jueves, 29 de abril de 2010

EEUU: fabrica tragedias y gobernarás. ¡Que viva México!

Ya debiéramos saberlo:  EEUU fabrica crisis entre sus países “amigos” o aliados para ejercer su dominio.  ¿Tan difícil es aceptarlo, para quienes, con el mentalismo del subdesarrollo y la dependencia cultural, consideran a ese país como la metrópolis de sus sueños y encantos, el país perfecto, la mejor democracia del mundo, el mejor sistema de justicia y, por ende, como efecto moral de lo anterior, el país humanista y humanitario por excelencia? Veamos.

Gente hay que puede llegar a considerar criminal a su mismísimo padre o madre si alguno de ellos, por evolución mental o adquisición repentina de alguna capacidad para desmontar discursos, de pronto descubriese que el tal país no pasa de ser más que una pantomima de unos altos valores civilizatorios que no sirven más que para hacer fintas propias, parapetarse de moralidad y, bajo esa autoridad, aplicárselos a otros países con el propósito de sometimiento.

Pero no tienen culpa, estamos claros; son criaturas transculturadas: primero desculturadas (desarraigo, pérdida de lo propio), segundo aculturadas (pasando de una influencia a otra) y, finalmente, neoculturadas (ya cuasi extranjeras en propia tierra, proponiendo nuevos valores). ¡Son cien años de dominio cultural, desde que precisaron las riquezas naturales de América Latina!

Padres habrá capaces de ajusticiar a propios hijos si alguno descubriese, bajo la presente onda de concienciación latinoamericanista y autonómica en boga, hechos que lo llevasen a cuestionar las virtudes del “mejor sistema político del mundo”. Como, por ejemplo, enterarse de que la muerte de Kennedy se debió a esa ansiedad monetarista de matar gente de las cúpulas de poder norteamericanas para lucrarse (perros de la guerra); que en los EEUU casi ningún defensor de los derechos civiles ha sobrevivido, asesinados inmisericordemente (Luther King, Malcom X, para nombrar a los de raza negra nada más, porque blancos hay por cantidad, mártires de todo tipo, ciudadanos como, por ejemplo, los que murieron en la jornada que validó al 1º de Mayo como día mundial del trabajador); que allá al nuevo inmigrante le truecan su nacionalización por un tiro en la frente, mandándolo a algún campo de batalla del extranjero, sea Irak, Afganistán, etc.; que no existe realmente ninguna “perfecta” democracia, dado que no es el pueblo quien elige a su presidente (lo que existe es un sistema de elección de delegados electorales); que EEUU mata gente a diario en ingentes cantidades, sin importarle que sean inocentes, en nombre de su desmedida ansiedad de dominio y preponderancia bélica (llamada libertad), con aviones a control remoto, bombas, operaciones encubiertas o del modo más calculador, como fue el caso de los periodistas de la agencia de noticias Reuters en Irak; que invades países sólo porque a un presidente cualquiera se le ocurrió insultarlos (caso Libia-Reagan); que prefiere salvar bancos en vez de ahorristas, como hizo con las recientes medidas de auxilio financiero; que disimuló un fraude electoral, mismo que llevó a uno de sus presidentes al primer cargo, como ocurrió con George Bush; que asila terroristas y asesinos de toda calaña en su seno, gente que ha matado inocentes, ha volado aviones (Posada Carriles), ha derrocado presidentes constitucionales en otros países, etc.; que ha experimentado golpes de Estado, como el que pregonan se dio y resultó en el actual hombre fuerte del sector militar,  Robert Gates, hecho que deslegitima a quienquiera que hable de legalidad y democracia. Etc.

Se ven discusiones, caramba, donde las partes se enfrascan arduamente en hacer prevalecer alguna banalidad de cualquier asunto o hecho.  El blanco o negro de una pared, por ejemplo.  Hitler era un hombre que no admitía refutación de sus puntos de vista durante su juventud, antes de hacerse Führer (saquen la cuenta); situaciones hubo en que llegó a las manos, o se deshizo irasciblemente en medio de una enfermiza histeria.  No es descartable que un venezolano, pongámoslo padre y opositor a un tiempo, asolada su mente por causa de los cien años de la influencia cultural estadounidense, se enfrasque ofendidamente con su propio hijo en una discusión sobre las bondades en quebranto del país de sus sueños.  Es para coger palco, como se dice en Venezuela, y para sonreír cuando al viejo no le quede más camino que aducir que todo lo impugnado a su metrópolis mental es producto de la envidia mundial y de fortuitos e históricos enemigos de ese gran país (terrorismo, Bin Laden, comunismo, etc.).    Tiene su gracia y tragedia a un tiempo.

