martes, 6 de enero de 2026

Sobre la desesperación imperial y la liberación de Nicolás Maduro

No obstante haber ejecutado una operación militar "exitosa" contra Venezuela, la situación política del presidente de los Estados Unidos es bastante precaria. Lo es, asimismo, la de su país en cuanto potencia imperial.
El hecho de haber capturado al presidente del país más rico del planeta en materia energética no desdice de la situación propia decadente. Por el contrario, la acentúa, evidenciando desespero. Secuestrar al líder de un movimiento revolucionario, sobremanera de izquierda, no le asegura necesariamente el control de los recursos del país agraviado. Al final del día, Venezuela tiene una presidente sucesiva y, lo que es peor, está preparada contra nuevos ataques.
Dígase, en fin, que emperador e imperio continúan en bancarrota, huyendo hacia el frente, acometiendo actos de barbarie antes de la estrepitosa caída. Nerón, emperador romano, se fue de gira en 67 d.C. por Grecia para participar en los Juegos Olímpicos y distraer la atención de la espantosa quiebra financiera imperial. "Ganó" todas las competencias, incluso caído del carro de combate, el rostro contra el suelo. Lo asesinaron al año siguiente.
Ciento veinte años después, en medio de su fracaso administrativo, el emperador Cómodo desvió la atención de la población participando él mismo como gladiador en el Coliseo romano. No hubo leones o gladiadores que no derrotara, habiendo previamente descolmillado a aquellos y desafilado las espadas de estos.
En ambos casos, como en tantos otros ejemplos históricos, la idea consiste en ofrecer "pan y circo" a modo de estrategia para despistar al mundo de la incontenible desgracia. Lo ha hecho Estados Unidos con sus guerras. Dado el temperamento trumpista, ha faltado nomás que el octogenario se grabara a sí mismo participando en las operaciones encubiertas para dar fe de su poderío.
Más allá de la bruma escandalosa con Venezuela, los archivos Epstein continúan allí esperando por Trump y el imperio sigue teniendo la deuda más onerosa del planeta ($37 billones). No hay victoria "Venezuela" para pagar ninguna de esas cuentas. No disponen, en realidad, de petróleo venezolano. El imperio continúa achacoso.
Dado el agravio que ha hecho Trump al sistema de justicia de su país y a los cuantiosos enemigos que ha cultivado, es muy probable que dicho sistema se resarza declarando inocente a Nicolás Maduro. El emperador caería más rápidamente y el porvenir del imperio seguiría siendo incierto de cara a su año electoral, 2028.

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