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jueves, 22 de mayo de 2008

Colombia, propuesta de guerra para las Américas

Imagen tomada de Nuestros reflejos A estas alturas de los acontecimientos respecto del papel claro y conciso de guerra de Colombia para Suramérica, no nos sentaremos a escribir a quejarnos como niños preguntándonos "¿por qué?" ¿Por qué Colombia compra armas y moderniza su arsenal militar sin que nadie lo resalte, en especial esos medios de comunicación social que se escandalizan porque Venezuela cambia los viejos FAL de su ejército por los más nuevo fusiles Kalashnikov? ¿Por qué, papá, por qué? ¿Debo creer el cuento que me recita que ellos sí pueden y nosotros no a título de albergar una guerrilla en armas a combatir y que por eso mismo poseen la segunda mayor cantidad de efectivos militares en pie de Latinoamérica (220.000), listos para el combate, y que también, por la misma razón, han triplicado para este año su gasto militar (del 2 a 6% del PIB, uno de los más altos en el continente? (1). ¿Por qué los medios no miran esta realidad y la resaltan en sus pantallas, preocupadamente? ¿Por qué, papá? ¿Por qué el gobierno colombiano, si el problema es la guerrilla, no compraba tantas armas en el pasado como ahora?

¿Será que es algo así como que hay que acostumbrarse a los desequilibrios e injusticias del mundo, no teniendo nada que ver con ideologías políticas ni con esfuerzos de liberación de los pueblos, ni con Venezuela ni Brasil, ni con el crecimiento de la izquierda en América Latina? ¿Será? ¿Por qué, por ejemplo, se destaca descomunalmente que el gobierno de Venezuela injiere en Bolivia al manifestar su oposición a brotes políticos secesionistas y al Departamento de Estado, cuyo embajador trabaja tesoneramente para desmembrar al país, nadie le dice nada? Ni los medios de información, ni la OEA (donde se ha llevado el caso), ni nadie.

¿Será que algunos nacimos, por desventura, con derecho a cierta porción del mundo nada más, es decir, en términos ecuménicos, con limitados derechos y libertades civiles, porque determinados hechos y espacios de la humanidad ya tienen dueños, están sustraídos de este mundo y lo que desde allí emane no tiene porque ser materia de humana aprehensión, siendo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos rige para todos? O sea, como decimos en el coloquio, que lo que es bueno para el pavo no lo es para la pava; algo así como que los bofetones que propinan los elitescos seres de esas esferas intocadas no pueden registrarse en la prensa como agravios para nadie, considerándose como tal −¡eso sí!− hasta una palabra que no pronuncie el resto de los mortales, más si es portador de ciertas ideas. Como si se propusiera desde los centros de procesamientos científico de los medios de comunicación que los escupitajos de Álvaro Uribe y George Bush en modo alguno son afrentosos (no son noticias), comparados con las palabras ni siquiera pronunciadas por cualquier otro presidente del hemisferio, sea Chávez, Lula, Correa o Evo.

No, caballero, ya estamos creciditos para eso, para preguntas con respuestas obvias. Tal sería la indagatoria de quien pareciera, masoquista e inútilmente, solazarse en la llaga propia, como muchachito estrellando el juguete contra el suelo (juego al fin), quejándose en vez de preguntar: ¿por qué?, ¿por qué el mundo es así? Es hora de la acción y la prevención hasta donde sea posible, políticamente; y en términos de la conceptualización, es hora de las cuentas claras: Colombia viene por la guerra. Su línea dura contra Venezuela, su política exterior agresiva, de desprecio contra el continente o lo que suene suramericano, es a un tiempo expresión de temores de caída oligárquicos y sujeción salvadora a las políticas belicistas de los EEUU en América Latina. Los primeros, los mantuanos decimonónicos, temblando por la alta descomposición parapolítica de su sistema de gobierno, aferrados hasta la entrega al favor que puedan derivar del gran país del norte, como enanos montados sobre los hombros de un coloso; los segundo, preocupados por la pérdida de sus intereses e influencia en el área. El pago gringo es soportarlos en el poder, como hacen con otros países, como con el dictador Musharraf en Pakistán, o como hicieron con Pinochet en Chile, mientras le permitan velar por sus "subhemisféricos" intereses; y la cuota colombiana es la entrega, ir contra los suyos, facilitar los propósitos desestabilizadores de su gigante defensor, mirar más allá desde su altura, suerte de profesión de mesonero de la traición, que sirve cabezas de su pueblo en bandejas de plata (2).

