martes, 2 de septiembre de 2008

El eructo ruso y el reacomodo bipolar del mundo

Imagen tomada de Panorama Cultural La camarilla occidental (Francia, Reino Unido, OTAN y EEUU) recibió un severo revés con la reacción rusa en sus aspiraciones de colocar su bandera colonizadora en los pocos territorios del mundo que no explota.  La cosa se le ha complicado y no puede ocultar el hórrido sentimiento de haber metido la pata, completa, hasta la zona misma donde nace la cola.  Siente con terror que la historia aquella que escribiera como ganadora de la II Guerra ahora se le devuelve desde las páginas de sus maravillosos libros de historia: decía que la entrada de los EEUU a la guerra había sido algo así como la incursión de un gigante al que se había despertado.  Ahora Rusia bosteza y la pone a temblar.

Ahora mismo se debaten (los cuates occidentales) si sancionar, aislar o condenar la actuación rusa en suelo georgiano, osetio y abjasiano, porque, como dicen ellos mismos, hay el derecho a la defensa legítima, si, pero el de los suyos y aliados, no el de los ajenos.  No puede Rusia custodiar sus esferas de influencia como sí pueden ellos hacerlo.  Que va.  Ni siquiera bajo el concepto de "resistencia legítima", visto por los occidentales como una monstruosidad aprobada por la ONU en 1987, pero asumidos por ellos en la práctica como una licencia para acciones de "defensa".  Como lo hacen sus títeres a lo largo del mundo, cual Israel "defendiéndose" de los Palestinos y Colombia de sus vecinos, a quienes tuvo que bombardear recientemente. (Si así ensayaron comportarse con Rusia, otrora polo de poder del mundo, saque usted la cuenta de lo que quedaba para los paísese pequeños, donde ejercitaron incontables abusos).

Tal privilegio, que ahora también parece devolvérseles en contra desde sus talleres de inventos, es patrimonio de uso de ellos exclusivamente, así como de títeres y asociados.  Guerras preventivas, daños colaterales, legítima defensa aplastando a resistencias legítimas...  Todo un cardumen semántico al servicio de sus intereses concretos:  conquistar el mundo, como diría el personaje ratonil de una tira cómica creada por Steve Spielberg.  No olvidemos tampoco las nociones "democracia", "derechos humanos", "libertad de prensa", "derechos civiles", "mundo progresista", "libertades económicas", "derechos políticos", "lucha contra el terrorismo", "racismo", "antisemitismo"...  Todo un mundo contra otro, se dirá, porque habrá zonas en la Tierra cuya cultura no comulgue con semejantes elaboraciones de la civilización occidental (guerra de cultura o de civilizaciones).  Tampoco se deje fuera del paquete a los grandes testaferros de sus andanzas:  la ONU y la OTAN, suerte de aventuriles puticas complacientes.

Así fue, pues, se cogieron al mundo para ellos solitos, y no avistaron ni a mediano plazo contrapeso alguno que les alzase la voz.  Como el que se pone a jugar sobre un tablero, con movidas aparentemente bufas o ingenuas, ensayaron apoderarse de los espacios más complejos, como el Medio Oriente, con éxito relativo, dado que nadie chistó por el desastre que acometieron en Irak.  Un tanto igual se propusieron hacer con la antigua URSS, desmembrada ella, sumida en el efecto interno de la reorganización después de la independencia de sus provincias, después de la Guerra Fría.  Enseguida empezaron a minarla de problemas, con Ucrania, con los Balcanes... ahora con Georgia.  Enseguida empezaron a rodearla con aliados listos a prestar sus territorios para un eventual ataque, como República Checa y Polonia, conspicuamente, donde buscan instalar bases misilísticas.

Hasta que se desbordaron y cayeron sobre su propia charca con el rollo de Georgia y Osetia del Sur, donde perdieron en dos días lo que habían preparado ganar durante una década.  Ni conquistaron con su maniquí Saakashvili el terreno dorado para proclamar su influencia sobre los corredores de suministro (de hidrocarburos) hacia Europa y los EEUU (Cáucaso-Mar Caspio-Mar Negro), ni tuvieron los cojones suficientes para enfrentar al oso polar ruso, que se levantó no sólo a defender sus espacios claves circunvecinos, sino a proclamarlos como repúblicas independientes.  Un verdadero descalabro para interés, planes y autoestima imperiales de Europa y su jefe norteamericano.  Lo que hicieron fue acrecentar el charquito bajo sus piernas, porque hasta dentro de la OTAN cundió el culillo de no alcanzar el consenso:  no sólo habían despertado a un letárgico oso de la guerra, sino que con la acción ponían en guardia a un poderosísimo aliado de las estepas, como es China, con quien Rusia desde hace años realiza ejercicios militares en el Asia Central.

Ahora se revuelve la camarilla con las fórmulas de siempre (la libertad de los pueblos, la soberanía), incapaz de tragar el grueso de la experiencia adversa.  Opiniones encontradas se barajan sobre la mesa, con una Alemania objetando aislar a Rusia porque es custodia de una zona estratégica por donde Europa se alimenta en un 30% del gas, por mencionar nomás un concepto; con un espíritu general de la OTAN acostumbrado a la guerra, herido en el amor propio de que en breve plazo surja en el mundo una organización similar, de bipolar contrapeso.  Algunos del cónclave claman por aislar y otros por sancionar; pero como se dijo, con pocas posibilidades, porque el puño ruso atenaza un área geoestratégica de suministros hidrocarburos, y arruinar su funcionamiento sí que sería una tragedia energética.  Y, así,  se han decido por una condena, mientras pasan a lo que había en el pasado:  el juego de la Guerra Fría:  reconfiguración de estrategias, de armas y de globo terráqueo.

