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miércoles, 29 de agosto de 2007

El maquillado espíritu de los EEUU

Después que se presentaran problemas con dos manifestantes contra Bush, detenidos ellos, del equipo de seguridad presidencial salió a relucir un normativo manual de silenciamiento opositor. Me explico: en ningún acto público la imagen del presidente puede ser protestada y es tarea de los cuerpos de seguridad procurar a toda costa un ambiente amistoso para el presidente.
He aquí algunas lindura de la mejor democracia del mundo:
  • los manifestantes adversos deben ser silenciados
  • los manifestantes adversos deben ser expulsados
  • durante el procedimiento silenciador deben cuidarse de no dejarse ver por la prensa
  • si manifestantes empiezan a corear consignas adversas, debe el personal del entorno presidencial contra atacarlos con lemas de apoyo
  • en lo posible los discursos del "líder" deben tener lugar en ambientes amistosos
  • debe ejercerse control sobre las entradas para el evento, de modo que sean impartidas sólo a personas afines políticamente

Es difícil imaginarse a este presidente de apariencias pasearse por los sectores marginados de los EEUU cuya virtud más notoria sería la de desdibujar el "Gran sueño americano". Así como se maquilla a un presidente para que luzca con apoyo popular y talante democrático, así se maquilla también todo lo relacionado con el sistema de gobierno del país, sea en el renglón social, económico os internacional, a efectos de lanzar el siguiente mensaje imperialista: aspiramos a gobernar el mundo porque somos la democracia perfecta.

Los gringos son grandes estilistas: maquillan los muertos caídos en Irak para dar la impresión de invulnerabilidad. Todo el mundo sabe que están empantanados y no hallan como retirarse con ínfulas de vencedores. A los aviones y helicópteros nunca los tumba una bala enemiga sino contigencia naturales como un ventarrón o una bandada de pájaros.

Con la frase "mejor democracia del mundo" y la conchupancia de medios de comunicación supuestamente "objetivos", se maquilla el hecho de que a ese país lo gobierna desde el principio de los principios una casta de plutócratas blancuzcos que no admiten dentro de sus filas ni a pobretones ni a personas con la piel pigmentada. Es un pacto de Punto Fijo siniestro: Los candidatos de color a la presidencia no han pasado de ser eso, candidatos. Ni que hablar de un hombre que provenga de una clase social desconfiable, aunque posea don político. Todo el mundo sabe que a ese país lo gobiernan poderosos consorcios y forradas familias ricas de cuna. Los últimos presidentes, como Bill Clinton y los Bush, siempre tendrán un problema al tratar de convencernos de lo contrario; igual le pasará a los Kennedy. Se gobierna al país a través de clanes, y Hillary Clinton, actual aspirante al cargo mayor, nunca tendrá argumentos para negarlo.

Es más, con el tiempo se llegará a una situación en que los presidentes serán simples íconos de familias o trasnacionales para gobernar. Dick Cheney, el verdadero gobernante de los EEUU tras bastidores, da fe de ello: bajo el velo de la vice presidencia mantiene al país en una constante situación de guerra en el exterior donde sólo salen beneficiados los llamados "perros de la guerra" y las empresas reconstructoras de países asolados, amén de su compañía petrolera Haly Burton, explotadora de petróleo y otros recursos naturales en los países ocupados. Sus mismos ciudadanos se dan cuenta del asunto y lo exponen a través de la única vía donde no lo pueden censurar porque pertenece al género de la ficción: el cine. Si no, échenle un ojo, por ejemplo, a la película El embajador del miedo, con Denzel Washington y Meryl Streep.

Con el cuento de las libertades civiles se maquilla el telón de fondo: el pueblo estadounidense vive bajo un verdadero y permanente estado de sitio de ideologización: su destino es el consumismo y en el consumismo habrán de encontrar de modo intrínseco el hecho de la libertad. Vive, trabaja, paga impuestos y compra: sé libre -pareciera inculcársele-, que nosotros, el Estado, nos ocuparemos de tu libertad de expresión, tu derecho a la vida, tus derechos sociales y económicos. Magnates y medios de comunicación al final venden sus productos.

Maquillan inclusive las fotos donde ha de aparecer el presidente: el debe lucir más fuerte, más alto, siempre en el centro, con ínfulas de emperador romano, rodeado en lo posible por saltimbanquis presidentes de otras naciones.

El fin, los gringos hasta maquillada tienen el alma.

Habría que acabar diciendo que por eso es que la oposición pro estadounidense que nos gastamos en Venezuela tiene problemas para aceptar al presidente Chávez: de pueblo, recorredor de barriadas, sin bienes de fortuna, trigueño, toda una fotografía que no responde a los criterios de hechura de imagen y efectos especiales hollywoodense.





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