¡Qué los medios se hagan de la vista gorda y obliteren tan descomunal realidad, prefiriendo hacer noticias de detalles banales, como una mirada supuestamente diabólica que Hugo Chávez lanzare a una foto de Uribe o Bush en un recorte de prensa, o como el poder regional desestabilizador de los 100 mil fusiles Kalashnikov que compró para modernizar al ejército venezolano, en comparación con la fuerza "buena" de la IV Flota de la Armada de los EEUU recorriendo el Caribe, donde ese país posee submarinos nucleares y demás artilugios de muerte! Ello ya no debería quitarle el sueño a nadie en momentos de sopesar concretamente los hechos. El sesgo de los medios de información es parte de la guerra neocolonial que le está proponiendo Europa y los EEUU a través de Colombia a América Latina. Sus intereses corporativos son demasiado grandes como para pasarlos por alto, como parecieran recomendarnos que callemos. Con saber que España, Inglaterra y los EEUU son los mayores inversionistas en el país neogranadino, se tiene para coser un rato; con saber, más concretamente, que el grupo Prisa, de España, dueña del diario El País (furibundo periódico antigubernamental venezolano), es propietario también en Colombia del diario El Tiempo y de la Cadena Caracol, socio además de la revista Cambio, se tiene también para coser otro largo rato. "La campaña de El País contra Chávez se diseña en Madrid y se repite en Colombia para todo el mundo, a través de estos medios" (3).

En un tiempo Venezuela intentó comprarle a España embarcaciones y aviones de patrullaje para sus costas, pero el gobierno de los EEUU se interpuso en la transacción alegando derechos tecnológicos; pero España vende sin problemas armamento militar y moderniza la Armada colombiana sin problema alguno y tampoco sin reclamo alguno tecnológico. Naturalmente, nadie protesta ni destaca nada, y no es objeción alguna para España que el gobierno de Álvaro Uribe ande imbricado en un terrorismo de Estado y en ejercicio de un paramilitarismo y narcotráfico de los cuales los medios interesados quieren convertir en leyenda. La lucha contra la guerrilla da para todo, para bombardear países vecinos, llamar a otros jefes de Estado terroristas y para armarse militarmente, enfáticamente hasta los dientes. ¿Quién dirá que es casual que Colombia se haya destapado en una carrera armamentista, ahora precisamente que se tutea bravuconamente con Ecuador y Venezuela, que la izquierda se posiciona en el continente como expresión de rechazo al modelo neocapital, ahora que los intereses de los "lobos hambrientos" de Europa y los EEUU se ven amenazados? (4).

"Es hora de la acción y la prevención hasta donde sea posible, políticamente; y en términos de la conceptualización, es hora de las cuentas claras: Colombia viene por la guerra. Su línea dura contra Venezuela, su política exterior agresiva, de desprecio contra el continente o lo que suene suramericano, es a un tiempo expresión de temores de caída oligárquicos y sujeción salvadora a las políticas belicistas de los EEUU en América Latina."

