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domingo, 19 de agosto de 2007

EEUU y el pago del diablo

Cuando Rusia no realiza su mejor esfuerzo para oponorse al expansionismo mundial estadounidense, incurre en un acto de imperceptible disolución existencial, desde el punto de vista de los polo de poderes. Aparentemente China ha jugado un papel un poco más audaz a la hora de fijar posiciones, y la alusión es en específico a las movidas de piezas que se hacen en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde casi siempre se dan por contados los votos favorables a las políticas del Pentagono de Gran Bretaña y Francia. Debería comprenderse que lo que está en juego es la libertad a escala mundial, y que el viejo sueño del III Reich de fundar el "imperio de los mil años" renace en la megalomanía de los dirigentes yanquis quienes despliegan una campaña "subrepticia" de acaparamiento, por cualquier vía, de las reservas estratégicas de los recursos naturales en el mundo.


A semejante demencia, la poner al mundo al servicio de una civilización hartamente consumista, poblada de obesos y gente que gasta inmorales cantidades de dinero nada más en comprar helados, se debe el empeño gringo con el Medio Oriente, Golfo Pérsico. Allí hay petróleo, señores terrícolas, y lo de Irak no fue casualidad con el cuentico de las armas de destrucción masiva como no lo será Irán, con el nuevo cuentico del terrorismo y el viejo de las armas atómicas. Dizque los iraníes rompreían el equilibrio de la balanza en la región, a favor, descaradamente, de una de las partes, Israel (quien tiene ya perfil nuclear) y Estados Unidos de América.

La noticia de que el Pentágono aumentará en un quinto la ayuda militar a las "democracias" afectas en la región, Israel y Arabia Saudita, es un indicio de que la ilusión de tomar militarmente a Irán se le está viendo un poco cuesta arriba a ojos de la aceptación internacional. Ellos mismos no saben cuándo es que su gota de agua desbordará el vaso de agua ruso o de cualquier otra potencia a quien ya le parezca excesiva la ventaja tomada en la competencia por el planeta. No sería aguantable que para la reacción esperada en aras de un sano equilibrio mundial sea necesario la toma de un pedazo de terreno de la misma región moscovita o pequinesa.

Arabia Saudita, metiendo la cabeza en la boca del lobo al recibir el finaciamiento y armas, parece ser la última ficha maquiavélica del imperio estadounidense en la región: como los otros amoríos culturalmente incompatibles de los gringo, está destinado a una traumática ruptura. ¿No erán novias de los gringos Bin Laden, Sadam Hussein y otras, quienes recibían las caricias prohibidas tras bastidores pero que al ser documentadas se utilizarían posteriormente para el gran despretigio mediático,es decir, para la gran caída de la amante sobre el fango,? "Así paga el diablo a quien le sirve", reza el refrán.

Ayer Hussein recibió el estímulo para que emprendiera acciones de investigación nuclear y hoy, por acción del mismo argumento, está destruido; Arabia Saudita hoy recibe dólares norteamericanos, y lo "lógico" es que mañana sea más fuerte.

Es un ajedrez "amoroso" donde se cambia la jugada cuando uno de los "contendientes" voltea para mirar o cuando por "cariño" una de las partes devuelve la jugada.

No pasa por debajo de la mesa una de las últimas acciones de los Estados Unidos: declarar a la Guardia de la Revolución Iraní como terrotistas. Es el expediente militar del país pérsico que se mueve para allá y para acá en unas manos que buscan "enriquecerlo". El argumento es bien gracioso por lo que tiene de hacernos creer estúpidos: "presenta un elevado riesgo de cometer actos terroristas que amenazan la seguridad de ciudadanos estadounidenses o la seguridad nacional, la política exterior o la economía de Estados Unidos" (El Mundo, 16-08-07, p. 9).
Es un poco más gracioso que utilizarlos como argumental excusa para llenar Europa de misiles antipérsicos.

Nuestro país, otrora amadora del imperio norteamericano, ha sido en un lapso de ocho años, terrorista, narcotraficante, golpista, violador de los derechos humanos, desestabilizador hemisférico, guerrillero y, de seguro, ya debe tener también un expediente nuclear.
Pero debería quedar claro que nuestro país, dueño de reservas incontables de recursos naturales, tiene todo el derecho y la potestad como nación soberana de desarrollar el armamento que sea necesario para su defensa. Considerado el apetito connatural de los "comedores de oro del mundo", sería una irresponsabilidad de nuestros dirigentes dejarnos a merced de la jauría.



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