María Corina Machado está indecisa. No sabe si venir a Venezuela. Había dicho que sí, que vendría los primeros quince días de marzo. Su sueño era iniciar una gran campaña electoral que la convertiría en presidente de Venezuela.
Pero había un gran escollo. Debía hablar con Donald Trump, el gobernador de Venezuela. Nada se mueve en el interior de su recién conquistado país sin su consentimiento. Allí mana mucho oro negro y amarillo como para dejarlo al azar.
Entonces habló con el hombre. Almorzaron. Fue un viernes. Y se le dijo, con gran amabilidad política, que podría no ser conveniente. Su persona era dura y camorrera con los chavistas, los nuevos aliados del jefe en el país. Además, allí estaba Delcy Rodríguez, con quien el petróleo había empezado a fluir de maravillas. ¿Qué tendría que ir a hacer ella allá con su extremado humor político? Era impopular, no la querían.
Por supuesto, estas últimas líneas no se las dijo Trump. Pero ella no es estúpida. Comprendía. No le dijeron "perra", pero le enseñaron el hueso, como dice un refrán en Venezuela. En consecuencia, ahora vacila. ¿Qué hacer? ¿Seguir exiliada o entrar sin el consentimiento del jefe, quien ahora parece encariñado con su juguete nuevo? ¿Le ganó Delcy la partida?
Ha soportado cosas, sí. Lo primero fue que no la impusieron como gobernante al derrocar a Nicolás Maduro; lo segundo, que de nada le valió donarle su premio Nobel al jefe para congraciarse; y lo último, esto: que le prohíba regresar a su país.
Su esperanza era realizar elecciones en pocos meses en este 2026. Pero entre Trump y Marco Rubio la cayapearon y le dijeron que la transición se haría en 2027. Rubio fue claro al decir que debía haber un presidente avalado por Trump en el poder de Venezuela antes de 2028, hora de partida del hombre naranja.
«Tenemos una gran situación allí, con una maravillosa presidenta, una maravillosa presidenta electa, Delcy. Y ella está haciendo un gran trabajo, y todos ellos están haciendo un buen trabajo», dijo Trump. «Ya sacamos cientos de millones de barriles de petróleo». ¿Para qué María Corina Machado?
Ella ofreció privatizar PDVSA, abrir las venas del petróleo y del oro venezolanos a los Estados Unidos para traer inversión y capital. Pero todo eso ya lo está haciendo Delcy sin ningún grado de obstrucción, como su caso supondría. Delcy tiene el poder y la Asamblea Nacional, que no tiene ella. El chavismo es clave para la billetera de Trump. Con Machado, que no es inclusiva con los chavistas, habría que guerrear de nuevo, hacer elecciones, referendos, pulsear en el parlamento por los votos para modificar las leyes. ¡Eso ya está listo!



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