La compra reciente que hiciera Venezuela de los fusiles de asalto Kalashnikok AK-103, de helicópteros y aviones rusos, además de unos radares para modernizar el sistema de defensa de nuestras Fuerzas Armadas, estuvo acompañada de un escándalo comunicacional en el que los medios globales, el Departamento de Estado de los EEUU, así como Colombia misma, intentaron delinear al país como una nación amenazante para la paz en América Latina, un país que posee una fuerza de efectivos en pie siete veces menor que el vecino colombiano. Pero por su parte Colombia se ha armado grandemente en medio de la más grande complicidad mediática, incluyendo el silencio de los medios mismos venezolanos, quienes en una ocasión de tensión pasada llegaron hasta datear a Colombia la posición de nuestros recursos militares. Al presente, de la forma más comercial, técnicamente hablando, le venden armas a Colombia EEUU, Rusia y España, como si se estuviera prendiendo una guerra aquí, del modo más deportivo, donde los grandes ganadores serán los que están detrás de bastidores. Vea usted dónde anda nuestro vecino bolivariano:

Confirmada la llegada de 25 helicópteros, 8 aviones Supertucanos, 13 armas y 187 camiones blindados para transporte. Las Fuerzas Militares del vecino país reforzarán la frontera con Venezuela con vigilancia aérea y terrestre en la zona del Guaviare, Guainía y Vaupés, informan fuentes oficiales anónimas. La Aviación del Ejército recibirá 5 helicópteros MI-17 rusos para transporte de tropas y vigilancia satelital. Tras la visita del ministro Santos a Israel, la industria militar de ese país dotará en septiembre de 8 mil fusiles Galil 5.56 mm a las fuerzas especiales del Ejército neogranadino, así como de morteros, lanzagranadas y equipos de visión nocturna (5).

La pregunta es, padrecito, cómo enfrentar tal situación con Colombia, un país que, en medio de esa locura neocapitalista de mercantilizar las relaciones humanas y las nociones patrias de los países, recibe el apoyo hasta de grupos opositores de la derecha venezolana. Porque Colombia es un país ganado para la contienda regionalizante, penetrada por el afán guerrerista de los EEUU y la megalomanía de un Ministro para la Guerra como Juan Manuel Santos, tapujo institucional de la política guerrerista de Álvaro Uribe. Como se dijo arriba, el mantuanismo colombiano se juega en la aventura bélica el aseguramiento de su permanencia política, no dando cuartel en su determinación militar de hacer causa común con los intereses trasatlánticos respecto de América Latina, como lo demostró apenas ayer al rechazar, sistemáticamente uno a uno, los esfuerzos de países amigos para hacerla volver la mirada, al menos para intentar una reflexión halándola hacia la causa comunitaria de nuestros países. Hecho completamente inútil: sin gran dificultad, el presidente Uribe (a) rechazó la presidencia de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que le ofrecieran, (b) desestimó que Colombia participase en la Oficina de Seguridad Regional (propuesta para América Latina por el presidente Luiz Ignácio Lula da Silva) dizque por respetar la instancia de la OEA; (c) declaró que la Comunidad Andina (CAN) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) no son prioritarios para su país, confesando, finalmente, que (d) un acuerdo con la Unión Europea (UE) es el "centro de gravedad" de sus intereses (6). Como si tratara de rematar que el territorio colombiano es un pedazo de tierra ajeno a nuestros aires latinoamericanos, casi extraplanetario, de la región de las cosas extrañas . Por este filón de las ideas no es difícil evocar su decisión en el pasado de apoyar a las potencias extranjeras en el conflicto por las Islas Malvinas.

De modo que no hay que ser muy sensible para sentir en el rostro los vientos de guerra que le están haciendo soplar al continente, gran esfuerzo soterrado (en su descarada naturaleza) por las grandes corporaciones de la noticia, ganadas preferiblemente a presentar a otros como causales de guerra, léase Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, seguras víctimas pero presentadas como los terribles demonios de una eventual contienda. En cuanto a los EEUU, cabeza fundamental detrás de Colombia, conocida son sus artimañas, tanto en la propaganda (sus técnicas goebbelianas) como en el plano de la guerra psicológica (guerra de Cuarta Generación), colecciona una fila de "errores" y travesuras en nuestra América que dan pasmo. Así como en otros lados cometió "equivocaciones", como en Taiwán, donde dejó colar unas ojivas nucleares, con el propósito de intimidar a China, también dejó volar equivocadamente −hará unos días− un avión de su flota sobre el espacio norte venezolano, justo en momentos en que se vuelven a enrarecer las relaciones con Colombia, cuando ellos mismos amenazan con trasladar su base militar desde Manta (Ecuador) hasta la Guajira colombiana, justo cuando anda para arriba y para abajo en el Caribe la IV Flota de su Armada y cuando, también recientemente, el gobierno venezolano protesta una incursión de una cuadrilla militar colombiana dentro de su territorio.

