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viernes, 21 de septiembre de 2007

Iconos para exportar: Pedro Carmona, Carlos Ortega y Eduardo Lapi


Debe de ser penoso andar dando tumbos fuera de la patria buscando un país amigo que dé el cobijo que sólo se encuentra en el propio. Un país amigo que se haga de la vista gorda del dineral mal habido que se lleva a cuesta, o que guiñe el ojo a las acciones de desestabilización ejecutadas en el país de origen, desde golpe de estado hasta intentos de magnicidio.
Países disponibles abundan, sobretodo si el fugado proviene de un país donde quien ejerce el poder está peleado con los gringos, adelanta una revolución o anda en una onda de nacionalización de las riquezas nacionales en detrimento del interés de las trasnacionales. Son Perú, Colombia, Costa Rica, Panamá y, naturalmente, los EEUU. Todos aspiran a la Gran Condecoracín del Pie que, por méritos acumulados, entrega periódicamente los EEUU a los países amigos, solidarios con causales de lucha por la "libertad". Y los países de origen de donde tiene más probabilidad de proceder el suplicante son Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Cuba y los que se vayan contagiando de la locura de poner las riquezas de su patria al servicio de los suyos, o por los menos de variar la tradición política de gobernar, para los que no les gustan frases como las anterior.
Pedro Carmona Estanga, el primero de peso, se instaló en Colombia como colombiano en su casa, aunque parece que últimamente no se siente muy a gusto. Simultáneamente se instalaban otros golpistas, entre militares, civiles y periodistas, en la Florida de Luis Posada Carriles. Esto en una primera estampida, hecho que, si se ve optimistamente, constituyó un procedimiento de limpieza moral. Los Poleo, los Urdanetas, los Alonso, los Fernádez y otros, militares ellos que ensuciaron su uniforme, constituyeron la primera camada.
Luego siguió Carlos Ortega, quien en un primer impulso se radicó en Costa Rica, donde no pudieron resistir su pretensión de agitador a distancia y de donde fue expulsado posteriormente. Además, no parecía coherente que un país que recibe facilidades de otro en materia de financiamiento petrolero (Pacto de San José), asuma la actitud de conspirar apoyando conspiradores contra el país dispensador. ¿Cómo manejar después con tanta hipocresía? Como ocurre en Florida, EEUU, donde el gobierno venezolano presta unas ayudas a organizaciones que luego desvían el dinero para apoyar actividades subversivas o contrademocráticas, como desde hace tiempo alertan columnistas del semanario Las Verdades de Miguel. Uno de ellos afirma que Carlos Fernández, el ex dirigente patronal, se ríe de lo lindo recibiendo dinero del estado venezolano.
Finalmente, Ortega arribó a Perú, donde un antiguo amigo de Carlos Andres Pérez lo cobijó, léase Alán García, la última gestión derechista que toma el poder en ese país, según mala gestión propia, precedido por la pésima gestión de Alejandro Toledo, según pobreza actual galopante y dada la salud de la opción alternativa, que paciente espera el final del período presidencial para lanzar su opción a poder. Será un nuevo país que se sume a la decepción del experimento derechista, colonialista y neocapitalista, y busque un viejo nuevo camino conocido.

Ahora anda por ahí Eduardo Lapi, ex gobernador del estado Yaracuy, quizás la entidad más pobre de Venezuela, cuna de varios "baluartes" de la social democracia cuartorrepublicana. Se presume que atesoró una fortuna descomunal, como era la norma en los viejos tiempos adeco-copeyanos, porque para "mojarle" la mano a una larga cadena de cómplices en su fuga se precisa tener mucho billete, amén de soportar financieramente a más de una familia y costear los gastos del traqueteo en el exterior, si no es que le pasan una mesada.
En nuestro país faltan unas cuantas reformas, y es -como ocurre en el país sueño de los oposicionistas escuálidos- que quien no de la cara ante la justicia y sea acusado por corrupción, se le confisquen todos los bienes, más si sobre ellos pesa la sospecha de que son mal habidos.
En un principio se presentó en Panamá, pero cuando vio que Orteguita se instalaba cómodo en un país donde casi lo calificaban de perseguido político, decidió seguir el ejemplo.
Desde ahorita me pregunto, ¿quién será el proximo? ¿será otro gobernador? ¿qué lugar escogerá? ¿será Rosales y Colombia, donde vive "papa" Carmona? Tomen en cuenta que el responsable del estado Zulia últimamente ha ido acumulando méritos para volar como corcho de limonada hacia el espacio interestelar.

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