Fabricar tragedias para gobernar es el equivalente contemporáneo de la maquiavélica expresión “Divide y gobernaras”.  Si las tragedias no se dan naturalmente, se crean artificialmente.  Se ha visto a los EEUU ir a “ayudar” a países amigos en desgracia para luego cobrarles por el favor no saliendo más nunca de su territorio, haciéndoles la merced, de paso, de instalarle unas cuantitas bases militares.  Cuando el deslave en Vargas, quisieron instalarse en Venezuela, pero se les impidió; aunque ni falta les hizo, porque hoy tienen bases dentro de toda la América Latina (especialmente en Colombia) y en su periferia continental marina.

“En México hay terrorismo y hay que “ayudar”, es decir, terminar de reventarlo con una tragedia mayor.”

Hoy a los EEUU los acusan hasta de generar terremotos artificiales para asolar países, situación que prepara las condiciones posteriores para presentarse ellos como irresistibles “ayudas”.  Rusia y China, en declaraciones de voceros, levantaron suspicacias sobre un proyecto HAARP (High Frequency Active Auroral Research Program) desarrollado por la Fuerza Aérea y la Marina de los EEUU, mismo que consiste en la emisión de ondas electromagnética hacia la ionosfera (sana investigación) para luego reflexionarlas hacia la corteza terrestre de los países amigos y enemigos (insana investigación) que requieran ser “ayudados” con una inundación, tormenta, sequía, huracán y hasta terremoto, efectos que reblandecerían las condiciones para su posterior ingreso como país bienhechor, sea ya derrocándoles algún “mal” que los aqueje (como el terrorismo en Afganistán) o haciendose irresistibles con sus campamentos de humanitario “auxilio”, trocadas luego en bases militares.

¡Qué no se ha dicho!

En México quieren ayudar con el Plan México a “combatir” el narcotráfico y la violencia (terrorismo), como ya hicieron en Colombia.  Es decir, quieren fabricar una mayor tragedia que los faculte, en medio del caos, para resultar irresistibles con su “ayuda”.

En Colombia hicieron su trabajo:  “invirtieron” 6 mil millones de dólares desde el año 2.000 y la superficie de cultivo de las plantas psicotrópicas aumentó casi en un 30%, aumentando por consiguiente la producción de cocaína.  Lo dijo la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen:  hoy Colombia es el principal proveedor de cocaína del principal país consumidor del mundo.  ¿No suena raro el cuento? Vaya a la fuente de la ONU y corrobórelo.

¿Para qué fue la ayuda? ─quisiera me respondiera uno de eso padres locos peleones─.  Hoy los EEUU tienen proyectado no salir nunca más de Colombia. Es suya, les pertenece, de su propiedad, toda ella, como un Estado más de su Unión.  Le instalarán siete bases militares, de alta tecnología (Palanquero), para “ayudarlos” eternamente a vigilar el narcotráfico, los grupos guerrilleros, los eventuales enemigos exteriores del país aliado (Venezuela, Ecuador y, eventualmente, Brasil).

En Panamá pasó algo parecido.  Golpearon políticamente a Noriega ─su antiguo aliado y miembro de la CIA─ cuando empezó a ponerse reacio en la postergación de la entrega del Canal de Panamá.  Lo acusaron de narcotraficante y lavador de dólares. Sembraba marihuana en el patio de su casa.

¿Y no recuerda usted el cangrejo Irán-Contras?  Los dirigentes del país bueno empezaron a utilizar dinero proveniente del narcotráfico para financiar guerras y “ayudar” a la gente de esos países a salir de plagas comunistas o independentistas.

”[...] hay prosperidades que florecen con el riego de los ríos de la sangre.”

¿Y en Afganistán?  ¿Qué cree ocurre con el opio?  ¿No le parece super recontra raro que en ese país, tomado por las fuerzas “amistosas” de los EEUU (le combaten el terrorismo al pueblo) haya aumentado todo lo relacionado con esa sustancia?