"no se requiere ser genio para vaticinar lo siguiente:  cojeando por la pérdida casi de definitivo influjo en un área de trabajada (soñada) captura geoestratégica, lo más probable es que los aliados occidentales se replieguen a hacia sus rincones asegurados, como el Medio Oriente, América Latina y las zonas mismas de la Europa del Este, a apertrechar sus posiciones"

Porque no es Rusia únicamente quien se alista en un bando:  está China, los llamados "istanes" de Asia Central (Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguizistán) y mucho ánimo en tanto país del mundo saqueado por la camarilla occidental.  Del Medio Oriente ya presuponen a un Irán interviniendo en la coyuntura caucásica, quien acaba de alertar de una posibilidad de III Guerra Mundial si es atacado; de América Latina, terreno casi virginal en esto de intervenir en guerras confederadas mundiales, hay que decir que las acciones imperiales de los EEUU han caldeados los humores con su eterna coletilla de asumirla como "patio trasero" o granero comercial.  Países como Venezuela, Cuba o Bolivia (con más geoestrategia que armas) no encuentran gran argumentación para aparejarse con quien durante años los han sojuzgado.  La reacción rusa ha supuesto una escalada global de apelaciones, reacomodos, respuestas y hasta envalentonamiento de pequeños países que tradicionalmente han tenido que callar ante los abusos.

No es ahora la IV Flota de los EEUU quien se movería en el Caribe con exclusividad.  Los rusos en breve estarán haciendo puerto en costas venezolanas, en una visita de cortesía.  Cuba en estos momentos recibe asistencia rusa en el contexto de los desastres generados por el huracán Gustav y ellos supone un acercamiento.  Hugo Chávez proclama ya la necesidad de alianzas con la misma factoría, Rusia y China, sin contar que en el ámbito continental en general los países se animan a establecer "diferentes" relaciones de subsistencia y desarrollo.  Así, hace días Honduras declaró prácticamente que con los EEUU lo que ha logrado es hambre, por mencionar el más emblemático país base de sus operaciones en América Latina, por supuesto, además de Colombia, Perú y México.  Brasil, cada vez más descubriendo petróleo en sus costas, ha declarado sus intenciones de custodiar sus riquezas con la construcción de submarinos nucleares.

De manera que la masa no está para bollos, como se dice coloquialmente.  No se puede andar con tranquilidades.  El mundo es tan sensible e inestable que cambia con el simple grito de guerra de uno de sus países.  Rusia ha decidido, de manera irrevocable, defender sus puntos de influencia en el Cáucaso, apoyando proclamas de independencia republicana en el área y declarando incluso que respondería ante cualquier amenaza de Occidente.  Sus aviones bombarderos T-95 bordeando las fronteras estadounidenses fueron catalogadas como "reto" por la Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, y conmocionó el reciente misil intercontinental Tópol lanzado dentro del mismo territorio ruso (6 mil Km. de recorrido), capaz el dispositivo de sortear escudos antimisiles y de aterrizar en lejanos países.  Poco antes habían anunciado "un sistema defensivo aeroespacial sin parangón en el mundo, el S-400, capaz de derribar de manera simultánea 12 objetivos aéreos de cualquier tipo desde una altura de 10 metros  hasta los 30 kilómetros" ¹.  Los mismo iraníes ha poco ensayaron misiles capaces de un alcance de más 2.000 kilómetros, para sumar un poco más de granos a la contienda desde el ángulo de las eventuales alianzas.

Finalmente, no se requiere ser genio para vaticinar lo siguiente:  cojeando por la pérdida casi de definitivo influjo en un área de trabajada (soñada) captura geoestratégica, lo más probable es que los aliados occidentales se replieguen a hacia sus rincones asegurados, como el Medio Oriente, América Latina y las zonas mismas de la Europa del Este, a apertrechar sus posiciones.  De no ocurrir algo inusitado, como una declaración de alianza ruso-iraní, lo más seguro es que Irán sea objeto de invasión y hasta de ataque atómico, como lo fue Irak con sus tres o cuatro bombas recibidas de modo fragmentado.  Un tanto igual para América Latina:  EEUU se atornillará con más audacia en sus puntos baluartes (Colombia, Perú, América Central), lanzando una ofensiva más definitiva sobre el resto del continente, a objeto de reducir la perturbación "comunista".  Como se dijo, si no ocurre algo extraordinario para acá también, como las declaraciones de alianzas dichas, con toda su implicación de estrechamiento de relaciones políticas, económicas y militares, no habrá quien pare a los EEUU.

Tal lógica habrá de consumarse sobre este contexto de retorno hacia los tiempos de la era fría (mundo bipolar todavía, incapaz de multipolaridad), cuando uno de los polos del poder le pasaba factura al otro por la pérdida de influencias en una determinada área.  Si se perdía por aquí, se restaba por allá, volviéndose hoy al jueguito infantil del equilibrio de fuerzas, siempre saliendo los países pequeños con las tablas en la cabeza en medio de este tráfico del poder.  Multipolarizar el mundo:  tal es el reto de estos últimos, de forma que, más que equilibrio, haya en el mundo respeto a los derechos soberanos.

Notas:

¹  Oscar J. Camero:  "El renacimiento de la Guerra Fría" [en línea].  En Animal político. - 16 sept 2.008. - [Pantalla 4]. - http://zoopolitico.blogspot.com/2007/09/el-renacimiento-de-la-guerra-fra.html. - [Consulta:  2 ago 2.008]

 

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