corriente, cuando se reunieran en Teherán ambos presidente. Rusia critica el sistema antimisilísticos EEUU-Japón como amenaza para la humanidad el día 18 y el día 20 Irán advierte que si es invadida disparará en su defensa 11 mil misiles por minuto.
Guardando las respectivas distancias históricas, la nación persa parece haberse convertido en la nueva Polonia de la Segunda Guerra Mundial, en el sentido de su intocabilidad por constituir una cuestión de honor para los aliados. En la nueva circunstancia, por paradójico que parezca, fungen los EEUU junto a Israel como los flamantes nacionalsocialistas, pansionistas, fascistas y también antisemita, en la medida en que los árabes son también de origen semita: los judíos convirtiendo a los palestinos en sujetos de campo de concentración y los EEUU concibiendo al mundo como espacios de necesaria conquista para su supremacía y a la cultura árabe como un barril de cenizas.
Por eso George W. Bush, en la comprensión que la nueva alianza ruso-iraní tira por el sueño su sueño imperial, declara y amenaza que consentir el derecho a la defensa del pueblo árabe es incitar a una Tercera Guerra Mundial. Textualmente: " Si ustedes están interesados en evitar una Tercera Guerra Mundial, me parece que ustedes deben estar interesados en impedirles (a los iraníes) que tengan el conocimiento necesario para fabricar un arma nuclear".
Considere usted si exageramos cuando transpolamos conceptos y símbolos propios de la segunda gran guerra a la situación actual, si el mismo presidente de los EEUU habla ya de Tercera Guerra Mundial. Si le interesa saber cómo ven las personas el asunto de la invasión de Irán por parte de los EEUU, Yahoó abrio este foro, del le informo su existencia: click
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