Colombia apuesta a una aventura militar en un momento coyunturalmente adverso para sus tutores políticos y económicos: EEUU y Europa. No le queda más remedio que pagar su parte en el trueque. Y no es pequeño el pago, porque grande es la concesión que se le hace a un presidente incurso en delitos de narcotráfico y paramilitarismo como para que otros jefes de Estado, no tanto como Zapatero y Bush, se hagan de la vista gorda ante la evidencia. El primero, encantado, le dispensa armas; el segundo lo llama "valiente" por enfrentarse a hermanos países y permitirle el destacamento de tropas sobre su territorio (Plan Colombia), con propósitos hartamente conocidos (7). Y no desentona del todo el calificativo, porque para ir contra los suyos en verdad hay que tener cojones, como dicen en mi tierra por todo el medio de la calle.

Notas:

(1) Véase el origen de las cifras y reflexión sobre el tema militar en Oscar J. Camero: "Colombia, la yesca de la guerra" en Animal político [en línea]. 12 febrero 2008. Págs.: 6 pantallas. - http://zoopolitico.blogspot.com/2008/02/colombia-la-yesca-de-la-guerra.html. - (Consulta: 22 mayo 2008).
(2) En este sentido, mirando el tema de la traición contra los propios connacionales, hace pocos días el gobierno colombiano decidió extraditar en masa hacia los EEUU a los paramilitares detenidos en las cárceles colombianas. La razón es simple: su testimonio avivaba el escándalo de la descomposición narcoparapolítica de la gestión uribista. Vea tan lamentable nota, pero muy amenamente presentada en "Uribe traiciona en masa a sus compinches" en Moliere... un perro en la red [en línea]. [sin fecha]. Págs.: 11 pantallas. - http://molierico.blogspot.com/2008/05/colombia-uribe-traiciona-en-masa-sus.html. - (Consulta: 22 mayo 2008).
(3) José Luis Carpio: "La Puerta de Alcalá" en Las Verdades de Miguel. - (2008) mayo 16-22; p. 6.
(4) Además de deplorar que se pretenda convertir a nuestras naciones en mercancía, critica Fidel Castro la falta de honestidad tanto de Europa como de EEUU respecto de América Latina, así como el teatro de la hipocresía de los gobernantes europeos y locales participantes en la reciente Cumbre entre Europa, el Caribe y América Latina, celebrada en Perú el día 15 del corriente, como de los medios de difusión noticieros. (Vea su artículo "Dos lobos hambrientos y una caperucita roja" en Diario Gramma [en línea]. 19 mayo 2008. Págs.: 6 pantallas. http://www.granma.cubaweb.cu/2008/05/19/nacional/artic10.html. - (Consulta: 22 mayo 2008).
(5) Carpio: Op. cit., (2008) mayo 9-15; p. 3.
(6) "Colombia no aceptó presidencia de Unasur por tensión con Venezuela y Ecuador" en Unionradio.net [en línea]. 21 mayo 2008. 3 pantallas. http://www.unionradio.com.ve/Noticias/Noticia.aspx?noticiaid=242080. - (Consulta: 22 mayo 2008).
(7) Vea la referencia "Al final del gobierno, Bush analiza y justifica su política hacia América Latina" en La Jornada [en línea]. 8 mayo 2008. Págs.: 7 pantallas. - http://www.jornada.unam.mx/2008/05/08/index.php?section=mundo&article=033n1mun. - (Consulta: 22 mayo 2008).
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