En Venezuela han querido “ayudar” a su pueblo a salir de un presidente dizque comunista, Hugo Chávez.  Le dieron ya un golpe en el 2.002.  Porque habla de independencia, autonomía y otras dignidades, es golpeable, maligno, alineado con el eje del mal; tal es el cuento.  Secuestra la democracia.  Milita en las Fuerzas Armadas Revocionarias de Colombia (FARC). Se aleja del progreso al entablar relaciones con China, Rusia, Bielorrusia, etc., y cada vez menos con ellos, los EEUU.  Requiere, con urgencia, ayuda, no hay duda, y andan ellos prestos a fabricarle una tragedia degenerante en guerra desde Colombia, con una desestabilización política interna afincada en una oposición política extranjerizante y alienada, como los padres peleones esos del siglo pasado, era colonial.

Ahora quieren ayudar a México.  No hay ya comunismo tan amenazante como ayer por ahí, pero hay narcotráfico y violencia para entrar con licencia a cualquier país, sobremanera si es vecino, si está dentro de su espacio vital, si es frontera, como de hecho lo es México, pieza de enorme geoestrategia para sus intereses.  Le están proponiendo relaciones comerciales asimétricas, dando por hecho que son simétricos en la potencialidad económica.  Un trato de “iguales”.  Dinero.  Asesoría.  Combate sofisticado contra los distintos carteles de la droga.  Todo un mecanismo de espionaje y control de sus Fuerzas Armadas y policiales.  Su vigilancia.  Y, lo menos importante cuando se trata de auxiliar a un vecino, una puerta abierta a los desmedidos perros de la guerra que venderán sus armamentos y sofisticados equipos de enfrentamiento, espionaje, guerra electrónica, aviones, helicópteros, programas computarizados y de entrenamiento. La Iniciativa Mérida, que ya va por Plan México.

En México hay terrorismo y hay que “ayudar”, es decir, terminar de reventarlo con una tragedia mayor.  Es urgente fabricarla.  Es más:  con el plan ofrecido se ofrece también la posibilidad de contagiar a Centroamérica con sus bondades.  México es una plataforma de irradiación bondadosa inclusive hacia América Latina. Crisol cultural celestial.

Y ya lo han estado ayudando desde antaño.  México tan lejos de Dios y tan cerca del gringo, como dijo uno de sus dirigentes en el pasado.  Le compraron todo su petróleo, hecho que no pareció enriquecerlo gran cosa:  en el 2.015 el país andará seco en sus pozos para siempre y pobre como nunca.  Le firmaron un TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte: México de igual a igual con Canadá y EEUU) que dio como resultado a un país dependiente de los granos estadounidenses, cuando fue prácticamente uno de los países precolombinos que inventó el maíz ─digamoslo así─, viviendo siempre de la tierra y su cultivo.  ¡Ah, buena ayuda, carajo!

Ahora hay que fabricarle una tragedia mayor, es decir, hay que penetrarlo en el pellejo del feneciente animal que quedó para inventarle guerras y matar a sus perros, perros de la guerra, perros sus habitantes desviados por las malas sendas.  Guerra al narcotráfico y terrorismo.  Ya se le erigió una muralla en la frontera, para que no se escapen hacia los EEUU.  Pronto sus Fuerzas Armadas participarán en ejercicios “fraternos” de entrenamiento.  El hachazo final... El abrazo final.  Cariños de oso.

No importa que algunos no comprendan sus motivaciones bondadosas (las de los EEUU), como el ministro ése mexicano que dijo apenas ayer haber descubierto que los EEUU tienen un doble discurso, porque, por un lado les venden armas a la mafia y, por el otro, ofrecen la “ayuda” necesaria para combatir el efecto de semejante armamentismo.  El Plan ese que arguye hay que combatir la violencia y el terrorismo.  ¿No suena raro?  Como el que compra, se despacha a sí mismo la mercancía y, de paso, se da el cambio desde la caja registradora, que el mismo maneja.

¡A otro perro con los perros!  ¡A otro cielo con semejantes santos!

Si yo viviera en ese país de los sueños no me daría por tranquilo al saber que una moneda en el bolsillo de uno de sus ricos es una pierna u ojo que podría faltarle a un humano en cualquier parte del planeta donde a ellos se les ha ocurrido ir a ayudar. Como si dijéramos que hay prosperidades que florecen con el riego de los ríos de la sangre.

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